5ª de Fallas. Breve aunque luminoso despertar de la feria con Ambél Posada y un bravo sobrero del Marqués
13.03.07 @ 20:59:55. Archivado en Toros, Crónicas
El joven matador extremeño cortó la única oreja del festejo tras una inspirada y en varios pasajes honda faena de muleta. La más estimable y celebrada del presente ciclo fallero hasta el momento y en tarde por lo demás aburrida y hasta desgraciada. Manuel Amador se mostró incapaz frente al lote más potable de la pésima corrida y Fernando Cruz resultó gravemente herido por uno de los más infumables marrajos de Los Chospes, ganadería prácticamente desconocida que dejó pobrísima impresión en su debut valenciano. Toros en su mayoría bastos, sin raza ni casta ni clase de ninguna especie.
Valencia. Plaza de la calle Xátiva. 13 de marzo de 2007. Quinta de feria. Tarde soleada y más fría que fresca con más de media entrada. Cinco toros de Los Chospes, grandotes y algunos de muy bastas hechuras. Sin casta ni raza y algunos con muy poca fuerza con dos manejables, primero y cuarto, uno inválido, el tercero y dos muy peligrosos, segundo y sexto. Por devolución del anunciado segundo y al correrse turno, en quinto lugar se lidió un bien presentado sobrero bravo, encastado y noble de Martelilla (antes Marqués de Domecq). Manuel Amador (blanco y azabache): Casi entera trasera caída, aviso y palmas. Estocada muy caída, palmas de los de Albacete que había en los tendidos. Mató al segundo de pinchazo hondo y estocada baja atravesada, silencio. Fernando Cruz (añil y oro bordado extrañamente): En plena faena de multa resultó dramáticamente zarandeado y gravemente herido en el muslo izquierdo. Se lo llevaron a la enfermería donde fue intervenido de una extensa cornada. Santiago Ambél Posada (grana y oro): Pinchazo y estocada caída, silencio. Estocada, oreja. Sartenazo accidental, silencio y ovación al abandonar la plaza.
La quinta de feria y hasta que salió el quinto toro iba camino de la desesperanza y el desastre. Los toros de una ganadería para mi desconocida, Los Chospes, apenas habían dado juego. Los más potables, primero y cuarto, le habían correspondido al incapaz y ayer un tanto prudente por no decir asustado, Manuel Amador quien, entre el quiero y no puedo, apenas logró dejar muy escasos y aisladísimos instantes de su agitanado proceder: tenso y crispado cuando no retorcido como un sacacorchos, en muy pocos pases consiguió estirarse algo e interpretar el toreo que debe hacer mejor de salón frente al espejo.
Para colmo, el siempre entregado hasta la desesperación, Fernando Cruz, había resultado cogido y zarandeado de muy mala manera por el segundo toro bis, un marrajo incierto que, progresivamente, fue desarrollando peligro en la muleta y que se lidió por delante, supongo que por preferirse que el sobrero de Martelilla lo echaran en quinto lugar. Se equivocaron de medio a mio porque en el cambio Fernando se llevó la cornada. Otra más y van… en su calvario profesional y encima en un momento inoportuno porque, dados su ya más que probado valor y su acusada por trágica personalidad artística, parecía que esta temporada que acaba de empezar iba a ser la de su definitivo despegue. Lo sentimos muy sinceramente. Pero insisto. Mejor hubiera sido matar el sobrero antes de que le echaran lo que le echaron. Grave equivocación de quien fuera el que eligió porque en esto del toreo siempre, siempre, siempre hay que adelantar lo mejor que haya dispuesto en los corrales. ¿O no?
Y en acción Santiago Ambél Posada con un tercero muy flojo que terminó rodando por la arena repetidamente en los intentos de faena tanto por su debilidad congénita como por la voltereta que se pegó al salir de una de las buenas verónicas con que le saludó el torero y por lo malamente que luego fue picado. De ahí que, por la cogida sufrida por Cruz y dado que Ambel se vio después obligado a matar dos toros seguidos, debamos señalar la en esta ocasión acertadísima decisión de echar como quinto al de Martelilla y en sexto, Dios diría lo que quisiera con el de Lo Chospes. Otro imposible y peligroso resultó este animal por lo que la certeza de matar el del Marqués en penúltimo lugar resultó aleccionadora.
Y además, gratificante para todos. Primero, claro está, para el más interesado en conseguirlo, Tati Ambel, necesitadísimo de triunfar en esta corrida clave para él en esta temporada que encara después de ser tan injustamente guillotinado por las empresas tras su fallida alternativa en Los Sanfermines, mientras otros hijos de padres, nietos de abuelos y recomendados de varia condición siguieron cosechando fracasos en casi todas las corridas que les pusieron que fueron muchas mientras que a Ambél le dejaron en el más absoluto de los olvidos.
Nunca es tarde cuando la dicha llega y aunque Ambel tendrá que seguir y seguir triunfando al menos como ayer, su faena con el bravo sobrero de Martelilla fue de las que valen millones. Sé que puede y debe estar aún mejor que lo que estuvo. Pero también que dio gusto verle tan naturalmente dispuesto y suelto. Tan elegante e inspirado. Tan feliz como estuvo mientras se iba descubriendo a sí mismo y notaba el calor de la gente en sus ovaciones y en sus olés.
Faena algo desigual en el templar pero con muchos pasajes admirables por hondos y sentidos fue la de Ambél Posada, especialmente en algunos naturales, en no pocos redondos relajados que ligó en largas tandas, en casi todos los de pecho con que las remató, en las perfumadas trincheras que intercaló, en los ayudados del final, y muy, pero que muy importante en la estocada con que mató porque un solo pinchazo hubiera bastado para difuminar tan esperado y ansiado éxito. Enhorabuena, sobre todo a su abuelo Juan, mi gran y fraternal amigo, maestro y compañero de tantas infelices como felicísimas fatigas por todos los confines del universo mundo. Solo él y yo sabemos verdaderamente lo que es esto y de qué va.
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
José Antonio del Moral
autor
Contacto


