Corrida de la Asunción en Bayona. Catedralicia faena de Manzanares en una gran tarde de Castella
16.08.07 @ 08:44:10. Archivado en Toros, Crónicas
El francés cortó tres orejas y salió a hombros tras cuajar una perfecta labor con el toro más completo de la buena corrida de Valdefresno y otra por encima del más deslucido. El alicantino asombró con su toreo de alta escuela, sobre todo en su faena al sexto - inconmensurable recital con la mano derecha - perdiendo una oreja del tercer toro por lo que tardó en morir y la segunda del sexto por matar de media tendida. Javier Conde, que sustituyó al anunciado Morante, protagonizó una lamentable actuación en la que desperdició el toro más bravo del magníficamente presentado encierro.
Plaza de toros de Bayona (Francia). 15 de agosto de 2007. Tradicional corrida de la Asunción. Tarde nublada con chubascos intermitentes y rachas de viento. Casi lleno. Seis toros de Valdefresno, magníficamente presentados, bajos de agujas aunque muy armados. Dieron buen juego en distintos grados de fuerza y de bravura, destacando por más entero y completo el segundo y por su clase por el lado derecho el sexto aunque le faltó fuerza. El más deslucido fue el muy débil quinto y el más bravo el cuarto que se quedó inédito tras ser masacrado en varas. Javier Conde (calabaza y azabache): Pinchazo, media atravesada y descabello, silencio. Casi entera caída, bronca. Sebastián Castella (turquesa y oro): Buena estocada, dos orejas. Casi entera desprendida, oreja. Salió a hombros. José María Manzanares (marino y oro): Estocada muy tendida que escupe y buena estocada, aviso y ovación. Madia tendida, oreja. En palos destacaron Curro Molina, Pablo Delgado, Curo Javier y Juan José Trujillo.
Que ¿porqué dejamos San Sebastián y nos fuimos a Bayona a pesar de que en IIlumbe actuaba El Juli? Pues para ver otra vez a Manzanares que, ahora mismo, es el torero que más merece la pena seguir con enorme diferencia sobre los demás. Lo digo no como amigo, que lo es. Lo digo como aficionado porque lo soy por encima de todo. Esperen cuantos todavía no le han visto este año y ya verán lo que les hace a los toros este nuevo Manzanares que, donde pisa, se mete en la cabeza y en los corazones de los espectadores. Y además sin que importe mucho el juego que den los toros porque se adueña de casi todos. Basta que se muevan. Pero si se mueven bien y con nobleza como el sexto de ayer a pesar de resultar algo blando y de embestir a media altura, entonces llega el acabose.
Otro mundo, oigan. Otra dimensión. El toreo pluscuamperfecto, mecido, acompasado, soñado… Compuesto, señorial, sinfónico, monumental, catedralicio… En cada pase se pueden gritar tres olés y en algunos hasta cuatro. Los que todavía no habían visto tan bien a Manzanares, quedaron boquiabiertos. Y los que venimos haciéndolo, orgullosos y relamiéndonos de placer. Y eso que esta faena no fue la más completa como aquella del día del Corpus en Toledo. Fue, toda ella, con la mano derecha – el mejor lado del toro – e hizo bien José Mari porque si hubiera intentado dar algún natural, la creciente perfección de la obra quizá hubiera quedado paliada y la faena oscurecida. La izquierda solo la utilizó cuando remató alguna tanda de redondos cambiándose la muleta de mano para dar el pase de pecho. Lo demás, fueron redondos eternos maravillosamente cosidos unos a otros, trincheras perfumadas, y pectorales diestros tan anchos y profundos como el río Adour desemboca en Bayona. Y el final, un entrelazado de unidades de lo anterior recetados al paso. Preciso y precioso. De exquisito gusto. Ni un pase de más, ni uno de menos. La estocada no fue perfecta – dejó media espada aunque suficiente en su eficacia – y por eso perdió la segunda oreja. Pero dio igual. Hubo que ver los abrazos que muchos nos dimos en el callejón y las caras de los toreros que allí estaban.
Había dejado de llover y la gente reacomodado en sus asientos libres ya de impermeables y de paraguas. Porque la tarde se tiñó desde el principio de nubes grises que no pararon de moverse sobre la bella ciudad. Viento también, pues, que obligó a los toreros a cuidarse de sus efectos y concretamente a Manzanares a esperar pacientemente varios segundos antes de iniciar algunos pases. Esperas que le vinieron muy bien al toro y al conjunto de la faena porque Manzanares torea hasta estando quieto, o andando tan despacio como anda por el ruedo cuando entra o sale de cada tanda dueño como lo es del especio y del tiempo que parece someter a su capricho. También lo hizo así con su primer toro, que aunque también noble se vino a menos apagado y la faena no pudo tener la misma dimensión si bien empezó a inquietar a no pocos.
La tarde, en conjunto y sin embargo, fue de Sebastián Castella porque esta vez mató pronto y eficazmente a sus dos toros, y cuando la espada no le falla ya se sabe lo capaz de triunfar que es el francés con lo que salga por lo chiqueros. Un segundo toro excelente al que cuajó perfecto con el capote y con la muleta dentro de su peculiar estilo, quietud, temple, intensidad y excelencia más precisa. Y otro casi totalmente derrengado con el que, extremando temple y el valor, logró lo que otros no hubieran conseguido. Privilegio de los más valientes y avezados. Los aficionados franceses de Bayona se mostraron encantados con el triunfo redondo de su torero y al final se lo llevaron a hombros por las calles. ¡Buen pelotazo de Sebastián en una de sus plazas predilectas¡.
Con tanto toreo se me había olvidado escribir como merece sobre la corrida de Valdefresno. Fue cara y de lujo. Un lote de verdadera categoría. Y es que en las plazas donde se controla lo que se paga, da gusto. Se notó que la habían reseñado desde hacía mucho tiempo. No tuvo nada que ver con otras que hemos visto de la misma ganadería. Con muchos pitones aunque muy bajos los toros y en tipo de embestir. Tal y como aconteció. La pena fue que el más bravo cuarto cayera en las manos de Javier Conde a quien vimos finiquitado de valor y, por tanto, acabado. A este cuarto se lo mataron en el caballo y el despilfarro fue bochornoso. Y con el primero, que fue el que menos duró, nada. Menos mal que mató pronto el malagueño que, supongo, enseguida se fue para seguir comandando su feria. Este año es empresario de la Malagueta.
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José Antonio del Moral
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