Blog de Jairo del Agua

Tradición de barro y guías ciegos.

20.02.18 | 08:00. Archivado en Religión

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"Vosotros, por guardar vuestras tradiciones, quebrantáis el mandamiento de Dios" (Mc 7,9)

"Dejadlos. Son ciegos, guías de ciegos; y si un ciego, guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo" (Mt 15,14)
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Bajo la genérica capa de "tradición" escondemos muchos miedos. Tendemos a apoyarnos en "muletas humanas" en vez de sumergirnos en el Espíritu. Nos fijamos en lo "externo", en vez de lo "interno", cuando la verdadera seguridad nace de lo hondo.

Las tres fuentes de la Teología son: Escritura, Tradición y Magisterio. Ahí fundamentan los teólogos todas sus elucubraciones. Pero no se pueden "congelar" y "sacralizar" las fuentes porque eso significaría cegarlas y negar la evidente "evolución humana" y la "revelación sucesiva".

Aclaro que la "revelación sucesiva" no está causada por un "dios tartaja" que nos dice a trompicones algunas cositas y se guarda otras. ¡De ninguna manera! El problema no es de Dios, que desde siempre y por siempre se ha derramado sobre sus criaturas. El problema es nuestro, que no tenemos órganos adecuados para captarle. Solo se nos ha dado la "imagen y semejanza", es decir, la inteligencia y la libertad para buscarle.

Por eso dice el olvidado Evangelio: "¿No acabáis de entender ni de comprender? ¿Estáis ciegos? ¿Para qué tenéis ojos, si no veis, y oídos, si no oís?" (Mc 8,17).
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Sin embargo, todo lo fiamos a lo que nos dicen "OTROS", en especial esos supuestos pastores que nos dominan más que alimentan.

Desde fuera de nosotros mismos, desde lo "EXTERNO" (las fuentes citadas son todas externas), no podemos siquiera acercarnos a un Dios Interno e Inabarcable.

Eso explica que quienes más y mejor se han acercado a Dios hayan sido los místicos. Y que el monstruito de Aquino reconociese, al final de su vida, que había aprendido más delante del Sagrario que en los libros (incluidas las citadas fuentes oficiales).

Es decir, solo la oración "interior" nos llevará a "vislumbrar" la esencia de Dios y a saborear sus cualidades, aún desde nuestra incapaz ceguera ("entréme donde no supe"…).

El conocimiento de Dios está sometido a nuestra "incapacidad esencial" para abarcarle y está condicionado por la "evolución humana" de nuestra capacidad (individual e histórica). A medida que ensanchamos nuestras neuronas y azuzamos nuestra búsqueda interior, estamos mejor preparados para reconocer la alargada sombra luminosa del Creador.

"Muchas cosas tengo que deciros todavía, pero ahora no estáis capacitados para entenderlas. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará a la verdad completa" (Jn 16,12). Evidentemente estas palabras no se refieren a una "venida puntual".

Por desgracia, en muchas ocasiones, quienes debieran iluminarnos el rostro de Dios y mostrarnos el camino de la búsqueda nos enfangan los senderos y nos impiden caminar ligeros.

Y, encima, pretenden que esos fangos sean considerados "referencias permanentes" de nuestra búsqueda espiritual. Eso es lo que yo llamo "tradición de barro".
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Se nos olvida que la enfermedad más grave del "homo religiosus" es la prepotencia farisaica, la que crucificó al Señor. Esa pretensión de "encerrar y poseer a Dios", de limitarlo y apropiárselo.

Es la primigenia tentación del orgullo satánico: "seréis como dioses" (Gen 3,5), solo vosotros seréis capaces de "abarcar" a Dios. Y el que no os siga será anatema…

¿Pero quién puede comprenderlo, envolverlo y expenderlo de forma unívoca y absoluta? ¡Vana pretensión!

Se nos olvida con excesiva frecuencia nuestra limitación humana -ínfimos y efímeros- y Quién es el que ilumina nuestros focos, ese desconocido farero que se manifiesta en el susurro y habita el corazón de quien lo busca sinceramente en el silencio... Desde mi mínima perspectiva insisto en que no conviene "sacralizar" para no "absolutizar" y dar por bueno lo que solo es elaboración de nuestra pobreza humana.

Me parece importante distinguir entre "tradición de barro" y "tradición de luz".

1. La "tradición de barro" no es otra cosa que toda la porquería que se nos ha ido pegando por el camino de la Historia. Bien podríamos llamarla "traición" en vez de "tradición". Nuestros miedos y nuestra poca confianza en el Espíritu nos lleva a traicionarlo HOY para conservar el barro de AYER.

El "desprendimiento" o "pobreza de espíritu" son valores cristianos: "Bienaventurados los pobres de espíritu..." (Mt 5,3). Pero nuestros superdoctores se dedican a acumular abstracciones, principios, recuerdos, palabras, interpretaciones, discusiones, fastuosidades, riquezas, apariencias, cosas…
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¡Fíjate lo corto que es el Evangelio y el complejísimo andamiaje en que lo hemos encerrado!

Lo advertía Pablo: "…su mente se dedicó a razonamientos vanos y su insensato corazón se llenó de oscuridad" (Rom 1,19).

Es un síntoma claro de que nos hemos alejado de la "sencillez", puerta del Reino: "Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt 18,3). Y puerta de la verdadera Sabiduría: "Yo te alabo Padre, Señor del cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los sencillos" (Mt 11,25).

Tan obsesionados estamos por vigilar el abultado equipaje que se nos olvida viajar. A nuestros dirigentes se les hace difícil aceptar la evidencia de que "el ser humano es progresivo" y, por tanto, también lo son su dominio de la creación, su conocimiento de sí mismo y del mundo, su intuición de Dios y su revelación.

Prefieren insistirnos en que todo está "cerrado y terminado" Así nos libran -dicen- del temor y la inseguridad, para escayolarnos con su rigidez mental, sus racionalismos abstractos, su sacralización del pasado, etc. Año tras año se nos olvida la promesa de la asistencia perpetua del Espíritu, que es el que realmente guía la Iglesia... si le dejamos.
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Permanecemos rígidamente atados a enseñanzas e interpretaciones de personajes del pasado, olvidando su "limitación", su dependencia del "ambiente humano" de su época y el llamamiento a la "progresividad" del Evangelio: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mt 5,28), tanto individual como históricamente. Se nos olvida que somos una raza y unos seres en camino. Iglesia caminante.

Unos pocos ejemplos variopintos de "tradiciones de barro" de los muchísimos que nos contaminan:

- La ceniza del miércoles no es más que un vestigio judío del AT. No es cristiano, ni siquiera humano. ¿Quién, en su sano juicio, aceptaría que le manchasen en una reunión? Vamos a la iglesia a iluminarnos y limpiarnos NUNCA a mancharnos. Pero ahí sigue… El signo cristiano de conversión es el agua. ¡Qué olvidadizos nuestros pastores!

- La catequesis visual de la Capilla Sixtina, clavada en el corazón físico del Magisterio. Muchas de sus supervaloradas pinturas son un fraude y una espesa humareda (visiones distorsionadas de otro tiempo) que desfiguran el rostro del Abba de Jesús.

- La gravísima y durísima teoría expiatoria de la Redención, inspirada en el judaísmo sacrificial y expiatorio del AT y en "letras" de los primeros escritores "judíos" del Cristianismo. ¡Esa sí que es una "traición al Espíritu", mantenida durante siglos por la tiranía del absolutismo eclesiástico!
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- El llamado "tesoro de la Iglesia" (y los multiplicados tesorillos o tesorazos locales). Todas esas acumulaciones de oro, plata, joyas, arte (no solo religioso), que hemos amasado para enaltecer a pomposas jerarquías y honrar estatuas o altares...

Hemos pervertido la religión del amor, hemos olvidado que para llegar a Dios hay que amar a su criatura y no enjoyar imágenes, símbolos, monumentos o personas principales: "…cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40).

Nos hemos construido nuestro peculiar "becerro de oro". El barro de la "tradición" nos impide ver nuestra "traición" al Evangelio: "No atesoréis en la tierra… Atesorad más bien en el cielo…" (Mt 6,19).

Malo que lo hagamos individualmente, pero que se promocione institucionalmente en nombre de Dios, es una terrible traición de la que tendrán que responder los lobos que pastorean el rebaño. Y no tanto por la acumulación de riquezas cuanto por olvidar la "adoración en espíritu y verdad" (Jn 4,23) y dejar de enseñar a los fieles que la mejor forma de honrar a Dios es practicar la misericordia con sus criaturas, empezando por las más débiles.

"Y como éstas, hacéis muchas" (Mc 7,13)
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2. La "tradición de luz" consiste en seguir construyendo el "reino de Dios" sobre lo ya construido. Es decir, seguir buscando y desvelando ese Rostro que nos atrae, nos enamora y nos impulsa a imitarlo, desde los resplandores que otros nos legaron. Es un movimiento instintivo del hombre porque nace de su propia naturaleza habitada y creada a "imagen y semejanza", impelida por su innata "determinación de progresar".

Ningún avance de la Humanidad hubiera sido posible si no se hubieran tenido en cuenta los progresos de las anteriores generaciones. Esa naturaleza perfectible del ser humano es la que no nos deja indiferentes ante una tradición positiva y luminosa, y nos impulsa a aportar nuestras propias luces al progreso de la religión, a la intuición de ese anhelado Rostro del Padre, hacia el que regresa la Humanidad entera: "He aquí que todo lo hago nuevo" (Ap 21,5).

Pero una cosa es aprender de los predecesores y otra muy distinta anclarse en sus conocimientos, costumbres e, incluso, errores. A los cristianos de hoy no se les puede pedir que vivan como anacoretas, machaquen el cuerpo para acrecentar el espíritu, se sometan a lo irracional, se abstengan de pensar o renuncien a su libertad de conciencia.

Y muchísimo menos que frustren su profunda aspiración a "encontrarse" personalmente con esa Divinidad inabarcable que nos habita. El "sometimiento religioso" es una terrible blasfemia contra Dios y contra su criatura, propia de lobos temibles y no de pastores.
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El inmovilismo de la tradición es síntoma de muerte y la muerte lleva a la corrupción. Nosotros también estamos haciendo tradición, que es una "corriente viva" y no un charco. Este inmovilismo miope nos hace daño y corrompe la Iglesia.

Ejemplo notorio, irracional y visual es la obstinación de nuestros Obispos en conservar los personales signos tradicionales (anillo, corona, cetro y trono) que utilizan en sus apariciones oficiales. No tocan ni de lejos la Dogmática, podrían eliminarse de inmediato.

Pero la "tradición de barro" les empuja a mostrarse como sus predecesores, sin percatarse del escándalo anti evangélico que supone su anacronismo y falta de coherencia: unos servidores auto encumbrados como príncipes del Medioevo. Ni los reyes del mundo actual se atreven a tanto…

¿Si esto ocurre en lo fácilmente mudable como son las galas episcopales, cómo podemos esperar que se laven -nos lavemos- esa costra de siglos, incrustada en la secular piel eclesial?

De ahí el dolor y frustración de tantos católicos sinceros que ven quebrada su esperanza de tener una Jerarquía ejemplar y viva, que contagie "vida", esencia del reino de Dios.

De ahí la desconfianza o indiferencia hacia unos Pastores -probablemente buenísimos en su interior- disfrazados de lobos por tradición. ¡Seguramente no muerden, pero asustan! Por eso muchos salen corriendo...
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De ahí la sorpresa de quienes no comprendemos cómo al hablar de "tradición" no se recuerda que el Evangelio es "vida y vida abundante" (Jn 10,10), imposible de congelar y encerrar.

¿Qué tradición nos hizo olvidar que NO se nos juzgará por nuestros ritos, pensamientos y filigranas mentales sino por nuestra vida de amor? La actividad mental solo será válida si alimenta e ilumina tu vida.

A los fieles de a pie solo nos queda el consuelo de orar:

"Concédenos, Señor, Serenidad para aceptar lo que no podemos cambiar, Valor para cambiar lo que sí podemos, y Sabiduría para reconocer la diferencia". Y Valentía para rechazar lo que no es evangélico. Amén.

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Z - cenefa flores

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Comentarios
  • Comentario por Saruce 12.03.18 | 21:04

    ../..
    Esa chiquilla de quince años me comentó, muy seria, que en su círculo de amistades, sus compañeros de estudio buscan diferentes liderazgos, figurar como primeros en algún sentido o materia, para, finalmente, entregar su confianza a quien sepa granjearse su amistad, con buenos o extraños argumentos.
    Esa es nuestra selva, nuestro hábitat.
    ¿Cómo tener la frialdad necesaria para no ser una víctima del grupo, o para saber zafarse de los cantos de sirena que tratan de aturdir esos corazones juveniles, dispuestos a comenzar la gran aventura de sus vidas?.
    ¿Puedo leer cualquier libro?, me preguntó, algo temosa.
    "No temas a ningún libro". Pero acostúmbrate a leer y criticar lo que hayas leído, teniendo compasión del autor, y no olvides que cualquier libro expresa los deseos, ideas o sentimientos de alguien diferente a ti.
    Siempre aprenderás más de un buen libro, que de la tele, la radio, o la prensa.
    Un abrazo

  • Comentario por saruce 12.03.18 | 20:44

    Releyendo algunos post´s de Jairo, y de otros blogger´s, a los que suelo acudir, de vez en cuando, para encontrar algunas semejanzas importantes en mi caminar por la Red, suelo encontrar referencias muy curiosas que, al igual que hoy, me atrevo a difundir en nuestro círculo de amistades.
    Hace un par de años, la mayor de mis nietas, que hoy cuenta quince años, marchó a otra ciudad, dentro de la costa, eso sí, pero a mayor distancia de los veinte metros que antes nos habían separado.
    Una de las cosas que comentamos en aquella charla que ambos tuvimos, de tú a tú, fue la de procurar no confundir la parte con el todo, y ofrecer la confianza solo a aquellas personas que no hablen mal de los demás, a Dios, a padres, a tíos, y abuelos.
    Aquella conversación vuelve a ser reactivada con vivencias o recuerdos de ambos, creando un nexo "curioso", indescifrable, un camino de comunicación muy confortable.
    ../..

  • Comentario por Antonio Manuel 10.03.18 | 12:40

    Estoy a favor de la lucha por la no-discriminación por ser mujer, por la dignidad y respeto hacia la mujer como ser humano. Solo hay una clase de ser humano, sea varón o mujer.
    Pero hay posiciones, bajo el paraguas del feminismo, que en mi opinión son indignas y que yo no comparto. Así se culpa a la Iglesia Católica, y en particular a San Pablo, Apóstol; se defiende la autonomía para decidir el aborto; se pretende hacer creer que el individuo debe elegir su sexo; se califica "lo masculino" como el enemigo; se deforma el idioma opinando que el género neutro es "machista"; también que la ley natural es "machista"; etc. que se presumen como ideología de género y que quieren el total "sometimiento" de los individuos a su ideario.

  • Comentario por saruce 07.03.18 | 19:29

    Con tu permiso, Jairo.
    Posiblemente, muchos no hayan percibido la importancia de las fechas en las que estamos.
    Que conste que no me siento un iluminado, ni nada por el estilo, pero mañana, si nadie lo "remedia" se va a producir un fenómeno por el que mucha gente de buena voluntad, sensibles a la discriminación sobre el sexo femenino, hemos luchado durante muchos años.
    Por primera vez, quizás con defectos, quizás con exceso de politización, quizás de una forma un tanto ingenua, frente a tantos depredadores, un gran número de mujeres del mundo va a gritar un ¡basta ya!, que resonará en Europa, una parte de Asia, América, África, y Oceanía.
    Cientos, y ojalá miles de millones de mujeres gritarán, unánimemente, reclamando sus derechos como seres humanos, como personas libres.
    Creo que se tratará de una Primavera de la Libertad, que aunque intenten cercenarla, puede duran tanto como el planeta.
    ¡Que Dios nos ayude!.

  • Comentario por saruce 27.02.18 | 14:15

    Antonio Manuel, nadie está libre de tropezar con algún graciosillo, cuyas pretensiones no pasan de incordiarte, haciéndose notar con cualquier chorrada.
    Yo no doy consejos sobre ese tema, porque les ignoro, por norma, y además, no deseo comportarme en público, como un tiquismiquis.
    Regresando al contenido del post, estoy de acuerdo con Jairo en que es difícil seleccionar a los buenos maestros en la fe, ya que algunos de ellos, precisamente quienes visten los ropajes más llamativos, se cierran en banda, y salen poco, y cuando predican, lo hacen "vía homilías" escritas.
    A mi que soy algo mayor, me encantaría encontrarme a los cardenales y obispos por la calle, incluso tomando una cerveza, como la gente normal.
    Porque, ¿quién de nosotros, excepto unos pocos, atiende de manera similar una misa arzobispal o cardenalicia, y otra oficiada por un cura sin estrellas, ni galones?.
    Todos iguales ante Dios, y con Dios.

  • Comentario por AntonioLlaguno 26.02.18 | 09:58

    Saruce llevas razón en lo de la cebolla.
    Lo reflexionaré de otra forma, no obstante.
    Mi madre que cocinaba solo un poquito peor que el propio Dios (si es que Dios fuera cocinero) hacía un plato de alcachofas divino. Y las dejaba casi enteras diciéndonos que en las hojas duras, también había carne que comer y que estaba igual de rica.
    Llevaba razón, como tú.
    Pero no puedo evitar preferir el corazón de la alcachofa, mucho más sabroso que lo que queda en las hojas duras.
    Yo veo así mi fe. No me conformo con la carne de las hojas. Habrá a quien le guste pero donde esté el corazón...

  • Comentario por saruce 24.02.18 | 13:08

    ... Pero también soy de la opinión de creer que cuanto más afilamos la hoja de acero de esa crítica a lo externo, más nos alejamos de la solución de los mismos problemas que vamos enunciando, sin conceder tregua a los demás.
    En ocasiones somos capaces de meditar profundamente sobre cualquier tema, por complicado que pueda parecer, y no percatarnos de que lo fácil es seguir los dictados de nuestro corazón, mientras nos hallamos en paz con nosotros mismos.
    "Las capas inútiles de la cebolla", dejan de resultarnos incómodas, cuando averiguamos que todas ellas están en el fruto, por algún motivo, y que todo ello obedece a una estrategia del creador.
    Miles de millones de seres humanos, con otros tantos millones de razones y de opiniones, y más de doble de millones de sentimientos diferentes y cambiantes, conforman este maravilloso hábitat que hemos sido invitados a disfrutar.
    Me alegro de compartirlo con vosotros.
    Un abrazo.

  • Comentario por saruce 24.02.18 | 12:46

    La climatología de ese mediodía no invita al paseo.
    Y como decía un viejo amigo, tampoco a sonreír, ni admirar la belleza de esta pre primavera que, por estos lares ya arranca brotes de azahar de los naranjos silvestres.
    Entrando en el tema propuesto por Jairo, aunque sea de refilón (término que usaba bastante, de niño), creo que es extraordinario que estando sumergidos plenamente en tantas tradiciones, podamos sacar la cabeza para aspirar nuevos sistemas de aproximación a nuestros hermanos, y por ende, a Dios.
    Ese maná diario que recibimos cada vez que somos conscientes de nuestra presencia en este mundo, de la inefable compañía que se nos ofrece, y de las condiciones en las que se desarrolla nuestra existencia, parece prepararnos para dar el paso definitivo, sin esquivar lo erróneo, sino conviviendo con todo y con todos.
    Considero la crítica como un bello arte producto e nuestra inteligencia, indispensable para mejorar...

  • Comentario por Antonio Manuel 22.02.18 | 20:53

    Que Dios existe, es ciertamente evidente en sí, porque es su mismo ser, pero con respecto a nosotros, Dios no es evidente. Que el todo sea mayor que las partes es, en sí, absolutamente evidente. Pero no lo es para el que no concibe el todo. Y así sucede con nuestro entendimiento. (Tomás de Aquino). ¿Parece que leemos a Kant o Hume)
    Lo naturalmente innato en la razón es tan verdadero que no hay posibilidad de pensar en su falsedad. Y menos aún es lícito creer falso lo que poseemos por la fe, ya que ha sido confirmado por Dios. Luego como solamente lo falso es contrario a lo verdadero, como claramente prueban sus mismas definiciones, no hay posibilidad de que los principios racionales sean contrarios a la verdad de la fe (Tomás de Aquino), etc. etc.
    Aristóteles, Platón... tienen más de dos mil años.
    Recomiendo la lectura de TOMÁS DE AQUINO Y EL FEMINISMO. UN APUNTE. (Andrés Jiménez Abad - Profesor de Filosofía)

  • Comentario por Antonio Llaguno 21.02.18 | 15:27

    CONTINUA
    Ayer leía a un apoloJeta (no es falta de ortografía) como justificaba la posición de la mujer en la Iglesia basándose en la reflexión de Santo Tomas, cuyo argumento más poderoso es que la mujer había sido creada a partir de la costilla de Adán y que si Dios hubiera querido hacerla similar al hombre en inteligencia la habría creado a partir de la cabeza y si hubiese querido hacerla mucho peor lo habría hecho a partir de los pies
    Eso está escrito por Santo Tomás y aún lo defienden algunos "tradis"; y sin embargo....no hay nadie con dos dedos de frente que lo pueda sostener.
    Como eso tantas cosas.
    Sin embargos hay otros hombres (desgraciadamente suelen venir de la ciencia y no de la fe, o al menos no solo de ella) que nos dicen, como Max Planck: "Tanto la religión y la ciencia requieren la fe en Dios. Para los creyentes, Dios está en el principio y para los científicos al final de todas las consideraciones"
    Y es que uno de los problemas está en la fa...

  • Comentario por Antonio Llaguno 21.02.18 | 15:18

    Atinada reflexión, Jairo.
    Pienso que cuando Francisco advirtió contra el clericalismo iba en la misma dirección que tu pensamiento.
    Cuando entro en alguna de esas webs tradicionalistas que ponen el pensamiento del monstruito de Aquino (me gusta) como si fuera dogma irrefutable siempre pienso lo mismo: ¿Cómo es posible que tomemos como cierto el pensamiento de alguien cuyo conocimiento del mundo es inferior al que tiene mi sobrino de 12 años?
    Sin que esto diga que el santo no era honesto. El santo trato de interpretar el mundo y el mensaje de Cristo con los medios y el saber de que disponía, pero obviamente han pasado ¡¡¡¡800 años!!! y algo hemos aprendido.
    Llevas razón, Dios sale a nuestro encuentro y cada hombre lo enfrenta con los medios que su tiempo y su cultura le da.
    Las preguntas no son las mismas hoy que haces 8 siglos, o al menos no se formulan de la misma forma, ni pueden tener la misma respuesta.
    SIGUE...

  • Comentario por Antonio Manuel 21.02.18 | 13:39

    Celebro la vuelta a los comentarios, donde el intercambio de opiniones enriquece y amplia el horizonte.
    (según parece Religión Digital - de Periodista Digital - ha establecido un registro para evitar los "trolls", podría convenir aquí también)

  • Comentario por Antonio Manuel 21.02.18 | 13:21

    El Papa Francisco dijo (el 24-11-2013, ev. gau. 49), sin repartir culpas a otros ni dirigirse a causantes concretos, lo siguiente: "...prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias comodidades. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo".

  • Comentario por Mar 21.02.18 | 12:08

    Jairo, gracias por tu artículo que invita a reflexionar… y por tu valentía y libertad que tienes en hablar de estos temas.
    Me viene a memoria una frase de Maestro Eckhart:
    “Quien busca a Dios mediante determinado modo, toma el modo y pierde a Dios que está escondido en el modo. Pero quien busca a Dios sin modo lo aprehende tal como es en sí mismo…”.

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