Algo tiene de maldito el puesto de jefe del ejército de Tierra que no escapa a la polémica permanente. Primero fue el general Luis Alejandre, cuya brillante carrera se la llevó por delante la pésima gestión del accidente del Yakovlev 42.
Después el general José Antonio García González, su sucesor, que no sobrevivió al vodevil protagonizado por el teniente general Mena con sus inoportunas y extravagantes criticas públicas al Estatut.
Y ahora la carrera del general Carlos Villar Turrau parece pender de un hilo por la curiosa y sorprendente polémica sobre los inhibidores en Líbano con un debate público propio de la guerra del añorado Gila. ¿Será qué los jefes militares pagan por sus responsabilidades en su gestión o por qué son el perfecto chivo expiatorio para que estas responsabilidades no lleguen más allá?
Sábado, 18 de febrero
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel| Febrero 2012 | ||||||
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