2ª de San Mateo en Logroño. Con los dos mejores toros de Barral, ni Bautista ni Gallo lograron resolver la tarde ni las sustituciones que faltan por cubrir
17.09.07 @ 21:26:18. Archivado en Toros, Crónicas
De la bien presentada aunque en su mayoría floja y descastada corrida de María José Barral, sólo el toro que abrió plaza y el que la cerró tuvieron nobleza y energía suficientes para poder triunfar pero ambos espadas no estuvieron a la altura debida y, además, perdieron una oreja por pinchar. A los otros dos toros de los afortunados, siendo también posibles, les faltó fuerza y casta. Y, para colmo, El Fandi, que podría haber sido el animador del aburridísimo festejo, se llevó un lote inservible que ni en banderillas se dejó atacar.
Logroño. Plaza de La Ribera. 17 de septiembre de 2007. Segunda de feria. Tarde calurosa con media entrada. Siete toros de María José Barral incluido el que reemplazó al tercero, devuelto por inválido. Todos bien presentados, finos de lámina y muy bien armados. Salvo los muy nobles y enterizos primero y sexto, sin fuerza ni casta, con dos absolutamente inservibles tras pelear con estrépito en varas, segundo y quinto. Juan Bautista Jalabert (marino y oro): Estocada y dos descabellos, petición insuficiente y vuelta al ruedo. Casi entera tendida, silencio. El Fandi (nazareno y oro): Estocada caída y descabello, silencio. Pinchazo hondo caído y dos descabellos, silencio tras ostensibles protestas por el nulo juego del toro y por cómo iba la corrida. Eduardo Gallo (oliva y oro): Estocada caída con vómito de efectos fulminantes, silencio. Tres pinchazos y estocada baja, ovación.
Pocas líneas merece esta aburridísima corrida que pudo salvarse en su inicio y en su final con los dos toros verdaderamente aprovechables del encierro que trajo María José Barral sin que Juan Bautista ni Eduardo Gallo lo consiguieran. Bien ambos aunque sin demasiadas apreturas, casi siempre citando por la afueras y sin dar ese paso que distingue lo simplemente correcto de lo emotivo y de lo bueno de verdad, además pincharon viéndose privados de cortar la oreja que les hubieran concedido aunque ambos toros fueron de dos. ¿O no?
Corrida esta de Barral que en otras plazas de menor rango y con un solo encuentro con el caballo, quizá hubiera servido algo más. Pero esta manía que algunos tienen de querer convertir cosos de segunda en plazas de primera a costa de imponer sistemáticamente dos puyazos por toro, tiene estos inconvenientes. Así continúa la cosa. Y encima, las sustituciones que los empresarios de este fin de temporada han de resolver como pueden y a susto diario. Por si faltaba una más, a media corrida nos enteramos de que a Cayetano le habían pegado una cornada en Albacete. Se veía venir. Pero su desgracia trae aparejada varias más.
Sobre el resto de la, al menos, corta tardecita, solo decir que tanto Eduardo Gallo como Juan Bautista no pasaron de un quiero y no puedo con los toros tercero y cuarto; y que El Fandi, del que todos esperamos que al menos con sus tercios de banderillas animara la corrida como suele, ni siquiera en su gran especialidad pudo conseguirlo porque ni se atrevió a forzar la máquina temeroso de que los animales se le agotaran por completo. Sus pares fueron por eso veloces, traseros y pasados salvo el segundo del quinto toro que pudo poner de poder a poder por lo clásico.
El segundo toro se fue como una exhalación al caballo que hacía puerta derribándolo con violento estrépito por lo que se lastimó sin remedio de patas. Y el quinto, de por sí muy débil y cortísimo de viajes, quedó enclenque tras la vara que le pegaron, llegando a la muleta sin recorrido alguno y pegando cabezazos.
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José Antonio del Moral
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