16ª de feria en Sevilla. Con una corrida aún peor que la anterior, tan solo El Fandi lució grandioso en banderillas
28.04.07 @ 23:02:37. Archivado en Toros, Crónicas
Y también con su templado y variado capote en el tercer toro aunque luego, con la muleta, se estrelló ante dos imposibles pese al ímprobo esfuerzo que hizo para sacarles el poquísimo partido que tuvieron. La misma mala suete tuvieron sus compañeros de terna. Manuel Díaz “El Cordobés” no pudo hacer nada de nada. Y Francisco Rivera Ordóñez poco más porque, al menos en su recibo de capa del quinto y en tres fáciles pares de banderillas que colocó a petición del público, medio compensó su posterior e infructuosa labor. Y todo ello por el desastroso juego del encierro de José Luís Marca en el que incluso el sobrero que sustituyó al devuelto sexto resultó todavía más malo que sus hermanos mientras en chiqueros se quedó un segundo sobrero de La Dehesilla que, a la vista de cómo estaba saliendo la corrida, debería haber sido el lidiado con el previo acuerdo del palco presidencial y del matador afectado.
Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 28 de abril de 2007. Decimosexta de feria. Tarde en principio calurosa y al final fresca y algo ventosa con lleno hasta los topes. Siete toros de José Luís Marca, incluido el sobrero que reemplazó al sexto, devuelto por débil aunque más por la hartura del público, deseoso de cambiarlo por ver si mejoraba la situación. Bien aunque desigualmente presentados y de juego pésimo e insalvable. Algunos como el tercero y el cuarto pasaron de un más aparente a un muy menos radical por pararse casi totalmente en la muleta. Los demás también terminaron parándose o huyeron de su sombra antes. Y alguno hasta desarrolló peligro como el, en principio, noble tercero. Una mansada en toda regla e inapelable. Manuel Díaz “El Cordobés” (rosa y oro): Pinchazo tras echarse el toro por su cuenta, cosa que volvió a hacer siendo apuntillado. Silencio tras pitos al toro en su arrastre. Sablazo envainado que hizo guardia y buena estocada, silencio. Francisco Rivera Ordóñez (turquesa y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Cinco pinchazos y descabello, aviso y silencio. El Fandi (añil y oro): Pinchazo, casi entera tendida y dos descabellos, silencio. Estoconazo trasero desprendido y dos descabellos, ovación. De las cuadrillas destacó en banderillas Joselito Gutiérrez.
Uno sale completamente derrotado y casi sin saber cómo meter mano a la crónica tras sufrir estas corridas de toros de imposible lucimiento ni grata solución. En la que nos ocupa, de no haber sido por los dos tercios de banderillas que protagonizó El Fandi, la cuestión habría resultado aún más peliaguda. El Fandi, tal y como suele cada vez que actúa y ayer con incuestionable merito - sobre todo en los cuatro pares que colocó al ya casi impracticable sobrero que cualquier otro diestro se hubiera negado a ponerlas, incluyendo entre ellos a los mejores especialistas del segundo tercio que hayan existido –, logró poner la plaza primero atenta, luego alegre y finalmente boca abajo mientras duraron sus intervenciones con los garapullos. Y en tal singularidad, en tan indiscutible y portentosa facilidad y demostración de poseer infinitos recursos con cualquier toro, fue el que se salvó y el que, al menos durante diez minutos, nos salvó del inapelable desastre que vivimos.
Cada vez que torea El Fandi, no pocos aficionados tenidos por entendidos y aún más la mayoría de los compañeros de la prensa especializada, suelen negarle el pan, la sal, despreciarle sin el más mínimo respeto y despreciarnos a cuantos admiramos al singular y ya histórico torero granadino. Pues bien, hoy me toca de nuevo defenderle como seguiré haciéndolo mientras David Fandila permanezca en los ruedos con la misma disposición y entrega que hasta el momento nadie puede discutirle. Y quien lo discuta, peor para su crédito. El Fandi fue ayer el convidado en un cartel de los llamados toros mediáticos y terminó por encima de sus toros, de sus compañeros y de todos los medios que le detestan.
Digo esto por delante porque de todo lo demás apenas merece la pena decir nada. Si a caso, que el mismo Fandi lanceó con muchísimo temple a su huidizo primer toro, que galleó por chicuelinas al llevarlo al caballo, que quitó por chiculinas de nuevo aunque mucho más ceñido, rematando con media de rodillas. Y que, luego, con la muleta, se estrelló aunque hasta se dejó casi coger – cinco veces le avisó el toro de posible cornada – dejando muy claro que el animal era un marrajo con mucho peligro.
Intentó repetir lo mismo con el cuarto en cuya lidia, por cierto, el presidente ordenó que salieran los caballos al ruedo mientras todavía estaba lanceando El Fandi y el toro se le distrajo, cosa que disgustó al matador y así se lo hizo ver al presidente con una mirada letal. Manso además de flojo el toro y como la gente estaba harta de tanto animal podrido, se pidió su devolución, cosa que el palco aceptó aunque a sabiendas de que el sobrero que iba a salir era de la misma ganadería y lo más seguro es que resultara tan malo como sus hermanos o peor, que esto fue exactamente lo que sucedió. Y sugiero yo: ¿No sería más adecuado que cuando en una corrida, sea de quien sea, salen todos los toros malos y la empresa dispone de sobreros de otras ganaderías que la anunciada, se pongan de acuerdo los profesionales con la autoridad y se pueda utilizar el segundo sobrero y hasta un tercero aunque no figure en los programas?. Así se hace en otras plazas. Pero en La Maestranza, por lo visto, no. Y ¿a quien se perjudica con tanto orden y rigor?. Pues al diestro afectado y al soberano público que paga.
En cambio, lo que sí se permite es que varias cámaras de televisión y muchísimos fotógrafos impidan o dificulten el normal acceso y la salida del público por la Puerta del Príncipe y que los enganches atasquen el Paso Colón los últimos días de farolillos. Muchas cosas habría que cambiar de los reglamentos taurinos y de la circulación viaria en Sevilla cada feria por bien del público usuario. ¿O no?
Y en tarde mediática, aún peor. Hasta cuando salimos a la calle había mucha más gente delante de la Puerta del Príncipe que cuando ya se sabe de antemano que algún torero va a salir a hombros. Cosa que ayer resultó absolutamente imposible. Ni un solo muletazo bueno vimos dar a ninguno de los tres espadas en escaso contraste con los reseñados lances con el capote de El Fandi, los que luego dio Rivera Ordóñez en su recibo del quinto toro y los fáciles – y elegantes - pares de banderillas que el público obligó poner después al hijo mayor de Paquirri.
Y por cierto que, hablando de los hijos de mi muy querido, añorado y admirado Francisco Rivera Paquirri, el segundo – Cayetano - va a comparecer inmediatamente después de que termine la feria en un foro sevillano para, delante del público invitado al efecto, charlar de toros con un legítimamente afamado director de cine y gran aficionado, Agustín Díaz Yanes. “Tano” para los amigos, hijo además del gran peón “Michelín” que tanta gloria dio junto a Paco Camino con quien fue en su cuadrilla. Pues bien, ¿no creen los aficionados que Cayetano debería primero ponerse delante de un par de toros en puntas como Dios manda en la Real Maestranza y triunfar como está obligado a hacerlo antes de hacer teorética de cara a su ya excesivo lucimiento publicitario personal?. Si vivieran el padre y el abuelo Antonio Ordóñez, desde luego que no se lo consentirían.
Comentarios:
Lo que la mayoría de la crítica está haciendo con El Fandi es de vergüenza y faltan el respeto al torero y a la verdad, tratando con distinto rasero a David y a otras "figuritas" que nos engañan componiendo la figura a toro pasado y no todas las tardes, por supuesto. Gracias.
Por cierto, los tres últimos días: Juan Pedro, Ventorrillo (procedencia Juan Pedro) y Marca (más de lo mismo) ¡Viva la variedad y vivan los toros artistas!
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José Antonio del Moral
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