Lo que ha muerto es el respeto. La consideración del otro, su dignidad esencial, el primero de los derechos humanos contra la barbarie. El respeto antes lo enseñaban los padres desde su autoridad. Lo enseñaban los mayores en las calles desde su autoridad, y cuando nos llamaban la atención porque estábamos haciendo trastadas, salíamos zumbando en lugar de afrentarlos como ahora. Y lo enseñaban los maestros en la escuela y los profesores en los institutos y en las universidades, desde su autoridad: la de la experiencia, la del saber, la de la jerarquía social del mérito. Aún recuerdo la bronca que nos echó el gran García Berrio en primero de carrera por cierto apelotonamiento con las chicas a la entrada de clase. ¡Ah, si el bueno de don Antonio (fíjense, ‘don Antonio’, qué cosa tan antigua) se pasease hoy por la ESO!
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez