Blog de Jairo del Agua

ENCUENTRO

25.12.16 | 08:00. Archivado en Religión

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"Rompe la tela de este dulce encuentro"
(S. Juan de la Cruz, en "Llama de amor viva")
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Estás ahí, de siempre.
Eres fuente del tiempo,
conductor de la historia,
garante de lo eterno.

Estás (¡y yo sin verte…!)
en el agua, en el viento,
en la vid, en la espiga,
en el orden del cielo.

Estás dentro. Mi vida,
cual chispa de tu fuego,
arde en llama de amores
y se nutre en tu seno.


Ahora sí puedo verte
de carne, en el pesebre,
a la vera del buey,
mi Niño, a la intemperie.

Se ha rasgado mi noche
al filo de la aurora.
Hoy, tu eterna Presencia
me asombra y me enamora.
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Fr. Fermín Fernández Biénzobas, OSA

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Comentarios
  • Comentario por saruce 08.01.17 | 20:48

    Oliva, no necesitas hablar para leer.
    Mantente en silencio, y oye.
    En tu derredor hay bellísimos sonidos, y el silencio no deja de ser una de sus manifestaciones más creativas.
    Sigue sin hablar, pero no olvides que la felicidad interior depende mucho del grado de amor que sintamos por nosotros mismos, como reflejos del amor de Dios, y de los que nos quieren bien.
    Y tampoco exageres con el silencio, te lo dice un aspirante a pureta, ya que lo que más alegra la mente es decir "te quiero", seguido de una sonrisa cariñosa o abierta.
    Feliz silencio.
    Y por último, para mirar tampoco es imprescindible hablar.
    PD. ¿Te percatas de lo fácil que es guardar silencio?.
    Un abrazo.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 07.01.17 | 20:42

    Saruce, me sumo a la explosión de alegría de Oliva por las cosas tan duras y aleccionadoras que has compartido con nosotros. Sin duda, eres muy valiente. También quiero sumarme a su silencio.

  • Comentario por Oliva 07.01.17 | 16:31

    Pero bueno... yo me había propuesto ayer hacer voto de silencio unos días para no ser cansina, pero... ¡no me puedo callar! ¡¡FELICIDADES Saruce!! Me alegro muchíiiisimo por esa doble buena noticia para ti y tu familia. No solo por el alta que te han dado, sino por la forma de afrontar la enfermedad eres esperanza para otros enfermos y sus familiares; estoy segura de ello. Hoy es un día luminoso...¡disfrútalo! Yo llevo un par de semanas que no termino de levantar cabeza y me has dado una gran alegría. ¡Gracias! Nos vemos a las 22.00. Vuelvo a mi silencio (a ver si lo logro).

  • Comentario por Saruce 07.01.17 | 12:42

    ...Decía que la noticia completa es que el día cinco de enero, mi novia Conchi y yo, hacíamos cuarenta y ocho años de casados.
    Noticia redonda, como podréis imaginar.
    Pero en este comentario he querido dejar un mensaje, nada subyacente, sino abierto, a flor de piel.
    Los enfermos de cáncer, como yo lo he sido, necesitan convencerse de las maravillosas técnicas que se utilizan hoy en día, en la medicina española y mundial.
    A excepción de muy pocos tipos, de los miles de casos de cáncer existentes, casi todos son curables, o muy mejorables sus efectos y consecuencias.
    Algunos de mis familiares y amigos se han ido adentrando en el seno de Dios, por descontado, pero creo que Dios nos ha "dado hilo", además de los recursos sanitarios y humanos (si queréis ver florecer la bondad en vivo, no tenéis más que visitar un hospital de día, durante una sesión de quimio).
    Hace un día precioso.
    Siete enero, y mucho amor, ¡casi ná!.

    Abrazos.

  • Comentario por saruce 07.01.17 | 12:21

    Queridos amigos, acabo de escribir en mi diario espaciado (quiero decir que no es tan diario, sino algo más esporádico), que pocos llegamos a empaparnos de la gran realidad que supone que hoy, en estos días, celebramos que Jesús, el Hijo de Dios, lleva más de dos mil años junto a nosotros...
    Que cada uno lo tome como le venga bien, como catarsis espiritual, como serena reflexión o como alborozo festivo con traca, pero a mí me deja si habla, aunque no sin palabras, de momento.
    Yo también deseo compartir una anécdota con vosotros, que espero sirva de ayuda esperanzadora a quienes padecen cáncer en algunas de sus formas.
    El día cinco de enero fui a la revisión (ITV en argot "cancerita"), y el especialista me concedió el alta, tras diez años de seguimiento, una operación quirúrgica, y dieciséis meses de quimioterapia.
    Dios me ha concedido unos cuantos días más, pero no acaba ahí la cosa.
    Necesito más caracateres...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 07.01.17 | 11:23

    Querida Oliva, en cuanto dices creo y en la línea que esbozas me muevo. A estas alturas de mi vida veo muy claramente que todo es gracia,que todo es don, que todo es amor. Lo demás no tiene relieve. Trabajo me ha costado llegar a tan gratificante conclusión. Pero uno no deja por ello de ser caracol con la casa a cuestas. Hace poco escribía en otro lugar preguntándome por qué el padre del hijo pródigo se limita a esperar a su hijo y no sale en su búsqueda, se mete en la pocilga manchándose y rescata a su hijo de ella o por qué el buen pastor no se adentra en el zarzal pinchándose para rescatar la oveja allí atrapada. Son parábolas que dicen lo que dicen, pero es obvio que el Dios de nuestra fe se mancha y se pincha al rescatarnos.
    Me incomoda, de verdad, que ambos acaparemos ahora los comentarios de un blog que tiene otros excelentes comentaristas. ¡Ánimo a todos los demás! A mí no me importa, desde luego, ser muñeco de pim-pam-pum.

  • Comentario por Oliva 07.01.17 | 01:48

    Pues vamos aviados los dos, querido Ramón. No te abras en canal ni te lamentes demasiado. Te diré lo que me intento decir a mí, por si te sirve. El padre bueno siempre espera el regreso, el buen pastor o el buen cabrero siempre salen a la búsqueda y el propietario de la viña invita infatigable al trabajo. Nunca nos faltará el beso de bienvenida, el abrazo del reencuentro, ni el jornal de Espíritu, así hayamos labrado durante meses o solo un par de minutos después de haber pasado el día tan frescos a la sombra de un árbol. Y si tú o yo perdemos nuestros talentos, los despilfarramos o los tiramos al retrete, estoy convencida que el Proveedor estará deseando que volvamos con la palma extendida para darnos otros tantos sin pedirnos explicaciones. Puede que nuestra lógica no esté siempre en consonancia con Su lógica (la misericordia); pero, por fortuna, estamos llamados a hacerla nuestra. Y para ese empeño nunca es tarde, nunca estamos solos y nunca faltarán oportunidades. En eso creo.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 06.01.17 | 23:18

    ¡Ay, ay, ay, Oliva! En tu esplendorosa explicación mencionas la parábola de los talentos que me ha arrastrado a una alambicada situación espiritual. Te la relato con cierto pudor. Hace mucho que fui consciente de haber recibido talentos, no sé si cinco, dos o uno, pero me situé fuera del ámbito de la parábola: el acierto de quienes, habiendo recibido cinco y dos, los duplicaron con su trabajo y la necedad de quien, habiendo recibido uno, lo enterró para devolverlo sin explotar. Yo me veo mucho más necio que el último, pues he dilapidado los talentos recibidos. Así que ahora me siento como Grecia y Portugal, que tienen que pedir créditos a la UE para pagar los intereses de su propia deuda. ¿Çuántos talentos debo ya? He perdido la cuenta. Esto me ha llevado a una curiosa transacción comercial con mi Proveedor. Puede que algún día la cuente. Hacerlo ahora me exigiría abrirme en canal. Créeme que, tras esa transacción, he vuelto a ver mi oscuro horizonte completamente iluminado.

  • Comentario por Oliva 06.01.17 | 21:05

    "¡Pretenciosa denominación de teólogo! (...). Siempre he sostenido que a una persona no hay que valorarla por sus títulos". En parte disiento de ti, Ramón. No creo que el título sea el problema, sino el exceso en que puede incurrir quien lo ostenta (envanecimiento) o quien lo interpreta (adulación). ¿Que el título puede traducirse en autoridad? Es posible, pero tampoco creo que sea el problema si la autoridad se traduce en sus términos justos: la autoridad pasa por el servicio (quien quiera ser el primero...). De igual modo se puede interpretar desde los talentos: de nada sirve guardarlos, hay que dejarlos salir y ponerlos a circular. No tengo problema en que seas teólogo si no te lo guardas y pones al servicio (y lo haces); y que seas doctor en parte solo implica que has calentado más la silla (dicho con afecto). Si alguna vez se me sube un título a la cabeza espero que alguien que me quiera bien me de una cariñosa colleja y me haga ver que me comporto como una completa gilip... eso.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 05.01.17 | 22:42

    Secundo la llamada, tan convincente, de Oliva a través de una exposición brillante que condensa, tal es mi parecer, la trayectoria de años de Jairo en la apasionante búsqueda del rostro de Dios. No, Oliva, no falta nada. Tal vez, cabría insistir algo más en el "pan partido" y en el "nosotros" como receptores del Espíritu, es decir, en el aspecto forzosamente comunitario que tiene el cristianismo: creemos juntos, compartimos el pan, nos salvamos y resucitamos juntos, nos amamos con el amor que nace de Dios, el que da todo de sí sin esperar nada a cambio. Hermosa forma la tuya de repasar el credo desde las profundidades de la vida misma.
    ¡Pretenciosa denominación esa de teólogo! Nunca me he tenido por tal. Siempre he sostenido que a una persona no hay que valorarla por sus títulos, sino por lo que dice y hace, por cómo lo dice y cómo lo hace. Y ya sabes muy bien, querida Oliva, que es mejor sentarse en los últimos bancos de la iglesia y hablarle a Dios como Padre benevolente.

  • Comentario por Oliva 05.01.17 | 17:48

    gracias como actitud vital de quien se siente parte vibrante de una obra o de una vida que nos supera y trasciende. Hablamos, por último, que solo sabiéndonos encarnados por ese Dios Padre/Madre y siendo entrega, podremos conlcer a resurrección y ser nosotroa signo de resurrección para los demás.
    Ramón, corrígeme si me he equivocado en algo o me falta algo, por favor. Tú eres el teólogo.
    Concluyo con un deseo. Que para este año sintamos como nuestras las palabra del Cantar: ¡Levántate hermosa mía, amada mía ven a mi!
    Abrazos y si a alguien le apetece... ¡que comience el debate!

  • Comentario por Oliva 05.01.17 | 17:39

    Bueno... No sé qué decir. Gracias de corazón, Ramón. Retomo, si te parece, las ideas principales que hemos defendido, por si alguien más se anima al debate (yo empiezo a sentirme más "repetida que el ajo"). Hablamos de una fe que es vida y amor compartidos que nos interpela y nos llama a ser eucaristía (pan partido, vino, agua o leche repartida). Hablamos de un Dios ecarnado en sus criaturas y de un Espíritu que se derrama gratuitamente en nosotros día a día, sin pedirlo, sin esperarlo. Hablamos de Jesús de quien aprendimos que hacernos más partícipes y parte de Dios (de quien fuimos creados a su imagen y semejanza) no es ascender buscando lo divino, sino descender hasta lo más genuinamente humano (y consecuentemente divino). Y hablamos de la actiud del creyente: la apertura, la confianza en el Padre, la búsqueda incansable y la conversión constante (no como expiación de los pecados, sino como principio vector de nuestra vida fruto de la apertura y la confianza) y la acción de

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 05.01.17 | 14:17

    Los lectores de este blog y los comentaristas de forma más directa me permitirán la licencia de darle dimensión universal a la torrentada de sentimientos, afectos y pensamientos que estos días nos hemos cruzado Oliva y yo. De ella yo no sé más que la imagen que refleja aquí y los poquitos datos que nos ha dado Jairo. Al parecer, se están cruzando dos fuerzas, una la del hombre mayor que escribe y actúa como un chiquillo veinteañero y la de una mujer joven que escribe y refleja la personalidad de una mujer muy madura. Estas coordenadas (hombre, mujer, edad, juventud, reflexión y sentimientos), netamente cristianas, incluido el toque de aventura ("inesperado", subraya Oliva) de la "apertura" y de la "búsqueda incansable", son razones sobradas para la dimensión universal que propugno.
    Por cierto, Oliva, tras visitar un par de veces Taizé, por allá por el año 1969 me propuse llevar a efecto algo parecido, quizá más ambicioso, cerca de Madrid. Resultó imposible.

  • Comentario por Oliva 05.01.17 | 13:56

    "que la para del Padre...", no "que la paz del Padre..."

  • Comentario por Oliva 05.01.17 | 13:53

    Precisamente, Ramón, entiendo que esas palabras del salmista están en sintonía con la fe como acción, dinamismo y vida de la que hablas. Quien realmente tiene sed, es quien busca con ahínco el agua o va a por el vaso a la cocina. Si estamos satisfechos con el cumplimiento de los ritos y la vida ordenada, ¿para qué más? La apertura (de la que habla tantísimo Jairo) y la búsqueda incansable, deberían ser la clave, ¿no crees? Había una carta de Taizé que se llamaba: vivir lo inesperado (un título estupendo). Creo que no hay nada mejor que lo primero a pensar al despertarse uno en la mañana sea: a ver dónde te encuentro hoy. ¡sorpréndeme!. Eso y subrayar el "hágase tu voluntad" del Padre Nuestro.
    Decías alguna vez que si algún día cruzáramos la mirada... Si alguna ve pasara, Ramón, te daría un abrazo y te desearía que la para del Padre Bueno sea contigo, que es lo mejor que te puedo desear.
    Gracias por tus profundos y sugerentes comentarios.
    ¡Felices Reyes a todos/as!

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 04.01.17 | 21:20

    De hecho, todos los post de este blog de Jairo tienen al mismo fin: ayudarnos a quitar del rostro divino la cantidad de impurezas que, por intereses de variada índole, vertemos sobre él. Tienes toda la razón cuando te planteas la función de los dogmas, de los templos, etc.: ayudar a lo esencial, a la vida, al amor. La realidad demuestra fehacientemente que estamos tardando mucho en comprender que el cristianismo es solo amor y alegría y acción de gracias continuada. Todavía se habla mucho del infierno y del"demonio"(incluso el papa se refiere a ellos por cosas horribles que tienen otras explicaciones más a nivel humano). No hay resurrección que no pase antes por un proceso de encarnación, es decir, no hay amor de Dios que no pase por el amor del hombre (de todo hombre y de todo el hombre). De ahí que el cristianismo sea, ante todo, un hermoso proyecto de "humanización" del hombre: solo el amor nos lleva a cumplir todos los derechos del hombre.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 04.01.17 | 21:10

    Oliva, aunque se tome su tiempo, seguro que Jairo me contará. Lo de "torbellino" ha sido pura coincidencia, pues no sabía nada. Yo solo traté de traducir la impresión que me causa el chorro de agua fresca que lanzas sobre todos los interesados en este blog. En mi comentario anterior veo que dice "Alías" en vez de "Elías" (el contexto ayudaría a una lectura correcta). Bien. Sigues siendo torbellino y me alegro. Sí, desde luego, los caminos de Dios son afortunadamente inescrutables. Hace años leí una biografía sobre Isabel de la Trinidad, la joven hoy santa que construyó su vida espiritual sobre un dogma tan abstruso, pero que a ella le sirvió para fundamentar una "intensa vida cristiana". Tu confidencia final es muy hermosa al entrar en tu forma de orar y sentir. Si los comentaristas fuéramos más valientes, seguro que podríamos exponer maravillas en ese terreno, pues en todos anida un fuerte deseo de descubrir, en símbolos e imágenes, el auténtico rostro divino.

  • Comentario por Oliva 04.01.17 | 20:18

    Habrá quien me tache de defender un cristianismo muy laxo, pero creo que ser fiel a la vida es más difícil y levanta más resistencias que serlo a los dogmas y reglamentos (que ya tiene, de por sí, una sólida justificación externa). Termino con una cita desde la que me gusta orar últimamente: "Como la cierva sedienta en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida" (Slm 41). O lo que es lo mismo: que Tú seas más en mí.

  • Comentario por Oliva 04.01.17 | 20:08

    Por otro lado, Ramón, me quedo con la última frase de tu comentario que me ha hecho pensar bastante: "Cuando todo eso no se transforma en vida,no sirve para nada". Te la devuelvo como pregunta: ¿realmente los dogmas, reglamentos, etc. se pueden transformar en vida? Puedo comprender todas esas "cosas" como muletas, útiles teniendo en cuenta que somos seres simbólicos, pero si nos hace perder el horizonte de lo esencial, de la vida... habrá que reorientarlo o descartarlo. Si el templo nos sirve como lugar de encuentro para una fraternal acción de gracias (eucaristía)... bien. Si nos sirve el templo para lograr un mayor recogimiento en nuestra oración al Padre Bueno... bien. Si nos hace olvidar lo esencial, que es que somos templos vivos de Dios, de su Espíritu... mal. A fin de cuentas no se hizo al hombre, ni a la mujer para el sábado. La vida y el amor deberían ser para el cristiano la medida de todas las cosas: "quien ama ya ha cumplido el resto de la ley"...

  • Comentario por Oliva 04.01.17 | 19:45

    La primera lectura de tu comentario me hizo soltar una carcajada, Ramón. He intercambiado algunos correos con el autor del blog y su primer calificativo hacia mí fue "torbellino". Intenté persuadirlo de lo contrario, de que no lo soy, pero no logré apearlo del burro. Imagino que el que me hayas definido con el mismo apelativo le habrá hecho reír de lo lindo. Gracias a los dos; lo tomo con afecto. Supongo que serán los acontecimientos de hace algo menos de dos semanas que me han hecho vivir una especie de "profesión de fe" o de credo particular y público, lo que percibís como torbellino. No sé si tuvo tiempo de hacerlo, pero le escribí a Jairo pidiéndole que os escribiera a los orantes de las 22.00 para que os acordáseis de mi, pues me iba a hacer falta vuestra compañía en la oración. Él tiene tu correo, Ramón, que te escriba y te cuente si quiere....

  • Comentario por Oliva 03.01.17 | 23:06

    ¡Anda, la leche! ¡Cuántas palabras bonitas! No sé qué decir; me quedé abrumada. Mañana más despejada os contesto. Soy Doctora, pero no en lo que dice Jairo. Y creo que todos dobláis y con creces mi edad, pero no creo que eso sea lo relevante, sino que labramos juntos en la misma viña (Mt.20)
    ¡Abrazos! Y mi agradecimiento.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 03.01.17 | 22:29

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    Amigo lector y amigo comentarista: Te deseo todo lo BUENO que quepa en tu corazón en este 2017 y siempre.

    Espero encontrarte por aquí para darme tus luces y tus contrastes.

    ¡Gracias por estar cerca!
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  • Comentario por Jairo [Blogger] 03.01.17 | 20:00

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    Pues me entero de que nuestra joven comentarista Oliva (regalo del 2016) ha cumplido años ayer. Creo que es ahora mismo la más joven comentarista de nuestro Blog.

    A pesar de lo cual, es Doctora en Sicopedagogía y Profesora universitaria. ¡Qué bien que los jóvenes se incorporen a una religión actualizada y acorde con el verdadero rostro del Abba de Jesús!
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    ¡¡¡ FELICIDADES OLIVA !!! En mi nombre y, estoy seguro, que en nombre de todos los comentaristas y lectores de este Blog. ¡Ojalá NUNCA te canses de progresar y hacernos partícipes de tus progresos!
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  • Comentario por Ramón Hernández Martín 03.01.17 | 12:23

    ¡Torbellino Oliva! Y conste que "torbellino" tiene aquí su sentido más genuino de fuerza fuera de serie que te arrastra y te remonta a las alturas, como el carro ardiente o torbellino que llevó a Alías al cielo. Ante todo, para ti y para todos; ¡feliz año! Desde luego, si alguna vez tuviera el placer de poder mirarte, querida Oliva, te aseguro que no podría hacerlo más que con afecto, con ternura y con una delicada sonrisa estimulante. Es decir, sería la mía una mirada transparente, de fraternidad, una bonita oración común si se cruzara con la tuya. Desde luego, hay miradas que matan.
    Dicho lo cual, tu facundia me desborda, pues ni yo mismo sabría dar una explicación mejor a lo que he entendido por cristianismo como "acción", como vida, en contraposición a cosa. No sé tu, pero yo tengo la impresión de que para muchos su cristianismo es cosa pura y dura: norma, reglamento, dogma, autoridad, etc. Cuando todo eso no se transforma en vida,no sirve para nada.

  • Comentario por Oliva 03.01.17 | 01:37

    Mi petición es simple. Recordad: agachaos un poco, mirad de frente y saludad cordialmente (en su sentido más etimológico. De cordis-corazón).
    Por un poco de dignidad... que el templo puede esperar.
    ¡Abrazos! Y disculpad la extensión.

  • Comentario por Oliva 03.01.17 | 01:31

    (evidentemente, entiendo que se pregunta: ¿pero qué hace esa "niña" ahí?) Bueno es que M, al menos, se ríe conmigo cuando el de turno entra en la iglesia.
    2. Quien te mira como si fueras transparente y sigue su camino hacia dentro del templo. Que te miren desde arriba mientras estás sentada ya da bastante impresión de que te miran por encima del hombro, si además pasan de largo... Os podéis imaginar.
    3. Directamente, ni te miran. Eres menos que la sombra que proyectas en la pared. Tristísimo.
    Solo el sacristán al salir nos dijo que se iba a tomar un café para entrar en calor... que bien, de paso, podría haberlo tomado con churros con C., con M. y conmigo... pero tampoco.
    Os dije que os contaba la anécdota para haceros una petición. Yo no sé cómo se sienten M. y C. a diario, pero a mi las actitudes 2 y 3 me hicieron sentir poco menos que nadie (por no decir, con perdón, como una mi...).

  • Comentario por Oliva 03.01.17 | 01:14

    - ¿Cómo estás?, (la misma mirada triste que me suele devolver), ¿te apetecen unos churros, M.?
    Estaba allí también C., amigo de M., así que volví al cabo de un rato con café y churros para nosotros tres. Me senté junto a M. y ella quiso darme su chaqueta rosa para paliar el frío del suelo (No te preocupes que de momento no siento el mármol en el culo; dentro de un rato, quizás). Pero C. insistía en que me sentara en su silla (Está bien, gracias). Era una banqueta plegable de playa y debo decir que ni con el cojín que tenía encima era cómoda. No sé cómo C. pasa todo el día sentado ahí. Un café con churros agradable con una breve charla amigable sobre nuestras familias. No pregunto mucho, que M. sigue pareciendo triste. Lo "jodido" (con perdón) las reacciones de quienes entran a la iglesia. Las hay de tres tipos:
    1. Quienes me miran de arriba a abajo. -Buenos días, caballero, feliz año-, a ver si así me deja de mirar (evidentemente, entiendo que se pregunta: ¿pero qué...

  • Comentario por Oliva 03.01.17 | 00:54

    ¡A la paz de Dios y feliz año! Saruce, tu comentario me conmueve profundamente. No creo que te puedas referir a mí, que llevo poco tiempo por aquí y no he podido llenar mucho vuestras mochilas vivenciales, pero gracias. Aprendo mucho y saco mucho provecho de vuestro comentarios. Tú, Ramón, Isabel, Baldo... Sois motivo de agradecimiento hondo a las 22.00.
    A propósito de los encuentros, os comparto una anécdota. Y si la comparto es porque encierra una petición que os hago.
    El día de Año Nuevo di una escapada a primera hora de la mañana a la Eucaristía, a una iglesia que no frecuento asiduamente. Fue una de esas misas soporíferas en las que una piensa por qué la paz, el Padrenuestro y la comunión no estarán al principio, para salir pronto corriendo a algún sitio tranquilo a orar. Al salir me encontré a M., una señora muy agrable con la que me he cruzado varias veces.
    - ¡Feliz año M.!
    - ¡Feliz año, guapa!
    - ¿Cómo estás?, (la misma mirada triste que me suele de...

  • Comentario por Saruce 02.01.17 | 11:46

    Y parece que fue ayer...
    Y fue ayer, y anteayer, y hace días.
    Nuestras mochilas se han ido llenando de vivencias, que ahora son recuerdos más o menos vívidos, placenteros o dignos de olvido.
    Y continuamos arropados por esos a quienes consideramos amigos, de los que apenas si conocemos sus rasgos físicos, pero que nos muestran sus más nobles sentimientos, ya que escriben en libertad, de corazón.
    Como dice el lema del post, hoy puede ser un día de "encuentros", de pensar en vosotros, amigos, de desearos, especialmente lo mejor de lo mejor, en lo cotidiano.
    Y de agradeceros vuestra presencia, y lo que más valoro, vuestra compañía virtual, frente a la pantalla del ordenador, lucubrando o meditando la próxima frase, para que os sea oportuna y grata, sin desentonar.
    Soy de los que piensan que será un buen año, si nos lo proponemos, uno a uno, y entre todos.
    Que Dios nos eche un cable, y haga realidad nuestros mejores deseos.

  • Comentario por Oliva 31.12.16 | 20:11

    Puedes añadir una última pregunta a las anteriores, por hacerla explícita, aunque creo que es obvia en las cuestiones antes formuladas: si nuestro cristianismo fuese inmóvil, ¿con qué qué reinado de Dios, por hacer vivo y presente entre nosotros, nos estaríamos comprometiendo? Y ya no sigo, que al final hoy terminaré llorando....

    Me olvidé también (qué cabeza la mía, dónde la tendré estos días) de brindar, con Ramón, por Jairo, Saruce, Isabel y el resto de comentaristas y lectores.

    Un fuerte abrazo.

  • Comentario por Oliva 31.12.16 | 19:40

    Y si lo hubiera.... si nuestro cristianismo fuese "cosa", fuese "inmóvil", ¿de qué Dios estaríamos hablando entonces, Ramón?, ¿de qué amor encarnado en nosotros?, ¿de qué Padre?; o mejor dicho, ¿de qué Padre nos estaríamos llamando hijos?. Si no fuésemos pan a partir y compartir y vino, leche o agua derramada sobre hombres y mujeres heridos por la propia vida (o no, porque la dicha también se comparte); pero si no fuésemos entrega cotidiana generosa, sin mirar a quién, solo porque la entrega (el amor) es parte de nosotros ¿a qué Dios con nosotros (o enmanuel) estaríamos proclamando?

    Saruce, te debo una respuesta, que tu comentario fue precioso.

    Feliz año a todos. Nos vemos a las 22:00.

  • Comentario por Oliva 31.12.16 | 19:29

    Querido Ramón, ahora que logré cierta serenidad, después de que estos días se haya "rasgado mi noche al filo de la aurora" (como dicen los versos de esta entrada); ahora, decía, te puedo responder a lo que me preguntabas sobre si comprendía el cristianismo como "cosa" o como "acción". Es imposible (y perdón a quien me considere tajante en este punto) que nuestra fe arraigue en un Dios encarnado y, al mismo tiempo, estar defendiendo un cristianismo monolítico. No podemos sostener un cristianismo hierático e inmóvil si defendemos que hay un Dios que se encarnó en Jesús y que se encarna y se derrama en cada uno de nosotros, día a día. Que se hizo Padre nuestro y que nos hizo Hijos suyos compartiendo su naturaleza con nosotros, porque nos hizo a su imagen y semejanza. La fe, o es amor derramado y vida compartida (no hay más evangelio y bienaventuranza que eso), o no es fe. Y ahí no hay inmovilismo alguno. Y si lo hubiera...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 31.12.16 | 10:49

    Un brindis hoy por el autor, los comentaristas y los lectores de este blog. Tened presente que el 7, que es un número con resonancias bíblicas buenas y que, además, parece más redondo, logrado y perfecto, sustituirá esta misma noche al 6, lo cual significa que el año entrante va a ser mucho mejor que el saliente. Así será si así lo creemos y nos los proponemos.
    Os recuerdo en este solemne momento la propuesta de reunirnos telemáticamente a las 22 horas (hora española) cada día para elevar unos segundos la mirada al cielo en acción de gracias por todo lo que nos acontece. De hacerlo, será una hermosa manera de lograr que 2017 sea en lo bueno, a lo largo de todos sus días, mucho mejor que 2016 y, en agobios y problemas, mucho más llevadero, Brindo por eso de corazón.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 27.12.16 | 12:21

    El testimonio de Saruce es muy fecundo. Hay que ahondar en que "Dios convive con nosotros". A las presencias que él señala hay que añadir la más determinante y exigente: la que tiene en cada ser humano. No se trata de una exhortación moral a ser buenos, sino de entablar un comportamiento de base que sitúe, en clave divina, cuanto hacemos con cualquier ser humano, sea próximo y amigo, sea lejano e incluso enemigo (enemigo por su parte, porque un cristiano no puede permitirse jamás el lujo de tener enemigos). Lo he dicho más de una vez: la presencia de Jesús en otro ser humano es mucho más densa y exigente que la de la eucaristía. Mientras en esta está de forma instrumental -sacramental- para ser alimento, en aquella es final, de destino, para ser atendido y amado. Si los cristianos entendiéramos bien esta verdad, el mundo cambiaría radicalmente en segundos. Nuestro comportamiento con los demás es reflejo fiel del que tenemos con Dios.

  • Comentario por saruce 26.12.16 | 14:05

    ...Y desearía que mis hijos y mis nietos, en su madurez intelectual y espiritual lleven sus deseos de conocer a Dios, y vivir con Él, hasta el punto de manifestarlo con ilusión, y hasta con apasionamiento.
    A veces, un pensamiento honrado acerca de la magnificencia de Dios, como ese lúcido pensamiento de Ramón H. M., puede servirnos de meditación realista, más que cualquier dulce villancico de Nochebuena.
    Y que nuestros niños se acostumbren a "contactar" con Jesús, el Hijo de Dios, como Hermano nuestro ante Dios, como Guía, Camino y compañero, como nuestro Líder, amor infinito.
    Y con ese realismo espiritual y esperanzado, posiblemente "quepa" en sus pequeñas mentes, la posibilidad de mostrarles a Jesús, no solo como el niño de Belén, sino el Jesús ya crecido y amante incansable de las criaturas humanas.
    Y ES QUE a estas alturas de mi vida, considero el amor como la más hermosa aventura, para ser bien explicada.

  • Comentario por Saruce 26.12.16 | 13:48

    ...Creo que nos falta un baño de realidades, no exento de poesía, ni de fantasías, pero esto último a menores dosis de las habituales.
    ¿Irse al cielo, para un niño, es algo más que una ruptura, un paso por la puerta de la muerte, por el abandono de los seres queridos y conocidos?.
    ¿Cómo explicar a un niño que Dios es un ser maravilloso, que cuidad de cada uno de nosotros, y que permanece a nuestro lado, desde que nacemos?.
    ¿Cómo decirle que Dios no nace cada año, sino que convive con nosotros, siempre?.
    ¿Que la Navidad es equivalente a una fiesta de cumpleaños, pero que Jesús permanece en el Santísimo Sacramento, en cuerpo, alma y divinidad, y que ese muñeco que representa a un recién nacido, no es más que eso, un muñeco sonrosado, o pintado con las lacas más bellas.
    Yo sí quiero irme al cielo, irme con Dios, como suele ser mi expresión de esperanza.
    Pero un niño no puede alcanzar a conocer a Dios, a saber de Dios...

  • Comentario por saruce 26.12.16 | 11:36

    ...Dejo el resto para continuar luego. Me llama la jefa, y he de obedecer.
    Abrazos.

  • Comentario por Saruce 26.12.16 | 11:32

    Es como un cuento de Navidad, pero en realidad se trata de algo real.
    Hace pocos días, mi nieta de cinco años, una niña muy despierta, con los ojos y oídos siempre en guardia, le confesó a la abuela, que ella no quería ir al cielo.
    Con el buen humor que puede generar una situación similar, cada uno sacó sus propias conclusiones.
    Algunos familiares creyeron que quizás habíamos errado en la formación espiritual de la niña, y otros, entre ellos yo mismo, pensamos que los mensajes procedentes de la liturgia oficial, y sustentados por la tradición, pueden producir más de un despiste, algo así como un dislate en mentes tan poco formadas, que son verdaderas esponjas necesitadas de seguridades a las que agarrarse con fuerza.
    Al igual que sucede en la Semana Santa, con la conmemoración de la pasión y muerte de Jesús, en las fiestas navideñas, creo que se incide "demasiado" en la anécdota, y se habla poco del Hijo de Dios vivo...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 25.12.16 | 12:29

    Dicen que una plancha de grafeno, que pesa menos que un pelo del bigote de un gato, tiene consistencia para aguantar todo el peso del gato, y dicen también que todo el Universo ,con lo inconmensurable que es, salió de menos que una pelotita de billar y que puede terminar volviendo a ser una canica. Y luego van muchos y se preguntan que dónde está Dios. Si no son capaces de verlo en tales portentos, que miren la cara de un niño cualquiera, sobre todo si en sus facciones, mojadas por el llanto, se percibe ya la crueldad de la vida.
    ¡Hay tantos encuentros y presencias para quien tiene abiertos los ojos y el corazón! Feliz Navidad.

  • Comentario por Oliva 25.12.16 | 09:05

    "Os ha nacido un salvador, que es el Mesías, el Señor. Lo encontraréis envuelto en panales" Lc 2, 11-12. ¡Feliz Navidad, familia!

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