7ª de SAN JUAN EN ALICANTE. César Jiménez celebra por todo lo alto el 30 aniversario de Esplá
25.06.06 @ 09:30:50. Archivado en Toros, Crónicas
Salió a hombros tras cortar una oreja de cada uno de sus muy encastados toros de Torrestrella que trajo un imponente y temperamental encierro del que el alicantino se llevó el lote más difícil y Matías Tejela el mediano. El público trató con notoria generosidad a Esplá y a Tejela a quienes premió con sendas orejas de sus segundos oponentes.
Plaza de toros de Alicante. 24 de junio de 2006. Séptima de feria. Tarde bochornosa con dos tercios de entrada en festejo televisado por varios canales autonómicos. Seis toros de Torrestrella de sobrada presencia y cuajo para una plaza de segunda categoría. Dieron juego muy desigual con el denominador común del mucho temperamento que exhibieron. Por más nobles aunque en distintos grados, destacaron segundo, quinto y sexto. El primero fue un mulo con malas intenciones y los demás sacaron genio. Luis Francisco Esplá (granate bordado con hilo de parecido aunque brillante tono rematados con madroños de idéntico color): Atravesada que hizo guardia y cuatro descabellos, levísima división de opiniones. Estocada muy habilidosa y oreja que el matador rechazó con un futbolístico golpe de tacón. César Jiménez (salmón y oro): Pinchazo y estocada perdiendo la muleta, oreja. Pinchazo y estocada desprendida, aviso y oreja. Salió a hombros. Matías Tejela (marino y oro): Buena estocada, ovación. Estocada baja de efectos fulminantes, oreja.
En esta Feria de Hogueras de 2006 no hay tarde en la que falte interés ni triunfo importante aunque sea el de uno solo de la terna de actuantes. La feria también está sirviendo de prueba para que varios de los que más están destacando en la presente temporada lo certifiquen. En tal demostración, ya triunfaron de modo incontestable Sebastián Castella, Enrique Ponce y José María Manzanares. Ayer correspondió turno a César Jiménez.
Se celebraba el 30 aniversario de la alternativa de Luis Francisco Esplá y a fe que el único que lo consiguió por todo lo alto fue César con dos importantes faenas de muleta frente a sendos ejemplares, asimismo importantes, de Torrestrella. Dos toros con mucho que torear y someter. No fue fácil dada la abundante casta y la mucha pegajosidad de ambas reses. Había que estar muy dispuesto y firme para lograrlo y manejar el engaño con tino y sin dudas porque cualquier enganchón hubiera convertido las veloces aunque francas embestidas en cortos e inconvenientes cabezazos. El temple, siempre necesario para corregir defectos, los aumenta o los produce cuando no se logra. De ahí que los toros que Jiménez toreó ayer, en vez de ir a peor, fueron a mejor. Y de ahí la capacidad en someterlos por completo del torero de Fuenlabrada.
La primera faena se desarrolló con más rapidez que la segunda. Y en ambas, la mano derecha predominó sobre la izquierda aunque también César toreó al natural con notables destreza y largura. Sobre todo en las dos espléndidas tandas que enjaretó al muy temperamental quinto toro. Un animal realmente bravo que pidió el carnet de identidad a su matador y éste se lo mostró con firmeza, intensidad y poderío.
De no haber pinchazo Jiménez antes de agarrar la estocada definitiva, esta segunda faena hubiera merecido las dos orejas en cualquier plaza de primera categoría. Por eso quedó igualada en premio de una sola oreja con la primera, menos rotunda aunque también meritoria pese a resultar algo acelerada. Y es que el segundo toro fue muy mirón y había que ponerle la muleta muy adelante y de inmediato para que no pudiera descubrir donde estaba el torero. Y es que estos toros tan encastados no suelen admitir que quien pretenda torearlos se mueva demasiado y se destape. Muy bien, pues, Cesar Jiménez en este su nuevo paso adelante alicantino. La verdad es que está dando gusto ver a César en su indeclinable propósito de alcanzar la cima.
Casi nada de lo que ocurrió antes y después tuvo parecido interés. A Esplá le correspondieron dos toros muy complicados por su endemoniado genio y, salvo en banderillas, que clavó con facilidad y facultades de elegido, no pudo lograr nada que merezca la pena resaltar. Bastante mérito tuvo en lidiar y matar con desahogo dos toros tan imponentes y difíciles. La plaza y la presidencia trataron a Esplá con la simpatía y el desprendimiento que merecía el treinta cumpleaños de su doctorado. Permanecer treinta o más años haciendo algo sin desmayo ni interrupciones, siempre es importante. Y mucho más en el toreo. !Felicidades, maestro!.
Otra cuestión fue la de Matías Tejela, más obligado por más joven a dar la cara sin contemplaciones. Lo intentó, pero no pudo redondear nada por completo. Frente al enrevesado tercero porque este toro no le permitió el más mínimo relajo. Fue hermoso verde pelearse con el indomeñable genio que exhibió la fiera y en mi opinión más meritorio este trasteo que su faena al sexto, más fácil por más blando aunque tan encastado como toda la corrida.
La sensación que tuve al ver a Tejela con este último toro fue que no se creyó ni sintió del todo lo que le hizo. Cubrió el expediente en las formas y, sobre todo, en la escenificación gestual de cada mutis después de cada tanda, pero no en el fondo. Y además mató por abajo. Sobró, entonces, la oreja que le dieron como tantas y tantas en esta plaza tan dada al derroche. Tejela está pasando este año entre Pinto y Valdemoro. Y eso no es suficiente para lo mucho que pretende.
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José Antonio del Moral
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