Exagerada y equívoca resaca tomasista
20.06.07 @ 11:54:27. Archivado en Toros, Artículos
La mayoría de lo que se ha escrito y dicho sobre José Tomás antes y después de su reaparición en Barcelona, vuelve a situarlo en un plano absolutamente irreal y, por tanto, fuera de la órbita natural del toreo y de su diario devenir. No es extraño, pues, que tantas barbaridades cuando no increíbles tonterías, contribuyan a que el sano pueblo que le admira vuelva a padecer de la misma enfermedad que tanto daño hizo en su primera época: la tomatosis. General, entusiasta e incondicional entrega al torero haga lo que haga, sean como sean los toros que lidie, y permanente ninguneo de los que con él alternen. Ya se manifestó en Barcelona aunque allí sin efectos negativos para quien también triunfó ese día, Cayetano. Por cierto, autor de la faena más redonda y limpia del evento, la del sexto toro de Cuvillo, pese a que muchos intentaron dejarla en un segundo plano o incluso ignorarla.
Me recuerdan algunos aficionados lo mucho que critiqué a José Tomás o, mejor dicho, lo que tantas veces señalé en mis crónicas como efecto contraproducente que, para el torero de Galapagar, suponía la preconcebida e incondicional entrega de su infinidad de fieles que, lejos de exigirle al máximo como siempre ocurrió con todas las grandes figuras, le pasaron todo. Efecto que cobró cuerpo de manifiesta por injusta naturaleza durante las temporadas que José Tomás ya no toreaba ni de lejos como lo hizo en los años de su indiscutible ascenso a la cumbre. De ahí la sorpresa que para la mayoría supuso su repentina retirada, aunque no para los muy pocos que ya habíamos dado cuenta de lo mucho que por entonces le costaba triunfar al tiempo que parte de sus adoradores dejaron de serlo y empezaron a exigirle lo que antes no habían osado hacer.
Uno de los que últimamente han comentado en mi blog de Periodista Digital lo que de mi crónica sobre la corrida de Barcelona sobresalió respecto a lo que hizo el torero y en la que sobre todo elogié como se merecía el hecho de reaparecer con tanto sitio y entrega omo en sus mejores tiempos aunque también escribí sobre los defectos que tuvieron su dos faenas, en mi opinión sobrevaloradas y premiadas en exceso, ha dicho lo que sigue olvidando que, en esta ocasión, también hubo reparos como puede constatarse:
Del Moral se ha vuelto tomasista. No siempre fue así. De su actuación en la Feria de Sevilla de 2001, escribió lo siguiente:"Segundo capítulo con final cantado de la muy particular feria de José Tomás, por segunda vez a hombros por la Puerta del Príncipe, convertida desde ahora en Puerta de Galapagar… La alucinación colectiva que acompaña al sujeto sobrepasa la del currismo irredento que padecimos durante tantos años. Y es que a Tomás le vale todo en todas partes: lo muy bueno, lo bueno, lo regular, lo malo y lo malísimo. Da igual que temple de maravilla como lo hizo en la intermitente y preciosa faena a su primer toro, como que se deje enganchar casi todos los pases que, en línea y deslavazados, enjaretó en su segunda obra muletera, tan celebrada o más que la anterior.
Aunque del tono evidentemente positivo, elogioso y hasta emocionado de mi crónica sobre el regreso de Tomás pueda desprenderse que desde ahora me he convertido en uno más de sus acérrimos, si se lee con atención no hay tal, aunque sí la satisfacción universalmente compartida por lo que el gran acontecimiento ha deparado para bien de la Fiesta y, sobre todo, para su defensa en una región declarada oficialmente como “antitaurina”.
Lo que ahora digo y acabo de reproducir, viene a cuento de mi estupor ante la enorme cantidad de textos repletos de imágenes literarias absolutamente descompasadas cuando no ridículas sandeces por increíbles, oníricas o suprarealistas que, firmadas por toda una grey de ilustrísimos espontáneos salvo escasas excepciones, han aparecido estos días a propósito del regreso de José Tomás, en su mayoría publicados como columnas o comentarios radiofónicos y televisivos que, en todos los medios, han apoyado las correspondientes crónicas de los periodistas especializados, muchos de ellos también y, no pocos entre los más prestigiosos, sorprendentemente metidos en la misma y alocada harina de escribir sobre lo que ese día llevó a cabo José Tomás, resaltando sin medida las muchas virtudes que adornaron su que hacer pero también omitiendo todo lo malo que asimismo hizo. Una pena que no se televisara en directo la corrida para que los que me leen hubieran podido comprobarlo. Porque lo que se pueda ver a partir del suceso, serán imágenes y planos convenientemente limpiados al efecto. Mucho han tenido o van a tener que trabajar en las salas de montaje. ¿O no?
Dejemos, pues, pasar los inmediatos tiempos a su ser y a su favor porque el tiempo es el único señor que termina diciendo la verdad. Y esperemos a ver cuanto acontezca en las corridas que tiene por delante José Tomás. Un nuevo –viejo - e indudable aliciente en esta temporada que otros grandes toreros maduros y jóvenes vienen dando encomiables y fastuosos motivos para considerarla tan brillante o más que aquellas de los años sesenta y setenta, en las que varias figuras – imborrables e históricas- coexistieron y compitieron para mayor gloria de la Fiesta y mejor recuerdo de los que tuvimos la suerte de vivirlas. Y vayamos a ver a José Tomás con la ilusión que merece aunque también con las mimas exigencias que lo hacemos con los demás toreros importantes. No vaya a ser que el árbol imaginario de un idealizado e irreal sueño tomasista nos impida distinguir el valor, la técnica, el arte y la personalidad de los que llevan sin descanso años y años dando la cara en todas las plazas y ante toda clase de toros.
Coda de última hora. A poco de subir este arículo, me llaman dándome la mala noticia de que Morante de la Puebla ha decidido cortar su temporada. Justo cuando mejor estaba y más genial andaba frente al toro. Porque éste sí que es todo un genio. ¿La prueba?. Descansar en pleno éxtasis. Lo de Madrid debe de haberle vuelto más loco aún de lo que estaba.
Comentarios:
Parece que escuece a muchos taurinos la resurrección de la fiesta gracias en gran parte a su vuelta, merecedora por sí mismo de todos los elogios, pues ya había demostrado todo y no tiene nada que ganar. Gana la afición, gana la tauromaquia. Y cada uno tendrá sus preferencias, pero los prejuicios de los antitomistas me resultan incomprensibles
Y para que la felicidad sea completa, a esperar ansiosos la vuelta de Morante. El buen toreo no se mide en orejas, sino en la capacidad de transmitir al espe...
NI UNO SOLO.
Por cierto, Talavante suma...y sigue.Y si dicen que Talavante sale con las orejas cortadas, también El Juli salía en sus primeros años de alternativa con el público a su favor y ahora es cuando de verdad se está viendo al verdadero Juli, al tremendamente profundo y al, ya sí que sí, incuestionablemente artista(en su 9ª temporada de matador de alternativa).
Por tanto a los que no creen en el Tala, que sepan esperarlo.Yo tampoco creía en él...hasta lo de Sevilla.
Donde dice "... sólo éllo había conseguido", debe decir "... sólo él lo había conseguido".
Donde dice "Cuentacuentos-grandfather" debe decir "Acalo".
Es cierto que la faena de Morante en Madrid se exageró mucho.
Pero también es cierto que el torero, antes de coger la muleta, tuvo la habilidad de crear un clima de triunfo en la plaza del que luego, en la faena de muleta, se aprovechó.
No sólo paró el toro magistralmente con el capote, sino que además lo llevó primorosamente al caballo, hizo dos magníficos quites, y de remate lo banderilleó.
En conclusión, cuando el torero pedía permiso a la presidencia para iniciar la faena de muleta, la plaza ya estaba bocabajo. Y esto (que yo no lo veía desde el primer año de "El Juli")le benefició muchísimo, pero solo éllo había conseguido.
Melones.
Veremos que hace hoy el de Galapagar en Alacant.
Saludos para Melones...
Me encanta su artículo. Del resto de los ¿periodistas? que fueron y escribieron sobre el evento, en especial los llamados críticos taurinos, no quiero opinar: me llenaría de mierda.
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José Antonio del Moral
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