Ya está Ponce donde tenía que estar
05.11.07 @ 22:33:50. Archivado en Toros, Artículos
Aunque aún le esperan más galardones y multitudinarios homenajes como el inmediato que va a recibir en el teatro madrileño “Muñoz Seca” organizado por el “Aula de Tauromaquia Ángel Luís Bienvenida”, tras su reciente e histórico nombramiento como miembro de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, el maestro valenciano ocupa el sitio que le corresponde en el olimpo de la tauromaquia. Jamás un matador de toros lo había logrado y todo el mundo taurino debería considerarle como un ser ejemplar.
No solo por las excepcionales dimensiones que le han llevado a ser el torero más importante de todos los tiempos – ningún otro permaneció tantos años seguidos en la cumbre aunando el valor, la sabiduría, el poder y el arte -, sino que al tiempo que ha ido creciendo en maestría frente al toro y perfeccionando hasta sublimar su arte, también crecía su calidad humana fuera de cualquier serie en esta dificilísima y complicada profesión que tantas veces lleva u obliga a perder el equilibrio y la razón. Ni siquiera tantos triunfos y dádivas, ni las compañías que, a veces, le equivocaron aunque a la postre supo volver a su ser más natural, ni el dineral que ha ganado, ni el privilegiado puesto que disfruta en la sociedad se le han subido a la cabeza, pues sigue siendo la persona noble y sencilla que sus padres le enseñaron que fuera desde niño.
Como torero solo ha tenido una carencia, su irregularidad en la suerte de matar. Y como persona, solamente otra aunque, humanamente, sea su mayor virtud, su santa y paciente bondad. Y si como tan acertadamente dijo Juan Belmonte, “se torea como se es”, la sentencia se cumple más que sobradamente en Ponce. Hasta los títulos que adornan el emblema de la Real Academia cordobesa se acoplan a Enrique Ponce como anillo al dedo. La Ciencia, las Nobles Artes y, con su magnífico discurso sobre “El Arte y la Técnica del Toreo” que leyó con tanto conocimiento, temple y claridad expositiva como viene prodigando en sus faenas ante toda clase de reses – pareció que le estábamos viendo cuajar una de sus grandiosas obras toreras -, encajó en la faceta de las Bellas Letras, tercer epígrafe de esta Academia que tuvo el acierto de distinguirle en un solemnísimo acto al que asistieron centenares de personas entre las que se encontraban todos los componentes de su familia, varios compañeros de profesión, sus apoderados, miembros de su cuadrilla, muchos artistas de otras facetas, políticos de toda condición, sus más viejos y nuevos amigos, y la más sana afición de la antiquísima ciudad andaluza, patria de artistas de toda índole donde las haya y, de siempre, crisol de civilizaciones que, en tiempos remotos, hasta llegó a ser la capital más grande y sabia del mundo.
De cuanto dijo Ponce y aunque ya le habíamos escuchado hace días en Sevilla parecidas cuestiones sobre las distintas maneras con que, técnicamente, hay que lidiar y torear según sean y se comporten las reses, además de las concomitancias del arte de torear con las demás artes sobre lo que dio varios ejemplos, y su erudición en cuanto dejó perfectamente plasmado y explicado para que quien le atendiera supiera más de toros que lo que creía saber, me quedé con lo que dijo en torno a su particular filosofía sobre la intuición torera, por lo que paso a reproducirlo:
“HAY VECES EN QUE COMO PROFESIONAL ME PREGUNTO SI LA TÉCNICA EN EL TOREO SE APRENDE. INDUDABLEMENTE DIRÍAMOS QUE SÍ, QUE LA TÉCNICA SE APRENDE AUNQUE CON EL ARTE SE NACE. HAY VECES QUE DUDO SI LA TÉCNICA TAMBIÉN DE ALGUNA MANERA NACE DENTRO DEL TORERO, PORQUE HAY QUE PENSAR TAN RÁPIDO DELANTE DEL TORO EN MUCHAS OCASIONES QUE, EN LO PERSONAL, PARECE QUE ALGUIEN INTERIORMENTE ME DICE QUÉ TENGO QUE HACER SIN NI SIQUIERA PODER PENSARLO. TOQUES QUE BROTAN DE MIS MUÑECAS AL INSTANTE, EN DÉCIMAS DE SEGUNDO, Y QUE VOY APLICANDO SIN QUE ME DÉ TIEMPO A PENSARLO. PERDER O GANAR UN PASO SEGÚN EL TORO TE PIDA PORQUE ES EL TORO EL QUE MARCA LA PAUTA, EL QUE DE ALGUNA MANERA TE DICE PONTE AQUÍ O ALLÍ; SOMÉTEME POR ABAJO O AYÚDAME CON SUAVIDAD A MEDIA ALTURA. NUNCA HE VISTO UN TORO QUE NO QUIERE HUMILLAR, A BASE DE BAJARLE LA MANO TERMINE HUMILLANDO. PORQUE, AL CONTRARIO, TERMINARÍA VIÉNDOTE POR ARRIBA QUE ES SU CONDICIÓN NATURAL Y NO LE PEGARÍAS NI UN PASE.
AHORA BIEN, SI A ESOS TOROS QUE NO HUMILLAN LOS CONSIENTES A MEDIA ALTURA, QUE ES POR DONDE QUIEREN EMBESTIR, Y LOS ENCELAS EN LA MULETA, PUEDE QUE EN ALGÚN MOMENTO LES HAGAS HUMILLAR. QUIERO DECIR CON ESTO QUE AL TORO NO HAY QUE ENFADARLE, SINO TODO LO CONTRARIO, CONVENCERLE DE QUE, SIN HACERLE DAÑO Y SIN QUE SE DÉ CUENTA, PUEDES IR LLEVÁNDOLO A TU TERRENO. HE VISTO MUCHOS TOROS QUE HASTA LES CAMBIA LA EXPRESIÓN DE SU MIRADA CUANDO LO TIENES DOMINADO. TAMPOCO QUIERO DECIR CON ESTO QUE NO HAYA TOROS A LOS QUE TIENES QUE CASTIGAR CON "MULETA DE LÁTIGO", OBLIGANDO POR ABAJO Y PUDIÉNDOLE, DEJÁNDOLE PATENTE QUIEN MANDA ALLÍ. PERO SIEMPRE HAY QUE IR Y TOREAR A FAVOR DEL TORO, NUNCA EN CONTRA. POR LO TANTO, PARA MÍ TOREAR NO ES LLEVAR AL TORO POR DONDE NO QUIERE IR, SINO POR DONDE TÚ QUIERES QUE VAYA. ESO SÍ, SIEMPRE CON SU PERMISO”.
El gran salón de Actos del Palacio de Congresos de Córdoba que hubo que utilizar para acoger a los muchos que asistimos, fue el marco de la efeméride. Un acto desde luego histórico por que era la primera vez que a un torero se le nombraba académico y, por su desarrollo, realmente brillante por cuanto escuchamos. Primero del Director de la Academia, luego de su nuevo miembro y, finalmente, de las prodigiosas manos de un joven guitarrista que interpretó tres piezas como si fuera un ángel: “Asturias” y “Sevilla” de Albéniz, y “Variaciones sobre el Carnaval de Venecia” y Tárrega.
Si magnífico, prolijo en datos y detalles, demostrativo de su competente afición fue el discurso de presentación – biografía y semblanza de Ponce – a cargo del Director, don Joaquín Criado, sorprendente por su honda brillantez oratoria el del matador, y precioso el breve concierto de Marco Antonio San Nicolás. El momento de la imposición de la medalla de académico a Ponce fue clamoroso con todos los asistentes aplaudiendo largamente en pie. Y el coktail que se celebró en el maravilloso patio del palacio que en su día fue hospital, un sin parar de felicitaciones entre los asistentes por haber tenido la suerte de estar allí.
El acontecimiento tuvo gran repercusión en la ciudad cordobesa y, al día siguiente, en todos los medios locales y en la edición regional de ABC, quedando escasamente reflejado o ignorado en los restantes. Sobre todo e incomprensiblemente, en los nacionales con excepción de La Razón. Una vergüenza porque suelen dar mucho más espacio a las tragedias cada vez que se producen, o a lo más tremebundo del toreo, o a esos escándalos casi siempre fabricados con grosera intención que tanto daño están haciendo al mundo del toreo. Nunca o casi nunca a lo grandioso como fue este acto. Éste fue el único dato negativo en cuanto al trato que se dio al evento. Incalificable haberse perdido la oportunidad de ofrecer a través de la prensa escrita, incluidos algún portal de internet entre los especializados, la radio y la televisión la singularidad de un acontecimiento histórico – quizá el más importante que se haya producido nunca desde el punto de vista cultural en relación con la Tauromaquia -, aún más enjundioso que el famoso discurso de Domingo Ortega en el Ateneo de Madrid para contradecir la tauromaquia de Manolete - que tanto les hubiera gustado compartir a los aficionados españoles y a los de todo el mundo. Sin embargo y como no quiero que estas líneas empañen siquiera mínimamente lo que acabo de escribir, doy fe de la alegría que siento por haber sido testigo directo y ahora poder contarlo a todos lectores que entran en este blog desde todo el mundo.
Termino recordando lo que hace más de doce años le dije al mismo Ponce después de ver emocionado la faena que me brindó en la plaza Monumental de México D.F.: “Ni tu mismo puedes imaginar ahora hasta donde vas a llegar…” Enrique me escuchó entre incrédulo y escéptico porque esa tarde acababa de hacer otro de sus milagros, convertir un manso hasta hacerlo romper a bravo y torearlo de maravilla. Lo pinchó como a tantos otros, por cierto. Pero le sacaron a hombros pese a que no cortó ninguna oreja. Y a hombros lo llevaron por las calles varios kilómetros hasta que tuvo que implorar que le acercaran hasta el hotel a los que iban en un coche tratando de sortear a los cientos de capitalistas que, enardecidos y extenuados, rodeaban apretujando torpemente al entonces muy joven gran torero. Pues bien, Enrique, ya has llegado a lo que te anuncié. Me siento, por ello, feliz de haberlo vivido y orgulloso de haberlo pronosticado con tanta antelación. Y por favor Enrique, que sea ya por muy poco tiempo porque, seguir varios años más sería una locura y no te lo mereces. Que, si Dios quiere, pueda uno verlo mientras te lo propongas y muchas gracias por hacernos disfrutar tanto durante veinte años, maestro.
Comentarios:
La Plaza México es como es y resulta absurdo criticarla, querer cambiarla. Le gusta el toreo lento, incluso cuando no es templado sino sólo acompañado, y no valora el toreo sustantivo, el arrancado al toro gracias al riesgo y a la entrega si ambas virtudes no sirven para que después las suertes salgan bonitas (¿¿¿¿¿¿??????)
La faena fue larguísima, no creo que en España se la hubieran tolerado (por eso no se dejó televisar para España), tal vez sí en Madrid, donde gusta ese toreo de descomunal entrega, aunque los pases largos, limpios y ligados tardaran en llegar y lo hicieran de manera intermitente. En la México, los aficionados de sombra estaban magnetizados, admirados con lo que estaban viendo, mientras que a los de sol les irritaba a veces tan obstinada entrega. Yo sentí durante el trasteo esa ambivalencia, ora veía la faena como los del sol, ora como los de sombra. La veía como los de enfrente, porque José Tomás no estaba toreando para el toro, sino para demostrar que sus declaraciones al hablar de su toreo y del de Enrique Ponce no eran sólo palabras, y también la veía como los de sombra porque eran inconcebibles unos muletazos tan largos con unas embestidas tan cortas. Y si eso fue así, ¿no es lo que Ponce lleva haciendo en México durante los muchos años que viene actuando en La México?.
... el segundo de la tarde salió del toril alegre, pero con un temple excepcional. Y aunque se abrió tras los dos primeros lances, dados casi al hilo de las tablas, cuando el diestro se fue andando con parsimonia a los medios porque sabía que allí el toro siempre volvería, sucedieron seis o siete lances interminables, lentísimos, ligadísimos, que, por su trazo, no me atrevería a llamar verónicas.(¿¿¿¿¿¿¿¿???????)
Tras varias temporadas de decadencia, la Plaza México recobró su gran pulso taurino. José Tomás ha vuelto a sacar a la Fiesta de su redil. Y eso que no llenó la plaza. Ya la llenarán Ponce y El Juli cuando vuelvan.
Y es que al subsodicho director siempre de la igual ocho que ochenta con J T. Si está mal, maravilloso. Si está regular, fantástico. Si está bien, inconmensurable. Y si está muy bien, la repanocha.
Efectivamente, 8 meses de ferias taurinas y tantas tardes de toros (todo bien pagado) son algo muy duro que mataría y hasta “aburriría” a qualquier aficionado.....
Menos mal que Zabalito, entre un baño y una copita, tiene tiempo para leer al mejor critico taurino que queda!
P.D. para Maria de Málaga. Yo ya tengo la camiseta con la leyenda de la temporada.
www.javi-eltoreo.blogspot.com
Ponce es quien màs se merece este titulo, ya que hoy en dia es el màs importante intérprete de este Arte del toreo, que el entiende perfectamente como "una forma de vivir, de sentir, de ser, de respeto a los toreros y a quien todo te lo ha dado y todo te puede quitar, que es el toro.
Pero hoy no es el tiempo de polemicas, sino de celebrar este gran dìa para la Fiesta de los Toros, "Arte entre las Artes", que gracias al gran torero Enrique Ponce llega a niveles nunca alcanzados en su historia.
!Gracias josé Antonio por este emocionante articulo, marca de la casa!
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Antonio del Moral
autor
Contacto


