2ª del Aniversario en Madrid. El valor y el temple de Castella se impusieron en medio de la decepción
08.06.07 @ 08:14:03. Archivado en Toros, Crónicas
Cortó la oreja del segundo toro, uno de los dos que se prestaron al triunfo porque los demás de la mal presentada corrida de Garcigrande-Domingo Hernández, carecieron por completo de fuerza y de raza. El mejor se corrió en sexto lugar y, aunque Alejandro Talavante perdió una posible oreja por pinchar, anduvo tan sobrevalorado por el público como por bajo de sí mismo y de las excelentes condiciones del animal. Nada favorecido en el sorteo, El Juli se mostró tan eficaz y técnico como desencantado y con el sector de reventadores continua e injustamente a la contra.
Madrid. Plaza de las Ventas. 7 de junio de 2007. Primera de la feria de La Comunidad. Cuatro toros de Gracigrande y dos, segundo y cuarto, de Domingo Hernández. En su mayoría sin cuajo ni trapío además sin fuerza ni casta, salvo el segundo y, sobre todo, el sexto que fue el mejor con mucho del pobre envío. El Juli (nazareno y oro): Pinchazo hondo caído y cuatro descabellos, silencio, Pinchazo y estocada, silencio. Sebastián Castella (fuscia y oro): Estoconazo trasero del que tardó en doblar el toro y descabello, dos avisos y oreja. Bajonazo de efectos fulminantes, palmas. Alejandro Talavante (marino y oro): Dos pinchazos, estocada trasera y seis descabellos, silencio. Casi media caída y dos descabellos, aviso y silencio. Entre las cuadrillas, destacó en palos Curro Molina.
A revienta calderas el ambiente previo a la corrida. Imposible conseguir una estrada para presenciar el festejo más cerrado de esta prolongada feria isidril con la otra que llaman del Aniversario y fuera de abono. Es igual. Cuando se juntan tres figuras, la gente se mata por entrar a la plaza para no perderse el acontecimiento. Además, no pocos colegas se habían preocupado en promocionar la cita como la ocasión más guerrera entre pares de las que jamás se vio en Madrid. Exageración a la postre incumplida porque, además de que la presencia y el juego de la mayoría de los toros, anduvieron muy por bajo de lo esperado, también los contendientes aunque, uno de los tres, Sebastián Castella fue quien se impuso a sus colegas gracias al valor y al temple que en tan alto grado atesora.
Sin embargo, también a Castella le costó no poco aunque elegante esfuerzo cortar la única oreja de la tarde tras una labor en mi opinión demasiado larga, quizá debido a que la faena no terminó de calentar totalmente al público. La condición algo sosa del noble animal y su escaso y ello unido a lo que le faltó de fuerza y, por tanto, de transmisión, pesaron mucho e el ambiente y Castella se vio obligado a prolongar excesivamente su trasteo que llevó a cabo sin desmerecer lo más mínimo en cuanto al valor y al temple que derrochó el gran torero francés, por cierto ya objeto de las iras del sector intransigente como corresponde al alto rango que ya ostenta.
Muy buena, hasta perfecta, la faena de Sebastián que esta vez no arrancó en los medios con pases cambiados como tanto le critican por frecuentarlo, sino con impávidos estatuarios en el tercio y casi toda a derechas porque el toro no se prestó tanto por el lado izquierdo, y salpicada de preciosos pases de trinchera, ayudados o del desdén en sucesiva generación de muletazos realmente templados que el torero administró despacio en intensas tandas, algunas de seis y hasta de siete muletazos divinamente ligados, sin prisas y con facilidad de elegido hasta desembocar en su faceta ojedista con la que paentiza su excepcional valor. Y es que a Castella ya le podemos considerar de maestro consumado. Pero como el toro tardó demasiado tiempo en doblar, incluso tras el descabello que Castella también pegó por ver si terminaba de una vez de hacerlo morir, lo que podría haber sido un final caluroso, acabó en oreja paseada sin general pasión aunque los que le veían por primera vez le arrojaron sombreros y flores en la vuelta al ruedo, encantados con el gran descubrimiento de un torero francés por derecho proipio gran e indiscutible gran figura del momento. !Qué error, qué inmenso error los del Premio Biarritz al quitarle el premio al triunfador de San Isidro que ayer certificó¡.
No había empezado bien la corrida con un toro lavado sin apenas trapío ni resuello con el que El Juli anduvo a gorrazos y en línea de gran técnico obligado a no apretar el acelerador ni a meterse en serio con el toro porque, de haber hecho lo que demandaban cerrilmente los del 7, el toro se habría acabado antes de lo debido. Estos señores que tanto gritan “crúzate” y “torea para dentro”, no deben saber que hay toros como el primero - con el cuarto sucedió casi lo mismo y con idéntica e injusta matraca del ayer muy molesto sector – con los que no se puede hacer el toreo llamado puro y en curva cerrada hasta detrás de la cadera porque no lo admiten nunca so pena de arruinarse de inmediato. Aunque también y en ambos toros, vimos a El Juli tan desencantado al verse ante un ganado tan deslucido que él también transmitió su desencanto y tal efecto resultó fatal.
Castella logró luego hilvanar su también templadísima faena con el muy blando y descastado quinto por el que nadie, salvo el francés, dio un euro a la hora de hacerle faena. Pero la inverosímil obra muletera de Sebastián apenas tuvo eco entre la mayoría del público – no había toro – y, encima, se le fue demasiado abajo la mano al entrar a matar.
Dejo adrede para el final mis comentarios sobre la doble actuación de Alejandro Talavante, ayer primero víctima de la peor suerte con un toro absolutamente inservible y finalmente favorecido con el más noble, completo y único encastado de la corrida. Tanto con el peor como con el mejor, Castella anduvo por bajo de lo que se esperaba de él aunque el público siempre estuvo a su favor en la contienda que perdió. Aterido y continuamente descolocado con el pésimo tercero y demasiado acelerado con el gran sexto al que toreó sin mandar nunca en las muy largas embestidas que prodigó el animal.
Fue toro de dos orejas y, desde luego, un ejemplar que el mismo Talavante hubiera aprovechado al máximo y en su mejor versión de andar en mejor momento del que atraviesa últimamente, supongo que como consecuencia de la grave cornada que sufrió en Valladolid. Y eso contando con el incondicional fervor que le trataron los tendidos en recuerdo de su impactante faena del Domingo de Resurrección. Nada que ver con la de ayer aunque, en determinados momentos, la especial personalidad de Talavante logró tapar los muchos defectos que tuvo la exageradamente celebrada obra que hasta, posiblemente, habría sido premiada con oreja de no haber pinchado al entrar a matar. Bien que lo siento. Pero el Talavante de ayer no se parece ni por el forro al que tanto nos entusiasmó en sus tardes de las Fallas y de la feria de Sevilla.
Comentarios:
PARA UN FRANCES ES UN SUENO MUY CERCA DE LA REALIDAD
Para un aficionado de las ventas no se hay tanto pedazos de toreros y la clase es una idea muy personal ? Verdad?
CASTELLA YA ES UN FIGURÓN. Y TALAVANTE, CON APENAS UN AÑO DE ALTERNATIVA HA CONSEGUIDO COSAS QUE FIGURAS DEL TOREO NO HAN HECHO EN 15 O 20 AÑOS DE MATADORES DE TOROS.
En definitiva, se les fue una corrida de toros facilona y un público (excepto con El Juli) entregado de antemano. Ni el francés ni el de Badajoz tienen clase, clase, clase.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Antonio del Moral
autor
Contacto


