Durante treinta años hemos trabajado con denuedo para construir un país mediocre. Hoy no deberíamos quejarnos de una clase política y dirigente sin talento, sin imaginación, sin voluntad. No son más que el resultado de una sociedad que arrancó de cuajo el mérito desde casi su origen mismo. Soñábamos que al desaparecer el franquismo caería con él aquello que entonces llamábamos el enchufe, el nepotismo institucionalizado de un régimen de buenos y malos. ¡Qué fácil era residenciar en Franco todas nuestras miserias! No fue sino morirse y comenzamos una frenética carrera para legalizar y multiplicar exponencialmente ese mismo nepotismo, una generalizada corrupción en la promoción social que hoy ha estallado dejándonos inermes, incapaces de reaccionar ante una crisis que creemos ajena cuando no es sino nuestra propia crisis como nación.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez