Ha vuelto Laporta a señalar el verdadero Camino de Damasco del barcelonismo. Le han faltado segundos para sumarse al manifiesto nacional-catalanista a favor del Estatut que consagra a España como colonia catalana.
Menos mal que nuestros hijos ya no saben Historia. Es mejor que España ya no exista. Acaso fue, en efecto, un sueño, y nunca hayamos sido otra cosa que unos versos de Calderón. Quizás nunca salimos del siglo XVII, y el fantasma que recorría Europa no fuera el del comunismo, sino el de aquella España de Quevedo de la que sus versos tristes dan testimonio, pero que ya era un cadáver exquisito o un zombi desnutrido que se creyó imperio. “Miré los muros de la patria mía/ si un tiempo fuertes, ya desmoronados…”. Repasar nuestra historia es hoy un ejercicio abocado a la melancolía, esa que despiden todos los episodios del Alatriste de Pérez Reverte, porque Alatriste no es más que un español de hoy que recuerda haber sido. Al menos aquellos hombres tuvieron patria.
Leo con sorpresa la sorpresa que le producen a Bibianita los últimos datos sobre violencia en las parejas. Parejas del género humano, se entiende, puesto que soy un antiguo y sigo creyendo que los hombres y las mujeres somos del mismo género y esa es la raíz de nuestra igualdad y nuestra dignidad compartida. Anacronismos de Gran Torino. El caso es que el 40 por ciento de los agresores de mujeres son hombres de menos de 30 años.
Acababa de oír al portavoz del PP de Extremadura, José Antonio Monago, referirse al Taller de Introducción al Onanismo Placentero para Niños (y Niñas), afirmando, más o menos, que era un desvarío dedicar 14.000 euros a semejante chorrada en una comunidad con más de 100.000 parados.
Más allá incluso de ese SITEL por el que el Estado zapaterista va a grabarnos hasta los eructos (por no hablar de otros gases), si algo revela la intromisión creciente de los poderes públicos en nuestras vidas es esa amenaza de expropiación familiar que pesa sobre una pareja gitana de Orense. La expropiación de la que hablo, que cuenta con lamentables precedentes ante los que esta sociedad desarmada nunca ofreció la menor resistencia, consiste en la intervención de los servicios sociales del Gobierno gallego para internar, en un centro de menores, a un niño gitano de nueve años, arrebatándoselo a sus padres por el increíble delito de estar gordo.
Gallardón es un coche bomba del que periódicamente salen suicidas con cinturones explosivos dispuestos a volar el PP. Cada vez que algo o alguien suponen un obstáculo a su ambición, y la Moncloa se le aleja, Gallardón quema a lo bonzo a alguno de sus leales, que suele ser Manuel Cobo, y lo lanza contra su partido. A Gallardón le importa un capullo soberano lo que le pueda pasar a un PP en el que él no reine. Si no es suyo, que no sea para nadie. Sobre todo que no sea para Esperanza Aguirre, que no sólo se atrevió a disputarle Madrid, sino que se la ganó. Y Madrid es el mejor trampolín para la gloria.
Lunes, 13 de febrero
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Javier Vicente Gil
Raúl González Zorrilla
Toni García Arias
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Francisco Rubiales
Enrique Zubiaga
Graciano Palomo