Me crié en el cine. Primero me llevaban mi madre y su amor al cine en el cesto. Luego, me soltó por el pasillo y ejercí la impunidad de corretear arriba y abajo ante los seguros deseos de asesinato del resto de espectadores. Pero entonces todo era familiar, empezando por los propios cines, y siguiendo por la películas, en las que raramente ocurría algo que no pudiera ver un niño. Y, si ocurría, nos decían “tápate los ojos” y tú abrías los dedos y veías el beso encendido, la alcoba que se cerraba o el crimen con que comenzaban o culminaban las “pasiones humanas”.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez