Nos echarán de Europa. Vuelven a creer que somos un país de moscas y sol, de cunetas sucias y justicia silvestre, la España eterna que ha cambiado las sotanas negras por la coca blanca y la Inquisición por la corrupción. Una España afgana donde el Estado apenas existe más allá de Madrid, donde los Señores de la Guerra dominan sus regiones inaccesibles e imponen leyes ajenas a la civilización. Otra vez la España magrebí que alimentaron con sus prejuicios y sus deseos de revancha por los siglos imperiales. El fantasma de los Tercios está hoy compuesto por albañiles, carpinteros y fontaneros.
No aprenden. Parece que no les ha bastado con la lección que les han dado los gallegos, gentes profundamente amantes de sus lenguas, la gallega, mayoritaria en las aldeas y los pueblos, y el español, que conocen prácticamente todos y que es la lengua habitual en las ciudades. Hasta la irrupción del nacionalismo, propiciado por una Ley de Normalización Lingüística que Fraga le copió a Pujol –el PP siempre sembrando su ruina-, los gallegos vivieron con naturalidad en sus dos lenguas,
El próximo miércoles tendrá lugar una manifestación en Murcia, con gentes venidas de todo el Sureste, contra la reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha que pretende acabar con el Trasvase Tajo-Segura. De ser así, no habrá agua ni para beber, más de cien mil hectáreas se desertizarán y se perderán miles de millones de euros y cientos de miles de puestos de trabajo.
Déjenme que hoy les hable de José Perona Sánchez, catedrático de Lengua de la Universidad de Murcia y uno de los más brillantes combatientes que nos quedaban contra la estupidez reinante en la enseñanza española. Con su muerte, acaecida el pasado martes, algunos perdemos algo fundamental, un amigo verdadero y generoso; pero España pierde una de las escasas inteligencias a contracorriente que quedaban en su gris y acobardada universidad. La cultura española está hoy un poco peor, pues un hombre como Perona es irrepetible. Fue, por ejemplo, además de ensayista e investigador, un articulista implacable, dueño de una lengua culta y acerada con la que hizo lo que muy pocos se atreven a hacer, y menos en los oasis autonómicos: devastar la inkultura, la tontería progre y aldeana, esa redundancia. En la foto de abajo aparece junto a Arturo Pérez Reverte, que le incluyó como personaje en su novela "La carta esférica", bajo el nombre de Néstor Perona. Las palabras que siguen han aparecido hoy en La Opinión de Murcia, en la sección "Obituario".
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez