1ª de San Mateo en Logroño. Un bombón y cinco guindillas más o menos picantes de Cebada
16.09.07 @ 21:54:31. Archivado en Toros, Crónicas
El bombón le cayó en segundo lugar a Paulita que lo saboreó a placer hasta liquidarlo de pinchazo hondo y descabello. Pero la presidencia no atendió a la merecida petición de oreja. Trofeo que acababan de regalar al local Diego Urdiales por una ramplona labor frente a la guindilla más dulce del envío aunque rematada de estocada. Luego, ni uno ni otro lograron acoplarse del todo con las manejables aunque díscolas guindillas que les correspondieron en cuarto y quinto lugares, mientras Fernando Cruz tuvo que pechar con las dos más indigestas.
Logroño. Plaza cubierta de La Ribera. 16 de septiembre de 2007. Primera de feria. Calor con media entrada. Seis toros de Cebada Gago, vareados y muy agresivos de pitones en variedad de pesos pelajes. Salvo el novísimo segundo, con el picante de la casa en distintos grados de fuerza y manejabilidad. Primero y cuarto, los más potables. El quinto metió la cara pero la echó muy arriba al final de cada viaje. Y tercero y sexto tuvieron muy genio y resultaron incomodísimos. Diego Urdiales (salmón y oro): Estoconazo volcándose, oreja. Tres pinchazos y descabello, aviso y silencio. Paulita (lila y oro): Pinchazo hondo y descabello, pericón y ovación con bronca al palco por no conceder el trofeo. Bajonazo trasero, pinchazo y media que se hunde, aviso y silencio. Estocada habilidosa, ovación. Pinchazo y estocada baja, palmas.
Los siempre esperados, admirados y en Logroño requetepremiados toros de Cebada, dieron oportunidad de triunfar a los dos primeros espadas, Diego Urdiales y Paulita, pero no al tercero, Fernando Cruz a quien parece perseguirle un maleficio. Cada vez que le veo, me admira más su sentido oriental de la resignación a la eterna espera de que le salga un toro con el que pueda demostrar lo bien que torea y no tener que luchar a brazo partido con reses imposibles como el tercero de ayer o que se descomponen pronto como el sexto al que pegó uno doblones iniciales que fueron los muletazos más sinceramente celebrados de la jornada. Lo demás de Cruz fue andar al borde del abismo sin pestañear ni quejarse cuando la cosa fue como para echarse a llorar. Los aficionados de Logroño se lo agradecieron porque la verdad fue que, con ambas reses, Fernando se jugó el pellejo sin echarse atrás ni abreviar que es lo que hubieran hecho la mayoría de los que actualmente encabezan el escalafón.
Esta clase de alimañas y estos modos de zafarse de ellas, todavía son de la predilección de muchos aficionados de Logroño y de ahí que no les importe que los cebadas piquen tanto. Todo lo contrario, después de arrastrado el increíblemente dulce segundo y viendo el peligro que tenía el que le siguió, un señor se volvió hacia los que tenía detrás y les gritó encantado: “¡Éstos, éstos son lo que más me gustan y no la babosa que acabamos de ver!”.
Nada que ver con sus demás hermanos, este segundo de Cebada fue, en efecto, un toro con extraordinaria clase. Quizá algo soso después del volantín que se pegó. Pero un toro de esos que también descubren las carencias o las virtudes de quien les torea. Paulita lo aprovechó muy bien sobre las dos manos e incluso se recreó lentamente en los últimos pasajes de su faena que en cualquier sitio hubiera sido premiada con dos orejas de haberlo matado bien. Aquí, en Logroño, la presidencia no quiso darle la oreja que pidió el público tras pinchazo hondo y descabello, creo que porque la petición del trofeo no había sido tan unánime como la del anterior toro – el primero – que mató bien el local Diego Urdiales tras pasarlo vulgarmente de muleta.
Bien está que se apoye a los diestros locales pero eso no quita para que se reconozcan los méritos de los de afuera. Esta circunstancial anécdota enfrió sensiblemente el ambiente que se podría haber mantenido e incluso crecido si a Paulita le hubieran premiado como mereció. Pero el aragonés hasta se negó a dar la vuelta al ruedo y se limitó a recibir la ovación desde el tercio. Luego, ni uno ni otro consiguieron interesar tanto como antes. Tampoco sus otros toros fueron los mismos. Urdiales solo pudo ligar una buena tanda con la derecha en el cuarto y a Paulita le costó bajarle la mano al quinto que echaba la cara muy arriba y hubo que saber templarlo a costa de tragar. También mataron peor que a sus primeros oponentes.
Comparte esta información
Comentarios:
Un abrazo y siga Vd, dando el do de pecho.
Un Abrazo.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
José Antonio del Moral
autor
Contacto






