La Constitución es hoy papel de liar y hace demasiado calor en esta Murcia africana. Sólo queda la cansera, esa fatiga del espíritu que siempre devoró a los hijos de España que se atrevieron a soñarla civilizada, democrática, libre de caciques y de fanáticos capaces de gritar ¡Vivan las caenas!, el lema que nuestro Fernando VII de bolsillo, el ZerPiente, ha recuperado para estos días aciagos. Trescientos años intentando dotarnos de un Estado moderno, que a nadie benefició tanto como a Cataluña, para regresar ahora a la España austriaca, la confederación de estados de la Monarquía Hispánica, la injusta unión en la que Castilla ponía el dinero y los soldados, y a la que entre Maragall , Rodríguez y su TC nos han devuelto.
No otra cosa es lo que resulta de la esperpéntica sentencia del Constitucional: una confederación difusa, que no es legal, pero tampoco ilegal. Podríamos decir que a partir de ahora España es un estado alegal, pues ya no está sujeto a la propia Ley en que se fundamenta, motivo por el cual el presidente de su Gobierno dice que se la saltará, y uno de sus virreyes regionales, el catalán, afirma que la incumplirá. Que nadie se altere. Sólo hemos vuelto al barroco.

Durante estos años zapateros, además de la degradación de España, como nación y como estado, lo que en verdad más estupor me ha producido es la actitud de la izquierda, su apoyo a quien ha conducido al Partido Socialista Obrero Español (escribirlo entero y compararlo con lo que hoy es ya produce ese estupor) al envilecimiento, a la más absoluta desnaturalización, a la completa traición a aquello que nos vendieron en la remota juventud como su seña de identidad esencial: la igualdad.
Lo que estos días acaba de confirmar su Zapatero profeta ¡en sede parlamentaria! es que Cataluña es una nación política y que él es procatalán. O sea, que tenemos un presidente socialista del Gobierno que no es proespañol, sostenedor de la igualdad de los españoles ante la ley, sino partidario –y nunca mejor dicho- de una parte, a la que considera otra nación, con lo que nos sitúa ante dos soberanías enfrentadas.
Ese es el conflicto que ha hecho ya irresoluble con la única intención de perpetuarse. Y decía que venía a unir España, el desalmado. Así, tras afirmar que esa nación política no tiene efectos jurídicos, dislate TC donde los haya, afirma a renglón seguido que él va a encargarse de que sí los tenga. Ya lo he dicho: España es hoy alegal ante sí misma, la han dejado fuera de la Ley.
¿Es posible que cientos de miles de militantes y millones de votantes puedan aceptar un engaño semejante? ¿Es su sectarismo mucho más poderoso que la fidelidad a lo que dijeron defender siempre? ¿Antes rota que azul? Sólo tienen que ir a cualquier diccionario y aprenderán que el federalismo, que supuestamente constituye su idea de Estado para España, es lo contrario de la Confederación Catañola de ZP. El estado autonómico fue una obra de filigrana para introducir precisamente el federalismo (que es una solución para naciones nuevas) en la más vieja nación de Europa.
Se establecieron velocidades distintas, pero un mismo horizonte de llegada en el que todas las comunidades serían esencialmente iguales, pues no de otra forma podía sostenerse la igualdad de los españoles ante la ley. Y es ese federalismo, por igualitario, el que jamás aceptaron los nazionalistas, que lo que piden, lo que está en este Estatut, es precisamente el estatus diferencial, la desigualdad, el privilegio: estar siempre en un escalón superior a los demás. La asimetría, que decía Maragall.
Lo que ha hecho ZP con el Estatut es, por tanto, meternos de dobladillo una Confederación, una estructura para la unión de naciones preexistentes, las cuales conservan su soberanía y sus diferencias legales. Una Confederación en la que Cataluña y Vasconavarrilandia (camino de unirse bajo el poder del nacionalismo vasco, que es la próxima estación zapaterista) se reinventan como naciones ajenas a España con algunos servicios compartidos. Se acabó, pues, la soberanía del pueblo español, sometido a partir de ahora, para mayor infamia, a los vetos y las voluntades de las otras 'naciones', que no sólo nos imponen la confederación sino el conjunto de privilegios que Fueros y Estatut configuran. En resumidas cuentas, que ellos tienen derecho a decidir cómo se asocian con nosotros, pero nosotros no podemos ni pronunciarnos sobre las condiciones de esa asociación. Ellos votan, nosotros no.

Ahora sí que es cierto que España se parece al PSOE. Zapatero se ha encargado de ello. Porque desde 1977, hay que recordarlo, el PSOE dejó de estar presente en Cataluña tras regalarles “el cinturón rojo” a los señoritos catalanistas del Boccaccio, los Serra, Reventós, Rubert, Obiols, etc. El PSC es un partido soberano que hoy, paradójicamente, dirigido por andaluces y extremeños conversos (Montilla, Chacón, Corbacho...), ha comenzado a actuar como tal. Con una relación de privilegio mucho más que confederal con el PSOE: los socialistas catalanes ocupan puestos por cuota en todos los órganos del PSOE, votan y deciden. Pero el PSOE no tiene presencia legal ni capacidad de decisión en el PSC (un partido que ha hecho de Cataluña la nueva Polonia, y no es un chiste, sino el resultado de la reedición del pacto entre comunistas y nazionalsocialistas, el famoso Molotov-Ribbentrop).
Eso es lo que significa para España, y contra la Constitución, el Estatut: que nos tienen cogidos por los huevos.
Hace treinta y tres años, pues, que el PSOE dejó de ser español. Zapatero ha resuelto ese desfase. Ha desgajado Cataluña de España y así Partido y Estado ya son lo mismo. En fin, tampoco es tan raro: ese fue siempre el proyecto socialista.
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. Bng, con 209000 votos sacó DOS y UpyD con 300000 tuvo UNO, el mismo que Na bai con 62000.
Semejante afrenta a los derechos de esos ciudadanos no parece preocupar lo más mínimo a los líderes de esos partidos nacionalistas, desde luego, pero tampoco a los de los partidos mayoritarios. Esos mismos que luego nos llaman a votar-les- como si nos fuese la vida en ello. ¡¡A ellos sí que les va un magnífico sueldo en juego!! ¡¡Y lo cobran íntegro y todos aunque más de la mitad de los ciudadanos prefieran irse a la playa el dia de las elecciones!!
Y es normal, con el tiempo que dedican al cobro de comisiones, mantenimiento de prebendas y sus negocios particulares unos y a lo mismo más sus naciones los otros no tienen tiempo de hacer justicia. Ni interés tampoco. Es más importante limpiarle la chaqueta al jefe, a fin de cuentas les da el chollo con el dedo.
La solución ha de ser la reforma de la ley electoral. Los nacionalista justifican cobrar, a peso de oro, sus votos a los partidos nacionales por los ingresos extras que perciben para sus regiones. ¡¡Aunque también cambiarían a sus madres por alguna bandera de sus colores!!. A su vez esos partidos nacionales siempre necesitarán esos votos excepto cuando ganen por mayoría absoluta, lo que es poco frecuente. El hecho de que cada uno de los partidos nacionalistas doble o triplique el número de diputados obtenidos por los partidos nacionales minoritarios, que a su vez triplican en votos a esos partidos nacionalistas, no hace más que desvirtuar el sentido de voto de los españoles que no votan un partido mayoritario, que son muchos más que esos nacionalistas. Es, por acortar en un ejemplo claro, lo que pasa con Izquierda Unida y el Pnv o Cdc: en 2008 Iu con 963000 votos sacó DOS diputados; el Pnv con 300000 votos sacó SEIS y Cyu, con 774000, sacó ONCE diputados. Bng, con 209000 votos sacó D...
Totalmente de acuerdo con el Sr. Orrico en que no somos ni siquiera un estado federal sino una confederación asimétrica. En estas condiciones, casi lo mejor sería decir “el que no quiera estar que se vaya”. Pero los problemas son dos (entre otros).
1. A los nacionalistas, catalanes o vascos, no les interesa la independencia.
2. Muchas veces, no te dices “hasta luego” y ya está. En Yugoslavia se despidieron, pero después de inflarse a hostias.
Es por ello que pienso que habría que poner freno a estos despropósitos. Sería necesario que alguien que asuma el poder en España tome medidas enérgicas y ponga a los nacionalistas en su sitio, que es fuera del Parlamento nacional. Existe la figura legal de suspender las funciones de una comunidad autónoma. No hay que tener complejos.
VANDALISMO EN LOS SEAT
Me han comentado en un taller, que cada vez es más frecuente que se presenten a reparación coches SEAT (especialmente de las últimas matriculaciones), con pequeños arañazos y desperfectos originados por actos vandálicos, y que estos incidentes son más frecuentes cuando se producen agresiones o insultos desde Cataluña.
Estos hechos son repudiables, pero también lo son noticias como las que muestran odio y rechazo hacia lo español desde Cataluña. Cuando no hay afecto recíproco lo mejor es la separación amistosa, pero se está construyendo algo peor que vamos a pagar muy caro.
Nuestros políticos (comandados por ZP) están dispuestos, sí o sí, a concederle a Cataluña los privilegios de una confederación (tributos propios, nula aportación a la solidaridad interterritorial, escasa aportación a los gastos comunes, etc.). A Cataluña no le interesa la independencia porque de España busca el mercado y los privilegios que está ob...
Simplemente maavilloso.Ojalá tuviéramos en Ex-paña tan buenos analistas como usted, señor Orrico.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez