El blog de Javier Orrico

La Cruz sobre Caravaca

11.01.10 | 19:37. Archivado en España, Región de Murcia
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No sé si Dios existe, pero existe la Cruz y está en el Castillo. Esa es, ahora que acaba de inaugurarse nuestro nuevo Año Santo(1), la más honda de las certezas de la mayor parte de los caravaqueños, no sólo una fe en sus varias formas posibles, sino algo más, un sentimiento de protección, de amparo, que sólo puede ser correspondido con la veneración, con la responsabilidad de su custodia. Por eso, quienes la robaron en la noche del 13 al 14 de febrero de 1934 sabían que el único modo de apoderarse de la ciudad era destruir su vinculación con la Cruz.

Los caravaqueños, ante las preguntas de la prensa en aquellos días aciagos, manifestaban que “Caravaca está de duelo”, y que un sentimiento de orfandad se había adueñado de ellos. Caravaca sin su Cruz dejaba de terner sentido, alma, pues su nacimiento, su historia, su razón de ser habían girado siempre alrededor de la reliquia templaria. Es decir, que además de la universalidad del símbolo, su dimensión católica, para los caravaqueños suponía la memoria entera de sí mismos.

Aquella izquierda cenutria -como ésta-, que hizo del robo su propia Revolución de Asturias algunos meses antes, creía que sólo así, arrancándole la memoria a Caravaca, podrían sustituir su fe antigua por la fe nueva, el socialismo; y al hombre caduco, creyente, reaccionario, esperanzado irracionalmente en la trascendencia, por el hombre nuevo iluminado por el Partido, disciplinado creyente en la voluntad del Partido, fiel seguidor de la doctrina dictada por el Partido. Lo que llevó en otros lugares a la sustitución de la Cruz y el Cristo por Stalin, con los resultados conocidos.

Seguramente, sin aquel suceso desdichado hoy no estaríamos inaugurando un nuevo Año Jubilar. Creo que todos supieron entonces que con la Cruz se iba la propia supervivencia de la ciudad. El robo produjo, tras el dolor, y por su causa, una renovación de esa fe tan peculiar que mantenemos los caravaqueños hacia nuestra Cruz, de ese pacto sentimental por el que nos debemos a ella y que a cambio, como ella, nos hace absolutamente singulares. Caravaca es la única ciudad del mundo consagrada exclusivamente a la Cruz. Casi novecientos años ya de historia de una pequeña ciudad perdida en la España más olvidada, que ha sabido llegar a hacerse universal gracias a su lealtad a ese símbolo, a su entrega para hacerlo accesible a todos y para llevar su mensaje, como se hizo en la América española, a cuantos lugares llegara un caravaqueño.

Era la Cruz de Cristo, sin duda, esa que hoy quieren hacer desaparecer de nuestras instituciones públicas, el recuerdo de un hombre perseguido, torturado y ejecutado injustamente por quienes sólo buscaban defender sus privilegios. Y que, encima, sólo habla de perdón, de misericordia, de piedad. Qué tipo tan malo aquel Jesús cuya visión ofende a quienes, fariseos, dicen hablar por los humildes, y que, como Anás y Caifás, sólo protegen sus prebendas, su temor, su envidia, su resentimiento hacia quien fue mil veces mejor que ellos. No sé si Cristo fue Dios, pero si alguien mereció alguna vez serlo fue él.

Sin embargo, junto a esa condición católica de la Cruz, creo que algunos caravaqueños mantenemos hacia ella una fe diferente, la que nos es posible mantener a quienes agnósticos o no creyentes hemos crecido sobre una devoción heredada, una fe de la memoria tan digna, tan sincera y tan decente como la de aquellos a los que se les concedió la certeza de la trascendencia. Ni los católicos convencidos de que esa es ‘sólo’ la Cruz de Cristo, ni los anticatólicos que tanto la odian por la misma razón, pueden negarme mi derecho a sentir la Cruz como un poquito mía. O mejor, no pueden negarme el ser un poquito de ella. Es lo que llamo crucismo, mi fe sentimental e imposible.

No me la pueden robar, aunque mi sentimiento no sea ortodoxo, porque como a Caravaca en aquella noche del 34, si me la roban, me roban mi vida entera, mi memoria, mi infancia. La Cruz es la fe de mis padres, la de la primera vez que la adoré en el Santuario y me dio mucho repelús aun con el paño recién pasado –de crío detestaba que me besaran y me limpiaba con la mano entre el escándalo y los pescozones de mi madre-, la fe de mi hermana Maricruz, su alegría, su bondad y su dulzura, que ya sólo podré volver a compartir con ella “en alguna otra vida”, la fe de aquel día en que vi los Caballos del Vino por primera vez desde la ventana de casa de Mariana, la fe del Carro bajando iluminado por la cuesta, la de las cruces bordadas por mi abuela, la de la memoria de mis amigos muertos y las escapadas al Castillo con las primeras novias, la de la Cueva de los Huesos que tenía imaginarios pasadizos, tesoros y princesas perdidas esperando a un caballero que las rescatara.

No imagino ningún paraíso que no fuera volver a todo eso. Volver a estar con ellos. Mi indulgencia plenaria es que al menos no me condenen al olvido.

(1) Caravaca de la Cruz, mi ciudad, es uno de los cinco lugares santos del mundo cristiano, junto a Jerusalén, Roma, Santiago y Santo Toribio de Liébana.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por SUSANA CAROSELLA 04.07.10 | 23:53

    SIEMPRE VENERÉ A LA CRUZ DE CARAVACA, PORQUE ME INCULCÓ ESTA DEVOCIÓN MI MADRINA QUE ERA LA HERMANA MAYOR DE MI MADRE, Y SIEMPRE ME DECÍA QUE LE PIDA A LA CRUZ, QUE LE REZARA Y QUE CONFIARA EN ELLA, ESTA HISTORIA TIENE UNOS CUANTOS AÑOS, Y CONTINUO CON ELLA MÁS QUE NUNCA, ME GUSTARÍA LLEGAR A CONOCER LA IGLESIA Y ORAR POR LA PAZ DEL MUNDO.- EN LAS IGLESIAS DE BUENOS AIRES ARGENTINA, NO LAS BENDICEN PORQUE NO ESTÁ PERMITIDO, NO ENTIENDO??????????
    ESO QUE SOY CATEQUISTA Y MISIONERA- BUENO DIOS DIRÁ, Y ÉL ME LLEVARÁ POR EL CAMINO CORRECTO-SUSANA CAROSELLA- SAN MARTÍN PCIA. DE BUENOS AIRES- ARGENTINA

  • Comentario por gordy 13.01.10 | 17:44

    Me emocionó en aquel lejano 80 asistir en las fiestas de Caravaca,con un grupo de queridos amigos; para una milanesa, católica, apostólica y romana y encima teutónica como alguién me dijo, resultaba incluso blasfemio aquel jolgorio alrededor de la Cruz. Pero que es la fe, si no la vida toda plenamente vivida, Siento no poder volver a vivir en mayo su primer Año Santo y Les pido que vele sobre sus caravaqueños y España entera a quien quiero tanto

  • Comentario por Pies 13.01.10 | 08:42

    ¿QUÉ SERÍA DEL MUNDO SIN WIKIPEDIA?
    Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o "Nacimiento del Sol invicto", asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizaron para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.

  • Comentario por andrea 12.01.10 | 15:13

    Mi enhorabuena por tan valiente artículo. Visité hace unos años el magnifico castillo, pero uno de los lugareños me dijo que la desaparición de la Cruz habia sido durante la guerra civil, que no se sabía si había sido robada o que alguien piadosamente la ocultó, por lo que me ha sorprendido saber que fue en 1934 cuando la furia revolucionaria, los de la memoria histórica, se desató.
    Felicidades, con seguridad visitaré este año vuestro magnífico pueblo.

  • Comentario por Charo 12.01.10 | 10:44

    Estimado Pies;
    No conozco demasiado la cultura romana, sólo lo que he estudiado en el instituto y lo que he aprendido de la cultura general, pero creo, que la Navidad aparece con Jesucristo. La palabra Navidad viene de natividad, y lo que se celebra precismante es el nacimiento de Jesús. Por lo tanto, dudo mucho que los romanos la celbraran, ni religiosa ni agnosticamente.
    Lo mismo digo del significado de la cruz, querido Javier. Si toma un significado especial la cruz es por nuestro Señor Jesucristo, que murió en ella por nuestros pecados. Por eso, no creo que se pueda creer en ella, sin creer en Dios, a no ser que se alabe a un trozo de madera sin más.

  • Comentario por JAUME MESTRES I CAPITAN 12.01.10 | 10:44

    AMEN

  • Comentario por Pies 12.01.10 | 08:48

    Es posible tener una Navidad entrañable, familiar y enteramente areligiosa. La tenían los romanos antes de Cristo y nosotros estamos volviendo a ella.

    Pero... ¿Es posible una cruz sin Cristo, Hijo de Dios y resucitado? Por ahora no, quizás de ahí venga la obsesión anti cruz.




  • Comentario por Gregorio Piñero 11.01.10 | 23:29

    Reproduzco el comentario que efectué en La Opinión ayer:

    Estimado Javier: enhorabuena por este artículo tuyo que comparto plenamente. Para un caravaqueño no es una contradicción el no ser un creyente en Dios al modo ortodoxo (o, incluso, ser agnóstico) y sí creer en la Santa Cruz caravaqueña. Es, como dices, una fe diferente. Una fe, reforzada sin duda por el robo de la Cruz en las vísperas del miércoles de ceniza de 1934. Pero he de decirte que achacarle a la izquierda la autoría de su desaparición es más que muy aventurado, pues bien pudo ser la derecha local del momento, de lo que hay indicios más que suficientes para suponerlo. Un abrazo.

Viernes, 17 de febrero

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