La gran cita del año en Barcelona. Por doble partida histórica al desbordarse las espectativas para mayor desgracia de los antitaurinos
17.06.07 @ 23:18:59. Archivado en Toros, Crónicas
La Ciudad Condal no solo se empapó ayer de españolismo y del más encendido entusiasmo por la Fiesta que se pueda imaginar con miles de personas de toda España, incluidos los por fin redimidos y siempre heroicos aficionados locales, mas los que llegaron del mundo entero, todos dispuestos como nunca a demostrar que el toreo es un arte definitivamente universal aún antes de que se cumplieran e incluso se desbordaran todas las expectativas que despertó la reaparición de José Tomás. Y es que no solo el de Galapagar triunfó grandemente aunque apoyado por la consabida e incondicional admiración de sus más fieles seguidores que le regalaron más orejas de las que mereció, sino porque quien dio la campanada en el esperadísimo festejo fue Cayetano, autor de la mejor faena de la histórica tarde con el sexto toro del magnífico encierro de Núñez de Cuvillo que también cumplió crecidamente, aunque con cierta desigualdad en su presentación y comportamiento.
También el tercer toro fue excepcional por más entero y noble que las reses que compusieron los lotes de Finito y de Tomás. Más endeble el del diestro de Córdoba y dispar en todo el del protagonista principal. Cayetano cortó cuatro orejas que debieron ser tres y un rabo. Y José Tomás tres aunque, en estricta justicia, solo debió cortar la de su segundo toro porque, aparte su innegable y permanente entrega, inequívoca firmeza y exclusiva personalidad, no pudo evitar su no tan persistente ni brillante que hacer con la muleta – verdaderas maravillas junto a sucios enganchones y no pocos destemplados tironazos, con algún tropezón técnico que le costó una peligrosa cogida que hasta pudo costarle una cornada –, como tampoco matar fatalmente y muy por abajo a sus dos enemigos, mientras Finito - como casi siempre – quiso tanto por fuera como apenas por dentro, fallando también con los aceros por lo que perdió la oreja del toro que abrió plaza que fue con el que anduvo más dispuesto y entonado.
Barcelona. Plaza Monumental. 17 de junio de 2007. Última corrida del abono de primavera. Tarde calurosa con bochorno y llenazo. Seis toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados salvo el anovillado sin cuajo ni remate que hizo de quinto. Con más presencia los tres primeros y algo terciado aunque muy bien hecho el sexto, como casi todos. Muy nobles en distintos grados de fuerza. En tal escasez sobresalió el cuarto que fue levemente protestado. Por más nobles y con mayor clase, destacaron el tercero - el más completo del envío - y el sexto que para la muleta resultó excepcional por lo que fue premiado con la vuelta al ruedo. Finito de Córdoba (añil y oro): Estocada desprendida y tres descabellos, aviso y ovación. Dos pinchazos, un tercero hondo y descabello, silencio tras leve división. José Tomás (cobalto y oro): Bajonazo con vómito de rápidos efectos, oreja y fuerte petición de otra. Estocada baja a toro arrancado, dos orejas inmediatamente concedidas. Cayetano (turquesa y oro): Estoconazo trasero, dos orejas. Buena estocada en la suerte de recibir, dos orejas. José Tomás y Cayetano fueron sacados a hombros en medio del delirio. José Tomás fue recibido tanto al aparecer en el ruedo como una vez finalizados el paseíllo con generales y estruendosas ovaciones de gran parte del público puesto en pie.
Al llenazo esperado como maná caído desde el cielo de Barcelona, le precedió el ambientazo taurino y españolista que invadió la ciudad. Por donde fuimos nos encontramos con aficionados de todas partes. Los bares y restaurantes abiertos en domingo, también les acogieron y hasta les permitieron palmotear por bulerías como aconteció en el muy antiguo y clásico local de Las Siete Puertas donde un grupo de socios del Club Taurino de Milán se hermanó con varios entusiastas llegados desde Jerez de la Frontera. Y así en casi todas partes. Desde las estaciones ferroviarias y de autobuses, desde el aeropuerto de Prat y a bordo de infinidad de coches cayeron por Barcelona miles de gentes dispuestas a ver, a sentir, a proclamar lo que desde hacía meses todos veníamos rumiando: que aunque solo fuera por un día – todos los implicados deseamos que desde ayer sean muchos más y para siempre -, la Fiesta Nacional también reinaría en la región más artificialmente antitaurina que ahora cuece en España, tal y como intentaron reventar aunque inútilmente no más de quinientos energúmenos que no cesaron de chillarnos asesinos mientras portaban pancartas horrorosas y banderas de otras regiones supuestamente contrarias al toreo. Hasta ikurriñas vimos mientras congéneres aficionados de Bilbao y San Sebastián también se hacían cruces cuando se encontraron con sus paisanos malolientes. Pura mugre contra lo que nadie podrá tumbar jamás.
Jornada, pues, benditamente histórica solo por esta manifestación taurina de carácter internacional que eclipsó por completo a la contraria que se quedó helada en plena calle mientras la monumental plaza vibraba como hacía mucho tiempo no sucedía en una de las plazas más hermosas de esta piel de toro que entre unos y otros pretenden trocear. Ayer se vio que no les resultará tan fácil como creen.
Y a la hora de la verdad, también histórico el acontecimiento más puramente taurino, lo que hay que agradecer sin remilgos tanto a la empresa de los muy jóvenes hermanos Matilla – nuevos gestores de acuerdo con la gran familia Balañá – como a José Tomás por haber decidido reaparecer en Barcelona y ser el insustituible e incuestionable revulsivo capaz de conmocionar a toda la afición mundial como nadie lo había logrado nunca.
Las muchas cábalas que todos habíamos hecho sobre como serían los toros elegidos para el acontecimiento, quedaron despejadas para bien en casi su totalidad. Y es que otra cosa hubiera sido dar un mal paso. Un paso fatal. De ahí que, al indescriptible entusiasmo con que fue recibido y repetidamente saludado José Tomás al aparecer en el ruedo y tras el paseíllo, siguió el complacido placer cuando vimos como fueron los toros que se trajeron desde la prestigiosa ganadería de Núñez del Cuvillo. Salvo el insignificante quinto, una corrida de toros de verdad y, además, muy buena. Y encima, con dos toros de revolución que, para su mayor suerte, le correspondieron a Cayetano Rivera Ordóñez que ayer, por fin, tomó su alternativa de verdad.
A quien firma esta crónica, le hubiera gustado poder ver esta corrida como simple aficionado y no con la responsabilidad posterior de tener que comentarla y analizarla. De ahí lo enormemente difícil que me resultó tener que abstraerme del ambiente desbordado hasta el infinito que presidió la función en creciente intensidad. Y no fue por convertirme en agorero sino para dejar lo acontecido en su estricta y verdadera realidad.
La primera explosión sucedió con el magnífico quite por gaoneras que enjaretó Tomás tras el segundo puyazo que tomó el primer toro con el que Finito demostró cómo embistió sumiso cada vez que le bajó la mano con la muleta por redondos y al natural en su intermitente trasteo que, no obstante y de haber cerrado con la espada al primer envite, le habría valido la primera oreja fácil de la tarde. Después de esto y ya con el muy flojo cuarto, del mejor Finito no vimos nada más.
Sensacional, lentísimo en su templar José Tomás en su recibo por verónicas, como también en sus ceñidísimas chicuelinas del quite que llegó después en el segundo toro. Un animal que precisamente bien templado desde la media distancia, pareció mucho mejor que citado y amontonado en corto por su inequívoca casta, tan solo soluble en la mejor elección de las distancias que Tomás tomó para bien en la primera de sus elecciones y para mal en la angustiosa cercanía que asimismo buscó con el resultado de una cogida que pudo mandarle al hule si no hubiera rodado el torero sobre sí mismo para librarse por milímetros de la peligrosísima agresión. Y así, unas veces quintaesenciado, maravillosamente templado, fantásticamente entregado y tan cerca y tan quieto como en sus mejores tiempos resolvió Tomás su desde luego emocionante faena. Y otras tantas enganchado, ensuciado y hasta embarullado sin que ello le importara a nadie un comino. Como tampoco el infamante bajonazo con el que mató al toro. De no haberse negado la presidencia, hasta dos orejas habría cortado el de Galapagar que, finalmente, paseó una reglamentariamente merecida en medio de una tormenta de ovaciones que parecieron no cesar.
Mejor en mi opinión su faena por más meritoria con el quinto, un toro en principio tan distraído como después obediente a los lejanos toques de José Tomás que imantaron su embestir a la muleta de cabo a rabo en una faena preciosamente iniciada por estatuarios marca de la casa que cosió a un asimismo precioso molinete, y aún mejor terminada con un inimitable ramillete de naturales a pies juntos citando desde lejos y con esas manoletinas que nadie da tan quieto ni dejándose lamer los muslos por los pitones como José Tomás. Y en esto cumbre. Como no tan cumbre sino deslavazado y vulgar en el corpus central del trasteo que también cerró el singular torero con otra estocada baja que de nuevo a nadie importó. Ni siquiera al presidente que, de inmediato, sacó a la vez los dos pañuelos para que las dos orejas pasaran a la manos de Tomás.
Para entonces, ya le había cortado otras dos el majestuoso Cayetano al magnífico tercero. Buena la estocada para diferenciarse de las garrafales de su impar colega y muy lento al torear supertemplado y sobre todo en los pases de pecho gigantescos que prodigó en los remates de cada tanda, aunque distante y por las afueras por redondos y al natural frente a un animal que hubiera sido merecedor de mayor y más cercana exposición. Lo que tampoco importó para que la cosa quedara en un solo trofeo. En cambio, yo le hubiera dado hasta el rabo del sexto a Cayetano, si consideramos el general dispendio de trofeos anterior, porque con este otro magnífico toro de Cuvillo, sí que vimos al mejor Cayetano que se pueda imaginar. Perfecto en todo, dio rienda suelta al su vena rondeña y, como en Jerez, compuso un obra realmente sinfónica, o más bien operística, desplegado a toda vela cuanto este torero lleva dentro aunque no siempre lo saque a relucir. Por el momento, solo cuando los toros le embisten como este último que cerró la inolvidable tarde. Colosal su estocada en la suerte de recibir. Pura delicia, arrebatador en su dulce e imperial torear. Puro abuelo en su totalidad, entonces.
Lo de Cayetano fue el definitivo e inesperado campanazo por lo clásico, hondo, templado y eterno que con más nítida redondez y empaque iluminó la tarde que, hasta entonces, había sido casi entera de José Tomás para alegría de todos reaparecido tal y como en sus mejores años. Con todas sus virtudes y con todos sus defectos. Pero con el mismo sitio, la misma entrega y la personalidad que le distinguen de los demás. Como también arropado por el mismo e incondicional entusiasmo de sus fieles, verdadero coro griego que subraya los impresionantes solos del torero, ayer por cierto algo envejecido, más delgado que nunca, sorprendentemente encanecido y, tras la cogida, con cara de cristo recién descolgado de la cruz. Todos estamos deseando volver a verle. Será en Alicante y con Ponce el próximo día 21.
Comentarios:
Respecto a la basura que se manifestó contra la FIESTA,hay que estar colgao para un domingo ir a hacer el ridículo que hicieron. Son indocumentados y huelen mal.
Nos vemos en Alicante.
"Segundo capítulo con final cantado de la muy particular feria de Sevilla de José Tomás, por segunda vez a hombros por la Puerta del Príncipe, convertida desde ahora en Puerta de Galapagar… La alucinación colectiva que acompaña al sujeto sobrepasa la del currismo irredento que padecimos durante tantos años. Y es que a Tomás le vale todo en todas partes: lo muy bueno, lo bueno, lo regular, lo malo y lo malísimo. Da igual que temple de maravilla como lo hizo en la intermitente y preciosa faena a su primer toro, como que se deje enganchar casi todos los pases que, en línea y deslavazados, enjaretó en su segunda obra muletera, tan celebrada o más que la anterior".
.......respetuosos respetos y saludos respetuosos a los que no les gusta "los toros" y son gente tan respetuosa que no se entrometen en los gustos de los demás.
Criatura, eres tont@ mezclada con simplón.
¿Acaso no triunfo Cayetano Rivera Or doñez Tanto ó mas que el mencionado Tomas?.
Encabezamiento de la cronica para olvidar.
PERO ANTE LA IMPORTANCIA DE TAN HISTÓRICO EVENTO, POR LO QUE AL TRIUNFO DE LA FIESTA SUPUSO, ACASO POR UNA VEZ DE IGUAL EL CHAPARRÓN DE TROFEOS.
SUERTE TUVIERON LOS QUE LO PRESENCIARON!!
Es un gran dia para nuestra Fiesta!
Y da una alegria enorme ver que gracias a Dios su futuro no depende solo del gran Tomàs, sino de los Cayetano, Manzanares, Morante, Castella, Talavante... y de todos los instancable aficionados que siguen enamorados de este maravilloso mundo!
Ojalà que atravès de nuestra pasiòn (que en Barcelona tambien triunfò) sean cada vez màs!
Un abrazo a todos los que aquì leen y "pastan"!
Y no es dia de contar orejas, es dia de empezar otra vez a sonar con el toreo...
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José Antonio del Moral
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