7ª de La Magdalena en Castellón. A "El Cid", que cortó una oreja, le vino chica la mínima corrida de Joselito", y Talavante y "Cayetano" no justificaron el lleno ni sus particulares famas
01.03.08 @ 21:57:22. Archivado en Toros, Crónicas
El por casi todo decepcionante festejo resultó aburrido y, por ende, muy preocupante para Alejando Talavante y para Cayetano Rivera Ordóñez quienes, lejos de evidenciar los progresos que de ambos esperábamos, se mostraron tan espesos como irresolutos y prudentes, cuando no incapaces. De ahora en adelante y, sobre todo en ferias de importancia, El Cid no debería apuntarse nunca más a corridas como la de ayer ni compartir carteles con quienes las imponen.
Castellón de la Plana. Plaza del paseo Ribalta. 1 de marzo de 2008. Séptima de feria. Tarde nublada y medio calurosa con aparente lleno. Seis toros de los dos hierros de José Miguel Arroyo “Joselito” de bonitas hechuras aunque con diferentes pesos y láminas, y muy escasos de pitones. Sobre todo los más cuajados quinto y sexto que, por sus paupérrimas caras, no debieron admitirse en el reconocimiento. Muy nobles en distintos grados de fuerza y de raza que apenas tuvieron. Justitas las de los tres primeros y escasísimas las de los lidiados en la segunda parte del festejo. Sobremanera el último, el más derrengado, que debió ser devuelto a los corrales. El Cid (azul turquí y oro): Gran estocada, oreja. Estocada caída, ovación. Alejandro Talavante (azul prusia y oro): Seis pinchazos y descabello, injustificable ovación. Media estocada y dos descabellos, aviso y palmitas. Cayetano (turquesa y oro): Pinchazo, estocada trasera y tres descabellos, aviso y silencio. Pinchazo hondo sin soltar la espada y estocada trasera, desbandada general. Muy bien Alcalareño en palos.
No sé por donde empezar porque salí – creo que salimos todos - francamente disgustado de la plaza y cuando me sucede esto, preferiría guardar silencio y no escribir. Pero el deber de hacerlo, me anima para que, al menos, exprese con la mayor claridad posible las razones del disgusto. Digamos para empezar que la corrida de Joselito Arroyo y de Martín Arranz, aún sin agradarme ni convencerme, sirvió. O sea, que a los tres primeros toros se les podría haber cortado al menos una oreja. Quizá también al cuarto, de no haber sido tal mal picado, por lo que se vino muy pronto abajo. Y desde luego que también al débil aunque muy obediente quinto. El sexto hartó al público por su nulo trapío pese a tener peso y alzada sobrados, y por su poquísima fuerza, aunque también hubiera valido en manos más expertas. En resumen: una corrida para plaza de tercera en feria supuestamente importante de plaza de segunda que si la hubieran cogido Ponce y El Juli, por ejemplo, se habrían montado encima de los seis y cosechado un montón de orejas. Pero a ellos no se la habrían admitido. Ni los veterinarios ni el público. ¿O no?
Si la admitieron, fue por las respectivas y diferentes famas, aunque profesionalmente igualmente inmerecidas, de Cayetano, sobre todo, y de Alejandro Talavante a quien todavía le queda algo – muy poco, un ramalazo - de lo que, hace dos años y a veces el pasado, le convirtió en atractivo torero de ferias. Al entrar en la plaza, no había una sola de las miles de mujeres que asistieron que no expresaran sin disimulos su admiración por Cayetano. Vamos, que entré - como muchos - entre hondos y repetidos suspiros dirigidos al más “guapo” del mundo. Impresionante la popularidad del menor de mi amigo Paquirri. Ni siquiera él la tuvo en tan altos grados. Pero luego me dijeron que el apartado había terminado a las dos y media de la tarde y me mosqueé. Lagarto, lagarto, pensé. Finalmente, vimos por qué había durado tanto. Otra vergüenza más en esta feria tan condicionada por los toreros más famosos del momento y con la temporada más determinante para el futuro de uno de ellos, Cayetano, en trance de ser quien quiere ser, o de tener marcharse con la cabeza baja. Si no se toman prontas medidas y él se deja ir cual va, una verdadera pena, vamos.
A todo esto, aparece El Cid. Una figura de verdad. Un torero valiente y serio. Muy bien con el capote que cada vez maneja con más facilidad, con más temple y con más donaire. Sobrado en el recibo del primer torillo pero… tan sobrado y tan sin darle mayor importancia que aquello le vino demasiado chico, demasiado poca cosa para él, tan acostumbrado a triunfar en corridas infinitamente más serias. Por eso su facil faena de muleta no dijo casi nada. Entre que El Cid no se hallaba del todo a gusto y que el bicho fue perdiendo gas, la cosa pareció que iba a terminar sin ningún resultado. Menos mal que Manuel Jesús mató al toro de maravillosa, de muy lenta estocada. Sin duda y, de no superarla nadie hoy, la mejor estocada de esta feria. Y oreja al canto. Fue la única que se cortó.
Y es que tras el primer paso en falso de Talavante y de Cayetano con sus primeros toros, el cuarto salió cruzándose violentito cuando fue llevado con el capote hacia los adentros, sorprendió o quizá hasta asustó al propio Cid, inmediatamente después también a su gran Alcalareño, y el picador decidió que había que aplacarlo. Lo picaron mal y excesivamente y el animal quedó para el arrastre aunque, entre los muchos intentos muleta en mano de El Cid, me llevo para el recuerdo un pase de la firma que si lo da en la Maestranza, el bieeeeeen se hubiera escuchado en Triana.
Bueno, y vamos con la pareja en bicicleta porque ayer, aunque quisieron – ¡no iban a querer¡ -no pudieron. Mal asunto ante reses tan facilonas e inofensivas. Alejandro Talavante continúa empeñado en ser quien no es. O sea, en ser el peor imitador de José Tomás, cuando él, si se aplicara de verdad y no hiciera caso de los consejos que, incesantemente, le deben dar, si fuera él mismo, otro gallo le cantaría. Emperrado en torear a lo don Tancredo, siempre girando sobre sus propios pies en plan poste y sin moverse, no hay modo que estos toros tan flojitos lo resistan. Y aunque a la mayoría de la gente le agrade y hasta le emocione esta nueva moda torera de la quietud a ultranza, lo cierto y verdad es que intentar enjaretarla a toda costa no es la mejor solución técnica para resolver la papeleta. Y, ¿cuál es la papeleta?. Triunfar. Fatal, para colmo, con la espada. El “petardo” se consumó con el quinto por idéntica razón y porque, además, éste toro fue aún más flojo, y porque esta vez la gente ya no aguantó tanto error ni tantas miradas a los tendidos falsamente sonrientes en busca de aplausos que, definitivamente, no llegaban. No obstante, tras matar otra vez mal, algunos le aplaudieron.
Y ¿Cayetano? Con su omnipresencia, con su extraordinaria planta, con su empaque, con su natural elegancia y su proverbial arrogancia, con sus andares pausados y con tal o cual lance, muletazo, recorte, entrada o salida garbosas, gestos imperiales o agitanados, intacto. Pero de nuevo, lejos del torero que debería ser. Y es que tampoco este maravilloso proyecto que representa Cayetano parece que va a lograr resolver la papeleta si continúa como le vimos ayer.
Siempre o casi siempre citando por las afueras, Cayetano de mi alma, los toros te ven y o se te adelantan o los pases te salen hacia fuera y no para dentro, no puedes ligar casi ninguno y eso no es. Y si en vez de ganarle un paso a cada suerte, te quedas en el mismo sitio donde estabas, no hay toreo auténtico, ni poder, ni nada que merezca la pena ni lo parezca. Solo apostura y posturas más o menos aisladas o agraciadas. Y como si, además, continúas colocándote tan prudentemente en los cites, los toros te van a coger más veces porque viajan mirándote y hasta viéndote aunque te pasen lejos – y ojala te libres de más cornadas cada vez que suceda – y terminarás por aburrirte. Y es que no bastan la fama, ni los dones del arte.
Por muchas virtudes que tengas - que las tienes y te sobran -, nunca serán suficientes porque hay que aprender a torear de verdad, a saber templar hasta las moscas en cualquier embestida, y a dominar al toro en su enorme variedad de embestir, que es lo primero, lo más importante, lo absolutamente imprescindible. Pero con tantos cuidados no hallarás la solución. Puede que ganes mucho dinero. Tanto o más que el que ya has ganado. Pero, querido amigo, para ser torero y más para ser como fueron tus abuelos, tu padre, tu tío Luís Miguel y hasta tu propio hermano Francisco, hay que estar al cien por cien dedicado a ello y afrontar la profesión con todo el riesgo que lleva aparejado hasta aprender a evitarlo sin mentir ni mentirte, y con todas sus consecuencias. Y no olvides todo esto y hazme caso porque te lo digo con el cariño que os tengo a todos aunque a ti, ahora, te duela mucho, y a mi más tenerlo que decir. ¡Qué más quisiera uno que verte convertido en máxima figura y que duraras más de quince años¡
Comentarios:
Insisto en que vean a Perera en Castellon y comparen con JT.Se lo esta llevando calentito el señor Tomas y su legion tan contenta.
El toro con su tamaño, acorde con la plaza y con su encaste, debe salir a la plaza INTEGRO, en Bilbao y en Olivenza.
Queda claro que José Tomás se va a dar otra temporada de "tournee" evitando toda la competencia posible. Mientras sus aduladores le sigan, lo tiene fácil. Veremos si algún día se cansan
!Ay Cayetano, Cayetano, Cayetano...¡ Que no te veo mejorar y ya no cuelas ni con tu guapura ni con tu apostura. Y siempre con toritos de pitiminí. Así no hay modo ni manera de progresar, como bien te dice Del Moral.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Antonio del Moral
autor
Contacto


