10ª de feria en Sevilla. Petardo cantado, imposible peor.
22.04.07 @ 23:02:38. Archivado en Toros, Crónicas
Con una corrida mansota aunque con cuatro toros más que manejables de Puerto de San Lorenzo, Luís Vilches, que fue aplaudido en su lote - el más deslucido en conjunto -, pareció un papa al lado de Eduardo Gallo y de El Capea. Uno por muy soso y otro por absolutamente negado, dieron de sí lo mismo que el año pasado, una doble calamidad de difícil por no decir imposible remedio. La empresa no debería traerlos más porque solo en la provincia de Sevilla deben de haber más de veinte toreros bastante mejores que ellos y casi nunca pueden torear.
Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 22 de abril de 2007. Décima de feria. Tarde casi veraniega con dos tercios largos de entrada. Siete toros de Puerto y Ventana de San Lorenzo, incluido el sobrero que reemplazó al quinto, devuelto por muy flojo. Bien presentados y, aunque cumplieron en varas, mansos en distintos grados y con poca fuerza y diversa sosería en su embestir. Por más manejables, destacaron segundo, tercero, cuarto y quinto. Muy huidizo y defendiéndose el que abrió plaza y rajadísimo el sexto. Luís Vilches (verde loro y oro): Pinchazo y estocada, palmas. Eduardo Gallo (encarnado y oro): Estocada baja, silencio. Más de media tendida baja, silencio. El Capea (verde musgo y oro): Tres pinchazos y estocada, silencio tras algunos pitos. Estocada, silencio tras más pitos.
Con lo embalada que iba la feria y, lo peor de todo, tal y como era previsible – fatal la empresa, por tanto, en incluir en el abono semejante cartelito -, la novena corrida fue difícil de soportar aunque, sobre el papel, tenía hasta su morbo y no lo digo por el muy modesto matador de la tierra sevillana, Luís Vilches, que por cierto podría ser mucho mejor torero de lo que es si tuviera tantos contratos como sus dos colegas de ayer. Lo digo, muy precisamente y como viene al caso, por comprobar una vez más lo malos, lo irresolutos, lo increíblemente inútiles que son Eduardo Gallo y El Capea. Yo a Gallo no le conozco pero a El Capea sí – gran chico, inteligente y encantador como toda su familia - y mucho más a su padre a quien aprecio y admiré siempre. Por eso me pregunto realmente intrigado cada vez que veo a su hijo, qué es lo que le dirá después de cada corrida. En fin, allá cada cual. Porque yo, desde luego, si hubiera sido figura del toreo y un hijo mío fuera como Pedrito, no le dejaría torear más que festivales y en el campo. Que es muy duro decir esto y más siendo amigos. Pues sí que lo es. Pero esta es la verdad y lo que todo el toreo dice con la boca chica, claro.
No fue buena la corrida de Puerto y Ventana de San Lorenzo por mansota y por sosa, pero no tanto como para andar como anduvieron dos señores que torean en casi todas las ferias y van a seguir haciéndolo, se esfuercen o no, triunfen o no, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra. Ese era el comentario de todos los que estaban ayer alrededor de donde yo me siento en La Maestranza. ¿Cómo se van a esforzar y menos a arrimar o a exponerse a recibir una cornada si saben que van a continuar anunciados como dos pimpollos y encima les van a decir que son muy buenos y que la culpa la tienen los malos toros y la “mala” prensa? Pues ahí seguirán con lo que ello tiene de manifiesta injusticia, tanto por lo que supone de desprecio y perjuicio hacia muchísimos aspirantes que, siendo mucho mejores, no torean casi nunca, como para los aficionados que pagan carísimas las entradas y en Sevilla más que en ninguna otra plaza. ¿Pero es que no se os cae a todos la cara de vergüenza?. Pues no. Todos salieron sonrientes y felices. ¡Hala, viva la pepa y a seguir ganado dinero que para eso somos quien somos¡.
Por supuesto que el que mejor estuvo ayer, con mucho, fue Luis Vilches y ello pese a que su primer toro fue el peor y el cuarto el menos lucido de los manejables. Pero al menos, Vilches, dio la impresión de querer a toda costa y en sus maneras de hacer el toreo cuando pudo hacerlo como él lo siente y sabe, les pegó un baño a sus dos ilustres y elegantísimos colegas. ¿Defectos? Su mala espada y que grita mucho. Aunque para gritos incesantes los que pega Gallo. Tres o cuatro en cada pase que da.
Repasó, en efecto, Eduardo Gallo, todo el alfabeto gritando a sus dos toros para que acudieran a su capote y a su muleta. ¡Ah¡, ¡Eh¡, ¡Ih¡, ¡Oh¡, ¡Uh¡… Pero casi nunca se cruzó al pitón contrario que es lo que hay que hacer en vez de gritar detrás de la mata cuando los toros tardean. Por eso las docenas de pases que dio no legaron a nadie. Nada. Ni un olé. Ni una palma. La impasibilidad del público de Sevilla en su grado más alto de desprecio que uno haya visto aquí jamás.
E igual con El Capea o aún peor porque a éste no hay por donde cogerlo ya que además de torear mal lo hace feamente y por eso le pitaron al final de sus dos digamos faenas. Ninguna compostura ni posible apostura. Aproximaciones técnicas, torpezas varias, desaires en forma de desarmes y todo ello sin reparar el más mínimo sentido del ridículo. Una verdadera calamidad. Disculpémosle frente al sexto, que se fue enseguida muy rajado a tablas y se negó a pasar. Un mulo. Pero con el tercero, no. Porque el tercero se dejó torear. ¿Entones? Pues que tendremos que volver a verles en Madrid donde espero que al fin tenga uno la oportunidad de desdecirse de lo dicho. Solo en sus manos está. Me complacería mucho. Lo estoy deseando. Ojala.
Comentarios:
Están en mundos distintos.
Así no se puede ir a La Maestranza, por favor!!
Y dices que van a seguir ganando dinero y toreando pese a lo mal que torean, pero yo digo que no creo que éstos ganen mucho dinero. No creo que los Choperas sean muy generosos con el Gallito de Salamanca.
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José Antonio del Moral
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