Homenajeado en Jerez y en El Puerto. Don Álvaro Domecq reinó en el corazón del toreo y seguirá reinando después de morir
02.05.07 @ 08:49:00. Archivado en Toros, Artículos
En memorable jornada del primer día de este mayo, se inauguró en Jerez por la mañana el monumento ecuestre que presidirá por siempre la avenida que lleva su nombre y por la tarde se celebró en su honor un magno festival en El Puerto de Santa María con la Real Plaza abarrotada y la participación de máximas figuras a las que precedieron y epilogaron a caballo el hijo y los nietos del impar e inolvidable caballero, destacando la impresionante y enrazada actuación de Alvarito Domecq, principal y muy sentido protagonista en ambos eventos.
La caballerosidad, el señorío, la hombría de bien, la generosidad, el permanente y desprendido afecto en el trato hacia todos los que conoció y el arte que adornó cuanto creó como rejoneador, ganadero de reses bravas, bodeguero, político, escritor y orador presidieron la larga vida y la fecunda obra de don Álvaro Domecq Díez, por fin homenajeado con todos los honores en su ciudad natal de la que fue Alcalde impar y en la vecina plaza de toros de El Puerto de Santa María.
La inolvidable y emotiva jornada se inició a medio día en Jerez, justo en la rotonda frente al Hotel y en la avenida que, respectivamente, llevan el nombre de la ciudad andaluza y el del homenajeado donde, muy de mañana, ya estaba plantada la estatua ecuestre en bronce de Don Álvaro vestido de corto sobre un bello pedestal de mármol rodeado de plantas y de flores, estatua de la que ha sido autor Nicolás Domecq.
De los discursos que fueron pronunciados por parte de algunos miembros del Comité de Honor encargado de llevar a cabo el monumento y de las autoridades locales, todos medidos a la vez que consecuentes, cariñosos y oportunos, destacó el que brotó de la boca de Alvarito, el hijo del don Álvaro quien, profundamente emocionado y sin poder reprimir las lágrimas glosó la figura de su padre como nadie podía haberlo hecho mejor que él. De cuanto dijo Alvarito, me quedo con lo que nos contó sobre lo que, siendo todavía niño, le aconsejó su padre: “Habla al menos un minuto todos los días con Dios para decirle las cosas buenas y las malas que suceden de cada jornada”.
Y si el discurso de Alvarito conmocionó a todos los presentes, también y aún más su impresionante actuación como rejoneador de un toro de su propia ganadería en la abarrotada plaza de El Puerto de Santa María. Quizá una de las mejores faenas de su vida, considerando que lo llevó a cabo a la edad que ya tiene bien cumplida, que en absoluto limitó su magistral y enrazadísima labor, abundante en los tres tercios y en todas las suertes que ejecutó con increíble destreza, entrega, máxima pureza y desbordante entusiasmo hasta poner en pie varias veces a los asistentes e incluso rendidos y admirados a cuantos profesionales vivían el evento desde el callejón. Muchos de ellos, ilustres participantes en el magno festival.
Alvarito, que fue cariñosa y magníficamente auxiliado por sus sobrinos, Luís y Antonio – ambos cerraron muy felizmente el festejo al final con un sobrero que pidieron al efecto - rindió así homenaje y ya desde su faceta profesional a su señor padre, dándose por entero a tal misión y, de paso, dando ejemplo de cómo deben comportarse los toreros en cualquier circunstancia, con tanta raza y desprendimiento como les sea posible. Lección que también sirvió de acicate a los matadores que actuaron a continuación y a los que por la mañana, en su discurso, ya había agradecido el detalle de torear este festival en plena temporada como estamos y ya a las puertas de las inminentes ferias de Jerez y de Madrid.
Por delante y en cuanto a matadores de toros, actuó frente a un bravo novillo de Zalduendo, José María Manzanares que, ya retirado y sin haber matador un toro desde hacía más de un año, dejó para el recuerdo unas breves gotas de su más preclara esencia torera que supieron a poco. Luego y con otro novillo de la misma ganadería, le correspondió en turno a Enrique Ponce, como siempre magistral, elegante y facilísimo. Frente al cuarto novillo, de Salvador Domecq, aconteció la torrencial actuación de Juan José Padilla, más ciclón con nunca hasta lograr un rabo. Y, tras el torero jerezano, Julián López El Juli con un novillo de Santiago Domecq al que exprimió con la descomunal y firmísimo capacidad torera que le caracteriza. Finalmente, con el sexto, un toro noble aunque flojote y de pelo jabonero de Juan Pedro Domecq, El Cid dio desinhibida rienda suelta a su personal torería que sucedió con apasionada entrega.
Enhorabuena a todos, querida familia, organizadores y participantes en el festival porque, si en vida, don Álvaro Domecq Díez ya había reinado sobre todos los corazones del toreo, gracias a éste homenaje seguirá reinando para siempre.
Comentarios:
JLM
Y gracias tambien a quien tan apasionadamente, profesionalmente y sinceramente lo sigue haciendo como del Moral en este utilisimo blog!
Larga vida a nuestra Fiesta!
Un saludo desde Italia
Gracias Maestro Señor D. Alvaro Domecq y Diez por su Grandeza.
Gracias por aprender en silencio mucho de usted D.Álvaro .-
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José Antonio del Moral
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