9ª y 10ª de Fallas. Si El Fandi no existiera, habría que inventarlo
18.03.07 @ 08:14:01. Archivado en Toros, Crónicas
Con su habitual entrega, su variado y muy templado capote, la excepcional espectacularidad que derrocha en banderillas con las que formó dos alborotos y su certera disposición con la muleta, resolvió una tarde que, de no haber actuado él, se habría ido al garete en gran parte por culpa de los otros dos espadas. El granadino anduvo muy por encima del pésimo segundo toro, cortó una oreja pedida con clamor del mediocre quinto tras exprimirlo como a un limón y hubiera cortado dos de haberlo matado de estocada entera. A Finito de Córdoba le estrellaron contra un burladero su primer y muy noble toro de Las Ramblas rompiéndose un pitón por lo que quedó inservible y no quiso ver ni en pintura al peor cuarto. Y Eduardo Gallo anduvo muy por bajo del mejor lote, perdiendo una gran oportunidad con el tercer toro, el mejor del envío del campo manchego.
En la novillada matinal, los hijos de Ángel Teruel y de Palomo Linares anduvieron correctos dentro de sus respectivos estilos, elegante el primero y enfibrado el segundo, pero no fueron capaces de aprovechar como se merecieron las magníficas reses de Román Sorando.
Valencia. Plaza de la calle Xátiva. 17 de marzo de 2007. Novena de feria. Tarde fresca con lleno. Seis toros de Las Ramblas, muy desigualmente presentados, de juego vario y en su mayoría escasos de fuerza. Por más nobles, destacaron el primero que quedó inservible tras romperse un pitón al chocar contra un burladero, el tercero y el sexto. Manejables cuarto y quinto. Y muy complicado por su genio en la muleta el segundo. Finito de Córdoba (amapola y oro): Tres pinchazos, cuatro descabellos, otro pinchazo y tres descabellos más. Dos avisos y pitos. Estocada caída trasera, silencio. El Fandi (corinto y oro): Estocada caída y dos descabellos, ovación. Estocada corta arriba y descabello, oreja y fortísima petición de otra. Eduardo Gallo (verde botella y oro): Metisaca en los bajos de efectos fulminantes, silencio. Pinchazo y estocada, silencio.
Doble jornada taurina en el primer día fuerte de Fallas, impracticable por un inmenso gentío la ciudad, las falleras y falleros desfilando al compás de las bandas de música por las calles y dos espectáculos de masas a la vez. Toros por la mañana y por la tarde al tiempo que se celebraba un partido de fútbol y gente sobrada para ambos.
Por la mañana nos divertimos pero no en el tono alto del que nos hubiera gustado disfrutar. Aunque el ya veterano espada regional de Foios, Raúl Martí, y el debutante Palomo Linares cortaron un oreja - Ángel Teruel pudo haber cortado otra del segundo novillo del magnífico lote de Román Sorando – y los tres acreditaron suficiente soltura y oficio, lo cierto y verdad es que todos esperábamos mucho más. Sobre todo de los hijos de los ilustres papás. Solamente decir una cosa sin entrar en más detalles. Si los padres se hubieran encontrado con esta misma novillada en sus años mozos, les habrían cortado todo lo cortable. Y con esto está dicho todo. Mejor echar un tupido velo y punto.
Claro que, con otro velo habría que cubrir las actuaciones vespertinas de Finito de Córdoba y, sobre todo, de Eduardo Gallo. Del cordobés no esperábamos casi nada a estas alturas de su carrera en la que únicamente con los toros disminuidos y nobles de las plazas de tercera sigue haciendo el gran toreo que era capaz de hacer en todas partes. Pero que el jovencísimo espada salmantino Eduardo Gallo deje escapar la oportunidad que tuvo en la primera gran feria de la temporada es para decirle apaga y vámonos. Dubitativo con el capote y sin firmeza con la muleta, dio pena verle tan pálido, tan vulgar, destemplado e irresoluto mientras sus paisanos siguen creyendo que es el heredero de El Viti y de Julio Robles, nada menos.
¿Cuando se va a decidir Gallo de una vez a ser quien algunos creen que es y a responder – más bien agradecer - con éxitos inapelables la ayuda y el por ahora permanente apoyo que le prestan sus apoderados?. Quizás se cree seguro bajo tamaña protección empresarial y que con eso le basta para seguir figurando en carteles inmerecidos. Pero si Gallo continúa en este plan y algún día le dejan sus mentores, la caída al precipicio puede ser de las que hacen época. Y si no, al tiempo.
Esa caída en el olvido o en el desden que, no pocos aficionados puristas y la prensa que presume de ser la más docta, les gustaría para El Fandi a quien permanentemente niegan el pan y la sal pese a lo que viene siendo en el toreo actual. Un ciclón que cada tarde sale a darlo todo y en la mayoría triunfa frente a cualquier clase de ganado y hace disfrutar al personal hasta el delirio con sus ya mundialmente famosos tercios de banderillas, inigualables e inimitables. Tanto es así que en la corrida que ocupa esta crónica fue quien logró el lleno que lució la plaza – no creo que nadie pueda achacarlo a la fuerza taquillera de Finito y de Eduardo Gallo – y el que la salvó del aburrimiento y del desastre. La gente salió contenta de la plaza gracias a El Fandi por mucho que, imagino, algunos intenten tapar su éxito o desmerecerlo despreciativamente. ¡Qué malo es El Fandi¡, dirán otra vez.
Yo opino todo lo contrario y digo que si El Fandi no existiera habría que inventarlo por como es capaz de resolver todas las tardes la papeleta del triunfo, el de la diversión y, no es moco de pavo, el de las taquillas. Su capote es ahora mismo uno de los más variados y templados de todo el escalafón y así lo demostró en sus dos toros. Sobre todo en el recibo del primero que luego, en la muleta, fue el peor de los lidiados. Y con el quinto, la solución del festejo no sólo con el capote y en el magnífico tercio de banderillas. También con su capacidad en sacar partido de un toro que no lo tenía. Muy pocos son ahora mismo capaces de triunfar con un toro como el quinto, vacío de casta y sin apenas recorrido.
Lo consiguió David Fandila con valor, técnica y temple. Sin exquisiteces, que él no necesita para reventar una tarde que sin él hubiera sido un petardo, sino con las facultades, la entrega, el sentido del espectáculo y el donaire que le sobran y derrocha sin ahorrar ningún esfuerzo. Un estocada corta de irreprochable ejecución le obligó descabellar con un golpe certero y la mayoría del público quiso que le premiaran con dos orejas tanto por lo que acababa de hacer como por el conjunto de su tarde redentora, pero la presidencia, sin duda pensando en lo que algunos hubieran dicho al día siguiente, no creyó oportuno conceder el segundo trofeo. No importa. Mientras El Fandi siga como suele, podrá continuar ostentando el primer puesto del escalafón y ser objeto de la admiración de los públicos y de toda la profesión mientras que sus pertinaces detractores continuarán negándole con rabia. Que acopien mucha tila porque hay Fandi para rato.
Comentarios:
Cuantas gracias le tenemos que dar a Fandi, por hacernos sentir en este espectáculo taurino tarde tras tarde, sin escatimar esfuerzos, sin guardarse nada para si, dando todo aun sabiendo que al día siguiente estará el "Buitre Leonado" buscando a la presa e intentando hacer tiras del que se juega la vida cada tarde.
Cuantas gracias le damos al Fandi a los que humildemente mantenemos este espectáculo con nuestra asistencia y sabemos que en las plazas existe un lugar que se llama taquilla.
En este mundo cada día mas carente de sentidos y emociones, somos muchísimos los que seguiremos apostando por este torero y so...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Antonio del Moral
autor
Contacto


