8ª de Santander. Padilla divierte. Victorino aburre
29.07.07 @ 09:05:07. Archivado en Toros, Crónicas
De todos son sabidas la popularidad y la simpatía que despierta Juan José Padilla en Santander. Ayer medio salvó la tarde del petardo que pegó el ganadero de Galapagar con otra corrida decepcionante y van… Solo el cuarto toro sirvió y el de Jerez perdió posiblemente dos orejas con la espada. Lo demás fue un muestrario de reses sin apenas presencia y bobaliconas cuando no amoruchadas con las que tanto el de Jerez como Luís Bolívar y Salvador Cortés solo pudieron mostrar mucha y hasta quizá excesiva voluntad.
Santander. Plaza de Cuatro Caminos. Octava y última del abono ferial. Tarde calurosa con lleno total. Seis toros de Victorino Martín, de medio cuajo y pobres de cabeza. Salvo el cuarto, que resultó muy noble y suave, los demás no se prestaron al lucimiento ni apenas ofrecieron interés ni emoción por mansos, descastados y venirse abajo en la muleta hasta desesperar a los lidiadores y a los espectadores que pitaron a casi todos en el arrastre. Juan José Padilla (blanco y oro salpicado de flores): Pinchazo y casi entera caída recibiendo un golpe en el pecho al hacer en embroque, silencio. Pinchazo, estocada caída ladeada y cinco descabellos, ovación para ambos contendientes. Luís Bolívar (verde esperanza y oro): Pinchazo y bajonazo, silencio. Estocada baja, aviso y silencio. Salvador Cortés (rosa y oro): Pinchazo y estocada caída, silencio. Pinchazo y estocada, silencio.
Otra corrida decepcionante de Victorino Martín y ya son demasiadas. El famoso ganadero viene perdiendo así, una a una, su bien ganado prestigio, lo que sentimos porque, no hace mucho, era una ganadería que aunque echaba de todo, siempre más bueno que malo y casi nunca aburrido. Siempre fueron al menos interesantes y, desde luego, para nada aburridas sus corridas. Pero últimamente abunda lo malo, saca muy pocos toros potables y en tardes como las de Pamplona y la de ayer, más parecen toros de deshecho pertenecientes a ganaderías de tercera fila que reses bravas y encastadas, claro está que con diferente manejabildad.
Lo peor que puede ocurrirle a una ganadería puntera es persistir en dar gato por liebre porque la clientela se harta y pide cambios. Los que Victorino parece no estar llevando a cabo, confiado en la fama que tiene y en que, como tantas veces le sucedió en los últimos años, aparezcan uno o dos toros salvadores que compensen lo demás. El ganadero, que además de saber de toros sabe también vender muy bien sus productos en los coloquios y las entrevistas que le hacen después de cada una de sus corridas, suele decir que sus toros no son como los de los demás, que piden el carnet de identidad a los que se ponen delante y, en definitiva, que los toreros no han sabido o no han podido sacarles el partido que tenían. Pero esta cantinela tan repetida ya sin motivos de fondo que la avale, se está pasando de castaño oscuro y empezando a molestar porque la gente no es tan tonta como cree quien abusa de tanto autobombo para sus productos. Tal y como dije en Pamplona, las empresas deberían pensar en darle vacaciones un par de años o tres por ver si así también se ata los machos quien tanto habla de que los toreros no llevan bien atados los suyos y, además, desprecia a todos sus compañeros.
Suele Victorino quejarse de que la Fiesta está muy mal, quedándose callado o corto cuando él fracasa, lo que últimamente ocurre con sus carísimas corridas. Así que, manos a la obra o vamos a tener que decir que quien está cada vez peor es la ganadería con más fama y cartel de todas las actuales. Y mira que la gente le echa paciencia y esperanza cada vez que acude a la plaza para ver una corrida del ya millonario “paleto”. Millones que sigue acumulando tarde a tarde y siempre sonriendo como Zapatero. Pero la risa va por barrios y ahora quienes se ríen a mandíbula batiente son otros ganaderos.
Mal presentada estuvo la corrida de ayer, sin cara y algunos bastos, como el amoruchado que abrió plaza que fue como una premoción de lo que vendría después. Un petardo mínimamente saldado con el cuarto toro que resultó muy noble aunque no encastado. Con ambos se lució Padilla con el capote y en banderillas, sobre todo en su segundo tercio del cuarto porque con el primero tuvo que hacerlo él todo con los palos y luego no pudo darle un solo pase. Y al cuarto muchos en una buena faena que inició de rodillas junto a las tablas, siguió bien por redondos en los medios y terminó con desplantes de nuevo genuflexo con la plaza ya metida en harina a favor del torero y, de paso, brevemente contenta con el buen juego que había dado el animal, supongo que en la creencia de que en la segunda parte del festejo las lanzas se iban a trocar por cañas.
Y es que el segundo y el tercero resultaron fatales sin bien el que mató Luís Bolívar se prestó en el capote – buenos los lances - y en el feliz y hasta prometedor arranque de la faena del colombiano. Pero pronto se fue viniendo abajo por crecientemente soso el animal, el empeño de Bolívar quedó en tablas y finalmente en la nada tras el bajonazo con que lo liquidó. Salvador Cortés anduvo técnicamente solvente con el tercero por saberle llevar muy tapado para que no se desentendiera de la muleta que es lo que el bicho quería hacer, pero tuvo que desistir pronto porque el toro se paró.
Bolívar brindó a no sé quien el quinto, que no era toro de brindis, y pronto lo pudo comprobar. Lo cambió varias veces de terrenos por ver si así se prestaba algo, se eternizó en los intentos y terminamos todos hasta el gorro del toro y de Bolívar. Como también del mansísimo sexto que no paró de recular ante el caballo y de Salvador Cortes que, aunque estuvo por encima del toro, se pasó de faena aburriendo al personal. Uno imaginó, entonces, esta mima corrida en manos de Puerta, Camino y El Viti. No hubiera durado ni tres cuartos de hora.
Comentarios:
Hasta otra.
Comentario por Norteño 29.07.07 @ 11:45
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José Antonio del Moral
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