Quiero hacerles partícipes de una grave preocupación que me aqueja desde hace ya algún tiempo. Intento escribir en serio, de rabia y oro, pero no lo consigo. No consigo tomarme en serio a España. Se me carga la mano sin que yo quiera hacia el astracán, la sal gorda. No alcanzo siquiera la ironía, sino sólo la burla, la chanza, la quevedesca exageración. Ver a mi país, ‘con quien tanto he amado’, hundiéndose en una crisis económica cuasi barroca y, sobre todo, en una desidia moral abotargante, ya no me produce más que risa. Debe de ser una reacción anticipatoria de algún delirio que me acecha irremediable.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez