¿Una negligencia intolerable o una acertada maniobra de distracción?. La alerta alimentaria decidida este pasado viernes por el Ministerio de Sanidad contra el aceite de girasol en España, un clásico en la mayoría de los hogares españoles, deja evidentes incógnitas aunque de ella se extrae una conclusión clara: la actuación del departamento que dirige Bernat Soria ha sido, siendo benévolos, manifiestamente mejorable.
¿Por qué no se concretaron las marcas exactas susceptibles de contaminación para limitar los daños a un sector en el que trabajan miles de familias? ¿Por qué lo que no era consumible el viernes lo es perfectamente el lunes?. ¿Es primero el consumidor y luego los intereses comercial o viceversa? ¿Fue exagerada y alarmista la decisión del ejecutivo?
Hay quién ve en esta decisión de inmovilizar el aceite, -las alertas de este tipo provocan siempre un gran impacto social y mediático- una maniobra de distracción para desplazar de la primera plana la revisión de las perpectivas económicas del gobierno o los preocupantes datos del paro. O el ministro se explica bien o la segunda hipótesis no sería nada descartable.
Martes, 14 de febrero
Antonio Javier Vicente Gil
Miguel Barrachina
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Rufino Soriano Tena
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Raúl González Zorrilla| Febrero 2012 | ||||||
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