Menos mal que nuestros hijos ya no saben Historia. Es mejor que España ya no exista. Acaso fue, en efecto, un sueño, y nunca hayamos sido otra cosa que unos versos de Calderón. Quizás nunca salimos del siglo XVII, y el fantasma que recorría Europa no fuera el del comunismo, sino el de aquella España de Quevedo de la que sus versos tristes dan testimonio, pero que ya era un cadáver exquisito o un zombi desnutrido que se creyó imperio. “Miré los muros de la patria mía/ si un tiempo fuertes, ya desmoronados…”. Repasar nuestra historia es hoy un ejercicio abocado a la melancolía, esa que despiden todos los episodios del Alatriste de Pérez Reverte, porque Alatriste no es más que un español de hoy que recuerda haber sido. Al menos aquellos hombres tuvieron patria.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez