Blog de Jairo del Agua

Parábola de la cuerda y el río - (¿Un cristianismo de rogativas o de seguimiento?)

10.07.17 | 08:00. Archivado en Religión

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A veces se encuentran tesoros en el arcón del tiempo y uno no tiene más remedio que gritar de alegría como "la mujer de la moneda hallada" (Lc 15,8) o enarbolarlos al viento, como "el padre de familia que saca del arca lo nuevo y lo antiguo" (Mt 13,52). Por eso te ofrezco hoy esta parábola cuya meditación podrá serte muy provechosa.

Un cuestionamiento síntesis: ¿Tu cristianismo es PASIVO, tu divinidad es el "dios perchero" al que le cuelgas todas las "necesidades"? ¿Tu religión está anclada en los ritos y ceremonias? ¿O tu cristianismo es ACTIVO, buscador apasionado del Dios Amor, con oración enraizada en tus "aspiraciones profundas", esas que te impulsan al seguimiento y la imitación?
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Había una vez dos países. En uno corría la leche y la miel, el otro era árido, desgarrado por luchas y entristecido por inquietudes. Así pues, al primero le llamaban el "país de la felicidad" y al segundo el "país de la desgracia". Estaban separados por un caudaloso río, ancho y peligroso. Muchos se ahogaron tratando de cruzarlo.
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Un día vino un hombre que, por amor a la humanidad, dijo: "En verdad, voy a tratar de echar una cuerda que una las dos orillas del río y, si perezco en el intento, poco importa, ya que otros podrán agarrarse a la cuerda y atravesar el río con toda seguridad".

Este hombre ejecutó su proyecto. Se preparó una cuerda, fijó un extremo a un árbol e hizo un nudo corredizo al otro extremo. Y así entró en el río en medio de la corriente, luchando contra los remolinos. En medio de los remolinos y de la espuma, unos cazadores le lanzaron unas flechas y lo hirieron de muerte, tomándolo por un animal.

En un último esfuerzo, antes de hundirse, logró atar la cuerda alrededor del tronco de un árbol. Perdió la vida, pero realizó su proyecto a pesar de la insensatez de los cazadores.
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A partir de ese instante, los que fueron testigos del acontecimiento consideraron que este hombre había sido un héroe y lo adoraron diciendo: "Murió por salvarnos, es digno de nuestro amor".

Todos le rindieron culto, pero muy pocos siguieron su ejemplo tratando de cruzar el río. Ellos pensaban: no nos ahogaremos si nos agarramos a la cuerda, pero el agua está tan fría y el río es tan caudaloso que el peligro de atravesarlo siempre es grande.

Y así, al cabo del tiempo, se olvidaron de la cuerda casi por completo. Como no se utilizaba, se fue cubriendo de algas y se le enredaron las ramas, hasta tal punto que no había ya forma de encontrarla.

Pero el culto al héroe perduró. El pueblo levantó monumentos en su memoria, cantó himnos en su honor y continuó dedicándole oraciones en recuerdo del gran amor que les había demostrado.

Después vino una segunda, una tercera y una cuarta generación. Doctores, oradores y sabios predicaron las virtudes del héroe y dijeron cómo con su muerte había salvado a los hombres; pero nunca más se volvió a hablar de la cuerda que se tendió por encima del río. Se habían olvidado de ella totalmente. Los argumentos, los discursos y las enseñanzas de los letrados acabaron por crear una enorme confusión. Cundieron las supersticiones y fueron muy pocos los que pudieron distinguir el error de la verdad.

Surgieron discusiones y pleitos. Se organizaron persecuciones contra los que conservaban aún vestigios de la verdad. La pena y la inquietud aumentaron en el "país de la desgracia".
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Por fin, un grupo de oradores declaró: "¿Por qué tanta disputa? Lo único que hay que hacer es adorar a nuestro héroe y creer que murió para salvarnos a todos. Y así, cuando muramos, entraremos sin ninguna dificultad en el "país de la felicidad".

Si nuestro cuerpo nos impide ahora atravesar el río, después de la muerte nuestra alma volará hacia la otra orilla. El amor, el poder, la valentía del héroe eran tan grandes que todo lo que pidamos a su espíritu nos será concedido; y, a cambio, nosotros le demostraremos cumplidamente nuestro amor".

Cuando el pueblo oyó esto, sintió una inmensa alegría y cubrió de honores a los oradores diciendo: "Grande es su sabiduría, porque nos han mostrado un camino fácil. Es muy sencillo adorar, rezar y recurrir a nuestro héroe para obtener nuestra salvación en el momento de nuestra muerte. Así pues, ahora comamos, bebamos, divirtámonos y saquemos el mejor partido de nuestra estancia en este "país de la desgracia".

Mientras tanto, el espíritu de este héroe contemplaba con tristeza a sus hermanos, escuchando sus oraciones y sus súplicas. Él trataba de ayudarles diciendo: "Hijos míos, en verdad estáis equivocados. He vivido para salvaros. Mi muerte no es más que un episodio del esfuerzo que he realizado. No puedo en ningún caso ser la causa de vuestra salvación.

Desgraciadamente, habéis olvidado la cuerda que lancé por encima del río entre el "país de la desgracia" y "el de la felicidad", vine únicamente para eso.

Por amor hacia vosotros, mi espíritu se encuentra presente para reconfortaros y animaros en la adversidad. Pero me es totalmente imposible transportaros al otro lado del río cualesquiera que sean vuestras oraciones y súplicas".

Pero el rumor de esas oraciones y súplicas eran tan grandes que no dejaban oír la voz de su espíritu. Así pues, se quedaron para siempre en el "país de la desgracia".
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Cyril SCOTT
"Una visión del Nazareno"
Ed. Sirio, Málaga 2000.

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Comentarios
  • Comentario por Antonio Manuel 29.07.17 | 17:08

    Un hombre santo vivía en un choza en lo profundo del bosque. Pensaba que cuanto mas rezaba más santo sería. Quería llevar cuenta de las oraciones que hacía para luego presentárselas a Dios al final de su vida. Se le ocurrió que por cada oración pondría una nuez en un tarro. Pasado el tiempo llegó a tener innumerables tarros alineados. Un día un monje acertó a pasar por allí, y al ver los tarros le preguntó que hacían allí. Él le dijo que le recordaban a Dios y su gran número de oraciones que había rezado. El monje le repuso: Toma una piedra y rompe todas las nueces una a una. Si lo haces, sé que Dios te dará una pequeña lección.
    El santo varón lo lo hizo y vio que todas las nueces se habían secado. Su oración se convirtió en un montón de cáscaras vacías. El monje le preguntó: ¿No te da Dios dos lecciones sobre la vaciedad e inutilidad de tus oraciones.?
    (Fragmento del Taco del Corazón de Jesús)

  • Comentario por saruce 27.07.17 | 14:06

    Tras varios intentos fallidos, al fin he conseguido contactar con el blog. Gracias a todos.
    No desearía que os perdieseis este relato:
    lugar, un geriátrico, en el campo, cerca de unas buenas playas.
    25 de julio. Se celebra la misa por el día de Santiago.
    Ancianos solos, solitarios, y algunos, acompañados.
    Durante la comunión, el sacerdote sale del altar, toca el brazo de una anciana asilada sentada en su silla de ruedas, y ésta se despierta, y le sonríe.
    Entonces, él le coloca la hostia consagrada en la boca, y vuelve junto al altar.
    Han transcurrido unos pocos segundos.
    El rostro de la anciana ha recuperado vitalidad, y los que aún no nos llamamos ancianos, ni estamos solos, ni hemos sido abandonados en un asilo, miramos con ternura a la anciana, que nos representa el futuro más o menos próximo.
    Y ES QUE Dios se vale de cualquier medio para no dejarnos de la mano.

  • Comentario por saruce 27.07.17 | 13:51

    Espero que se hayan solucionado los problemas de acceso al blog

  • Comentario por Jose Antonio Tolosa 21.07.17 | 18:10

    Palabra de Dios expresada por un simple mortal que ama la sabiduría y la comparte.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 19.07.17 | 19:39

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    Hoy felicitamos a D. Ramón Hernández Martín, comentarista eximio y habitual de este Blog.

    Seguramente sus deberes familiares, el cuidado de su esposa, sus colaboraciones culturales y demás le tendrán muy ocupado. Eso explicaría sus escasas entradas en estos últimos tiempos.

    De todas formas vaya nuestra felicitación (la mía, la de sus muchos admiradores, comentaristas y lectores) en su 66 cumpleaños (número que me gusta cuando ignoro otro).

    ¡¡Felicidades amigo!! Y que se solucionen todos tus problemas...
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  • Comentario por Jairo [Blogger] 19.07.17 | 19:32

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    Recibo un mensaje de Isabel G rogándome que borre el comentario anterior con su nombre porque es una falsificación.

    Al parecer el falsificador de turno vuelve a aparecer con sus gracietas...

  • Comentario por Antonio Manuel 19.07.17 | 11:34

    Saruce, estoy de acuerdo. La esperanza da a nuestra vida la perspectiva positiva de enfrentarse a las situaciones que nos afectan.
    (me doy cuenta que Isabel G no se refiere a tu pensamiento, y he puesto en ella lo que yo he sentido. Me corrijo).

  • Comentario por saruce 18.07.17 | 21:53

    Antonio Manuel, ignoro si Isabel G se refiere a mí. ¿Te has fijado en que no me ha citado, siquiera?.
    No importa, son los problemas inherentes a la interpretación de las intenciones de los demás.
    Y con respecto a la parábola que cita el blogger, yo estaría encantado si los párrafos finales enviasen una esperanza más consistente.
    Para que entiendas mi estatus, o posición geográfica, en esta narración, creo que me hallo sobre una barca, acercándome a la orilla del "país de la felicidad", y no deseo alterar mi espíritu, con pensamientos negativos.
    Y como coletilla, me reafirmo en la fe de considerar que mi señor, mi Padre eterno, me espera, sin cortapisas, bien echándome otra amarra, o bien diciéndome "ven".
    Y yo voy hacia Él.

  • Comentario por Antonio Manuel 16.07.17 | 17:55

    Apereciado Saruce, decir..."... En realidad, no es bueno, ni malo, ni lo contrario, sino un estilo muy útil para estimular el exceso de tibieza, a la que nos conduce la comodidad en la que estamos instalados..."; es como mirar una peonza, ¡nunca sabremos de que "lado" parará!
    Isabel G. no lo entiende, es que lo pones difícil. Un abrazo.

  • Comentario por saruce 15.07.17 | 13:28

    ...
    Una de esas formas es la positiva (según mi criterio, claro está), la esperanzada y soñadora, y las otras, no.
    Muchos de los que poseen el poder real sobre los demás, bien sea por fuerza, por maña, o por seducción, suelen tener inclinación por canalizar los pensamientos y sentimientos de los suscritos en su entorno, generando dudas existenciales, en el devenir cotidiano.
    En realidad, no es bueno, ni malo, ni lo contrario, sino un estilo muy útil para estimular el exceso de tibieza, a la que nos conduce la comodidad en la que estamos instalados.
    Y ES QUE yo no creo, ni deseo creer, en la existencia de pueblos buenos y de pueblos malos, sino en personas cuyo motor vital se alimenta con amor, o con odio, y que cuando consiguen el poder, aportan su estatus para mejorar o perjudicar la vida de los demás.
    Y por otro lado, mi señor poderoso no guarda rencor, ni posee agenda de agravios, para anotar los fallos de su gente amada.

  • Comentario por saruce 15.07.17 | 13:06

    Permíteme un ligero prolegómeno, amigo Jairo:
    Dicen algunos de los que me quieren, que poseo un sentido del humor bastante especial, y que es necesario convivir conmigo mucho tiempo, para comprender algunas de mis "salidas", de las que procuro no abusar.
    Algo parecido me sucede a mí con ciertas moralejas, con la mayoría de las parábolas, y hasta con la historia (en minúsculas, por supuesto).
    Me resulta muy difícil traducir algunos de esos textos, y siempre tengo la impresión de hacerlo de modo inconveniente, y desde luego, lejos de la intención del autor.
    Por esa razón, y no por otra, existen unas frases que procuro no aceptar en una conversación o debate, y que no son otras que:
    "Sé como piensas, o lo que estás pensando, o tu intención es...".
    Cada alma en su almario, creo, y cada pensamiento, en el corazón de cada cual.
    Y ahora, vayamos con el post.
    Creo que existen diversas formas de concebir la vida...

  • Comentario por Antonio Manuel 11.07.17 | 00:40

    En el Sermón de la Montaña, Jesús nos enseña , en las Bienaventuranzas, cuáles son las actitudes que hacen al ser humano digno poseedor del Reino de Dios. Sería estupendo abundar en un conocimiento profundo de sus significados y de la práctica de sus propuestas.
    Orientar en positivo es construir, criticar (como se hace en el artículo de Cyril) sin alternativa solo vale para destruir.

  • Comentario por José Luis González Regueiro 10.07.17 | 15:47

    Bonita parábola, lástima que sea el reflejo de lo que paso en la historia de la Iglesia. Y menos mal que Francisco y algunos otros como tu Jairo se esfuerzan en recordarnos la cuerda. Gracias por esta aportación

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