Blog de Jairo del Agua

Pecar en verano

01.08.17 | 08:00. Archivado en Religión

Caminábamos con gozo y esfuerzo por los montes cántabros. Durante un tiempo avanzamos, como césares, bajo un interminable arco verde de árboles frondosos. Nos refrescaban e impedían que nos tocase un solo alfiler del sol.

Cuando llegamos a los acantilados unas empalizadas acotaban el camino. Mi hijo me preguntó: ¿Aquel triángulo vallado en medio de la maleza qué significa papá? Probablemente es un pozo o la boca de una sima, le respondí. Estas vallas laterales y aquella triangular nos avisan de un peligro.

Son como los preceptos morales, cuyos finos trazos sobre el papel no impiden que podamos quebrantarlos, pero nos están advirtiendo de peligros concretos. Pecar NO es saltarse la norma, pecar es "causarte daño o causárselo a los demás; ponerte en peligro a ti mismo o a otros".

A veces no es fácil renunciar al peligro. Ahora mismo nuestra curiosidad podría hacernos saltar estas sencillas maderas para ver mejor el acantilado, pero con peligro evidente de caernos por él. Por eso quien pone las empalizadas y las normas nos hace un favor. De sabios es respetarlas.
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¿Pero, papá, pecar no es ofender a Dios? Yo creo, hijo mío, que pecar es ofender al hombre a quien Él ama. Ningún ser humano es capaz de ofender a Dios porque no le puede alcanzar.

Nosotros no nos ofenderíamos si una gaviota nos sacase la lengua. ¿Te lo imaginas? Nos reiríamos con ganas.

La "ofensa a Dios" tiene su origen en sociedades poco humanizadas en las que el temor al Ser Supremo motivaba la conducta y frenaba los atropellos a las personas.

Para los cristianos la motivación debería ser el amor a nosotros mismos y a los otros. Esa es la concreción del amor a Dios. De ahí nacerá no sólo el respeto a las normas (evitar el peligro) sino la solidaridad (ayudar a quien cayó en el daño).

Esa es la síntesis de nuestra moral. Lo decía San Pablo: "No debáis nada a nadie; amaos unos a otros, pues el que ama al prójimo ha cumplido la ley…, todo se reduce a esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El que ama no hace daño al prójimo; así que la plenitud de la ley es el amor" (Rom 13,8). Lo dice el Evangelio: "Cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos pequeños conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40).
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¿Entonces, los deberes para con Dios? Veamos, hijo mío: ¿Tendrá un niño pequeño obligaciones para con la madre que le alimenta y le cuida? Lo que quiere la madre es que el niño crezca, se desarrolle y sea un adulto feliz. Exactamente lo mismo que quiere Dios para cada uno de nosotros: "He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn.10,10).

Dios no es un ser abstracto o un frío concepto. Es la Vida que, desde dentro de nosotros mismos, nos impulsa a ser más y mejores. Es el Amor que nos está creando y proyectando hacia la plenitud para que seamos nosotros mismos, plenamente humanos.

Por tanto esos supuestos "deberes para con Dios" no son más que deberes para contigo mismo y los otros. Prescindir de Dios a quien realmente perjudica es al propio hombre, lo mismo que a una planta le perjudica carecer de luz.

En la catequesis debería explicarse, por ejemplo, que la "obligación" de ir a Misa no es un deber para con Dios, sino una mínima condición de supervivencia para el individuo, necesitado de alimentar su vida interior, enraizada en su Creador, y de ser fortalecido por la energía de la Comunidad.

Porque -querámoslo o no, sepámoslo o no- Dios es el reactor nuclear de nuestra vida, la energía que nos empuja hacia la plenitud. Negarse a recibir esa energía es optar por la debilidad o la muerte.
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El Padre no llora por su honor olvidado sino por nuestro daño, lo mismo que una madre llora desconcertada ante el hijo que rechaza el alimento. Tal vez sólo una madre, que ha perdido un hijo, sea capaz de intuir lo que Dios "siente" cuando nos despeñamos.

Lo he visto claro cuando mi amigo Juan me contó su último problema: Un desliz de su hija con el novio y… embarazo al canto. Mi amigo estaba triste, dolorido, abatido. Quise animarle y le dije: Un error lo tiene cualquiera. Hoy la sociedad comprende mejor estas cosas, nadie le va a poner etiquetas. Además, el que esté sin pecado que tire la primera piedra…

No, si no me importa el que dirán, respondió. Ni siquiera me importa que mi hija haya olvidado los principios que con tanto amor le hemos enseñado. Lo que realmente me importa es ella, la prematura carga que ha echado sobre sus hombros. Conseguir la autonomía personal y económica ya es suficientemente difícil en el mundo en que vivimos, con la responsabilidad sobrevenida de un hijo le va a ser más duro.
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Lo que me duele realmente es el dolor de mi hija, sus dificultades futuras. Y me duele, además, el quebranto de los derechos del hijo. Este niño tiene derecho a una seguridad material, a una seguridad afectiva y a unos padres suficientemente adultos. Me temo que todo eso no lo tendrá completo.

Fue entonces cuando se me encendió la luz. A mi amigo Juan le pasaba lo que al Padre del hijo pródigo.

No hay reproches, no hay juicios, no hay recortes de libertad, no hay rígidas normas que cumplir para recibir la herencia. Sólo hay dolor por la ausencia, dolor por el perjuicio que el hijo se causa a sí mismo, dolor por el dolor del hijo. No se siente ofendido, ni acumula correcciones, venganzas o castigos. El pecado ya trae su penitencia.
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El Padre sufre con el que sufre y complica su propia vida. Se duele por el hijo millonario que malvive como un mendigo. Y espera, siempre espera, abiertos los brazos y horneados los besos.

Mientras pecamos y nos sentimos culpables por haberle ofendido, he aquí que el Padre sólo se preocupa del rasguño o el desgarro por el que se nos infecta la vida.

Mientras repasamos las cuadrículas morales que hemos roto, el Padre busca los agujeros abiertos -en nuestra vida o en la vida del otro- para detener la hemorragia apretando con su abrazo.

Mientras nos empeñamos en pasar hambre y arrastrar la vida, nuestro Padre Dios siempre nos espera con nueva vida y la mesa puesta.

Mientras nos apuñamos el pecho por la supuesta ofensa proferida, Él se inclina y nos pregunta solícito: ¿Hijo mío, te has hecho daño?
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Z - cenefa flores Z - cenefa flores

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Comentarios
  • Comentario por Saruce 16.08.17 | 13:50

    Creo que en anteriores vidas, fui hombre del tiempo, pero no de los que soltaban malos augures, sino de los "disfrutones del clima" dignos de crédito.
    Acaba de saltar levante, con auténtica niebla de no ver un palmo más allá de nuestras narices, pero la temperatura del agua es ideal, sin apenas oleaje, y todos han bajado a la playa.
    Forman un grupo relativamente numeroso, aunque no están todos. Falta la futura madre, que lleva con regocijo su recién estrenado embarazo. El futuro padre acaba de comunicar al resto de la familia la buena nueva, y la más pequeña de todos, con seis años, da saltos de alegría.
    Hay ocasiones en las que tienes que estar solo para tocar la felicidad.
    Le he encargado a Jesús (al de Nazaret, no a mi hijo), que cuide a la criatura que se va haciendo mayor en tierras germanas, rodeada de amor.
    No se ve un elefante, pero la dicha desborda algunos corazones.
    Y Jairo, veinte grados, y pocos más.
    Abrazos.

  • Comentario por Carelia Lara 10.08.17 | 19:29

    Gracias Manuel, les agradecemos enormemente, ya este régimen esta descubierto; pero la actuación de la oposición tampoco es favorable. Como dice la secuencia al Espíritu Santo: "Concede a aquellos que ponen en ti su fe y su esperanza, tus siete sagrados dones" porque hay que hacer malabarismo en todos los sentidos, cada día hay algo nuevo para oprimir al pueblo. Cayo Franco, Fuyimore, Hitler...el imperio Romano...asi confiamos que se acabe esta dictadura-comunista. Abrazos a todos.

  • Comentario por Manuel_RH 09.08.17 | 16:02

    Seguimos con inquietud y preocupación la situación que el pueblo venzolano desde hace tiempo viene padeciendo, Carelia. Por supuesto contais con nuestra oración y con los mejores deseos de que esta pesadilla acabe pronto. No estais solos.

    Dicen nuestros mayores que Dios aprieta pero no ahoga...aunque estas no son cosas de Dios sino de un loco arropado por sus estómagos agradecidos.

    Esperemos que todos podamos alegrarnos pronto con el final de este despropósito que solo trae desgracia y amargura a nuestros hermanos de Venezuela.

    Un abrazo desde España.

  • Comentario por Carelia Lara 04.08.17 | 13:44

    Buenos días, gracias mi hermano Jairo por este post, muy oportuno...ciertamente no nos alcanza la imaginación ni el entendimiento para comprender el amor que Dios nos tiene; nos distraen las normas impuestas por el hombre; pero Dios tiene sus propios métodos para hacernos comprender que no hay nada mas sencillo que amar como EL nos ama. El amor puede mas que el pecado porque a Dios le importa mas el pecador que la culpa cometida. Sus oraciones por nosotros los venezolanos, estamos atravesando momentos muy difíciles , hay familias sin alimentos, niños que se les vulneran sus derechos, enfermos que no conseguimos medicamentos, presos políticos ...soy empleada publica y no vote en la constituyente por dignidad, no se si me van a despedir. La esperanza en Dios es nuestra fuerza. Abrazos.

  • Comentario por saruce 03.08.17 | 23:00

    En esta ocasión, unas cuantas horas más tarde, el cuerpo me pide hablar de mis sensaciones.
    Tengo delante de mí un inmenso lago brillante, una enorme y bella piedra, hueca y poblada, y un hermoso rosario de luces, en una noche junto al mar, con temperatura no superior a los veinte grados.
    Próximo proyecto, reunirnos con nuestros hijos y nietas, en una comida familiar.
    A pesar de todos los (¿se dice trolls cibernéticos, o pesados de turno?) invasores de la intimidad, en los blog´s de la gente amable y pacífica, la vida vale la pena ser "vivida".
    Aceptemos los problemas ( no es un consejo, sino un mero intento), y transformándolos en anécdotas, porque el tiempo todo lo cura.
    Lo que no cura el tiempo, es precisamente su escasez.
    Como sucede en el juego de ajedrez, si deseas ganar una partida, siempre necesitarás una jugada de más, si el otro es mejor que tú.
    Las derrotas también forman parte del anecdotario personal.
    Un abrazo.

    ____________________

    Jolín amigo, cómo se consiguen 20 graditos allá abajo... Aquí arriba tenemos 38 y subiendo en globo...

    Lo importante es felicitarte por esa reunión familiar y enviarte un enorme abrazo para ti, para tu novia y para toda esa FAMILIA. Díselo cuando lleguen por favor.

    Con todo mi amor

    Jairo

  • Comentario por saruce 02.08.17 | 12:45

    No deseo salirme del tema propuesto, e intentaré resumir mis ideas, que no propuestas, al respecto.
    No creo que el verano sea el momento oportuno para hacer examen de conciencia continuado (¿primera boutade?).
    Las vacaciones, el relajo en ciertas costumbres, el respeto por y hacia los demás, pueden inclinarnos a hacer de nuestra capa un sayo, pero nuestras conciencias están permanentemente alerta, aunque sea de modo inconsciente.
    Se conduce igual en verano que en cualquier otra época del año, si tanto el coche, como el conductor, y las carreteras, son los mismos, y todos están a punto para el disfrute de la estación.
    La gente normal y decente no desea hacer daño a otros, ni aprovecharse de los demás, ni crear o fomentar conflictos. Eso es lo que desean hacer los interesados en que se cometan injusticias, porque son pescadores en aguas revueltas.
    Vivamos para consumir, con gozo, el regalo de Dios.
    Un abrazo estival.

  • Comentario por Antonio Manuel 02.08.17 | 11:01

    Ha salido tres veces por problemas del navegador. El payaso se disfraza para hacer reir, al igual que el noctámbulo del 02/08 | 02:14

    ______________________

    Amigo Antonio Manuel:

    El tercer comentario no era tuyo. El payaso de que hablas se ha tomado la molestia de copiar tal cual tu comentario e insertarlo. Como ves hay gente para todo... Se nota que tiene mucho tiempo para hacerse el gracioso.

    Aunque, si te digo la verdad, prefiero a este graciosillo que a esos otros ¿comentaristas? de diente retorcido y venenoso que llenan de insultos y descalificaciones algunos Blog.

    Jairo

  • Comentario por Antonio Manuel 02.08.17 | 00:03

    Este post me ha llenado de esperanza. No hay reproches, no hay culpables, hay enseñanza. Me queda grabada esta frase..."hijo mío, que pecar es ofender al hombre a quien Él ama"...
    Un embarazo no querido, que situación tan difícil... especialmente cuando pongo mi esperanza en tener resueltos los problemas materiales presentes y de futuro. Un hijo, un nieto es la bendición más grande en el amor humano, el centro de los desvelos y el acicate más firme para no decaer, y el futuro es él. Que gran bien pueden hacerle los abuelos a su hija, esa nueva madre para fortalecerse mútuamente con la alegría de un nuevo ser que escribirá un nuevo capítulo en esa familia, ¡ Que bueno sería que el padre del niño también se sumara!.
    Repito mi agradecimiento por este "post"

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