4ª de feria en Sevilla. Cuatro toros de Cuadri para dar el paso.
16.04.07 @ 22:41:06. Archivado en Toros, Crónicas
Y dos de ellos, primero y sobre todo el quinto, de claro triunfo. Se les escaparon a Fernández Pineda que, aún sin oficio por poco toreado, se conformó con mostrar el muy buen corte de su toreo, y a Serafín Marín, todavía sin recuperar del todo el sitio que perdió tras sus varios, graves e inoportunos percances. El tercer espada, Manuel Escribano, se lució mucho en banderillas y en su valiente empeño pero nada más. El festejo resultó larguísimo por lidiarse con desesperante premiosidad.
Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 16 de abril de 2007. Cuarta de feria. Tarde primaveral, progresivamente fresca y con molestas rachas de viento con dos tercios de entrada. Seis toros de Herederos de Celestino Cuadri, muy bien presentados y de vario juego con predominio de los manejables en distintos grados de bravura, nobleza y acometividad aunque en general esperaron en palos y tardearon el la muleta. Primero, tercero aunque se vino muy abajo, cuarto y quinto, el mejor po más bravo y encastado del envío, fueron los más nobles. El segundo, sin clase, no rompió. Y el sexto acabó incómodo y pegando cabezazos. Antonio Fernández Pineda (rosa y oro): Pinchazo y estocada desprendida, aviso y ovación. Dos estocadas atravesadas, aviso y ovación. Serafín Marín (verde lechuga y oro): Media caída trasera y dos descabellos, silencio. Casi entera trasera, aviso y ovación. Manuel Escribano (palo de rosa y plata): Pinchazo hondo que escupe y más de media tendida ladeada, ovación. Estoconazo caído, palmas.
Son tantas veces ya las que hemos dicho que los toreros deben ganar un paso tras cada pase para poder ligar las tandas en las faenas de muleta, sobre todo con los toros que tardan en arrancarse, que quizá algunos estén cansados de la misma canción. Pero es que hay que insistir en ello porque muchos diestros pierden triunfos para ellos importantes y es una pena que no se decidan a hacerlo o quizá también que no tengan nadie de confianza al lado para que les aconsejen a su debido tiempo.
En la corrida de ayer salieron cuatro toros dignos de ser aprovechados por tres toreros que andan muy necesitados de triunfar dadas sus respectivas circunstancias profesionales. Fernández Pineda, el de mejor corte y estilo más depurado de la terna, porque si no triunfa de una vez y por lo grande en una plaza importante – la Maestranza ayer volvió a esperarle – seguirá sin esos contratos que le hacen falta para aprender el oficio y adquirir la experiencia que tanta falta le hace para cuajar en el torero que debería y podría ser si toreara con más determinación. Serafín Marín, que hace tres años encantó en Sevilla y hasta en Madrid convirtiéndose en una de las más firmes promesas de entre los de su generación, porque anda buscando la recuperación del sitio que perdió tras sufrir varios graves e inoportunos percances y no termina de conseguirlo. Y Manuel Escribano, quizá el más modesto aunque también el más valiente de la terna, porque deber darse prisa en lograr redondear sus actuaciones tras el riesgo que suele tomar en sus recibos de capa y con las banderillas que maneja con notoria espectacularidad y no poco acierto.
Pues bien, ninguno de los tres logró resolver el tema y el dilema que tenían pendiente. Y ello con cuatro toros para dar ese paso necesario para ligar, para mandar, para triunfar del que tanto hablamos y que, por lo visto, tenemos que seguir hablando. Hubo sobre todo dos toros que lo pidieron a gritos. El muy noble primero por muy tardo, lo necesitaba imperiosamente y Pineda, aunque le pegó lances y pases excelentes y algunos de cartel, no logró cuajarla faena. Y el quinto por más bravo y enrazado, para ser sometido y descubierto mucho antes de lo que Serafín Marín lo descubrió por el sensacional pitón izquierdo que tenía este magnífico ejemplar. Hubo otro, el tercero, que tuvo hasta clase pero se agotó tras el imponente tercio de banderillas que protagonizó Escribano que luego y tanto con este tercero como el peligroso sexto, no pasó en sus faenas de muleta de la dura y costosa porfía.
Por todo ello, fue una pena que ninguno de los tres consiguiera el pleno que necesitaba. La afición de Sevilla, no obstante, les ayudó, les alentó, hasta les aplaudió con fuerza tras sus mejores intentos y después de ser arrastrados sus enemigos. Pero todos salimos de la plaza descontentos, no por nosotros sino por puro sentimiento de aficionados deseosos de que salgan nuevos toreros con fuerza y con futuro. Ni siquiera nos quejamos de lo mucho que duró la corrida, casi tres horas, debido a la premiosidad con que se lidiaron los seis toros. Especialmente los tercios de banderillas, resultaron eternos. Muchos, excesivos capotazos para colocar a los toros y demasiada espera de los rehileteros hasta que se decidían a clavar, mal casi siempre y más pendientes de ponerse bonitos antes que de hacerlo con la prontitud debida. Fue durante estos desesperantes tercios de banderillas cuando alguien recordó lo que Manolete les decía a sus peones cuando iban a banderillear: “Deprisita y traseritos”. Los toros de ayer pedían más inmediatez en vez de tantas pausas y miramientos.
Comentarios:
El llevar la fiereza, listeza y repetitividad hasta "el filo de la navaja" les ha dejado rayando en la mansedumbre. Pues.. ¿que es la tardanza en responder a los estímulos?
¿Bravura acaso?.
Los seis ejemplares que, fenotípicamente eran cuasi perfectos, genotípicamente tenían el territorio de su acometividad a escasos centímetros del hocico. Lo demostraron en todos los tercios y eso para mí es el prolegómeno de la mansedumbre.
No vale lo de ganar un paso en cada pase ( cual hizo Ferrera con el de Pereda)pues los cuadri tardeaban demasiado y esta indecisión del toro se torna en desconfianza en el torero que no sabe que hará en el próximo envite cuando le gane el paso.
Muy dificiles aunque sin peligro y carentes totalmente de transmisión.
Así no hay torero capaz de triunfar.
Voluntad en los tres diestros: ¡Toda!, pero los Sa...
Hubo buenos momentos en la tarde, una pena que no colaborasen mas. Podria haber sido una gran tarde...
Ojo kon Fernandez Pineda. Ese chico merece mas.
sobre todo en la deseperacion de ver a estos toreros (de plata y de oro) tan tardos delante de toros que tardaban, pero que al final se dejaban!
¡Quizas que habran dicho los del 7 que desde madrid veian a su pupilo Sera por Digital+!
se habran atrevido a decirle :"cruzate!"??
lo dudo....
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José Antonio del Moral
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