Blog de Jairo del Agua

¿Por qué la pasión y muerte? (Cuaresma 4)

02.04.17 | 08:00. Archivado en Religión


¿Y la pasión y muerte? De ninguna manera son divinas, ni sagradas. Son hechura de nuestras manos asesinas, como lo son las "crucifixiones" a que sometemos hoy a tantos hermanos nuestros. Son nuestra terrible respuesta al que viene a ayudarnos.

Nos lo escribió claramente Juan: "La luz verdadera, la que alumbra a todo hombre, estaba llegando al mundo. En el mundo estuvo y, aunque el mundo se hizo mediante ella, el mundo no la conoció. Vino a su casa, pero los suyos no la recibieron" (Jn 1,9). Lo cuenta el mismo Jesús en la "parábola de los viñadores homicidas" (Mt 21,33).

No existe una cruz redentora querida por Dios. Él aborrece el sufrimiento de su Hijo y de sus hijos. Existe el horror de la cruz con la que aplastamos al Justo, al Bueno, al Pacífico, en contra de la voluntad de Dios, para proteger -terrible y vergonzante paradoja- la religión. (Los religiosos de hoy deberían meditar seriamente esta historia).

Ante nuestra libertad criminal, Dios pudo quitárnosla de un plumazo: "¿Crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre que me enviaría doce legiones de ángeles?" (Mt 26,53). Hubiese sido la destrucción del hombre porque sin libertad dejamos de ser humanos. Su obra creadora hubiese fracasado. La respuesta no fue fulminarnos sino enseñarnos, cogernos de la mano. Y ahí entra la pedagogía del Crucificado: "vencer el mal con abundancia de bien" (Rom 12,21).

Ante esa atrocidad de nuestra libertad deicida, Él certifica con su sangre el contenido de su predicación, los valores que mantuvo siempre, incluso ante una muerte atroz: paz, amor, verdad, confianza, bondad, perdón, fortaleza, oración, aceptación... Y se convirtió así en ejemplo, en camino, en luz y en fortaleza para tantos mártires posteriores y para todos los que hoy pretendemos seguirle.
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La muerte del Señor no tiene ningún sentido expiatorio, ni salvífico, ni sacrificial, ni perdonador. Eso es colgarle a Dios nuestro crimen, como si Él nos exigiera la sangre de su Hijo para perdonar y salvar. ¡Qué atrocidad!

El Padre Bueno, que yo vislumbro, nos tiene perdonados desde la eternidad. Lo que quiere ("su voluntad") es que nos abramos a ese perdón, soltemos nuestros fardos y caminemos ligeros a su encuentro.

Él no busca "sacrificios ni ofrendas" sino adhesión a su Hijo, al Santo, al Modelo, porque esa adhesión nos lleva hasta la felicidad ofrecida, hasta nuestra Casa. ¿Cómo hemos podido quedarnos en el madero, fabricado por manos asesinas, y perder de vista la adhesión al Crucificado, a su doctrina, a sus actitudes, a su ejemplo? ¡Esto es lo que nos salva y no el madero!

Cuando Pablo dice: "Completo en mi carne lo que falta a la cruz de Cristo" (Col 1,24) no está hablando de dolor y sangre. Lo que le falta a la cruz es tu adhesión y la mía, mi constancia y la tuya en el seguimiento al Crucificado. Lo mismo ocurre con la manida y mal interpretada frase: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mt 16,24 y Sinopt.). Tampoco es invitación a un dolorido y sangriento sacrificio. Hemos exagerado hasta el extremo la llamada al dolor y la sangre queriendo saciar el hambre de Dios. ¿Qué dios -lo repito- se alimenta de dolor y sangre?

Con esas palabras nos está llamando al equilibrio de nuestra parte animal, al abandono de los espejuelos, al lógico esfuerzo de la adhesión y el seguimiento, a la lucha por la felicidad ofrecida. Cualquier padre humano recomienda lo mismo. Y cualquiera que haga oración profunda sabe del gozo de la adhesión porque ya late en el fondo de nuestro hambriento corazón. ¿Dónde está, si no, la buena noticia?
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Los humanos estamos programados para la felicidad, es irremediable que la persigamos. Lo dramático es que creamos -conscientes o inconscientes- que está en la satisfacción animal. Por eso el Señor nos abre los ojos y nos señala el gozoso camino de la felicidad auténticamente humana, la que nos llena y satisface plenamente. ¡Pregúntale a la Samaritana!

La pasión y muerte son el testimonio extremo y la coherente consecuencia final de un Camino, una Verdad y una Vida, la "Vida de Dios", el "Reino", que Él nos reveló y al que vino a llamarnos.

Contra esa liberadora y gozosa vida nueva se levanta -ayer como hoy- el "mal religioso" (cerrazón, complejidad, inmovilismo, fanatismo, coacción, violencia… "ni entran ni dejan entrar", ni viven ni dejan vivir) aliado con el "mal político" (dominación e injusticia flagrante).

Su preciosísima sangre no nos salvó, se la arrancamos nosotros, asesinos, violentos, torturadores, ciegos... Lo que nos salva es nuestra adhesión al Crucificado, real y concreta, aquí y ahora, hasta el punto de llegar a derramar -si llega el caso- hasta la última gota de nuestra sangre por comportarnos como Él, por imitar su modelo de humanidad, por abrazar la verdadera felicidad perpetua.

¿Cómo no hemos acertado a comprender todo esto? Tiene razón el acusador de mi sueño: "Vosotros estáis con Cristo más para venderle que para comprarle".

Muchas veces nos quedamos en la sensibilidad y el dolor de la cruz, nos estremece tanta crueldad. Pero NO profundizamos en las lecciones que en ella nos dejó el Crucificado.

En la cruz existe un lúgubre ANVERSO: Es el instrumento de tortura abominable con que el "mal religioso" y la masa ciega condenan al Justo (una vez más matamos a los profetas...). Convertir el patíbulo en fetiche salvador es pura idolatría.
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De este ANVERSO se deduce que no podemos ser promotores de atormentadas cruces, ni para nosotros mismos ni para los demás, sino sembradores de la dulzura, la paciencia y el perdón del Crucificado. En este ANVERSO vemos, cara a cara, la crueldad y el dolor a que nos lleva la deshumanización. Y podemos oír al Crucificado gritarnos: ¡No sembréis el mundo de dolor! ¡Por aquí no! Y lo que yo llamo la 8ª Palabra: ¡NUNCA MÁS!

Sin embargo, la "mentalidad judía" de los primeros cristianos lo entendió justo al revés. Y ha ido goteando durante siglos por la interpretación literal, el inmovilismo acrítico y la coacción religiosa. Repitiendo y repitiendo hemos llegado hasta hoy cantando la "expiación redentora" y la "feliz culpa", a pesar de que muchísimos católicos -clérigos y laicos- caminan ya, desde hace mucho tiempo, por la interpretación que estoy intentando balbucear.

¡Cuánto necesitamos meditar esta realidad y olvidarnos del "dios sádico" que reclama dolor y sangre para perdonar y meritar! Especialísima reflexión deberían hacer los religiosos, hacia dentro de sus propias comunidades, y cuantos tienen la misión de apacentar al Pueblo de Dios, porque "nadie da lo que no tiene". ¿Cómo no acertamos a ver en la cruz nuestra espeluznante obra torturadora, repetida a lo largo de los siglos con el mismo falso argumento: "la voluntad de Dios"? ¿Qué voluntad y qué dios?
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Pero la Cruz -con toda lógica "escándalo para los judíos y necedad para los griegos" (1Cor 1,23)- tiene un REVERSO luminoso que se nos resiste, lo mismo que a judíos y griegos: La Cruz es la síntesis de los valores del Crucificado, de todo aquello por lo que se deja matar.

Por eso es el símbolo de los cristianos, el resumen de toda su doctrina. Por eso no puede llamarse cristiano el que porta o besa una cruz, se cree salvado, repite unos ritos, pero no se conduce de acuerdo a los valores implícitos en ella. Porque no es el símbolo lo que salva sino el testimonio de lo que simboliza. La Resurrección probará que esa opción, esos valores, son el camino de la felicidad y triunfo definitivos.

Y le llamamos Redentor porque ciertamente nos redime de nuestra ceguera, de nuestros temores, de nuestra desesperanza, de nuestro fracaso como seres humanos. Su dolor resucitado, además de certificar el Mensaje, es consuelo y esperanza para los que sufren, en cualquier época, bajo las garras del mal: "No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mt 10,28). "Como Él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella" (Heb 2,18).
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Corazon maternal de Dios

El corazón maternal de Dios no podía renunciar a su deseo de hacernos felices. Ésa es la finalidad de la Creación, de la Encarnación y de la Redención. Ése es el regalo de su Gratuidad. Quien estúpidamente lo rechaza en esta vida tendrá que rehabilitarse en la otra, tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano y sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado y tiene que volver a empezar.

La posibilidad de ser feliz está indisolublemente ligada a la naturaleza humana. Un animal podrá estar satisfecho pero no feliz. Nadie que renuncie a la "imagen y semejanza", inmersa en su humanidad, podrá encontrar la felicidad. Por eso "la parábola del hijo pródigo" -síntesis de todo el Evangelio- es una historia de gratuidad, libertad errada y felicidad recuperada: "volveré junto a mi padre" (Lc 15,18).

Ni salvados, ni redimidos... de esa manera que aprendimos, porque la redención no es la sangrienta teoría estática, abstracta, comercial y milagrera que nos explicaron. La Redención -con mayúscula- es la fuerza dinámica del propio Cristo, encarnado, muerto y resucitado "para" nosotros y "por" nosotros.

Él es el Camino que hay que andar, la Verdad que hay que descubrir y la Vida que hay que desarrollar. Y no solo para alcanzar la felicidad de allá sino la de acá, en la medida de nuestra capacidad. La "paradoja de la Cruz" es que nos señala precisamente el remedio para disminuir el dolor de este mundo (recuérdese la serpiente de bronce). El dolor de la cruz y su origen es lo que hay que EVITAR. La Luz de la Cruz es lo que hay que IMITAR.
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¡La Redención viva, actual y verdadera está plantada por Cristo, es el mismo Cristo! Pero somos nosotros los que tenemos que hacerla realidad en nuestra persona, en nuestro tiempo y en nuestro mundo.

Es delante de nosotros donde está la Redención y no detrás, porque delante de nosotros camina el siempre Primero. En sus huellas -traspasadas por nuestro pecado- está la Salvación. Ahí están las dinámicas "parábolas del reino" para ratificarlo.

Ni salvados, ni redimidos... de esa manera que nos contaron, pero SÍ iluminados, amados, llamados, atraídos, esperados y abrazados. ¡Esa es la Redención real, concreta, viva y actuante! ¿No es para volverse loco de alegría y pegar el aleluya hasta en el carnet de identidad?

Y, si hablamos de salvación eterna, debo "dar razón de mi esperanza" (1Pe 3,15):

Sí, salvados, salvados TODOS desde la eternidad porque el Amor no puede hacer otra cosa que salvar. El Señor vino a cogernos de la mano para guiarnos por la Luz y alejarnos del dolor, para que consigamos la salvación en primera convocatoria y vivamos felices. Esa es la "buena noticia", lo totalmente real, entendible y veraz porque coincide con lo que intuye nuestro corazón, sin tanto laberinto como algunos "profesionales de la religión" han construido.

De ti depende caminar el Camino de tu redención, de tu salvación, de tu humanización, de tu felicidad, y dejarte acompañar -como en Emaús- por la dulce compañía del Amor mismo.

"A los que la recibieron (la luz de la Palabra) les hizo capaces de ser hijos de Dios" (Jn 1,12). Por tanto es la adhesión a la Luz la que nos hace hijos, no la cruz. Eres tú el que has de abrirte a recibir esa Luz, caminar hacia tu plenitud (redención) y no dejar de buscar ese Amor gratuito que te llama "hijo", hijo querido.

También puedes alejarte, despreciar "tu herencia" y hacer la experiencia de sobrevivir pasando hambre entre los puercos. ¡Es cosa tuya! Ése es el misterio de la libertad y de la redención. El Camino está trazado y bien iluminado, de ti depende tomarlo o rechazarlo. Cuando decidas tomarlo, Él siempre te acompañará con abrazos florecidos y besos horneados.

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ORACIÓN:

¡María, hermana y madre nuestra! Enséñanos a podar las ramas secas, a abandonar las rigideces de las estructuras mentales, a caldear la frigidez del corazón.

Tú sabes, mejor que nadie porque lo expresaste en el "magníficat", que la religión no es una cárcel lóbrega y coaccionadamente ordenada, sino un soleado horizonte que nos invita a buscar gozosamente las huellas de tu Hijo.

Tú, la mujer equilibrada, madura, libre y entregada, enséñanos a liberarnos de nuestras cegueras, a salir de nuestras parálisis, a sanar nuestras lepras para no contagiar los corazones limpios de nuestros hermanos y de nuestros hijos.

Enséñanos a saborear la "libertad gozosa de los hijos de Dios". Aléjanos de la alargada y oscura sombra de la cruz porque en la sombra no está el Crucificado.

Muéstranos la Luz de la Cruz resucitada, nudo gozoso de adhesión a tu Hijo y a tus hijos, nuestros hermanos. Muéstranos de nuevo a tu Hijo vivo para que podamos descubrir el verdadero rostro del Padrecito Dios.

¡Virgencita nuestra, acompaña a tus hijos peregrinos, buscadores de paz, amor y felicidad verdadera! Amen.

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Dios guie tuspasos

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Comentarios
  • Comentario por Manuel_RH 14.04.17 | 14:25

    Las manifestaciones de Semana Santa son ya algo incardinado en nuestra cultura y siguen siendo una buena catequesis porque hoy son ya muchos los que crecen sin oir hablar del evangelio, por desgracia.

    Desde luego yo echo en falta en el pueblo cristiano otro tipo de manifestación más vivo y menos puntual, un testimonio más real de que Cristo vive y vive en nosotros. Si nos lo creemos de verdad podremos hacer realidad el Reino de Dios.

    Feliz semana santa para todos.

  • Comentario por Antonio Manuel 14.04.17 | 12:21

    No soy tan crítico como Saruce con las manifestaciones procesionales que escenifican la Pasión y Muerte de Jesús, como hombre; no "matan" a Dios. Puede no compartirse la presencia del poder civil, el militar ya aparece en pocos lugares; pero uno se radicaliza cuando prefiere su desaparición a pesar de los millones de personas que se agolpan para ver el desfile de la procesión en todos los puntos cardinales de nuestra querida España. Unos estarán por folclore, otros por admiración de una magnífica expresión plástica, y otros muchos porque sienten en el corazón el recuerdo vivo de Jesús.
    Muchas son las horas de dedicación y esfuerzo para lograr una procesión digna. En estos días en mi tierra, el silencio y el respeto son los elementos notables de la presencia en la calle del Viacrucis.

  • Comentario por Antonio Manuel 14.04.17 | 12:01

    No creo que Oliva quiera comunicar un mensaje "subliminal". Quizás faltó "... es derramada para la remisión de los pecados" (Mt 26, 28). Oliva abre su corazón a Jesús; ella expresa el sentimiento de lo que su corazón le dice sobre algunos milagros y la cena pascual. Pienso que su pensamiento no va dirigido a "corregir" lo que se dice en los Evangelios, y por tanto también acepta que haya otros matices que, en el fondo, llegan todos a la misma conclusión:
    Jesús padeció en la Cruz y Resucitó para ser Luz de vida que no acaba.

  • Comentario por saruce 14.04.17 | 12:01

    Me ha parecido poco, y con el permiso de Jairo, continuaré:
    Si de algo debería servirnos la Semana Santa, a los cristianos, sería para revisar nuestras vidas, meditar, corregir y mejorar nuestra trayectoria humana, social, y espiritual.
    Porque lo que no debería suponer la Semana Santa cristiana, es una carrera de obstáculos, una feria de muestras de de figuras o composiciones artísticas, acompañada de luces, música, iglesia, curia, con representación del poder civil y militar.
    Reitero lo verdaderamente importante para el cristiano:
    La pasión y muerte de Jesús de Nazaret, que es lo que realmente se conmemora en la calle, ocupó tres días de calendario.
    Pero la resurrección de Jesús, y su permanencia junto a nosotros, pasa de los veinte siglos.
    Evitemos, en lo posible, ofrecer argumentos de crítica destructiva a los enemigos de la Iglesia, y de todo lo que signifique paz y amor.
    Un abrazo, amigos.

  • Comentario por saruce 14.04.17 | 11:37

    Queridos amigos, hoy es Viernes Santo.
    Y quiero ofreceros una gran noticia:
    Jesús de Nazaret, el Cristo, el Hijo de Dios, no está muerto, y por lo tanto, tampoco resucitará mañana, ni el domingo próximo.
    Aunque se empeñen en hacérnoslo creer los encargados de promocionar el folclore patrio, algunos religiosos (no todos, gracias a Dios), y hasta las autoridades civiles y militares.
    Y algo más contundente, aún:
    Dios no ha muerto, y no existe en el mundo fuerza humana o inhumana capaz de quitarle la vida, a pesar de los esfuerzos de los de Podemos, comunistas acérrimos, y malos cristianos.
    Y por último, nuestra religión no es un teatro, sino un sistema de vida, cuyo núcleo fundamental es el amor a Dios y a los demás.
    Y ES QUE todos los años no se produce la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús, aunque por intereses más o menos espurios pretendan comernos el coco, con mensajes en pro de la "fe popular" y el turismo.

  • Comentario por Jolu 14.04.17 | 09:28

    Oliva:
    Exacto. Eso es lo que creo. Para mí fue un gran descubrimiento, pero necesitaba tenerlo compartido y comentado, cara a cara, con más personas. En el circulo que me muevo no las encuentro. En solitario es difícil afianzar este credo. Solamente encontraba reiteradamente, durante muchos años, misterio y sacrificio, misterio y sacrificio y más misterio y sacrificio y, por supuesto, Jesucristo murió por nosotros. No tengo constancia de que, al menos con la misma redundancia, me hablaran (los profesionales) sobre: JESÚS DE NAZARET VIVIÓ POR NOSOTROS.
    Oliva: ¡¡¡Muy agradecido!!!
    También quiero decir que después de la tormenta viene la calma y ¡por favor! que no se vaya nadie.

  • Comentario por Manuel_RH 13.04.17 | 22:47

    Una expléndida catequesis, Oliva, que viene a decir que al fin y al cabo nosotros somos iguales a Jesús, pan compartido que se da a los demás. Que el pan y el vino son sólo símbolos de una Pascua nueva que no implica la presencia real del cuerpo y la sangre de Jesús, como tampoco contiene la nuestra.
    No sé si te he entendido bien.

  • Comentario por Oliva 13.04.17 | 22:08

    No sé por qué lo hemos olvidado estos días atrás, pero es justo lo que celebramos hoy: el recordatorio de que debemos amarnos los unos a los otros, dar nuestro cuerpo y nuestra vuestra vida, como hizo Jesús mismo. O la respuesta a aquel: dadles vosotros de comer.

    Os invito esta noche a las 22 a dejar a un lado las disp-utas y a celebrar juntos una eucaristía, a dar gracias al Padre y a ofrecernos como pan compartido y como vino derramado para dar vida allí donde nos encontremos.

    Un abrazo a todos y a todas: Oliva.

  • Comentario por Oliva 13.04.17 | 22:05

    El seguimiento es una invitación de absoluta libertad: en ninguno de los pasajes se nos dice que los discípulos comieran y bebieran del pan y del vino que les ofrecía Jesús. Por eso, no cabe la traición ante el seguimiento de Jesús. Si no somos pan que se comparte y vino que se derrama a imagen y semejanza de Jesús de Nazaret, no hay adhesión y tampoco hay quebrantamiento de la lealtad. La radicalidad del seguimiento a Jesús y del compromiso con su mensaje y con su vida se apoya sobre tres principios: el amor, la libertad y la igualdad fraterna.

    Estos días hemos aireado nuestras diferencias en el blog como si fueran baluartes desde los que posicionarnos y defendernos. Por encima de estas diferencias, lo que nos mantiene unidos es precisamente aquello que es más importante que cualquier dogma y que todos compartimos.

  • Comentario por Oliva 13.04.17 | 22:01

    En el relato pascual del camino de Emaús, los discípulos reconocen a Jesús al partir y repartir el pan. Pero ya no se trata de compartir panes y peces para saciar el hambre, sino de ser pan compartido y vino derramado para saciar cualquier clase de hambre o de sed: de dignidad, de justicia, de consuelo, de paz, de dicha. Es el programa de las bienaventuranzas que traza las directrices del reinado de Dios como padre de sus criaturas. Ese es el corazón de la eucaristía: participar en nuestra propia vida del espíritu de servicio, de entregar y de amor de Jesús. Juan lo recuerda en la narración del lavatorio de los pies de los discípulos.
    La lealtad al mensaje de Jesús se diferencia de otras lealtades en que no es un compromiso a priori, sino que la lealtad se consuma en la propia vida compartida por amor, participando del espíritu de Jesús.

  • Comentario por Oliva 13.04.17 | 21:59

    En la cena, Jesús tomó la pieza de pan, la partió y la repartió entre sus discípulos, diciendo: “tomad y comed porque este es mi cuerpo” (la persona); levantó la copa de vino y dijo “tomad y bebed porque esta es mi sangre” (la vida). Hay dos elementos importantes en esta escena representados por el dinamismo de las acciones: partir y repartir, por una parte; comer y beber, por la otra. En esta primera parte del discurso de Jesús el énfasis está en comer de su persona y en beber de su vida; yo soy el pan de vida, había dicho una vez. Es una invitación a la adhesión a la vida de servicio de Jesús. Más tarde, añade: “Haced esto en memoria mía”. La adhesión a Jesús, a su mensaje, discurre por pasar sus discípulos de ser comensales sentados a la mesa, a ser alimento: a ser pan y vino, a entregar su persona (pan-cuerpo) y su vida (vino-sangre) para dar vida a sus semejantes. Es aquí donde las acciones de partir y repartir cobran relieve.

  • Comentario por Oliva 13.04.17 | 21:57

    Al caer la noche, algunos discípulos le hicieron saber que debía despedir al gentío para que aquellas personas buscasen algo de comer y descansasen. “Dadles vosotros de comer”, fue su respuesta. La lógica de los discípulos no respondía a la de Jesús: “Únicamente tenemos cinco panes y dos peces” y en la bolsa “solo disponemos de doscientos denarios”. Jesús, sin embargo, hace sentar a la gente, levanta la vista al cielo, da gracias al Abba y parte, reparte y comparte aquellos pocos panes y peces. El maná ya no será el pan que baja del cielo, sino el que sube desde el suelo.
    No podemos entender la cena de Jesús desligada de lo que fue su vida entre los pueblos, los caminos y las aldeas. Menos aún comprenderla fuera de estos seis relatos de las multiplicaciones de los panes y los peces, aunque hay diferencias significativas entre aquellos relatos y los que narran la última cena.

  • Comentario por Oliva 13.04.17 | 21:54

    La traición es un quebrantamiento intencionado de una fidelidad o de una lealtad anteriormente establecida. No siempre la lealtad se ha desarrollado dentro del marco de unas relaciones igualitarias. La lealtad de un siervo o de un esclavo hacia su señor no podía tener una legítima correspondencia inversa. Cualquier suerte de lealtad, sin embargo, exige una dependencia del sujeto leal hacia otra persona a través de una red de preceptos y códigos normativos interiorizados.
    Pese al tropiezo de Pedro y de Judas, hoy no es día de traiciones. En la cena de Jesús la lealtad adquiere una dimensión radical y profunda: la que se asienta sobre el amor, la igualdad fraterna y la libertad sin paliativos. Ya no somos siervos, sino amigos.
    Jesús estaba con sus discípulos y sus discípulas y se le acercó una multitud que lo rodeó. Se sintió conmovido por aquella gente y pasó la tarde sanando a los enfermos y predicando.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 13.04.17 | 10:50

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    Hoy, jueves santo, es día de "amores" y "traiciones". Quizás alguno debería meditar qué fue de sus "te quiero" olvidados o de sus "lealtades de chucho fiel"...

    El apasionamiento de Pedro es admirable, pero más admirable aún sus lágrimas de arrepentimiento de su traición...

    Uno, que no sabe "desquerer", no comprende a quien un día llora en tu hombro, es acogido y querido hasta el extremo, y al día siguiente te muerde en la yugular. "Quien tenga oídos para oír que oiga". Porque yo seguiré amando a quien me mordió y abandonó...

    Y puestos a recomendar enlaces, os recomiendo para hoy y mañana este poema, atesorado en este Blog:

    http://blogs.periodistadigital.com/jairodelagua.php/2013/03/27/p222585#more222585



  • Comentario por Antonio Manuel 12.04.17 | 23:49

    Luiscar conoció al Baldo hiriente. Ahora Baldo se ve herido por Jairo, y no tiene razón alguna. En las cosas de Dios, ¿puede haber un maestro de más prestigio que Jesús? Haría bien Baldo seguir con los ojos cerrados a Jesús, y ser más crítico con eses maestros que tanto le enseñaron.

  • Comentario por Antonio Manuel 12.04.17 | 23:28

    Oliva
    Jolu puede orar donde él quiera y con la oración que quiera. Yo no he puesto en "tela de juicio" el donde y el modo. Pero me llamó la atención la frase de "hacerlo en museos" -supongo que se refiere a templos o iglesias- El simil suena despectivo hacia una iglesia viva donde se hace oración "ardiente" y nada que ver con lugares donde la cultura y la memoria ecuentran un lugar de reposo.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 12.04.17 | 22:56

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    No pensaba ya hacer más comentarios. Pero como veo que el "fuego amigo" sigue arreciando, no tengo más remedio que intervenir aún más sorprendido y consternado que antes.

    Al parecer, en este Blog existe "libertad de expresión" para todos, menos para el propio Bloguer, al que se somete a un "tercer grado" por expresarse en coherencia con la linea seguida desde que se fundó.

    Al parecer también, algunos (amigos ellos) se han adjudicado algunas expresiones, como las referidas a los "intelectuales" con pelo o sin él. Evidentemente NO me refería a comentarista alguno, sino a los "autores" que se me recomendaba leer y que nunca leeré (hasta ahí llega mi atrevimiento e ignorancia).

    Como suelo hacer en lo que escribo, me he abierto en canal y he escrito un comentario desde mi conciencia y sus fundamentos. NUNCA me he erigido en "infalible". Ese compartir sincero creo que NO merecía tanto desprecio, sobre todo de los que untan o han untado en mi mismo plato.

    Alguna vez he dicho que caminar por el centro del camino tiene máximos riesgos: Los de un lado me apedrean por "hereje" y los del otro me insultan por "inmovilista, retrógado y hasta prepotente", por mantener la coherencia en cuanto escribo (en público y en privado).

    En este Blog no hay troll, se cansaron hace tiempo. Es un privilegio que debo a los comentaristas habituales. Pero en esta ocasión ha sido el "fuego amigo" el que me ha alcanzado de forma inmisericorde. "Con amigos así, para que quiere uno enemigos", comentan en mi tierra.

    Terminaré como en mi anterior: Cada uno que crea lo que considere oportuno (soy el primero en respetar la libertad). Pero, por favor, déjenme un cachito de "libertad de expresión" y NO malinterpreten mi sinceridad castellana con prejuicios varios.

    Este Blog lleva ya bastantes años con comentaristas extraordinarios. Pero a nadie se le obliga a permanecer. De hecho, algunos han fallecido, otros se han ausentado temporal o definitivamente. No me ofenderé porque alguno prefiera pasarse a mi "vecino de arriba". Pero, por favor, déjenme OPINAR con LIBERTAD en mi propio Blog ¿O está mal visto?


  • Comentario por Manuel_RH 12.04.17 | 22:10

    Jairo ya está acostumbrado a las reacciones contrarias. Seguramente estará sorprendido, como lo estoy yo, de que algunos que es el manifiestan creyentes lleguen a las mismas conclusiones que defienden destacados ateístas contrarios a la religión católica.
    Pero él no busca el aplauso ni lo necesita, ni que rieguen su camino de flores etéreas y gratuítas, de modo que seguirá en la brecha.
    El que tenga algo que decir lo dirá, el que tenga algo que enseñar, lo enseñará, y quien prefiera marcharse que Dios le acompañe.

    Ánimo amigo Jairo.

  • Comentario por Oliva 12.04.17 | 21:45

    Antonio Manuel:

    La vida es una oración que palpita. Orar es conducirse a través del mundo con una mirada despojada y una escucha desnuda, descentrando lo uno, lo propio, y cayendo inmerso y diluido en la realidad envolvente: en la calle, en el metro, en el templo, en el cine, en la cocina, en un beso y en un rechazo, ante la cama de un moribundo o en el primer abrazo a un recién nacido. Un grito desolado y descarnado y la huida precipitada de un vacío a otro más vasto y desconocido. Y encontrarlo, sin buscarlo, colmado y rebosante.

    El silencio no es previo a la oración, sino que es la oración la que lo posibilita. Deja que Jolu ore donde quiera y cuando quiera, Antonio Manuel.

    Os veo a las 22.

  • Comentario por BALDO 12.04.17 | 21:02

    Querida amiga Oliva. Me identifico con todo lo que dices y con el modo en que lo expresas. Felicidades, y que sigas progresando en tu actitud mística y en tus conocimientos teológicos. Yo te iré comunicando lo que a mí me enseñaron y siguen enseñando maestros de mucho prestigio. Será mi mayor agradecimiento a todos ellos. Pero no lo haré en este blog, en el que no tenemos cabida "intelectuales" de medio pelo –que somos una avalancha que sorprende y hasta escandaliza–, sino sólo el que interpreta inteligentemente y actualizada la escritura. Por eso, ese tal interpretador inteligente y actualizado celebrará estos días … no siguiendo el baile de intelectuales de moda, que, paradójicamente, son los que actualizan la interpretación de la Escritura.
    Gracias, Ramón, porque atinadamente has constatado el primero que el interpretador inteligente te "da la impresión de que tampoco ha entendido nada de lo que dicen aquellos a los que critica tan dura y despectivamente".

  • Comentario por Antonio Manuel 12.04.17 | 16:06

    Jolu
    Bueno para el alma es "hacer un silencio" y estar con Dios. Jesús oraba y enseñaba en el Templo, también oraba en soledad. Sin quitar valor a ninguna oración hacia Dios, hemos de recordar la oración por excelencia que nos Él nos enseñó, el Padrenuestro.

  • Comentario por Jolu 12.04.17 | 14:35

    Aclarado Ramón. También estaré unido a ustedes a las 22:00 horas. Voy a hacerlo al aire libre, o en un rincón de mi casa. Cada vez me cuesta mas trabajo hacerlo en los museos.

  • Comentario por Manuel_RH 12.04.17 | 14:32

    Y luego nos quejamos de tener una religion dogmática. Pero qué mejor ejemplo que éste para justificarla, que somos cuatro y cada uno va por su lado. No hay más remedio que establecer los fundamentos en los que se basan nuestra fe. Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe. Pero Cristo ha resucitado?

  • Comentario por Antonio Manuel 12.04.17 | 13:33

    Jairo, en su intervención, elevó su anhelo de encontrar la Verdad ante tanta disquisición y deriva en comentaristas habituales; fue valiente y fiel a su pensamiento. Me alineo con Manuel_RH en sus últimos comentarios. Es difícil entender a Ramón, unas veces el "hombre está ya en la eternidad", y otras, como en estas últimas, se hace humano bajo la Providencia Divina. Baldo invierte esfuerzo en explicar la confrontación del evangelio de Augusto con el Evangelio de Jesús; me parece osado elevar el Evangelio de Jesús a ideario político. A Oliva le parece bien el Jesús sedicioso, pero además busca en todo momento, con su oración, acercarse al Padre Bueno y a que los hombres se amen unos a otros.
    Me afirmo en mi comentario del 11.04.2017 | 11:32

  • Comentario por Manuel_RH 12.04.17 | 12:47

    Franqueza, amigo Ramon ? : cuanto me hubiera gustado que tu respuesta no llevara tantas comillas ni paréntesis de un lenguaje camuflado que aparenta decir una cosa pero dice otra. Cervantes no está resucitado aunque estuviéramos todo el día dándole vueltas al Quijote.

    Asi que mi duda sigue en pie. Pero aquí el único juez es Jesucristo, recuerda : ¿ y vosotros, quien creeis que soy yo ? Eso es lo funfamental y en lo que me parece que discrepamos, lamentablemente.



  • Comentario por Ramón Hernández Martín 12.04.17 | 12:30

    Amigo Jolu, como promotor de la oración de las 22 horas,recuerdo una vez más su razón de ser y su forma de hacer. La oración surge como intento de darle a este blog una dimensión cristiana que vaya más allá del simple testimonio de creencias y vivencias: acción de gracias en común al caer del día (media tarde para allende los mares). De ahí la convocatoria a las 22 horas (hora española). Sabemos que existimos por gracia de Dios y que tenemos fe por esa misma gracia. Además,estamos convencidos de que cuanto nos acontece, incluso cuando sufrimos o tenemos dolores, es providencia divina. Nada más natural, pues, que, al final del día, elevemos la mirada al cielo para dar "gracias". Se trata solo de eso: de "dar gracias" juntos, a una hora convenida, y hacerlo con mayor fuerza al sentirse arropado. ¡Hermoso! ¡Reconfortante! Muchos comentaristas de este blog se han sumado y seguro que también lo hacen muchos lectores. ¡Aleluya, Jesús vive!

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 12.04.17 | 12:14

    Amigo Manuel_RH., ¿es preciso que a estas alturas te respondamos, a ti que te has constituido en juez de dogmas,que quienes aquí escribimos y de quienes tanto dudas (me atrevo a hablar por todos) no hacemos otra cosa que dar testimonio "encarnado", es decir, dirigido a los hombres de nuestro tiempo, de que Jesús sigue "vivo" (resucitado por tanto) y de que él, enviado por Dios y siendo Dios a su vez,nos ha enseñado un camino de humanidad difícil de recorrer porque se basa en el amor y no en la depredación? Como el juez en que te has constituido deberías tener una mirada amplia, redonda, profunda, para comprender todas las circunstancias antes de emitir una duda razonable o formular una condena. Somos muchos los que nos partimos el alma y más cosas no solo por esclarecer el camino que es Jesús sino por estimularnos unos a otros a recorrerlo. Entiendo por todo ello que el "Jesús reducido" de que hablas es solo una entelequia de tu cabeza. ¡Franqueza de hermano!

  • Comentario por Manuel_RH 12.04.17 | 10:30

    Igual que es igualmente reducionista y falso que Jesús tuviera únicamente un ideario social. Jesús vino a liberar al hombre de todas sus ataduras y luchó y murió por el Reino de Dios, aunque sus armas solo fueran la palabra y la misericordia, la denuncia, la crítica; pero tambien el perdón.

  • Comentario por Manuel_RH 12.04.17 | 10:16

    Me parece que estais haciendo un revuelto infumable e ininteligible. Aquí, quien mas quien menos ora al Padre Bueno. Y me parece de lo más lamentable y el colmo del confusionismo que algunos creyentes utilicen los mismos argumentos para creer que los ateos para no creer. Con razón me rechinaba a mí tanto argumentario filosófico. Y al final presiento un propósito común en todos ellos, y es desvestir a Jesús de su personalidad divina dejándolo en un simple mortal tipo Gandi, un profeta con un mensaje importante.

    Ya que os gusta tanto jugar a las preguntitas permitidme a mí una muy simple y aclaratoria: ¿ creeis en la resurrección de Jesucristo ?

    Cierto que el mensaje de Jesús implica la vida misma en todos sus ámbitos, incluído el político o incluso si se quiere el militar. Pero decir que Jesús murió por una causa política es ir demasiado lejos, desde luego algo impensable para un verdadero cristiano..

  • Comentario por Jolu 12.04.17 | 08:18

    Oliva:
    Muchísimas gracias. Estoy totalmente de acuerdo y tu sabes mejor que yo que puedes haber hecho, y espero que lo hagas, el comentario bastante más extenso.
    Las expresiones de Jairo no han sido afortunadas.
    Te he leído lo de la oración a las 22. Si no te importe explícame en que consiste.
    Gracias de nuevo

  • Comentario por Isabel G 12.04.17 | 02:45

    El comentario de Jairo me produce un gran dolor y no tengo ánimo para responderle.Disiento absolutamente con el
    mismo.Pero me siento identificada con las palabras de Oliva que me parecen de una extraordinaria calidad humana.Graciad querida amiga por ser tan clara y hacernos recordar a esos maravillosos religiosos que dieron la vida por defender las injusticias dociales

  • Comentario por Oliva 12.04.17 | 02:01

    Quienes disienten de Jairo, ¿no tienen experiencia interior?, ¿no la tienen Baldo o Isabel que tan profusa y convincentemente hablaron de lo “político” en el mensaje de Jesús? Apuesto por la “mística de ojos abiertos” de Monseñor Óscar Romero, asesinado por denunciar la explotación y las matanzas indiscriminadas en el pueblo salvadoreño. Apuesto por Pedro Casaldáliga. Apuesto por la Parroquia de San Carlos Borromeo. Apuesto por el Papa Francisco. Y apuesto por todos aquellos hombres y mujeres que desde la pequeñez anónima de sus vidas han asumido que el mensaje liberador de Jesús abarca todos los ámbitos de la vida humana. Ellos han sabido distinguir lo espiritual de lo religioso y abogar con sus fuerzas por lo primero, no por su propio provecho, sino para el buen vivir de sus semejantes. Ellos son signos de resurrección y de vida en este mundo, a imagen y semejanza de Jesús.

  • Comentario por Oliva 12.04.17 | 01:59

    La oración, nacida del Espíritu que nos habita, nos sitúa en el mundo. Es revulsiva y subversiva contra toda forma de injusticia y de explotación de los seres humanos, contra cualquier abuso opresivo que obstaculice el reinado del Dios-Abba entre hombres y mujeres. Más aún, la oración nos sitúa en comunión con lo creado y afianza los lazos fraternales. La Fe, la nuestra, es vida en comunidad y para la comunidad que formamos todos los hijos de Dios, con independencia de nuestro credo. Ramón, te pido que me perdones, pero es descafeinada tu definición de “fe de complacencia tontorrona” la afirmación de Jairo de que sus “fuentes son: la Escritura (inteligentemente interpretada y actualizada) y la experiencia interior o revelación interna (la gran despreciada)”. Eso no es complacencia tontorrona, es mística solipsista y rancia.

  • Comentario por Oliva 12.04.17 | 01:58

    ¿Dónde quedaría hoy día nuestro discipulado si solo abarcase la esfera de lo religioso? Por amor, por misericordia y por piedad, ¿cumpliríamos solo con nuestros ritos y ofreceríamos cobijo, consuelo y sustento a los inmigrantes que arriban a nuestras costas, a los desempleados de larga duración, o a quienes viven pendientes de un desahucio? ¿no nos conmueve ni nos zarandea lo que subyace debajo aunque sea de orden político y económico? ¿no nos sentimos interpelados o llamados, por una cuestión de justicia y dignidad, a oponernos a la usura de los bancos, a la rastrera utilización de seres humanos con fines económicos y en definitiva, a toda práctica hija de este neoliberalismo feroz y rampante?. ¿Qué clase de discípulos de Jesús somos entonces?, ¿qué tipo de oración nos mueve? El aquietamiento de la oración no debe confundirse con el conformismo.

  • Comentario por Oliva 12.04.17 | 01:56

    Iba contestar a Antonio Manuel cuando la intervención de Jairo me ha dejado estupefacta. Y no es solo el hecho de que sea un comentario irrespetuoso (calificar a alguien como “intelectual de medio pelo o cabellera florida”, es una falta de respeto). No se trata de si Jesús era belicista y violento o si no lo era. La cuestión de fondo que debemos barajar es si se oponía al poder romano, su dominio y las secuelas opresivas sobre el pueblo o si Jesús no entraba en esa cuestión. Reducir la prédica de Jesús y la salvación de su mensaje al ámbito religioso me resulta muy desafortunado. Además, constriñe al Dios-Abba a un solo campo de la experiencia humana: el religioso. Esa es una visión muy reduccionista que agua un mensaje tan potente, liberador y dignificador de lo humano como lo fue el de Jesús.

  • Comentario por Manuel_RH 11.04.17 | 23:12

    Pues, efectivamente, en el blog de arriba llevan ya una temporada explicando la tesis de un Jesus armado, violento, sedicioso antiromano. Y a lo que el prof. Piñero argumenta desde su (a mi juicio ) nada inocente agnosticismo, devenido a todas luces en un claro anticristianismo militante, le contestan con sabias reflexiones otros ilustres pensadores, no desde la fe aunque son creyentes, sino desde la misma racionalidad meramente científica; a las que Piñero no se da por aludido.

    Más de uno por aquí le podría echar una manita a Piñero, alineándose de paso con otros de su cuerda que sí se manifiestan claramente ateos.

    Ahora que lo que más me descoloca es eso de que a Jesús lo mataron por ser defensor de los desheredados...menudo reduccionismo. Y hombre, por supuesto que todos somos hijos de Dios; pero gracias al cristianismo adquirimos CONSCIENCIA de que realmente lo somos, lo cual nos permite poder vivir como tales. Les parece poco ?

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 11.04.17 | 22:32

    Lamentablemente he debido de expresarme muy mal para que Antonio Manuel haya escrito lo que ha escrito sobre mi comentario, pues no me reconozco absolutamente en nada de lo que dice.. Pero es que tampoco creo que venga a cuento nada de lo que Jairo mismo dice en su intervención, pues me da la impresión de que tampoco ha entendido nada de lo que dicen aquellos a los que critica tan dura y despectivamente. Yo me he limitado a indicarle que para una información seria y objetiva sobre el tema de la sedición leyera el blog de Antonio Piñero, pero Baldo ha hecho una exposición muy fundamentada y sistemática. Para colmo, el reduccionismo de ambos creo que empobrece considerablemente la fe que nos viene de Jesús. Piñero y Baldo no se separan ni un milímetro de la Escritura y el Jesús de nuestra fe es plenamente humano, además de divino. Hoy no nos vale proclamar dogmas sino poner en jaque nuestra sociedad como hizo el mismo Cristo. Otro tipo de fe solo es complacencia tontorrona.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 11.04.17 | 20:35

    .

    Me siento realmente sorprendido, confundido y hasta consternado por algunos comentaristas habituales, que siempre he considerado luminosos, sobre las causas de la "pasión y muerte" (tema de esta entrega).

    Incluir entre esas causas o única causa el "activismo político" o la "sedición" de Jesús contra los romanos me parece tan disparatado como considerar que fue la "exigencia de un dios ofendido para poder perdonar". Ambos extremos me parecen totalmente aberrantes.

    Con sinceridad, me importa un pito la opinión de "intelectuales" de medio pelo o cabellera florida. Mis fuentes son: la Escritura (inteligentemente interpretada y actualizada) y la experiencia interior o revelación interna (la gran despreciada).

    Para considerar la vida y predicación de Jesús como "sedición" o "activismo político" contra los romanos, habría que dejar el Evangelio con más agujeros que un queso gruyere... Su enfrentamiento fue contra el "poder religioso-político" de los Jefes judíos y sus seguidores. Ellos tramaron, persiguieron, prendieron y condenaron. Los romanos fueron meros ejecutores.

    Es más, hubo ateos (romanos algunos) que reconocieron la "transcendencia" de Jesús mejor que los religiosos (esposa de Pilato, el propio Pilato, el centurión de la crucifixión, el buen ladrón, el centurión que solicita milagro...).

    Es más, si yo llegase a la conclusión de que la causa de su muerte fue la "sedición, rebelión o activismo político contra los romanos" me daría de baja ahora mismo como cristiano. Porque uno de los valores muro de Cristo fue y es la PAZ.

    La re-interpretaciones "externas" de la vida de Jesús de HOY me parecen paja al lado del chorro de LUZ y VIDA que, para mí, es el Evangelio (aún con la dificultad de interpretación de algunos pasajes).

    Otra cosa es que los romanos considerasen DESPUÉS a los cristianos como elementos peligrosos (con alguno de los argumentos que se han expuesto por algún comentarista).

    Que cada cual crea lo que considere oportuno. Pero mi fe vivida, interiorizada y rumiada me lleva a obedecer a Pedro: "Dad razón de vuestra esperanza". De ahí mi obligada intervención en clara oposición a la avalancha que me ha sorprendido y hasta escandalizado.

    Celebraré estos días al hilo del Evangelio y no siguiendo el baile de intelectuales de moda. Huiré tanto de un extremo como del otro, como he expuesto arriba.

    ¡Que la PAZ profunda os inunde!. Es el mejor síntoma de estar apoyados en la VERDAD real y no en la cábala.





  • Comentario por Antonio Manuel 11.04.17 | 16:26

    El hombre que concibe Ramón, no tiene necesidad de Jesús, tampoco necesita el "amor derramado". Ese hombre es una pieza de un "puzzle" cósmico, que ocupa un tiempo y un espacio. Forma parte de Dios, ya que Dios se ha multiplicado y dividido en cada producto de su creación. La percepción de la existencia material es un "estadio" del tiempo que ocupa; cuando ese "estadio" cambie, las percepciones serán otras pero ya determinadas en el "orden" divisorio de Dios.
    Cuando vi escrito el texto anterior, dudé en enviarlo. No quiero molestar a Ramón, respeto todas las formas de pensar. También me dije, si el texto brotó de mi mente cuando leí el comentario, ¿porqué no compartirlo?. En todo caso pido perdón si a alguien le molesta.
    Concluyo, yo no creo que nuestra existencia sea como yo la he escrito.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 11.04.17 | 12:50

    Volvemos al nudo gordiano, a cosificar una fe que es puro dinamismo, pura acción, total amor. Piñero dice de sí mismo que no es ateo, sino agnóstico, persona razonable que tiene su propia visión crítica sobre los hechos y sus explicaciones. Yo lo valoro como un excelente profesional, serio y objetivo. La verdad es que lo de ser ateo o agnóstico, considerándome a mí mismo como cristiano, no me importa en absoluto, pues todos, al haber sido creados, somos hijos de Dios en Su perspectiva, desde siempre y para siempre. Y Su perspectiva es la que importa. Al crearme, Dios me ha hecho parte de Sí mismo. También al mundo con sus cosas y animales. Este es el gran valor, el gran descubrimiento, la gran gracia de la novedad (Evangelio) de Jesús: todos somos Sus hijos. Lo "ontológico" de Jesús me trae sin cuidado. Lo digo como "cristiano", es decir, como criatura que es consciente del amor derramado a los hombres en la persona de Jesùs.

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