No sé si Dios existe, pero existe la Cruz y está en el Castillo. Esa es, ahora que acaba de inaugurarse nuestro nuevo Año Santo(1), la más honda de las certezas de la mayor parte de los caravaqueños, no sólo una fe en sus varias formas posibles, sino algo más, un sentimiento de protección, de amparo, que sólo puede ser correspondido con la veneración, con la responsabilidad de su custodia. Por eso, quienes la robaron en la noche del 13 al 14 de febrero de 1934 sabían que el único modo de apoderarse de la ciudad era destruir su vinculación con la Cruz.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez