Doble jornada en la feria en Córdoba. Escandalosa presentación de Cayetano en la feliz alternativa del hijo de El Cordobés y sensacional faena de Enrique Ponce con gran éxito de Manuel Díaz
26.05.07 @ 11:12:35. Archivado en Toros, Crónicas
DE LA EMOCIÓN AL DESENCANTO
En medio en un intensa emoción y con el público puesto en pie, Finito de Córdoba le dio los trastos de matar al viejo Manuel Benítez que estaba entre barreras para que fuera él quien diese la alternativa a su hijo Julio que luego anduvo más firme y templado que nunca con un excelente toro de Sorando del que cortó una merecida oreja. Otra consiguió Finito tras cuajar una faena con más entrega y pasión que hacía tiempo no sacaba a relucir frente a otro buen toro, sobrero, de la misma divisa. Pero, a partir de ahí, la corrida se convirtió en novillada por lo que cuanto poco o mucho que se hizo con las impresentables reses de Domingo Hernández careció de relevancia. Ni siquiera merece tener en cuenta la celebrada faena de Cayetano con el muy buen quinto del que, aún estando por bajo de sus condiciones, perdió una posible oreja por atravesarlo con la espada y repetir con el descabello.
Abandonamos por un par de días la feria de San Isidro para ver dos singulares acontecimientos de la feria de Córdoba. Al llegar recordamos que, hace ya muchos años, hicimos lo mismo y acertamos. Por ejemplo, aquella tarde de 1967 cuando Antonio Ordóñez, que se presentaba en el nuevo coso de “Los Califas”, le cortó un rabo a un imponente y muy bravo toro de Urquijo llamado “Boticario” tras formar un auténtico alboroto. Años más tarde, volvimos a bajar para asistir a la alternativa que le dio Paco Ojeda a Finito de Córdoba en presencia de Fernando Cepeda con toros de Torrestrella. Realmente memorable fue la faena del padrino Ojeda de aquél día. Y otras, aunque muy pocas veces, también dejamos Madrid para ver puntuales actuaciones, casi todas triunfales, de Enrique Ponce, a quien en Córdoba admiran y quieren como si fuera uno de ellos.
La tarde de anteayer, 26 de mayo de 2007, solo pasará a la historia porque Manuel Benítez El Cordobés” salió al ruedo vestido de paisano para dar la alternativa a su hijo Julio. Fue precisamente quien debería haber sido el padrino, Finito de Córdoba, el que decidió que la ceremonia la protagonizara quien fue grandiosa e incomparable figura del toreo en los años 60. Momento realmente emocionante, con el público puesto en pie, los corazones latiendo acelerados y las lágrimas brotando de los ojos de muchos allí presentes. Una escena realmente inolvidable a la que siguió una sorprendente feliz actuación del nuevo doctor frente a un excelente toro de Román Sorando. Firmeza total y mucho temple. Si el joven Julio Benítez fuera capaz de andar así con todos los buenos toros que le salgan, podría ser torero. Y si lograra imponer lo mismo frente a los regulares, quizá figura. Luego, con el sexto, ya vimos que no por lo que la plaza sufrió la última ducha fría del festejo.
A la buena faena del toricantano, respondió el padrino con otra asimismo buena y, en su caso, inesperada por la fibra y la raza que echó Finito con otro toro, sobrero, del mismo hierro que el primero tras ser devuelto el que salió en segundo lugar por romperse un pitón al chocar contra un burladero. Increíble ver a Finito con tantas ganas e incuestionable su disposición aunque no con el relajo del que muchos se hicieron eco recordando los excepcionales naturales que hace pocos días había dado en esta misma plaza y feria.
Y cuando nos disponíamos a ver si Cayetano – que se presentaba en Córdoba – era capaz de repetir su extraordinaria faena de hace pocos días en Jerez, por la puerta de chiqueros pareció un bichejo abecerrado sin el más mínimo cuajo ni pitones que nadie se explicó por qué había sido aprobado en el reconocimiento. Cayetano, para colmo, anduvo desmotivado, desdibujado y hasta vulgar con tan impresentable animal. Una lástima. Porque a partir de ahí, la corrida de toros se convirtió en una aparente novillada y de las malas.
Ni siquiera merece tenerse en cuenta la desde luego mejorable actuación de Cayetano con el quinto novillote que embistió con mucha más bravura y nobleza que los otros cuatro de Domingo Hernández. Puede que el marchamo agitanado del trasteo del menor de los Rivera gustara a los que nunca habían visto al segundo hijo de Paquirri y, por supuesto, a sus seguidores acérrimos. Pero en mi opinión, Cayetano anduvo por debajo de las condiciones de este animal, al que además mató de estocada atravesada que hizo guardia y dos descabellos.
No se concedió la muy solicitada oreja. Pero casi nadie protestó al palco por haberla negado, lo que indica la escasa entidad de la obra y, aún más, la enorme decepción y el general disgusto que había en la plaza por la ínfima presencia del ganado con que Cayetano se presentó en una supuesta plaza de primera categoría. Con estos animales de Domingo Hernández, la perdió.
Uno se hacía cruces al ver los pesos anunciados y volvimos a pensar en lo que ya hemos dicho tantas veces. ¿Cómo es posible que toros anunciados en la tablilla con parecidos y los mismos pesos en la plaza de Madrid y en las de provincias parezcan tan absolutamente distantes en volumen y trapío? Increíble. ¡Hay que acabar con el anuncio de los pesos de una vez por todas¡. Como el propio Cayetano debería impedir a quienes le llevan que en cada mañana de corrida en la que actúa se produzca un escandaloso rifirrafe en el reconocimiento previo al sorteo.
Por lo que me enteré de lo ocurrido en Córdoba, debidamente contratadas las fuentes, Cayetano estuvo a punto de caerse del festejo porque sus gentes amenazaron con irse sin torear si los veterinarios y la presidencia no aceptaban al menos cuatro de los varios toros presentados por Domingo Hernández. Mal arreglado el conflicto, ya vimos cómo terminó. No parece de recibo que se presentarse así sabiendo de antemano que el foco de mayor atención de este día estaba en la alternativa del hijo de El Cordobés que quizá también presionara lo suyo. Y encima sin ser capaces de llenar la plaza que no se llenó ni en la mitad de pago de su aforo. Para matarlos. Si Cayetano quisiera jugar de verdad en la primera división, que no piense ni por lo más remoto que o podrá hacer como en su presentación en la plaza de Córdoba. Tarde o temprano, tendrá que ponerse delante de ganado serio, con edad, cuajo y pitones y será entonces cuando veremos si puede ser o no lo que él y todos queremos.
Y ahora, un aviso muy serio. Alertar a los que vayan a organizar, autorizar y presidir los festejos que en plazas de primera vayan a contar con la presencia de Cayetano y, sobre todo, en la del 17 de junio de Barcelona para la reaparición de José Tomás. Si lo que allí van a llevar o a intentar imponer es como lo de Córdoba, la enorme expectación acabaría en absoluto desencanto y en la posterior deserción de los miles de aficionados que desde todos los confines del mundo taurino van llegar a la Plaza Monumental de la Ciudad Condal ilusionados como pocas veces con el acontecimiento.
COMO DE LA NOCHE AL DÍA
Casi lleno al día siguiente en la plaza de Los Califas y, en cuanto a la presencia del ganado, cambio total de la decoración con una dignísima corrida de toros de Santiago Domecq. Nada menos que ocho aunque al final fueron nueve por la devolución del séptimo que fue sustituido por un sobrero de Lagunajanda. Con él anduvo en su mejor aire Manuel Díaz El Cordobés, legítimo triunfador de la muy larga jornada con una segunda oreja porque en su anterior oponente – el mejor de la corrida – cortó otra tras templadísima y muy formal faena. Dos del mediocre toro cortó un entregadísimo, inspirado e inmenso Enrique Ponce que abandonó la plaza tras matarlo en cuarto lugar por tener que viajar con urgencia a Nimes. Y otra El Juli por su técnicamente irreprochable faena al también mediocre octavo. Los demás toros apenas dieron juego por lo que tanto Finito con los dos de su lote como Ponce y El Juli, no pudieron estar como hubieran querido.
De lo acontecido en el interminable festejo del sábado 26 de mayo, lo más destacable con gran diferencia fue la faena de Enrique Ponce con el cuarto toro. Un animal que por ímprobo deseo del valenciano a muchos les debió parecer bastante mejor de lo que fue. Lo muy motivado y lo arrancado que anduvo Ponce con este toro fue digno de ver y, sobre todo, la solución a la vez técnica y artística de una obra in-crescendo que puso la plaza boca abajo por la entrega del torero, la excepcional calidad de los muletazos y adornos con que la compuso, y por el sentimiento que le echó Enrique a cuanto hizo, no solo al torear sino al citar, al entrar y salir de cada tanda y, sobre todo, al entrar a matar volcándose encima del morrillo del toro para asegurarse el gran triunfo. Verle matar así fue puro deleite por tan infrecuente en su caso. Por eso la presidencia le concedió de inmediato las dos orejas que se pidieron con clamor y por eso también pudimos luego contemplar la singular despedida al gran maestro que le tributaron los cordobeses cuando, tras dar una vuelta al ruedo apoteósica, abandonó el ruedo con su cuadrilla por la puerta grande por tener que viajar a Nimes donde hoy actúa en corrida matinal. En medio de un verdadero delirio. Bien mereció la pena, pues, haber bajado de nuevo a Córdoba en plena feria isidril para ver una faena tan pletórica de quien lleva ya 18 años seguidos en el pináculo del toreo mundial mientras en la madrileña plaza de Las Ventas no estaba interesando nada de lo que ocurría a esas mismas horas.
Lo mereció también ver a Manuel Díaz El Cordobés en su más brillante salsa. Muy en clásico con su primer toro y desbordado por completo tanto en el toreo formal como en el histriónico con el sobrero de Lagunajanda. En ambos se volcó totalmente Manuel. Y tanto o más el público con el simpatiquísimo y locuaz torero que brindó su segunda faena al médico que vigila su ya inevitable plan de adelgazamiento: “Te brindo este toro por los muchos kilos que me haces perder y no de los de mi cuenta corriente”… Todavía dura la carcajada de los que pudimos escucharlo.
Finito de Córdoba no tuvo suerte con sus toros y, aunque luchó hasta cansar intentando que mejoraran de condición con su reconocida técnica, las pocas veces que pudo estirarse no pudo hacerlo relajado que es cuando el toreo de Finito alcanza cotas realmente excepcionales. Su pavor al entrar a matar repetidamente echándose fuera al tercer toro, enfadó muchísimo al público, finalmente silente cuando Finto tampoco logró triunfar con el sexto con el que sí pudo lancear magníficamente el su recibo por verónicas que fue lo mejor que se hizo con el capote en la corrida.
Capote con el que, asimismo, también brilló muy templado en sus recibos El Juli, inequívocamente deseoso de dar acorde réplica a la grandiosa faena de Ponce pues ya se sabe lo enrazados que son las dos máximas figuras cada vez que alternan juntos y más si uno de los dos le moja la oreja al otro. Sin embrago, esta vez El Juli no pudo abandonar la plaza totalmente satisfecho y así me lo hizo ver con su gesto de disgusto al verme como le aplaudía cuando pasó delante de donde yo estaba en su vuelta al ruedo con la meritísima oreja que le cortó al último toro de la noche con el que estuvo super por encima de su condición. Bien entrada ya la oscuridad nocturna hasta más allá de las once y muy tarde ya para cenar a gusto porque la corrida había empezado a las siete y media de la tarde. Demasiado para el cuerpo. Vayamos de nuevo para los madriles y que Dios nos coja confesados.
Comentarios:
Por cierto, que ya se empieza a hablar que ésta es la última temporada de Ponce..., pero yo creo que a éste no lo retira nadie..¿ Qué sabe usted, Jose Antonio ?.
1º) Muy valiente al contar lo de Cayetano, pues nadie lo hace.
2º) Ayer a Gallo, se le fue un toro muy bueno en Madrid. La cara de Pablo chopera era un poema. ¿ Para qué apoderan a tanto torero malo: Castaño, Barrera,Robleño, Gallo ?. Una de dos, o tienen mala vista ó los utilizan para abaratar sus ferias.Pero... ¿ No les da verguenza ?.¿ Porqué las figuras no se quieren ir con ellos ?.
Si quieres saber cómo están los toreros, en que son, en qué momento, hay que leer a Del Moral. Por dos cosas:
1º) Porque ve como nadie los toros, y la importancia de cada torero con su toro. La relación y valoración toro-torero es fundamental.
2º) Porque es el que más festejos ve al año.
Gracias
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José Antonio del Moral
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