Incomprensiblemente, los hombres se transmitieron conocimientos durante cientos de miles de años. Aprendieron a bajar del árbol, se irguieron, descubrieron el fuego, la rueda, la imprenta, el ordenador y la sopa de cocido. Y todo eso fue el resultado de un larguísimo proceso por el que los saberes se iban haciendo posibles unos a otros, modificando el mundo y a nosotros mismos. De modo misterioso, todo esto se hizo sin pedagogos, a la brava, sin más ‘ciencia’ del aprendizaje que la tradición misma, el respeto a una herencia que traía consigo el conocimiento y los métodos por los que habíamos sido capaces de llegar al mismo. Una barbaridad que hasta nos llevó a la Luna y al avión a chorro.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla