Lo peor que le puede pasar a la Justicia es que se le llene de justicieros. Ningún otro síntoma revela con tanta claridad su esclerosis como la producción de héroes o bufones convertidos en carne mediática, jueces de la horca reencarnados o simples tontos con avaricia y ambiciones, tales como los que el sistema judicial español viene produciendo desde que dejó de ser independiente y se hizo felpudo político. Nada distinto, por otra parte, de lo que ha pasado en tantas facetas de la vida española que hoy purgamos. Una Justicia decente, eficaz, libre y justa, vaya, ha de ser como los árbitros: mejores cuanto menos conocidos.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez