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Análisis de la temporada 2007 (IV). Miguel Ángel Perera y, a distancia, Juan Bautista, los únicos que se escaparon del pelotón

Permalink 31.10.07 @ 19:47:42. Archivado en Toros, Artículos

En el sitio que dicen pisa Tomás y sin propagandas ni campañas a su favor, el extremeño superó al “divino” ante toda clase de toros y protagonizó el mayor despegue de la temporada hasta hacerse imprescindible… y temible. Sin tanta contundencia aunque sorprendiendo con unas maneras y un estilo que antes no tenía, el francés se apoyó en sus triunfos madrileños para instalarse como nuevo valor en todas las ferias de la próxima temporada aunque deberá repetir lo de Las Ventas si quiere verse arriba. Con desigual fortuna, se despidieron Cesar Rincón (heroico en Sevilla y enorme en Barcelona en radical contraste por como le vimos en las demás plazas) y Jesulín de Ubrique, muy regular en el éxito e, igual que el colombiano, tratado muy cariñosamente por los públicos. Casi todos los demás continúan más o menos en los lugares donde estuvieron en la anterior temporada aunque haya excepciones y algún caso simplemente anecdótico.

El largo y costoso empeño de Miguel Ángel Perera en pos de convertirse en figura del toreo, llegó este año a su final. Pero también al principio de una carrera que se presenta gloriosa aunque difícil de sostener durante muchos años, dado el frío carácter del matador extremeño y el enorme valor que sostiene su tauromaquia que plantea desde las mismas premisas de los que han hecho norma de obligada conducta torear absolutamente quietos en cualquier circunstancia. Ni siquiera el torero sabe ahora hasta donde y hasta cuando podrá aguantar el tirón aunque bastante ha logrado ya dando sobradas pruebas de sus excepcionales cualidades, ya francamente mejoradas en contraste con otros tres espadas de su mismo corte aunque con diferentes talantes y, por unas razones o por otras, no todos capaces de mantenerlas contra el viento y la marea del tiempo o de los avatares de la vida íntima.

Tras luchar sin desmayo aunque sin conseguir despegar de la mano de varios apoderados que, fuera porque no se entendieron con el torero o fuese porque no soportaron a los de su entorno más cercano, terminaron uno tras otro despedidos con el desgaste que ello supone para quien así procede. Pero el pasado invierno encontró por fin Perera la horma de su zapato con una persona, Fernando Cepeda, que ha sido y será vital que lo mantenga a su lado para lo que se propone el torero. Cepeda no solo es – fue – un matador de toros con clase para dar y tomar aunque sin el valor que hacía falta para convertirse en figura, sino que, precisamente por esta carencia, por las muchas experiencias que adquirió en tal situación y dada la inteligencia que posee, su formación universitaria al licenciarse en Derecho mientras daba por finalizada su presencia en los ruedos, y sumado todo ello a su hombría de bien y a sus muchas relaciones en el mundillo que siempre le apreció, ha conseguido el milagro de transformar el continente y hasta el contenido de este diestro, repentinamente convertido en lo que muchos no creímos que sería posible conseguir. Pero lo ha sido y hay que felicitar a los dos por haberlo logrado.

Aunque Perera (decimoquinto en el ranking con 50 corridas y 85 orejas) tuvo muy mala suerte en ferias tan determinantes como las de Sevilla y San Isidro donde, por resultar cantadamente cogido y herido al hacer un quite al toro de un compañero que, por el percance, fue quien mató el excelente toro que le hubiera correspondido al herido, perdiendo una carísima oportunidad, pronto le llegaron otras muchas que, desde luego, aprovechó y de qué modo. La primera importante que le vimos fue en la feria de Alicante nada menos que con una corrida de Fuente Ymbro. Entre otras cosas, de esta actuación de Perera escribí lo siguiente:

Confieso con satisfacción personal que a Miguel Ángel Perera nunca le había visto tan bien como ayer estuvo frente a su primer toro, desde luego un estupendo animal, con el que anduvo no solo tan valiente como acostumbra sino con eso que yo mismo le he señalado como demérito tantas veces. Que toreó trasmitiendo felicidad y regocijo con lo que hacía, que se sintió mucho por dentro y nos lo hizo sentir, que se emocionó con su propio hacer y por eso nos emocionamos viéndole torear más suelto, menos atenazado, más definitivamente quien debe ser él mismo, una vez desatado de sus complejos más recónditos. De ahí que la gente pidiera la segunda oreja aunque la espada no le había funcionado igual que la muleta. Su segundo toro no fue tan bueno y, consecuentemente, tampoco la faena aunque de nuevo se esmeró Perera en lograr parecidos propósitos, razón por la que pudo redondear una tarde que él y todos vamos a recordar como quizá la que le sirva de palanca para lanzarse de una vez hasta donde quiere instalarse.

Perera fue dando después varios campanazos allá donde acudió – el de Huelva fue el más sonado – pero fue en la feria septembrina de Palencia donde se destapó del todo. Así escribí esa tarde del evento:

...Y vamos con la faena del “soponcio” a que antes me refería de Miguel Ángel Perera con el sexto toro tras lucirse plenamente en el recibo con lances apretadísimos y templados a pies juntos y en un precioso y ajustadísimo quite por chicuelinas rematadas con revoleras que pusieron la plaza boca abajo. Más boca abajo aún la puso luego con su faena de muleta que enjaretó en un palmo de terreno sin apenas moverse entre tanda y tanda porque en cada una toreó metido en el terreno del toro, firmísimo y sin pestañear tanto con la derecha como al natural y en los ligados de pecho sin que le importara sufrir no pocos avisos del toro que por poco le hiere – era muy incierto y astifino – en más de cinco ocasiones. Y toda ella, interpretada con la desenvoltura y la soltura de quien sabe lo que está haciendo y lo hace con total satisfacción. Estando tan valiente como acostumbra y sintiéndose feliz al mismo tiempo, que es en lo que Perera ha cambiado tanto del año pasado a este.

Si la primera faena de Perera había sido de infarto, en del sexto superó en sitio, en temple y en mayor intensidad a las más celebradas de este año del adorado José Tomás. Lo digo porque así lo sentí, como muchos de los que me rodeaban en el tendido que comentaron lo mismo. Pisar ese sitio que algunos creen sagrado y, además, toreando como quien lava es lo que hizo ayer Perera sin que nadie gritara desaforadamente ni se rompiera la camisa que es lo que hubiera ocurrido de haber hecho lo mismo el señor Tomás. Y no solo eso. Si lo hubiera hecho el de Galapagar, seguro que le habrían dado hasta el rabo. A Miguel Ángel solo le dieron una oreja pero ya verán lo poco que va a torear en las corridas que lo siga haciendo José Tomás si es que el año que viene se decide a hacerlo más veces que éste, en plazas de respeto y ante esos toros que todavía no ha querido ver ni por casualidad. Pero que no le importe a Perera porque si continúa haciendo faenas como ésta que, desde ahora, yo llamaré del “soponcio”, se va a cansar de torear con los demás toreros que estarán encantados de alternar con él porque va a llevar a mucha gente a las plazas.

¡Y vaya que lo repitió¡. En esos días, muchos puestos libres que habían dejado algunas figuras de la primera fila – los que dejaron Ponce y Castella vendrían inmediatamente, el valenciano por lesión en la feria de Murcia y el francés por tirar la toalla en su última tarde de Dax –, los ocupó Perera gracias al revuelo que había provocado en Palencia y, tras triunfar en casi todos, hasta los empresarios que no se habían acordado de él cuando diseñaron sus carteles feriales tuvieron que llamarle e incluirle. No había mejor remedio, como tampoco más solución que Perera cumplió a golpe cantado. Gozaba – estuvo – en ese momento que a los buenos toreros les sirven todos los toros porque si no embisten, lo hacen ellos. Sobrado, resolvió cuanto quiso y como quiso aunque perdió alguna oreja con la espada. Hasta en la feria del San Miguel de Sevilla, en la de Otoño en Madrid y, muy especialmente, en la del Pilar en Zaragoza, salió disparado hacia la cima. El año que viene figurará obligadamente entre los primeros y, si Dios no lo impide, a más de uno podrá dejarle atrás.

JUAN BAUTISTA JALABERT, VIERREY DE FRANCIA

Bueno, pues al rey Castella le salió un paisano que convertido en virrey taurino de las galias gracias a sus triunfos en Madrid en donde primero se le dio la venia y, en la Feria de Otoño, un triunfo incontestable que le va a servir para estar presente en casi todos los ciclos de la próxima temporada. Sin embargo, este lanzamiento tendrá que ratificarlo allá donde actúe, sobre todos en los ruedos importantes, si verdaderamente quiere entrar en el club de los primeros.

Esta es la situación que, por el momento, ilusiona a Juan Bautista (decimoséptimo con 45 corridas y 60 orejas) aunque en su patria – qué envidia siento decirlo de un francés -, lógicamente su recién adquirida fuerza tendrá sustanciosos efectos en presencia y en emolumentos. Y es que allí están lógicamente encantados con esta segunda buena nueva. Si antes ya tenían una gran figura, ahora tienen a otro torero a las puertas de serlo. Que lo pueda lograr o no Juan Bautista solo depende de él. Así que, a no dormirse en los laureles que es lo que perdió a muchos en su mismo caso, y adelante con los faroles.

Juan Bautista ya anunció en su vuelta a los ruedos tras su inexplicada retirada, que estaba dispuesto a cambiar para mejor. Y, aunque ha tardado un par de temporadas en demostrarlo, la verdad es que antes de sus éxitos de este año en Madrid, ya venía cantando cual barítono con voz más potente y más fina que en su primera época. No obstante, creo sinceramente que tendrá que arrear mucho porque en su tarde de El Pilar en Zaragoza, le vimos un poco conformista. Espero que solo fuera un lapsus…

LAS DESPEDIDAS DE RINCÓN Y JESULÍN

Oportunas ambas aunque un tanto retrasada la del maestro colombiano (vigésimo octavo en el ranking con 33 corridas y 25 orejas) quien, la verdad, ya había perdido el sitio cuando la anunció. Sin embargo, no lo pareció por la raza de gran figura que sacó a relucir en todo su esplendor al principio y al final de sus actuaciones en España. La primera fue en la feria de Sevilla donde triunfó en tono mayor por una faena ciertamente heroica que caló en lo más hondo de los aficionados maestrantes. Fue por la impresionante reacción que supuso torear por colosales redondos tras ser cogido dramáticamente por el toro sin que nada ni nadie le importara en ese preciso y precioso momento para cuajar una obra que inició algo dubitativo y terminó como ni él mismo hubiera imaginado, dada su estado físico y anímico. Magnífico Cesar en aquella ocasión que siempre recordaremos. Y tras un paseo por casi todas las plazas que tanto le admiraron y este año le trataron con merecidísimo cariño pese a que en la mayoría no pudo rematar como, sin duda, quiso, la grandiosa despedida y en Europa definitiva despedida de Barcelona en donde sentó cátedra con dos toros de Cuvillo, cuajando un faenón de su mejor cosecha que allí quedó plantado como una bandera. Paseó las dos orejas por el ruedo de la Monumental uniéndolas a las dos enseñas nacionales de Colombia y de España, sus dos países tan queridos. Otro gesto que honra al gran César del toreo que también recordaremos siempre.

La despedida de Jesulín de Ubrique fue más consistente y abundante en éxitos (sexto con 77 corridas 117 orejas). Por todavía joven en su empeño y gracias a su excepcional sentido del temple, la mayor virtud del gaditano a lo largo de su larga aunque desigual carrera. “Im-prezionante” en su inicio, increíblemente populosa y fructífera en su mitad, espaciada por un retiro forzoso porque se aburrió, luego por un terrible accidente de automóvil que pudo costarle la vida, y finalmente clausurada con la dignidad que en parte perdió cuando regresó de nuevo y se volcó pensando más en torear como siempre supo y pudo, ya olvidado de sus inenarrables actuaciones que tanto complacieron a sus miles de fans, que no a los aficionados.

Al contrario que Rincón en Sevilla y Barcelona, no logró Jesulín casi ningún gran triunfo en las plazas importantes donde fue contratado ex profeso para que pudiera decir adiós por la sensibilidad y el agradecimiento de las empresas que aceptaron anunciarle – les hizo ganar verdaderos dinerales en su época más prolífica y espectacular -, pero sí ser tratado con la exigencia que correspondía a quien había sido y aún era el gran torero, aunque con la singularidad de ser premiado cuando resolvió las papeletas por completo y tratado con indudable cariño cada vez que falló, sobre todo a espadas como, por ejemplo, en Pamplona, donde podría haber triunfado por partida doble se haber matado bien.

LOS QUE TODAVÍA CUENTAN Y ÚLTIMAS NOVEDADES

La nutrida temporada de Finito de Córdoba (octavo en el ranking con 67 corridas y 76 orejas) se debió no solo a la voluntad del torero en continuar en activo, también y muy fundamentalmente en que ahora mismo es uno de los poquísimos por no decir el único que puede abrir carteles de figuras sin casi molestar. Su vitola artística, da categoría, gana lo justo por lo que con él pueden juntarse los que más cobran y, a veces, cuaja una faena marca de la casa aunque esto casi siempre sucede antes toros de muy especiales condiciones en cuanto a presencia y juego. Además, mientras le lleven los Matilla y no le ocurra nada serio – este año sufrió una cornada después de muchos años sin recibir un solo rasguño – hay Finito para rato. ¿Qué si me gusta? Cuando se relaja y cuaja un toro, me encanta. Hasta sus colegas lo celebran. Pero me da pena pensar en lo que Finito podría haber sido en el toreo si se hubiera decidido a conseguirlo en serio y si no abusara tanto de su excelente técnica y de su porte.

Primero y quinto en la lista, nada menos, Manuel Díaz El Cordobés (96 corridas 232 orejas) y Francisco Rivera Ordóñez (78 y 98 respectivamente) han toreado tanto porque las empresas les han contratado debido al indudable tirón taquillero que tuvieron, sobre todo cuando, junto a Jesulín, integraron el llamado cartel mediático, enseguida exitoso por todos los conceptos tal y como lograron en Fallas llenando hasta los topes y, a su modo, en una fecha nada propicia en las taquillas y triunfando – divirtiendo – a la mayoría de los que acudieron para verles en carne y hueso, de lo que por supuesto se aprovechan y hacen bien – ¿Quién no lo haría en el mismo caso? - por la enorme popularidad que los tres disfrutan gracias a sus continuas apariciones en los medios de toda clase y condición. Y esto es así tanto si gustan o no a los aficionados.

Pero dicho esto, también cabe analizarles a los dos toreramente hablando. Los dos se han convertido en buenos profesionales porque, de lo contrario, no resolverían lo que les incumbe: lidiar y dar muerte a los toros que les corresponden en cada festejo. Por lo que respecta a Manuel Díaz, la verdad es que anda sobrado de sitio y que en casi todas las corridas donde actúa, logra combinar la ortodoxia con sus cosas heterodoxas hasta matar casi siempre pronto y bien, últimas razones de sus repetidos triunfos. ¿Por qué si no ha terminado encabezando la lista aparte considerar que hubiera acabado como segundo tras El Fandi si éste no hubiera sufrido la lesión que le tuvo fuera de combate casi dos meses?. Y por parte de Rivera Ordóñez, pues que lo inferior de sus cifras respecto a las conseguidas por El Cordobés hablan por sí mismas y que a Francisco se le empieza a notar cada vez con más persistencia que ya está pensando más en marcharse que en quedarse. Claro que, pese a estar ya más para allá que para acá, también triunfó con facilidad en muchas ocasiones aunque sin convencer casi nunca a los tenidos por buenos aficionados.

La temporada 2007 vivió también dos recuperaciones: Las de Salvador Vega (vigésimo tercero con 41c y 54 o) y Eduardo Gallo (vigésimo quinto en el ranking con 38 y 36). La del malagueño tuvo más rotundidad en el triunfo aunque sin romper del todo con respecto a lo que este torero conseguía en su mejor etapa. Y la del salmantino fue quizá más celebrada y desde luego para muchos más sorprendente porque llevaba tanto tiempo ajeno a lo que de él se decía y ausente ante sus responsabilidades, que a muchos nos pareció que no iba a tener remedio. Desde los diferentes estilos que a ambos les adornan, lo que cabe esperar y por supuesto exigirles es que el año que viene estén aún mejor que éste. Porque los dos todavía no han conseguido andar por completo a la altura de los buenos toros que, a veces, les cupieron en suerte. Si lo consiguieran, también estos dos podrían escaparse del pelotón, que ya va siendo hora de lograrlo.

Los que van a tenerlo un tanto difícil son siete toreros que este año han seguido más o menos donde estaban y algunos muy por bajo de lo que todos quisiéramos. Me refiero a Cesar Jiménez que incluso descendió respecto a sus notables avances en la anterior temporada; a Matías Tejela que, pese a sus esfuerzos, no termina de alcanzar el sitio que cuando empezó pareció que podía ocupar; a Antonio Ferrera quien, pese a su recuperación en 2006, le ha pasado casi lo mismo desde su específica personalidad; a Miguel Abellán, demasiado desgastado y visto pese a lo muy joven que todavía es; a Uceda Leal, también requetevisto y, salvo con su estupenda espada, casi siempre por bajo de los mejores toros que le caen aunque algunos sigan cantándole en base a su buen concepto del toreo que nunca logra ponerlo en práctica por completo; y a dos que al final se salvaron de sus más que delicadas situaciones: Serafín Marín en la segunda corrida de la Merced en Barcelona y, sobre todo, Salvador Cortés gracias a su inesperado triunfo del 12 de octubre en Sevilla cuando se encerró con seis toros y terminó a hombros por la Puerta del Príncipe. Estos dos últimos, podrían salir de donde están si el año que viene aprovecharan las oportunidades que seguro les volverán a dar.

En el grupo de los guerreros ante corridas duras, subieron ostensiblemente Domingo López Chaves - volvió a recuperar el sitio perdido el año anterior -, seguido Rafaelillo que, el año que viene, podrá sumar muchos más festejos que los que solía. Se mantienen en su puestos aunque ya desgastadillos, Pepín Liria y El Fundi. Y de mayor a menor grado, bajaron Luís Miguel Encabo y Juan José Padilla aunque a éste todavía le queda cuerda porque sigue muy bien arropado.

Entre los alternativados con más renombre – el de sus padres – los hijos de El Cordobés, de Palomo y de Teruel, por el momento no parece que puedan llegar ni de lejos a lo que fueron sus importantes progenitores. Si bien. Julio Benítez, dio mejor impresión que cuando era novillero en algunas corridas y Angelito Teruel fue quien con más seriedad y preparación se doctoró. Teruel, desde luego, es el más fino y, de los tres hijos de papá, el más prometedor. La alternativa más importante que se tomó este año fue la del mexicano Joselito Adame, quizá el único diestro azteca que decidió hacerse en España y en Francia y que, a la postre, parece el más espectacular, valiente y capaz de los nuevos doctores. En México seguro que sorprenderá, triunfará por todo lo alto y desplazará a todos sus paisanos. Y en España, quizá el único de los aztecas que conseguirá entrar en todas las ferias. Al tiempo.

Comentar también la permanencia de El Capea pese a sus fracasos en Sevilla, en Madrid y lo mucho que ha toreado (30 corridas y muchas buenísimas) en contraste con lo poco que lo hacen toreros bastante mejores que él y, ni de lejos, tantos cuidados. Por poner algunos ejemplos, ahí están varios de muy distinto corte: Fernando Cruz (25), Curro Díaz (24), Santiago Ambel Posada (14), Torres Jerez (13), Javier Castaño (12), Jesús Millán (12) y Paulita (11). ¿O no?

Finalmente, llamaron la atención el atrevimiento de Ortega Cano – patético e imposible – y la fugaz y en Sevilla no confirmada mejoría de Julio Aparicio. Una pena que Julito no lo consiguiera porque su sitio todavía está vacío.


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Comentarios:
El empresario de Madrid debería estar preparande desde ya la corrida de Prensa del próximo mes de mayo. Un duelo HISPANO-FRANCÉS DE 4 toreros. Castella-Juan Bautista// El Juli-Talavante ó Perera. ( O cualquier otras dos figuras Españolas ).

Si es la corrida de la prensa, tenemos asegurada la prensa del Rey, y ante éste duelo HISPANO-FRANCÉS invitamos al presidente del gobierno Francés y al presidente del Gobierno Español ( Zapatero o Rajoy , y lo vestimos de gran acontecimiento. De ésta manera obligamos al presidente de España a ir a los toros. Habría que intentarlo....

Con éste acontecimiento, seguro que Las TV y medios generalistas y ante el duelo Frances-Español pondrían los ojos en La Fiesta.!! Hay que moverse señores!!.

Pero claro, para éso hay que tener otra mentalidad al de los taurinos actuales. !! qué tropa !!. ¿ Existe ANOET?.
Enlace permanente Comentario por Raúl 01.11.07 @ 10:31
El año que viene estaría bonito en San Isidro un mano mano Castella-Juan Bautista,se dirian muchas cosas.

Perera tuvo mala fortuna Sevilla y en Madrid al quedarse sin ninguna corrida por la cogida en un quite, pero a última hora remontó el vuelo y a dejado una temporada para el año que viene inmejorable.

www.javi-eltoreo.blogspot.com
Enlace permanente Comentario por Javier 01.11.07 @ 09:45

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