Creo que fue en tiempos de la Primera Cruzada, hará mil años, más o menos, cuando empecé a oír hablar del Arco Mediterráneo, de la necesidad de unirlo por ferrocarril, de crear infraestructuras que permitieran desarrollar y aprovechar sus sinergias, etc. Esto de la sinergia quiere decir, en español, que una determinada colaboración es beneficiosa, aunque las primeras veces que lo escuché me sonaba a como se queda uno después de un agitado encuentro sexual, lo que si se piensa bien, es una sinergia. Así son los lenguajes de los tecnócratas, cotos tribales que producen un vértigo erudito, un reconocimiento sacerdotal. Desde luego, al menos en los últimos veinte años serán ochocientos mil los encuentros de ‘expertos’ alrededor del Arco, ese mismo que nuestros ínclitos gobernantes siguen pasándose por el arco, y cuya última edición ha tenido lugar recientemente en Murcia.
No sé si Dios existe, pero existe la Cruz y está en el Castillo. Esa es, ahora que acaba de inaugurarse nuestro nuevo Año Santo(1), la más honda de las certezas de la mayor parte de los caravaqueños, no sólo una fe en sus varias formas posibles, sino algo más, un sentimiento de protección, de amparo, que sólo puede ser correspondido con la veneración, con la responsabilidad de su custodia. Por eso, quienes la robaron en la noche del 13 al 14 de febrero de 1934 sabían que el único modo de apoderarse de la ciudad era destruir su vinculación con la Cruz.
Sin esperanza, con convencimiento, como nos enseñó el poeta. Sin esperanza, porque el año promete ser la cansina reiteración de lo que fue el 2009, un goteo de parados y corderos que asisten indiferentes, inermes, extrañamente abotargados, al despliegue de infinita impostura con que se nos dirige a la ruina. Sin esperanza ante el reino de las mentiras con que el Régimen (del Rey abajo, todos, del Rey arriba, el Rey), sus fantoches, sus instituciones cooptadas y pastoreadas, sus sindicatos de nomenklatura y tripa, sus partidos truhanizados, sostienen la estructura corroída de una Constitución que nació para la concordia y la igualdad y que traicionan cada día que el sol sale.
Jueves, 16 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo