Blog de Jairo del Agua

¿Por qué se hizo hombre? (Cuaresma 3)

19.03.17 | 08:00. Archivado en Religión

"En nuestra época cada vez más personas manifiestan que encuentran en Dios mismo (o mejor dicho en la manera con la cual Dios les es presentado), el motivo de su falta de fe" (1).
.

Totalmente de acuerdo con el Profesor Cambón. Tanto, que diría que ese "dios mal presentado e imaginado" se ha convertido en la obsesión de derribo de este pobre escritor católico y laico.

¿Y quiénes nos hacen una pésima presentación del Dios verdadero? Pues los Jerarcas de las Iglesias cristianas, empezando por la Católica, con sus enmohecidas e inamovibles doctrinas, con sus interpretaciones erróneas y con su testimonio incoherente.

Es decir, los "motivadores de la falta de fe" son aquéllos que tienen la sagrada misión de difundirla y mantenerla. ¡Qué cruel paradoja!

Los Jerarcas judíos "in illo témpore" despreciaron, persiguieron y no pararon hasta matar -y en muerte de cruz- al que esperaban y debieron reconocer. Los Jerarcas cristianos, que debieron y deben "reconocer" al Abba de Jesús y predicarlo, resulta que lo están matando "hoy mismo" e impidiendo que muchos puedan creer.

Es de una gravedad inusitada, que nuestros "sabios y entendidos" no quieren o no saben diagnosticar. Los laicos, el Pueblo caminante, incluso los religiosos rasos, somos como niños en nuestra Iglesia, porque no tenemos "ni voz, ni voto". Solo nos queda llorar y protestar, aunque no quieran ni vernos, ni oírnos. Por tanto vuelvo a la carga con mis anuncios y denuncias. ¡Es un deber de conciencia!
.

Cur Deus homo

Durante siglos nos han enseñado que el pecado del hombre causó una ofensa infinita a Dios. Siendo el hombre un ser finito, no podía reparar esa ofensa infinita. Era preciso alguien infinito para satisfacer el honor de Dios.

Por otro lado, al haber sido cometida la ofensa por el hombre, tenía que ser reparada por un hombre. Eso explica que Jesús (Dios y hombre) se encarne, muera y merezca con su muerte (sacrificio con valor infinito por tratarse de un ser infinito) la reconciliación con Dios. Al quedar pagado el justiprecio por todos nuestros pecados, quedamos redimidos y los cielos abiertos.

Se me ponen los pelos de punta al recordar esta nefasta doctrina que ha durado siglos, ha denigrado el rostro de Dios revelado por Cristo y ha causado tanto temor. Bajo ella laten los conceptos de "culpa" y "expiación" judaicos de los que estaba impregnado Pablo y con los que, a veces, salpica sus cartas.

La superada "interpretación literal" de la Escritura nos permite ahora distinguir el diamante (Palabra de Dios) de los defectos causados por su tallador (el escritor sagrado). No podemos olvidar que los autores del Nuevo Testamento eran judíos. Es normal, por tanto, que su mentalidad judía esté presente en sus escritos. Algo que es imprescindible considerar a la hora de interpretar.

En el siglo XI san Anselmo, influido por la literalidad de la Escritura y el ambiente feudal de su época, escribió la teoría de la redención que he resumido. La recogió después Tomás de Aquino y se ha ido trasmitiendo por generaciones. Ahora los teólogos la rechazan, pero no se hace lo necesario para informar a los creyentes y borrar del subconsciente colectivo esa trágica teoría.

Cuando se descubre un error, lo lógico es corregirlo inmediatamente. Sin embargo, determinados textos oficiales, la liturgia y muchas predicaciones siguen reflejando esa deplorable historia del pasado.

A esto hay que añadir la insistencia de algunos en considerar como prueba de santidad o camino de santificación la "masoquista autoagresión" de muchos santos del pasado. La explicación histórica de esas bien intencionadas "aberraciones" son una consecuencia más de la "expiación" judaica y la antigua teoría de la redención.

Penitencia

Si el Señor mereció nuestro perdón por el doloroso derramamiento de su sangre, los santos pretendieron imitarle, convencidos de que el "dolor" y la "sangre" eran ofrenda grata a Dios, reparación de los pecados propios y ajenos, además de mérito para obtener la conversión de los pecadores.

Su rígida y acrítica fidelidad a "lo establecido" les impidió preguntarse: ¿Qué "dios" se alimenta de dolor y sangre? Hoy podemos responder: ¡Desde luego un ídolo ancestral, nunca el Padre revelado por Cristo!

Todo esto, que para mí es una evidencia interior, debiera ser publicado y divulgado por nuestros dirigentes. Pero parece que ellos no comparten que "rectificar es de sabios". Siguen teniendo un "temor insuperable" a la autocrítica y los pasos adelante.

El conservadurismo, disfrazado de tradición, les atenaza. Temen que su autoridad quede mermada por los cambios de rumbo. Piensan y dicen que su sabiduría se identifica con la inmutable e infalible sabiduría de Dios y que son los únicos con tal privilegio. No leyeron la alabanza: "¡Yo te alabo Padre porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los sencillos!" (Mt 11,25).

Tampoco leyeron a San Paulino de Nola: "Estemos pendientes de los labios de los fieles, porque en cada fiel sopla el Espíritu de Dios". Tal vez tampoco oyeron a Juan Pablo II: "La fe no se impone, se propone" y se vive -añado yo- porque "hacer es la mejor forma de decir".

Me duele la falta de celo, el inmovilismo, la ausencia de conversión (rectificación) de nuestros responsables. Me duele que al Pueblo de Dios no le lleguen las luces nuevas, la liberación del error y del temor. Es éste un tema esencial para los cristianos, es gravísimo no corregir las antiguas explicaciones erróneas. No basta con rectificar en los claustros universitarios. Los fieles tienen derecho a saber la verdad. Aunque… comprendo la pesada inercia de los siglos.
.

Saturno

Algunos doctores de hoy, como los de ayer, son expertos en construir torres de Babel con el pensamiento, en hacer encaje de bolillos con la razón. El error surge al apartarse de la realidad, al barajar fantasmas.

Esos cerebralismos, esos despegues de la realidad -inscrita en el corazón y recogida en el Evangelio- dibujaron un "dios sádico" a ras de los dioses mitológicos, capaz de desangrar a su hijo para darse a sí mismo una reparación.

¡Qué barbaridad! ¡Rechazo pública y firmemente ese "dios falso" y esa "redención mercantil"! ¿Qué ceguera nos impidió ver esa terrible idolatría?

¡Perdonadme, hermanos míos, perdonadme! Sé que algunos se turban ante estas expresiones fuertes y hasta tienen la tentación de condenarme. ¡No puedo evitarlo! Es así como brotan de mi evidencia interior y no puedo ocultarlo, puesto que a vosotros me estoy confesando. Alguien me empuja y es imposible resistirse, aunque sepa que algunos me acusarán y me rechazarán… En el fondo de ese geiser, que no puedo contener, se oye la voz del manantial: "el celo de tu casa me devora" (Jn 2,17).

¡Perdonadme, por favor! ¡No me leáis si lo que digo os incomoda! Pero seguid leyendo si soportáis cuestionaros sinceramente. ¡Hay que despertar de esas negras "tradiciones de barro" que nos han mantenido en la oscuridad!

La Revelación es como la aurora, va creciendo en nosotros progresivamente a medida que nos dejamos inundar. A mí me costó años de búsqueda llegar hasta aquí. Ahora no tengo más remedio que caer de rodillas -yo pecador- y seguir gritando:
.

¡Me adhiero al Padre revelado por Jesús en la parábola del hijo pródigo! ¡Creo en el Dios Amor que no necesita para perdonar ni pagadores, ni justificadores, ni expiaciones, ni holocaustos, ni sacrificios! ¡Espero ser eternamente feliz abrazando algún día al que ahora me abraza en secreto!

Mi Dios -el que me recrea, me empuja y me acompaña- es fina lluvia templada que se derrama constantemente sobre sus sedientas criaturas. Es el calor que necesita mi piel, la luz que ansían mis ojos, la música que sosiega e inunda mi ser. Es el perfumado horizonte de flores que busca mi corazón. Es la Felicidad plena que creó al hombre para hacerle partícipe de su felicidad.

Es pura Gratuidad que no espera respuesta, sólo anhela que su regalo haga feliz al otro. No hay precios que pagar, no hay expiaciones que colmar.

¿Entonces, la venida de Cristo para qué? ¿Cur Deus homo?, se preguntó san Anselmo en su libro y otros muchos después, tal vez desde la cabeza pequeñita más que desde el corazón.

Encontré la respuesta, sin saber que existía la pregunta, en el rincón de la capilla donde hago mi oración diaria: ¡Para que no perdamos el regalo! ¡Para que no suframos destruyéndonos unos a otros! ¡Para que no mendiguemos comida de cerdos teniendo un Padre millonario!

Dios nos creó libres "a su imagen y semejanza" (Gen 1,26), pero elegimos emplear ese don contra nosotros mismos. Huimos de nuestra humanidad y nos convertimos en alimañas ("homo homini lupus", el hombre es un lobo para el hombre, decía ya el comediógrafo Tito Marcio Plauto allá por el 200 a.C.). Contagiamos nuestras erradas decisiones a las generaciones siguientes (pecado original). Y nos fuimos hundiendo en la violencia, el temor, la oscuridad y la desesperación. El Amor gratuito de Dios no podía quedar indiferente y decidió "recrearnos", enseñarnos a ser humanos.
.

Para eso viene el Hijo del Hombre, el modelo, para devolvernos nuestra identidad y, con ella, el mapa de la felicidad. Lo dice Juan maravillosamente: "Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único, para que quien crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3,16).

Creer significa confiar, seguir, adherirse a la persona y al mensaje. Tener vida significa crecer, realizarse, avanzar hacia la felicidad para la que fuimos creados. Por eso la salvación no está en la cruz, sino en el seguimiento del Salvador: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6). La cruz no es "causa" de nada sino "consecuencia" y máximo ejemplo de ese camino, esa verdad y esa vida.

La redención no es un automatismo mágico, mítico o abstracto. Por eso las teorías, las doctrinas o las afirmaciones grandilocuentes NO salvan. Por eso NO existe un "título de redimido". Solo existe la libre opción de "adherirse" al programa del Redentor. La opción de caminar sobre ese Salvador amante, que se tira al suelo de nuestro abismo, para convertirse en puente desde nuestra animalidad a la humanidad soñada para nosotros, a la "imagen y semejanza" que tanto nos cuesta reconocer y encarnar.
.

Solenalborada

Él nos reveló un Rostro en quien confiar y se convirtió en Camino para el encuentro. Él vino a iluminar las tinieblas de este mundo, a abrirnos los ojos, a tomarnos de la mano y convertirse en nuestro lazarillo por puro amor, por pura gratuidad.

Lo dice expresamente el cántico de Zacarías: "Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz" (Lc 1,78).

¿Tan difícil nos resulta creer en un Dios perdidamente enamorado de sus criaturas? ¿Un Dios hecho manos para sostener nuestra inseguridad, hecho peregrino para acompañar nuestro camino, hecho sol para iluminar y calentar nuestras vidas; un Dios que clama por sus criaturas hasta el punto de "correr el riesgo" de humanarse para enseñarnos a ser humanos?

Ciertamente se arriesgó al desembarcar, revestido de nuestra fragilidad, en este "planeta de los simios" para acelerar nuestra evolución y mostrarnos el camino de la plenitud humana.

En vez de escucharle, le matamos, para defender nuestra rígida ignorancia religiosa, y le acusamos de blasfemo por presentarnos al Dios Amor. Lo dejó escrito Juan: "Y la Palabra era Dios… Ella contenía vida y esa vida era la luz del hombre; esa luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la han comprendido" (Jn 1,1).

A veces, cuando medito estas cosas, me asalta una terrible congoja: ¿Y qué estamos haciendo hoy en nuestra Iglesia?
.
___________________________________

(1) "Un Dios ausente que inquieta y provoca", Pag. 19, Enrique Cambón. Sacerdote, residente en Roma. Doctor en Filosofía y Teología, Licenciado en Ciencias de la Educación. Profesor de Ética de la persona y de la sociedad. Profesor de Sociología de las religiones y de los carismas (Florencia). Profesor de Dinámicas trinitarias aplicadas a las relaciones interpersonales y sociales (Florencia). Autor de numerosas publicaciones teológicas y catequísticas.
.

___________________________________________________________________________
.

Alguna BIBLIOGRAFÍA: Para los que imaginen que estoy disparatando. Aunque debo confesar que cuanto escribí lo hice antes de leer a estos autores.

- El dios "sádico", François Varone (Sacerdote, Teólogo, fue Rector del Seminario de Sion en Friburgo). Editorial Sal Terrae.

Cita de comienzo del libro: "Dios no sólo reclama una nueva víctima, sino que reclama la víctima más preciosa y querida: su propio Hijo. Indudablemente, este postulado ha contribuido, más que ninguna otra cosa, a desacreditar al Cristianismo a los ojos de los hombres de buena voluntad en el mundo moderno" (René Girard, "De choses cachées depuis la fondation du monde" - pag. 206).

- Matar a nuestros dioses, José María Mardones (Marista, Teólogo y Sociólogo). PPC. Madrid 2006 (año en que murió de un infarto).

- ¿Qué Dios y qué salvación?, Enrique Martínez Lozano (Sacerdote, Teólogo y Sicólogo). Desclée De Brouwer.

- Introducción al Cristianismo, Joseph Ratzinger (Sacerdote, Obispo, Teólogo y Papa). (Puedo enviar copia a quien me la solicite).

___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

.


.


.

____________________________________________________________________


Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Giordano Bruno 20.05.17 | 13:27

    Hasta la página 4 estoy totalmente de acuerdo.Nuestro Padre-Madre no es nada de eso que se describe, tan certeramente en esa cuadro en negro y blanco. Pero hay algo que no puedo con ello. Jesus de Nazaret no es el Cristo glorioso Rey o Sumo Sacerdote que Saulo el converso se imagina ver en el tercer cielo de su visión.Cristo es un teologuema del mismo Saulo.Jesús de Nazaret, es un hombre excepcional, pero tan Encarnado como somos los demás hombres y mujeres.Por tanto no hay un Ungido, para distinguirlo de los demás.Es un hombre que ha caído en la cuenta que su Padre es Dios, como el de todo ser humano, por desconocimiento del padre biológico real. Jesús muere como hombre que es. Dios no puede morir. Y es resucitado por esa condición de humano. La muerte en cruz no era necesaria. Si hubiera muerto en su cama no era un obstáculo para la resurrección de su espíritu, que se hace evidente para sus discípulos, que lo sienten vivo.Y es la primera vez que esto sucede en la Humanidad.!!!Vivo!!!

  • Comentario por saruce 01.04.17 | 18:20

    ...Pregunta Jairo, en el lema del post, que por qué se hizo hombre, Jesús, el Hijo de Dios.
    En los tiempos en los que Él andaba por aquí, por este planeta, con sus sandalias, acompañado de sus amigos y seguidores, los únicos prodigios los generaba Él, curando enfermos, y hasta resucitando a muertos.
    ¿No podíamos pensar que quería disfrutar de los avances de sus criaturas, en el aspecto espiritual, científico, y social, fruto de su bondad y misericordia infinitas?.
    ¿No disfrutamos nosotros de nuestros hijos, cuando culminan sus estudios, o logran su primer trabajo, o salen de viaje, alrededor del mundo, y luego regresan, o tiene hijos, y nos hacen abuelear?.
    Siempre he pensado que no somos como soldaditos de plomo para Dios, sino hijos suyos, de verdad, y que, como tales nos ama.
    ¿Por qué se hizo hombre?.
    Para entregarnos su amor.
    Si un padre humano no deja de pensar en sus hijos y nietos, ¿qué no hará Dios?.
    Abrazos.

  • Comentario por Saruce 01.04.17 | 18:05

    (Continúo)...
    Decía que en el curso del relato, uno de los personajes padece una minusvalía consistente en un brazo deforme a causa de la inmovilidad, de más de veinte años.
    El médico que lo trata, posee un aparato que "conecta" ambos brazos del joven paciente, y al cabo de unos minutos, el brazo inútil comienza a funcionar como un brazo normal. Esta es la ficción del libro.
    Hace un par de semanas, un conocido es ingresado en un hospital, donde la van a amputar una pierna.
    El equipo médico estaba dispuesto a cumplir con ese cometido, indispensable en miles de situaciones similares, con anterioridad, pero uno o varios de los miembros de ese grupo, ignoro si por compasión, o por amor, o por ser portadores de conocimientos, o por todo a la vez, lograron reactivar la pierna enferma, y ese enfermo y su familia disfrutan de la felicidad de haber evitado la imputación de un miembro tan necesario en el cuerpo humano.
    ...

  • Comentario por saruce 01.04.17 | 17:47

    Queridos amigos, blogger, lectores de ocasión, y comentaristas, antes de la llegada de la nueva entrega de Jairo, deseo poneros al corriente de un gran avance técnico, en el aspecto sanitario, que he tenido la ocasión de comprobar "con mis propios ojos", como se dice coloquialmente.
    Al igual que soy incapaz de conocer la rebotica del Reino de Dios, y menos aún criticar o justificar sus obras y actuaciones, también lo soy de explicar ténicamente el detalle de una acción quirúrgica extraordinaria, pero conozco los antecedentes y el resultado, y algo más, que intentaré resumir, con el permiso de Jairo:
    Hace unos tres años, un aficionado a escribir, tuvo la "inconsciencia" de acometer la escritura de un libro/novela de unas ochocientas páginas, aún no editada, y por tanto, sin publicar, y cuyo secreto está guardado y sellado con la llave confidencial de la mente del autor.
    En el curso del relato, ...

  • Comentario por Manuel_RH 01.04.17 | 14:08

    Jesús pudo haber eludido la cruz pero " no se haga mi voluntad sino la tuya ". ¿ Porqué podría ser voluntad de Dios que su hijo sufriera una muerte tan atroz ?...por todo lo que dice Baldo; pero tambien pienso yo que en la cruz Dios se hace víctima sobre todas las víctimas del mundo, en la cruz Dios acompaña y fortalece a quienes sufren injusticias y dolencias sin saber por qué. En la cruz sufrió todo el mal posible para poder vencerlo resucitando. En la cruz, con el corazón atravesado, se esfuma toda posible duda sobre su muerte para que sus discípulos no tuvieran dudas de su resurrección.

    El tambien sabía que el camino para sus seguidores no sería nada fácil y atravesó el primero la puerta por la que les obligarían a pasar.

    Gacela, me alegro del buen resultado de la operación de tu hija. Un abrazo.

  • Comentario por BALDO 01.04.17 | 13:57

    Querida Gacela. Tenía que haber escrito y mostrado lo que sentía contigo en tu sufrimiento. No lo hice y obre mal. Me ha emocionado cómo has vivido la providencia de Dios, que no tienen nada que ver con la que todavía se enseña en seminarios y facultades de Teología. La premoción física basada en la teoría de Aristóteles sobre el motor inmóvil, que usó santo Tomás en la primera vía para la demostración de la existencia de Dios, se trasladó tal cual a la teología, cuando teníamos un camino más fácil: cómo es Dios nos lo ha enseñado Jesús de Nazaret y no Aristóteles o Platón. Y Jesús no fue librado de la muerte por un Dios Poderosísimo en grado sumo. Es que lo de la providencia sacada de los filósofos no funcionaba si se aplicaba al Abba. Ha hecho mucho daño ese principio que se repite con muy poco discernimiento: "Si no pudo, no era Dios; si no quiso, no era Padre, o Hijo", Que sigas tan clarividente, Gacela. Serás un ejemplo para cuando nos toque a nosotros.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 01.04.17 | 00:34

    Gracias, Gacela, a ti. Lamento lo de el "chirriado", pero la verdad es que no me reconozco en lo que objetas, por lo que deduzco que o me he expresado mal o lo he hecho de forma confusa. Sin duda alguna, los seres humanos somos responsables de la chirriante forma de vida que nos hemos dado, pero, aun siendo todos buenos a rabiar, la vida seguiría siendo difícil y dolorosa y la muerte, por mucho que la edulcoremos, un trago amargo. Que la vida sea así no depende en absoluto de nosotros, es decir, para los creyentes, responde a un plan benevolente de Dios que es el único que conoce la cosa en profundidad y nosotros, confiados en Él, sabemos que todo es, a la postre, maravilloso.
    Bien por los sentimientos manifestados por Antonio Manuel, por la reflexión tan esclarecedora como atinada de Baldo, por la explosión refrescante de Oliva y por el anuncio de Jairo para pasado mañana, bueno, para mañana si me atento a que escribo esto bien entrado ya el 1 de abril. Buenas noches.

  • Comentario por Antonio Manuel 31.03.17 | 22:47

    Gacela
    No puedo describir lo que siento en el corazón al contemplar tu alegría y esperanza por tu hija. Este es un momento maravilloso.
    Aprovecho para saludar a Oliva (mi silencio es solo imputable a mí), a Baldo (hoy me pareces otro Baldo, en lo que dices siento algo como muy próximo) y a los demás.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 31.03.17 | 21:05

    .
    Para BALDO: Has escrito el "prólogo" de la meditación que saldrá pasado mañana...

    Para GACELA: Todo mi cariño para ti, para tu hija y para todos los tuyos.


  • Comentario por Gacela desde murcia 31.03.17 | 18:25

    Leo a Baldo y estoy de acuerdo en el sentido dolorista que se le da a estos días. Lo de Jesús fue un juicio injusto por su acercamiento al desechable por denunciar a la clase religiosa y política¿Ahora no estamos viendo que pasan tantas cosas como en tiempo de Jesús?Si volviera a vivir haríamos lo mismo con El ,no hemos aprendido todo lo que nos quiso comunicar.

  • Comentario por Gacela desde murcia 31.03.17 | 18:07

    Gracia Ramón gracias Oliva.Es una maravilla sentiros cerca.Una cosa solo que me ha chirriado al leerla" que esto ha sido querido así por nuestro hacedor clemente y benevolente " yo siento que estas cosas no son queridas por Dios la causa final no lo se pero pienso que el mundo que vivimos, tan contaminado, el aire los alimentos, nuestra forma de avanzar tecnológicamente y mil cosas mas son los causantes de esto que tenemos que vivir.Dios me acompaña me da fuerzas sufre a mi lado por lo mal que nos hemos comportado con un mundo que nos dio para ser felices, y suaviza mis dolores ve lo mal que hemos usado la libertad que nos dio .besos a todos porque cuando a alguien del grupo lo pasa mal todos estamos ahí.Oliva no te preocupes por la vuelta de Antonio Manuel el sabe que estamos siempre aquí y ahora mismo para el es mejor retirarse.Un abrazo

  • Comentario por BALDO 31.03.17 | 17:56

    Y 6. Hay que tener presente la verdadera causa de la cruz de Jesús, que no fue suscitar en nosotros el luto y el llanto, la pena y el lamento. Jesús de Nazaret, que dedicó su vida al anuncio del reino de Dios a los pobres y los defendió, el que denunció y desen¬mascaró a los opresores, y por ellos fue perseguido, condenado a muerte y ejecutado, y quien en todo ello mantuvo confianza en un Dios que es Padre y disponibilidad a la voluntad de un Padre, que siempre se le mostró como Dios, inefable, inmanipulable. La conclu¬sión que muy pronto sacaron los primeros cristianos es que Jesús fue perseguido y ejecutado como lo fueron los profetas (1 Tes 2,15). Los poderosos eliminan al que les estorba. Hay que suprimir tanto "dolorismo" como inunda nuestras ciudades en estos días –que no conduce a nada–, y darle a la muerte de Jesús el sentido auténtico que tiene: compromiso con los crucificados injustamente de hoy.

  • Comentario por BALDO 31.03.17 | 17:55

    5. Jesús no quiso ser un líder político–mesiánico, pero esto no quiere decir que su mensaje y su vida no tuvieran y tengan ninguna significación política. Fue «subversivo» con acciones y palabras que minaban efectivamente la autoridad de las instituciones socio–políticas. Al aceptar ser él mismo expulsado y rechazado, Jesús quiere subrayar de este modo que la exclusión es un efecto perverso de una sociedad opresiva. El silencio de Dios cuando Jesús colgaba de la cruz prolonga la línea de la lógica de la opción vital de Jesús, que rehúsa todo mesianismo del poder. La muerte de Jesús en cruz es la consecuencia de una vida en el servicio radical a la justicia y al amor; es secuela de su opción por los pobres y los desechados; de la opción por su pueblo, que sufría explotación y extorsión. En medio de un mundo malo, toda salida en favor de la justicia y del amor es arriesgar la vida. Jesús es el ejemplo de un modo de ser y de vivir cristiano. No hay otro.

  • Comentario por BALDO 31.03.17 | 17:54

    4. Niños inocentes que siguen muriendo a diario asesinados. También hombres, mujeres, ancianos son asesina¬dos inicuamente por regímenes dóciles a las grandes finanzas, o mueren en "daños colaterales" o fallecen a causa del hambre perfectamente superable. Son los "santos inocentes" de hoy, en acertada expresión de Jon Sobrino. Y también son crucificados aquellos asesinados que trabajan y luchan por la justicia, por la defensa de los oprimidos. La cruz en este caso es una denuncia contra los crucificadores. La cruz de un inocente, Jesús, es un impulso a levantarse contra los crucificadores. La cruz, pues, no es el símbolo de la resignación y de la fatalidad. Es ciertamente el castigo que amenaza a quién aspira a transformar la historia de la violencia y de la opresión, y en ese sentido la cruz pone de manifiesto el poder de la injusticia. Pero al mismo tiempo, la cruz es un signo provocador, porque incita a los pobres a alzarse contra la opresión.

  • Comentario por BALDO 31.03.17 | 17:53

    3. El peligro de enaltecer en demasía la muerte aparece en la presentación joánica de la cruz como exaltación. El desamparo que nos describen los tres primeros evangelios y el fracaso del mensaje y de la práctica de Jesús («ha salvado a otros, y él no se puede salvar») son corregidos drásticamente: el cuarto evangelio interpreta precisamente esa impotencia como un rasgo característico de la fuerza divina, como la supremacía del éxito de Dios en la vida de Jesús, destruida por los hombres, pero sin que Jesús, a pesar de su anonadamiento, haya abandonado a Dios. Los evangelios sinópticos presentan el desamparo visible, el fracaso aparente; el cuarto evangelio, en cambio, muestra que esa apariencia no refleja la realidad más profunda; Jesús ha tenido éxito en virtud de su comunión con Dios, la cual es más fuerte que la muerte. El fracaso, según el evangelio de Juan, recibe así una valoración diferente: la resurrección en el lugar y en el momento de ese fracaso.

  • Comentario por BALDO 31.03.17 | 17:52

    2. Ni Jesús ni el Padre quisieron la muerte del inocente Jesús en la ignominia de la cruz. El dar la propia vida por los demás es, en efecto, el mayor signo de amor y de amistad, pero sólo cuando cualquier otra solución queda excluida como imposible. Es decir, que Jesús hubiera demostrado su amor aunque hubiera muerto de forma natural. Jesús siguió el plan de amor de Dios a los seres humanos, sobre todo a los más necesitados, no por la muerte en la cruz, sino a pesar de la muerte en la cruz. Dios, para quien según el Levítico los sacrificios humanos son una abominación (Lev 18, 21–30; 20, 1–5), no fue quien llevó a Jesús a la cruz. Lo hicieron los seres humanos. Aunque Dios siempre aparece con poder, el poder divino no utiliza la fuerza ni siquiera en contra de los hombres que crucifican al Cristo de Dios. Los que tienen esperanza al modo de Jesús, el reino de Dios viene de improviso, a pesar del mal uso humano del poder y del rechazo humano del reino de Dios.

  • Comentario por BALDO 31.03.17 | 17:51

    1. La cruz no está planteada por Dios como una parte esencial de la redención, en cuanto que fueron los hombres, y no Dios, quienes eligieron libremente crucificar a Jesús. La cruz no es un signo de honor, sino una maldición, dice Pablo (Gál 3. 13), un escándalo y un ultraje. La muerte de Jesús es una ejecución vergonzosa de un hombre que había pasado su vida haciendo el bien. El crucificado en sí mismo es un fracaso. Dios nos salvó, no por la crucifixión de Jesús, sino a pesar de dicha crucifixión. Sólo porque existe una unidad entre la muerte histórica de Jesús en la cruz y su exaltación junto al «Padre de todos», sólo por eso podemos hablar de la muerte salvadora. El sufrimiento y la muerte continúan de este modo siendo absurdos y no es posible, tampoco en el caso de Jesús, darles un sentido místico y de resignación. Porque el sufrimiento no tiene la última palabra, pues el Dios liberador resucitó a Jesús.

  • Comentario por Oliva 31.03.17 | 00:49

    ¡Sea loado!, continuando con la alabanza de nuestro buen amigo Ramón. ¡Bendita Gacela! ¡No sabes la alegría que me produce tu comentario!. Hace días que quería escribiros a ti y a Isabel G. A ti para tener noticias de tu hija ¡y qué gratas noticias nos traes! ¡Felicidades! A Isabel G, porque desde que empezó con pruebas escribe poco por aquí. ¿Cómo sigues Isabel, mejor ya; restablecida?

    Aprovecho para agradecer a Manuel_RH su comentario. ¡Estupendo! Y Antonio Manuel, ¿no te animas a volver?

    Para todos y todas: el Padre Bueno nos bendice y nos protege. Nos mira con agrado y nos muestra su bondad. Nos mira con amor y nos concede la paz.

    ¡Que no lo olvidemos familia! Abrazos hasta las 22:00. Sigo pasando lista.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 31.03.17 | 00:01

    Loado sea el Cielo, Gacela, por esas noticias. Así lo hemos cantado muchos a las 22 horas. Como ves, sigue habiendo "alguien por aquí", solo que, quizá por el tiempo que vivimos, más oportuno parece el silencio y el empleo de todas las energías en la mejora que este nos exige. Desde luego, el alivio de tu familia no deja de ser una gracia, pero sin perder de vista que son muchos millones los seres humanos que, por unas circunstancias u otras, viven cada día clavados a una espantosa cruz. No es cuestión de ponerse a relatar calamidades y tensiones, sino solo de saber que ellas forman parte de una forma de vida que, sin que entendamos su última razón, ha sido querida así por el Hacedor benevolente y providente. Para el creyente, sus manos delinean los caminos y tiran de las nuestras para recorrerlos, aunque sean caminos de dolor. Pero, incluso en las situaciones más penosas, "sentirse acompañados", como tú dices, produce alegría y hace a uno fuerte. Buenas noches.

  • Comentario por Gacela desde Murcia 30.03.17 | 20:05

    !Hola hola Hay alguien todavía por aquí? De vuelta de la operación de mi hija en alicante me encuentro que el último comentario es del día 25 y no ha salido nada nuevo.Tengo que compartir mi alegría desde aquí,todo muy bien la operación y lo que es mejor la fortaleza y la alegría de mi hija.Ya pasó el susto y el miedo.Me he sentido acompañada y fuerte en todo momento.Las manos de la médico estupendo los adelantos de hoy día maravillosos y la familia toda a su alrededor la mejor cura .Gracias a todos y seguimos sintiéndonos a las Diez .Un abrazo inmenso!!

  • Comentario por Jairo [Blogger] 25.03.17 | 20:17

    .
    Recibido de Isabel - Madrid

    !Que belleza la de ese escrito! No te desesperes porque solo algunos vayan entendiendo. Cada ser humano tiene su tiempo, la humanidad entera tiene su tiempo.

    Ya dijo Jesús: "Muchas cosas me quedan aún por enseñaros, pero ahora no podéis comprenderlas. El Espíritu que os enviaré, os las irá revelando". Estamos todos en camino, incluidas las autoridades eclesiásticas. No hay nada con más inercia que la autoridad establecida.

    Tú sigue luchando como lo haces, con tus medios. cada uno debemos hacerlo con los nuestros. Yo doy algunas charlas y siempre van en ese sentido, pero sin amargura, con alegría.

    Un abrazo

  • Comentario por saruce 25.03.17 | 13:56

    Otra de mis vivencias reales, que espero no sea malinterpretada.
    Ayer por la mañana, dos mujeres llamaron a la puerta de mi casa, abrí y me encontré con la sorpresa que veían a invitarme a "celebrar la muerte de Jesucristo". Me entregaban un tríptico, que yo les agradecí, pero del que dije que no lo iba a leer, porque de celebrar algo, yo celebraría la resurrección.
    Les dije que yo también era cristiano, pero católico.
    "Pero si celebras la resurrección, es porque murió previamente", arguyó la que parecía ser más o mejor documentada.
    Cierto, respondí, pero me encanta "celebrar" la vida, y como humano, siento un cierto respeto por la muerte. Yo jamás le he rezado al cadáver de Jesús, que duró como tal menos de tres días, mientras que su vida y gloria son infinitas.
    Religión de vivos y para gente viva.
    (Lo de "vivos" no va con segundas, que conste).
    Un abrazo, y a disfrutar de nuestra Pascua de Resurrección primaveral.

  • Comentario por Manuel_RH 24.03.17 | 17:01

    A muchas personas, esto les choca bastante. Con solo tener unos hijos se puede alcanzar a comprender que ningún padre exige a sus hijos un pago por sus errores. Si de algo entendemos los padres es de la ingratitud e incomprensión por parte de alguno de nuestros hijos, ante lo cual sólo deseamos el abrazo amoroso que supera todos los distanciamientos y paga todos los errores cometidos. De lo mejor que nos dejó Jesús es la parábola del "hijo prodigo" que retrata a la perfección a Dios y a los hombres.

    Y triste consecuencia de esa teología expiatoria, y a lo que me quiero referir, es a la lamentable tradición dolorista según la cual Dios nos concede muchas de sus gracias, dones y beneficios a través de quienes postrados en el sufrimiento, y si no lo hay se busca, porque es el dolor y el sufrimiento lo que más agrada a Dios. Esto es algo que jamás he podido comprender a pesar de haber buscado por todos los medios algo que me lo hiciera comprender.

  • Comentario por Manuel_RH 24.03.17 | 16:44

    De la teología nos viene un gran conocimiento acerca de Jesucristo y su personalidad divina a la vez que humana; pero tambien grandes errores como éstos que denuncia Jairo. San Pablo, como predicador de los gentiles, alcanzó a comprender que las tradiciones meramente judías no tenían por qué pasar al cristianismo; de las más importantes tradiciones, la circuncisión, que identificaba al pueblo judío. Pero en Cristo ya no había distinción entre judío y gentil, ni entre hombre y mujer...etc. O sea que Pablo comprendió y nos trasladó lo fundamental; sin embargo quedaron tradiciones judías por limpiar en aquella interpretación del hecho deslumbrante de Jesucristo resucitado, como fue el conepto expiatorio de su gesto. Aquí el que la hace la paga, y el hombre no tiene con qué pagar a Dios... muy lógico en la mentalidad judía que tenía que matar un chivo expiatorio para congraciarse con Dios.

  • Comentario por saruce 24.03.17 | 10:56

    Baldo, cuanto escribí en mi último comentario, es mi pensamiento, y forma parte de mi fe.
    Nunca pretendí hacer seguidores "míos", ni demostrar lo demostrable o indemostrable.
    Probablemente sea más simple que el mecanismo de un botijo, pero no me avergüenzo de ello.
    Y por supuesto, no he pretendido, en momento alguno, unirme a ese grupo de "exégetas y teólogos de prestigio", de los que hablas.
    Como ya he comentado, me congratulo de ser hijo de Dios, de haber conocido muchas de sus maravillas, y de agradecerle mi vida, y la de los demás, especialmente de aquellos que conozco y amo. Mi familia y amigos, por ejemplo.
    Y para tu conocimiento, cuando interpretes mis palabras, haz el favor de leerlas bien.
    Yo no he criticado a Jesús, cuando interpela al Padre, porque "no me lo tengo tan creído como para meterme entre Dios Padre y Dios Hijo.
    Me refería a esas interpelaciones poéticas en algunos versos y oraciones, "humanas".

  • Comentario por BALDO 23.03.17 | 21:54

    SARUCE. Veo que en tu última intervención no estás demasiado inspirado, porque dices una sarta de simplezas y caes en tantas contradicciones, que estuve tentado a no decirte ni una palabra. Cuando el otro día fuiste a hacer una visita al Santísimo en una capilla de una catedral, estabas llevando a tus espaldas y dentro de ti toda la teología de Trento sobre la presencia de Cristo en las especies sacramentales después de la Eucaristía. Y tú sin darte cuenta. Decir que Jesucristo es Dios es una afirmación tan compleja que ni exégetas y teólogos de prestigio se ponen de acuerdo. Jesús interpeló fuertemente al Padre: ¿Por qué me has abandonado? Si Jesús es la manifestación de Dios, se encarnó en los signos y lenguaje de aquel tiempo. El nuestro es otro. O sea, que tú te pones ante la carta a Timoteo y la de los Gálatas y ¿las lees como quien lee la propaganda de un supermercado? Si tan simple es tu actitud teológica, no merece la pena cruzar contigo ni una palabra sobre el tema.

  • Comentario por saruce 23.03.17 | 14:59

    Somos muchos los cristianos católicos que evitamos "comprender a Dios", "interpretar a Dios", "interrogar a Dios", o "interpelar a Dios", y creemos en Dios, consideramos a Jesús como Hijo de Dios, y Hermano en Dios, por su infinito amor y misericordia.
    Somos muchos los cristianos católicos que no esperamos que Dios nos "hable en nuestro idioma terrenal", y sin embargo, creemos en Él, confiamos en Él, y en Él ponemos todas nuestras esperanzas de vida eterna.
    Y también somos muchos los que leemos la Biblia, y nos dejamos seducir por su lenguaje poético, y cuando llegamos a los evangelios, los consideramos como palabras del mensaje cristiano, palabras de vida eterna, enseñanzas para activar y aumentar nuestra fe, en Dios.
    Pero aunque soy consciente de que amo a Dios (quizás no tanto como debiera), deseo "disfrutar" de su Presencia, de su amor, de lo que conozco de su creación, y tratar de ser feliz, junto a los demás.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 22.03.17 | 23:51

    Francamente, me ha conmovido profundamente la generosa exposición de Oliva y su exquisito tacto al afrontar la decisión que dice haber tomado Antonio Manuel. Gracias, querida Oliva, por el enriquecimiento que tus comentarios aportan al blog. Siguiendo tu estela y la del profeta Habacuc, esta noche he dado gracias al cielo por todas esas cosas que nos pasan y que, tras dolernos, nos parecen tan incomprensibles que incluso nos preguntamos dónde estará nuestro Dios. Aunque decimos que Dios escribe siempre derecha nuestra biografía, a veces no le queda más remedio que enderezar nuestros propios renglones torcidos. La vida es como es, es decir, como Dios nos la ha dado y, aunque muchas veces no acertemos a ver en profundidad lo que nos acontece, Su mano amorosa está detrás de todo acontecimiento, sea gozoso o doloroso. La vida de todo ser humano lleva inserta una cruz penitencial, seguramente querido así por Dios para que sea realmente camino de salvación.

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 21:57

    * jajajaja. perdón, errata, al revés: ¿por qué tratas a los hombres como peces del mar? Al final creo que me está subiendo la fiebre

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 21:51

    da a mis piernas la ligereza del ciervo y me lleva alturas donde estaré a salvo”. Sinceramente, es una oración que me emociona y mucho.

    Si te quieres marchar, Antonio Manuel, eres libre de hacerlo. De ti valoro especialmente tu conocimiento bíblico y que pareces ser una persona inquisitiva. Desearía llegar a comprender tu pensamiento, aunque ello no signifique que llegue a compartirlo. Pero, insisto, eres libre de tomar el portante.

    Prometo tratar de estar más calladita y mantener los dedos lo más alejados que pueda del teclado para no escribir.

    Os propongo orar a las 22 desde las palabras de Habacuc. Abrazos, familia.

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 21:48

    que no comprende, es el hombre que persiste: ¿acaso no existes tú eternamente, mi Dios santo e inmortal?, ¿cómo contemplas callado a los criminales y guardas silencio mientras el malvado destruye a los que son mejores que él?, ¿por qué tratas a los peces como hombres del mar? Y sobre todo, Habacuc es el hombre que pese a no comprender la amenaza y el dolor que viven su pueblo y el aparente silencio de Dios, se abandona con plena confianza a Él en una estremecedora y esperanzada oración con la que concluye su relato; realmente estremecedora en su belleza y universalidad por cuanto cualquier de nosotros y de nosotras podría orar desde ella a pesar de haber transcurrido aproximadamente veinticinco siglos: “y me llenaré de alegría a causa del Señor mi salvador. Lo alabaré aunque no florezcan las higueras ni den fruto los viñeros y los olivares, aunque los campos no den su cosecha, aunque se acaben los rebaños de oveja y no haya reses en los establos. Porque el Señor me da fuerzas;

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 21:45

    Esta apreciación cultural ha teñido su historia y sus escritos: el Dios que defendía a su pueblo, aniquilaba a sus enemigos. Pero, en definitiva, Él era un Dios “lento en la ira y rico en la misericordia”. Precisamente, hay un pequeño libro en la Biblia que deja ver esta aparente ambivalencia de Dios de una forma magistralmente bellísima. Es un libro que me conmueve por su hondura y el abandono confiado en Dios que late en su fondo. Es un profeta poco leído. Se trata de Habacuc. Vivió en una época convulsa y violenta ante el auge de Babilonia. No faltan en su relato los ejércitos, las flechas, la violencia, la destrucción que un Dios justiciero hará por fuego de los enemigos, los jinetes, los malvados caldeos… Y, sin embargo, Habacuc, es el hombre que, ante esa atmósfera hostil, pregunta con sencilla desnudez a su Dios: ¿Has cuándo gritaré pidiendo ayuda, sin que tú me escuches?, ¿por qué me haces ver tanta angustia y maldad? ? Y ante el recrudecimiento de la violencia

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 21:41

    Antonio Manuel, no iba a continuar escribiendo porque empiezo a apreciarme cargante. Pero me siento interpelada por ti en la medida en que, hasta cierto punto, me siento responsable de tu estampida, pues mis comentarios son previos y casi inmediatos a tu decisión. En absoluto estoy contra ti, hermano. No sé si el obstáculo a nuestro acercamiento está en que profesamos nuestra fe en distintas imágenes de un mismo Padre/Madre o en que no logramos entendernos. Intentaré una vez más explicar mi punto de vista. No podemos despreciar los textos bíblicos porque su autor fuese judío; estoy de acuerdo contigo. Pero no comparto esa visión absoluta y hermética de un Dios airado, justiciero y vengativo del AT, sin más. “Manuel_RH dice al respecto: La Escritura hay que explicarla en todos los idiomas, en todas las épocas y en todas las culturas”. El pueblo de Israel ha sido en cierta medida endogámico y se ha considerado elegido por Dios entre los pueblos y naciones.

  • Comentario por Antonio Manuel 22.03.17 | 17:04

    Oliva
    El diccionario de la RAE te define cada término.

    De verdad, ya no entraré mas.
    Repito, que Dios os ilumine.

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 16:28

    Dices, Antonio Manuel: "Las formas de hacer no son la esencia de nuestra fe".

    ¿Y cuál es la esencia?, ¿cómo separas la esencia de las praxis en las que se traduce?.

  • Comentario por Antonio Manuel 22.03.17 | 16:24

    Tengo la impresión que en este blog, son todos contra uno. La coincidencia es total entre los cuatro o cinco comentaristas. Me viene a la memoria una sentencia "Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos" (Jacinto Benavente). La tomo para mi, y como no quiero ser "malo" me retiro por un tiempo.
    Que Dios os ilumine.

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 16:24

    Hay hombres y mujeres que movidos por el Espíritu construyen día a día y piedra a piedra Reino, aunque sus piedras sean del tamaño de canicas. A ellas me aferro. Aunque como mujer, discípula, laica y joven me pueden sobrar motivos para estar de la Iglesia institucionalizada y establecida hasta donde el vientre pierde su digno nombre.

    Baldo, aplaudo tus comentarios. Manuel_RH: sí; hay muchas mujeres que hablan alto y claro y, más tarde o más temprano, tendremos en la Iglesia el espacio que merecemos como hijas del Padre Bueno y como discípulas de Jesús.

    Un abrazo a todos y a todas.

  • Comentario por Antonio Manuel 22.03.17 | 16:20

    Las formas de hacer no son la esencia de nuestra fe. Pablo establece para la mujer unas normas, avanzadas para su tiempo, pero anacrónicas para el nuestro. Aquí Pablo no toca los fundamentos de nuestra fe. No me parece acertado elevar la categoría de lo formal a dogma de fe. Estoy a favor de la participación de la mujer en igualdad al hombre en las formalidades de nuestra Iglesia. Jesús es Dios y es Dios para el ser humano, varones y mujeres. Deseo que la Iglesia avance en esto, aunque el enorme peso de la tradición le obligue a hacerlo a menor velocidad de lo que desearíamos; no solo somos cristianos los ilustrados y avanzados del primer mundo.

  • Comentario por Oliva 22.03.17 | 16:18

    "la Iglesia, que todavia sigue con su doctrina dolorista, que se sufraga via sufrimiento natural o artificial".
    El caso de las mujeres en la Iglesia en aún más doloroso. Precisamente, hace poco vi que alguien había reportado unas imágenes de la última peregrinación internacional de acólitos al Vaticano en el verano de 2015. Lo hacía para manifestar lo hermoso que le parecía ver a hombres y mujeres desfilando juntos con igual indumentaria con lo que, al mismo tiempo, manifestaba su deseo de que algún día hombres y mujeres pudieras vivir plenamente su discipulado en condición de igual. Lo desafortunado fue la deriva que tomaron algunos comentarios. La cuestión era si las acólitas vestían dalmática (diaconal, y por tanto, reservada a los hombres) o tunicela.
    Es triste; muy triste, pero Saruce, José Luis y Manuel_RH, me niego a perder la esperanza en que las cosas cambien. Hay hombres y mujeres que movidos por el Espíritu construyen día a día y piedra a piedra reino,

  • Comentario por Antonio Manuel 22.03.17 | 16:02

    Sr. Suárez,
    Convengo con usted. El templo, iglesia o catedral, es casa de oración. El uso turístico tiene que ser algo secundario, aun sabiendo que reporta unos ingresos importantes en las localidades donde estas magnas obras existen: Atención al necesitado, cuidado del propio templo, sectores económicos de la localidad, empleo, etc. etc. Dicho esto, no puede sacrificarse la oración por el dinero. Seguro que el uso turístico se adapta a las normas que dan prioridad a lo verdaderamente importante; esto lo he podido comprobar en mis viajes a lugares de interés por estos motivos, donde ha sido más frecuente el uso restrictivo para el horario turístico .
    Repito, no se puede restringir la oración por dinero. Harán bien las autoridades religiosas de esos templos en corregir estas anomalías. También pienso que el Evangelio "no se para" porque sucedan estas cosas.

Solo se muestran los últimos 40 comentarios

Domingo, 23 de julio

BUSCAR

Editado por

Hemeroteca

Julio 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31