Blog de Jairo del Agua

¿Tiene la Jerarquía misericordia del Pueblo de Dios? (4º Parte: "Liturgistas más duros que terroristas")

24.10.16 | 08:00. Archivado en Religión

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"Mi alma llorará en secreto por vuestro orgullo; llorará sin descanso y mis ojos derramarán lágrimas, porque el rebaño del Señor es conducido al cautiverio" (Jer 13,17).
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Terminaba la parte anterior, la penúltima, llorando por una Iglesia que camina hacia el destierro. No es la primera vez que lloro públicamente por mi Iglesia (1).
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Se nos vacían los templos, nuestros hijos no comprenden nuestra religión (a pesar de que les impusimos estudiarla), la gente nos mira con recelo o vergüenza ajena, salvo cuando demostramos solidaridad. No comprenden ni nuestro rancio inmovilismo, ni nuestras teorizaciones o supersticiones.

Pero seguimos rechazando a los profetas, no queremos oír críticas, nos aferramos a las formas, a las cuadrículas, a los ritos, a las rutinas, a las "tradiciones de barro". Confundimos "fidelidad" con "clericalismo". Nuestros Pastores se pasan la vida haciendo "planes", pensando en evangelizar, ideando estrategias, "pensando"... Es lógico, son intelectuales, los mejores de la clase, los triunfadores, los llamados a mandar.

No les niego buena voluntad, es seguro que la tienen (también la tenían los crucificantes del Señor). Creo que les falta lucidez interior (Espíritu), realismo y escucha. Miran y remiran su ombligo y el de su claque, pero NO se meten entre las ovejas. Y mucho menos salen corriendo tras de las que huyen porque pasan "hambre" en el majadal.

¿Quién pregunta y escucha a los fieles? ¿Quién se preocupa de sus quejas y llantos? ¿En qué buzón podemos depositar nuestras súplicas y sugerencias? A los "Protestantes" (lo escribo con mayúscula por respeto y cariño) les echamos en su día (¡qué pecado!). Y ahora a los protestones, quejicas y críticos que buscan la luz del horizonte, les arrinconamos o los hundimos. (¡Hay que mantenerse en lo de siempre. Nos lo ha dicho "dios" porque somos sus elegidos, sus intérpretes infalibles!).
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¿Nos preguntaron sobre lo que deseábamos los católicos de la oración comunitaria, de la Liturgia obligada? ¿Nos acercan los recientes y flamantes Libros Litúrgicos al verdadero rostro de Dios? ¿Nos ayudan a dirigirnos a Él sin confusión?

Perdonadme mi obsesión y mi insistencia: Creo que seguimos llenos de ídolos (humanos y divinos) a los que gritamos como los antiguos baalitas: "Al mediodía, Elías comenzó a reírse de ellos: ¡Gritad más fuerte! Si él es dios, tal vez esté ocupado o quizá esté haciendo sus necesidades o tal vez salió por un rato. A lo mejor está durmiendo…" (1Re 18,27). (Me viene a la memoria la señora que ayer entró, durante la consagración, directamente a la capilla de san Judas donde no falta ni hucha, ni flores, ni velas. Es que es muy rentable…).

Mientras tanto el Amante invisible sigue aporreando nuestra puerta con todo su amor, consuelos y auxilios: "Estoy a la puerta y llamo…" (Ap 3,20).

¿Qué hacen nuestros "guías", los responsables del Pueblo? Pues editan preciosos libros litúrgicos "obligatorios" con enormes lagunas, equívocos, confusiones y antiguallas (algo he ido desgranando en los anteriores capítulos). Reconozco que no puedo tragar tanta petición, tanta intercesión, tanta palabrería, tanta abstracción, tanta frialdad, tanta rutina y tantas incompresibles "antigüedades".

Si sigo celebrando la santa Misa con los curas que me tocan en suerte, es porque deseo ardientemente rezar con mis hermanos y unirme a ellos en alabanza y acción de gracias. Y, sobre todo, expresar mi determinación de abrir y abrazar a ese "Amante de la puerta" que espera respuesta. ¡Mi respuesta! La suya la tengo garantizada desde la eternidad.
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Hace algunos meses (en el 2015) me felicitaba yo por el acierto de mis Obispos españoles al haber editado unos nuevos Leccionarios. Ni corto ni perezoso, me fui ilusionado a comprarlos.

Comprobé que era una edición lujosa, bonita, letra grande y no excesivamente cara. Pero cuando comprobé los textos e inquirí sobre ellos, comprobé que eran los mismos de los viejos Leccionarios con una traducción adaptada a los gustos de la CEE. ¡La selección de textos no había cambiado!

Hace unos días (07-10-2016) se presentó en la CEE la 3ª edición del Misal Romano. Me lancé sobre la noticia como león hambriento y me quedé sin dientes contra la dureza e inmovilidad de nuestros jerarcas. Nada importante había cambiado. Lo resumí en la postdata de mi escrito anterior. El comentario de nuestro flamante nuevo Cardenal de Madrid fue tétrico: "Un libro para dotar de mayor esplendor y belleza a las celebraciones de la eucaristía".

Le tengo mucha simpatía a mi Obispo, pero sus palabras me catapultaron directamente al Evangelio: "Limpiáis por fuera la copa y el plato…" (Lc 11,39). "Sois como sepulcros blanqueados que por fuera aparecen hermosos pero por dentro…" (Mt 23,27).
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Yo creía, en mi ingenuidad, que el retraso en la "reforma litúrgica" era debido al coste de unos libros nuevos. ¡Me equivoqué! Se han editado Leccionarios y Misal nuevos y lujosos pero con parecidísimo contenido. Otra vez nos han engañado actuando a su sapientísima bola y olvidando nuestras necesidades: "¡Hipócritas! Sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo. ¿Y cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?" (Lc 12,56).
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No hace mucho Justin Welby (Primado anglicano) visitó al Papa en el Vaticano. En el transcurso del encuentro bromeó: "¿Sabe la diferencia entre un liturgista y un terrorista? Pues que con el terrorista se puede negociar".

Nuestro querido Francisco soltó una sonora carcajada (tal vez protocolaria). Posiblemente más tarde, a solas, se arrepintió y lloró. Es muy triste que quienes deben guiar nuestro acercamiento "oficial" a Dios sean más duros, inflexibles y terrenos que los terroristas…
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¿Si los guías oficiales no saben mostrarnos al Abba de Jesús, en qué Dios creeremos los católicos? ¿A quién rezaremos? ¿Cómo intuir el verdadero rostro de un Dios invisible? ¿Si nos dedicamos casi exclusivamente a pedir milagros, de uno u otro calibre, y nos agarramos a la influencia de "seres humanos" tan limitados como nosotros, cuál es nuestra parte en la construcción del Reino?

El Dios verdadero, el intuido y el revelado, es como el aire que no se ve pero es imprescindible para respirar, para vivir, para alimentarnos. ¿Quién mueve tu corazón, quién oxigena cada célula de tu cuerpo? ¿Dónde guardas la batería que alimenta las múltiples funciones de tu naturaleza? Sin aire, morirías de inmediato. El Padre que nos creó nos abraza en todo momento y nos inhala su aliento para que nos desarrollemos y lleguemos a la maduración de todos los dones que sembró en nosotros (su propio ADN). "¿No acabáis de entender ni de comprender? ¿Estáis ciegos? ¿Para qué tenéis ojos si no veis, y oídos si no oís?" (Mc 8,17).
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A un Dios que siempre está a nuestro lado, que nos levanta cuando queremos volar, no hace falta pedirle gran cosa. Basta con respirarle. Inspiramos para alimentarnos de Él y expiramos para soltar todas nuestras inmundicias, nuestros malos funcionamientos, nuestros errores y atonías.

Cuando nos dirigimos a Él, lo primero es reconocer su entrega "gratuita", su disponibilidad, su transfusión de vida concreta, la tuya. Ahora hacemos justo lo contrario, pretendemos "arrancarle" lo que nos está dando a manos llenas.

Si tenemos sensación de asfixia (podemos pasar por dolores, carencias, fracasos, desesperanzas, oscuridades…) hay que acelerar la respiración, buscar el aire puro (sin contaminación del ambiente), aprender a respirar más hondo.

Nuestra oración debería ser expresión de nuestros íntimos deseos, de nuestras aspiraciones, incluso de nuestras quejas y llantos. Eso nos ayuda a apoyar nuestra fragilidad, a estimular la fuerza interior, a ser conscientes de nuestras potencialidades, a utilizarlas y crecer (movernos). La oración es al espíritu lo que la gimnasia al cuerpo: el medio de fortalecerse y desarrollarse.

Pedirle al aire (siempre acariciándonos) que nos dé, nos dé, nos dé… es bastante absurdo. Me imagino a ese Padre amante diciéndonos lo que yo suelo repetir a mis hijos: "Te lo he dado todo y te lo seguiré dando. Pero no puedo vivir tu vida por ti. Eres autónomo y libre, construye tu vida con buenas decisiones".
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Cuando ores, observa si estás pretendiendo que Dios se mueva, porque entonces estás imaginando un "dios pequeñito y falso". Para orar has de situarte en "lo mejor de ti" y concientizarlo, sentirlo, desear realizarlo, expandirlo. Procura evitar los "te ruego", "te pido", "escúchame", "acuérdate"…

Intenta expresar lo que sientes en la profundidad de tu ser: Quiero, deseo, anhelo, me adhiero, busco, decido, estoy determinado, etc. En suma, tú te mueves consciente y libremente hacia Dios, intentas asociarte a sus deseos (que no son otros que tu feliz madurez) y no a la inversa.

¡Claro que es válido y consolador apoyar nuestra fragilidad, tristeza, soledad, pobreza, miedo, pecado y llanto en el regazo de Dios! A mí me resulta muy pacificadora esta jaculatoria: "Me abandono en Ti, confío en Ti, descanso en Ti". O la bíblica: "En Ti somos, nos movemos y existimos" (He 17,27). Y me dejo arrullar…

A veces pienso cómo rezaría un "grano de trigo" a la madre tierra, si gozara de libertad e inteligencia como yo. Me imagino que expresaría sus deseos de zambullirse en el surco y dejarse enamorar por el "abrazo de la tierra" para germinar, desplegarse y convertirse en alimento. ¿Se parecen nuestras oraciones litúrgicas o privadas a la "oración del grano de trigo"?
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Que todo esto NO sea enseñado y practicado por nuestros dirigentes en la "oración oficial" por excelencia, en la santa Misa, me llena de frustración y tristeza. En vez de ayudarme me ponen zancadillas. "¿Somos también nosotros ciegos? Y les dijo: Si fueseis ciegos, no tendríais culpa; pero como decís que veis, seguís en pecado" (Jn 9,40).

¡Qué maravillosa catequesis sería una "oración litúrgica" bien construida, bien apoyada en el Evangelio! La repetición nos sacaría de los "falsos dioses", de las "supersticiones" y nos ayudaría a vislumbrar al Padre.

Para los que rezamos con la Iglesia sus "oraciones oficiales" (santa Misa u Oficio divino) qué alimento más nutritivo sería. Por ejemplo, nunca he entendido que no se incluya en algún Canon la llamada "oración sacerdotal" de Juan (Jn 17,11).

Otra pregunta que me asalta y me lacera: ¿Estos señores (no hay señoras) que nos dirigen harán "oración personal" de verdad o se conforman con las rutinas litúrgicas? ¿Por qué no ven lo que a mí -incauta ovejilla balante- me llega como un chorro de luz, como una evidencia? ¿De qué predican o enseñan, de conceptos y abstracciones, de sus tesis doctorales, o de la "vida interior" que descubren en la búsqueda y contemplación del Abba de Jesús?
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Quisiera terminar con broche de oro esta larga meditación. Es de justicia expresar mi admiración, agradecimiento e inacabable afecto a los misioneros, sacerdotes, teólogos, catequistas, monjes y monjas que ayudan al Pueblo de Dios a descubrir el "verdadero rostro" de nuestro Padre.

Muchos no pueden expresarse públicamente con la claridad que yo lo hago porque se juegan el pan nuestro de cada día... A ellos dedico mi libertad, mi claridad y mi denuncia. Sé que ellos sienten lo mismo. ¡Ojalá les sirva de consuelo y esperanza!

Porque el problema que aquí denuncio no es de todos los eclesiásticos de a pie, sino de la Institución y quienes la dirigen desde distintas cúspides. La han convertido en "estatua de sal" que mirando atrás se ha quedado inmóvil. Solo el gemido incansable del Pueblo, empujado por el Espíritu, la hará despertar. Olvidaron el Evangelio: "El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás no es apto para el reino de Dios" (Lc 9, 62). Olvidaron que somos cristianos y no judíos: "El vino nuevo se echa en odres nuevos" (Mt 9,17 y Sinop.).

A mí y a tantos solo nos queda el consuelo de la luz que nos guía y de la plegaria del Señor: "Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla" (Mt 11,25).
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Un ejemplo corto de la forma de orar de los adoradores del Abba de Jesús:

"Señor, Dios nuestro, que nos amas a cada uno con amor de enamorado, queremos sentirte y amarte como tú nos amas. Queremos caminar en la Luz que nos trajo tu Hijo Jesucristo y desarrollar todas nuestras capacidades para nuestro bien y el de todos nuestros hermanos". Amén.

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(1) "Un Jeremías de pacotilla en la barca de Pedro"

http://blogs.periodistadigital.com/jairodelagua.php/2014/06/06/p352972#more352972
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Así llora el Pueblo de Dios:

¡Tenemos hambre! ¡Tenemos hambre! ¿Oyen Señores Obispos el llanto de los católicos a los que ustedes sirven piedras untadas de mantequilla?

https://www.youtube.com/watch?v=IvtKUN1xxTM

¿Los que se ríen serán los inmisericordes liturgistas? ¿O los que los nombran y aprueban?

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Comentarios
  • Comentario por conchita 13.03.17 | 13:33

    Gracias jairo. Mil gracias por tu reflexiones. Me ayudan mucho

  • Comentario por Isabel G 22.11.16 | 01:46

    Bienvenida Gacela. Es un placer que hayas regresado al blog. Comparto algunas de tus reflexiones. Pero creo que hay que seguir participando e ignorar a ciertos comentaristas, que lo único que hacen es obstaculizar las conversaciones y agredir injustamente a Jairo y a quienes lo admiramos

  • Comentario por Gacela desde Murcia 16.11.16 | 20:44

    Querido Jairo. Hace tiempo que dejé de leer asiduamente ,los comentarios de tu blog por las disquisiciones y enfrentamientos entre los comentaristas, no me aportaban nada y lo peor es que no me iluminaban.. Retomo la lectura por casualidad y me encuentro con la grata sorpresa de lo leído amigos todos a los que recuerdo con gran cariño ,sin conocerlos .OK GALETEL SARUCE ISABEL ... la primera entrada de OK me gusta especialmente y a ella uno, como yo siento a Dios dentro de mi en mi pequeñez (en mis luces y mi sombras) ,siempre a la espera siembre cuidándome. Me habla directamente a través de los acontecimientos de la vida en el mar ,en el que vivo ,y en una buena comida con los amigos, en el amor de mis hijos y de mi pareja en el ramo de flores que en hospital recibo ,en la enfermera que me calma el dolor, ahí si que lo percibo constantemente. La vida que toco todos los días y a las personas que les presto atención creo que atendiendo al débil es como intento parecerme a EL

  • Comentario por Isabel G 11.11.16 | 02:07

    Para mí es un placer también leer a ok, saruce, galetel ,deacuerdo, Jesús y María Cristina. Creo que el cristianismo es, en última instancia, un problema de fe.Todos los creyentes en Jesús de Nazareth(sean experimentados teólogos o niños pequeños)convergen, pese a sus distintos carismas, en ese punto. No podemos interpretar racionalmente a Dios.Sólo nos ha sido dada la posibilidad de conocerlo en su auténtico rostro, a partir de la persona de Jesús. La Encarnación y la Resurrección son los pilares de nuestro catolicismo.Son aspectos constitutivos de la esencia de Dios Pero pertenecen a la esfera de la fe. EL Espíritu Santo es quien, desde nuestro interior más profundo, nos ilumina y permite que Dios nos moldee a su imagen y semejanza. O sea, que podemos ser seres amorosos como nos enseñó Jesús

  • Comentario por OK 07.11.16 | 11:56

    Aunque no sea más que para darle higas a "Pocos sois", a quien, al parecer, el burro le gusta grande, ande o no ande, diré que la liturgia no es, en última instancia, más que la forma comunitaria de la vida cristiana, organizada en torno a un mismo Padre, un mismo alimento y un mismo Salvador. Que la liturgia sea espectacular y hermosa es solo una circunstancia epidérmica, en consonancia con el deseo de que todo lo relativo a Dios sea lo mejor, pero a condición de que, al ofrecérselo, no dejemos morir a nadie de hambre. Lo importante de la liturgia es la vida comunitaria que alimenta. Es acertada si así lo hace, deteriorada e inútil si el cristiano sale de ella con la sola sensación de haber cumplido un precepto rutinario. De ahí que la liturgia sea espejo del conjunto de la vida cristiana, un espejo que, lamentablemente -Jairo tiene mucha razón- hoy ofrece una imagen deformada. "Isabel G", "saruce" y "deacuerdo", da gusto leeros. Que se chinche "Pocos sois".

  • Comentario por deacuerdo 07.11.16 | 11:01

    Efectivamente es imposible dialogar con liturgista vaticanista... Hace años lo pude comprobar personalmente: curiosamente los pastoralistas queríamos incorporar lo litúrgico a lo pastoral. El liturgista vaticanista se impuso (sin argumentos, con razones imposibles de digerir, vamos más bien...sólo su condición de presbítero le bastó frente a los pastoralistas laicos). Desde entonces me convencí (y ya unos cuantos años me dan la razón) que una parroquia que mantenga (aunque sólo sea como colaborador) a un cura liurgista, está perdida.
    Y hasta se consideran con derecho para decirle al maestro de cantos que "tal canto no ME gusta", aunque el pueblo santo de Dios lo cante a pleno pulmón.
    Y si en la misma parroquia existe un teólogo adscrito a algún movimiento (ya se me puede entender), tal señor también tiene derecho a tratar de imponer su veto a determinados cantos de tal tiempo litúrgico...
    Bueno, que se me acaban los caracteres que apoyan tus "visiones", Jairo.

  • Comentario por saruce 06.11.16 | 11:37

    Es una sencilla y oportuna propuesta la de Isabel G, a mi parecer.
    En realidad, lo que algunos buscamos al acercarnos y participar en ciertos blog´s, como comentaristas, no es sino eso mismo.
    Casi todos somos adultos mentales, solemos tener las ideas lo suficientemente claras como para exponer nuestro criterio, y discutir amablemente las actitudes y planteamientos de los demás.
    la mayoría de nosotros no buscamos otro tipo de explicaciones, sino que queremos estudiar otros puntos de vista, sobre los que meditar, "si el cuerpo nos lo pide".
    Las exégesis se las dejamos a los llamados "padres de la Iglesia", ya que ellos son los que normalizan y ordenan ritos y liturgias, que los cristianos de a pie hemos de aceptar, por el artículo 14.
    La riqueza que se desprende de un blog concurrido, como el de Jairo, flexibiliza nuestras entendederas, y cómo no, desoxida nuestra espiritualidad.
    Un abrazo.

  • Comentario por Isabel G 05.11.16 | 13:49

    La lectura de la Biblia no es para hacer disquisiciones teológicos ni exégesis de ningún tipo. Es para buscar las palabras de Jesús y obtener luz a partir de ellas. Hay una página en Internet que se refiere a estos grupos y se encuentran pedidos de muchas personas que quien integrarse a los mismos, en forma presencial o virtual

  • Comentario por Isabel G 05.11.16 | 13:46

    Me uno a los deseos de Jairo y a los comentarios de ok, galetel, saruce, Jesús Alonso y María Cristina. En desacuerdo con lo expresado por Pocos Sois. Creo que somos muchos los que necesitamos cambios en nuestra Iglesia para que nos acerque al genuino rostro de Dios. Hay una importante propuesta de José Pagola , que sugiere la formación de grupos de personas, a las que denomina GRUPOS DE JESÜS. El objetivo de ellos es la lectura de la Biblia para acercarse a las auténticas enseñanzas de Jesús, sin intermediarios. En ellos(que ya funcionan en forma exitosa en España y otras partes de Latinoamérica)todos los miembros son iguales y si hay religiosos entre ellos, no gozan de una situación de privilegio. Muchos de estos colectivos se han consolidado y ( sin abandonar la propuesta originaria)se han dedicado a tareas como la atención de inmigrantes, ancianos, niños huérfanos, indigentes, etc

  • Comentario por Pocos sois 31.10.16 | 09:55

    La secta jairista en internet es cada vez más exigua.

  • Comentario por saruce 28.10.16 | 12:08

    Partiendo de una base, en la que no me siento capacitado para impartir lecciones de espiritualidad, porque carezco de sabiduría para ello, quiero creer (aún no lo tengo muy claro) que hay buenas personas que tratan de explicar lo que para algunos son misterios insondables, con la mejor voluntad.
    Unos son teólogos, otros son estudiosos, otros, personas muy santas, y otros (ignoro si muchos o pocos) si no lo son, así lo creen en su interior.
    Y como no me gusta dar trabajo a los demás, ya que cada uno tiene sus propias obligaciones, pienso que hay asuntos que merecen un cierto tacto, una sensibilidad extraordinaria para que puedan ser divulgados, sin perjudicar a otros.
    Siempre me he preguntado a lo largo de mi ya larga vida, que quién posee la verdad, y no he hallado la respuesta, sino en Jesús, que dijo "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
    No me agradan las medias verdades, ni las lucubraciones.
    Y pido perdón si molesto.

  • Comentario por María Cristina 26.10.16 | 21:55

    Gracias querido Jairo,un vez más me deslumbras con tus sabias reflexiones,que me orientan y me dan confianza en el amor de Nuestro Señor para con nosotros Que desde mi estrella- que brilla en este sur pampeano- te lluevan abundantes bendiciones. No te desanimes.¡Adelante! ¡Fuerza!

  • Comentario por Jesús Alonso 26.10.16 | 19:33

    Amigo Jairo...una vez más MUCHÍSIMAS GRACIAS porque no tienes ese "juramento antimodernista" al que obliga la Jerarquía a todos: superior de comunidad religiosa, sacerdote, obispo...a jurar obediencia a ellos¡¡ algo que me produce escalofríos siempre que asisto a alguna de esas ceremonias, que de litúrgicas no tienen nada, especialmente cuando he asistido a la consagración de un nuevo obispo¡¡¡ Es el puro reflejo de todo lo que dices con harta claridad y con profundo dolor en tu ser de fiel católico. Admiro tu sentido de pertenencia a nuestra Iglesia, precisamente porque una manera hermosísima de pertenencia es denunciar los errores lo mismo que hizo Jesús con la religión judía de su entorno. Tenemos un ejemplo a seguir, claro que siguiéndolo, nos tocará la persecución; ya te ha tocado, ya me ha tocado, como ha tocado a miles de personas que amando intensamente a la Iglesia, "no comulgamos con ruedas de molino". GRACIAS

  • Comentario por galetel 26.10.16 | 12:35

    Estuvieron de acuerdo; no discreparon sobre la idea fundamental sino luego, sobre las consecuencias que sacaba Pablo para incorporar a los gentiles.
    Esto es lo que se deduce de los datos más plausibles.

    Los discípulos y los familiares de Jesús eran galileos toscos y sencillos. No pudieron sacar la idea de que el Jesús que habían conocido tan de cerca era ese “Cristo celestial divino”, el Señor al modo del “hijo de hombre de Daniel”, de unas simples elucubraciones teológicas propias; tuvieron que ir precedidas, para ellos, por unas experiencias sumamente extraordinarias que los impulsaron a tener esa fe notable, tan ajena a sus expectativas judías, con tanta extrema firmeza y poder de convicción.

  • Comentario por galetel 26.10.16 | 12:33

    (Copio a continuación algo de lo que acabo de poner en el blog de A. Piñero, por si interesa):

    ¿Cómo es posible que un hermano de Jesús, que lo había estimado "fuera de sí", haya llegado a creerlo exaltado a ser "el Cristo celeste de la fe", después de saberlo muerto crucificado? ¿Cómo pudo coincidir con el advenedizo Pablo?

    La idea de que Jesús, el “Jesús histórico”, después de morir crucificado había sido exaltado a ser el “Cristo celestial de la fe”, se le ocurrió también a Pablo a pesar de que había perseguido a quienes la proclamaban antes, y, después de meditarla durante tres años, la confirmó consultando a Pedro (Cefas) y Santiago (Jacobo-el-hermano-del-Señor) ca. 35. Después de predicarla entre los gentiles, y sus consecuencias, durante catorce años, volvió a confirmarla en Jerusalén ca. 49-50 con los líderes judeocristianos, de los cuales el principal era ese Jacobo-el-hermano-del-Señor, para comprobar que “no había corrido en vano”. Estuvieron de acu...

  • Comentario por OK 26.10.16 | 12:18

    ... En cuanto a la resurrección en sí, pura imaginación cuanto elucubremos. Jesús ya lo zanjó al hablar de la esposa de los siete hermanos. Eladio Chávarri, a quien he aludido en más de una ocasión, habla de que lo referido al más allá de la muerte se reduce en una "esperanza radical" para el cristiano. Es decir: no sabemos absolutamente nada. Las postrimerías surgen como aportes racionales para rellenar lagunas mentales. Las detalladas descripciones de teólogos medievales a ese respecto son candorosas y osadas, al decir del mismo Chávarri. La "forma de vida" que nos espera tras la muerte -y nos espera una, según esa misma esperanza- pertenece a los designios inescrutables de Dios. Quien describa el cielo, cuente las penas de las almas que se están purgando o hable de los horrores de un inaudito infierno es solo un osado especulador que persigue algún fin inconfesable. Solo tenemos la luz y el consuelo de saber que nuestro destino es un Dios amoroso y benefactor.

  • Comentario por OK 26.10.16 | 12:06

    Complejos los temas suscitados. El humanismo admite una dimensión tan honda y transcendental como para concebir el plan de salvación como un plan de humanización al estilo de Cristo, Dios humanizado. De ahí el optimismo radical de que en Jesús Dios redime todo lo humano, a todos los hombres. Otra cosa son las hoy famosas "cenizas", tema pintoresco. Entiendo el empeño loable de nuestra Iglesia por darle al "cuerpo" (el hombre es todo cuerpo y todo alma como unidad indisoluble) la veneración e incluso el culto que merece, pero legislar sobre cómo deben ser tratadas las cenizas de una cremación humana equivale a meterse, en moral, sobre la longitud de las faldas femeninas o la anchura de los escotes. Incluso pensando que esas cenizas no son tales, sino (según me dijo un funerario) restos óseos molidos tras la cremación, lo razonable es pensar que allí ya no hay cuerpo ni nada parecido. De los muertos solo nos queda memoria y sentimientos, veneración y amor...

  • Comentario por galetel 26.10.16 | 11:42

    Sin poder explicar la resurrección de un modo más satisfactorio para la mentalidad moderna, no es posible fundamentar que exista realmente un Dios que es Amor. Porque esta idea se fundamenta sólo en que Jesús fue resucitado y exaltado por Dios. El humanismo de amor y paz no se fundamenta en Dios; no necesita del cristianismo. Se puede ser humanista sin ser cristiano, aunque no se pueda ser cristiano sin ser humanista. El cristianismo refuerza el humanismo natural, pero requiere de la fe en que Jesús fue resucitado y exaltado por un Dios que es Amor para redimir con Jesucristo a todas las víctimas de la historia.

  • Comentario por Saruce 26.10.16 | 11:23

    Querido amigo Jairo, ¿me concedes espacio para despotricar un poco?.
    Ya no estoy airado (cabreado es más real y castizo) y creo poder decir serenamente, que en la decisión de nuestros hermanos de "la Doctrina de Fe" de tan negra historia y peores resultados en los creyentes, se han vuelto a equivocar.
    Y lo peor, desde mi humilde posición de católico de a pie, es que han arrastrado consigo a Francisco, nuestro papa, y adalid de la coherencia cristiana.
    Claro está que, algún día tenía que pasar como "chorlito", para que la historia no diga de él que fue un papa perfecto.
    Me da pena esta Iglesia a la que amo, cuando sus jerifaltes y mandamases están ociosos, y se dedican a fastidiar a los humildes.
    Cambio de tercio:
    Hoy, en un programa de radio, uno preguntó:
    ¿Con qué edad se regenerarán los cuerpos cuando se junten con las almas, según esos señores?.
    Necesitábamos más dogmas, ¿o no?.
    De amor y de paz no se habla.
    ¿Para qué?.

  • Comentario por galetel 25.10.16 | 12:49

    "Ama a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a tí mismo", -como es sabido- es la unión de dos frases del Antiguo Testamento: La primera frase extraída del Deuteronomio (6, 5), la segunda extraída del Levítico (19, 18). Jesús hizo la unión, de dicho y hecho.

  • Comentario por saruce 25.10.16 | 12:14

    En una de las lecturas del post, de este post, aprecié un mucho de radicalidad, algo de rabia controlada, pero ni una pizca de desesperanza, circunstancia que me proporciona una gran alegría.
    Hay momentos, y hasta días bajos, en los que nos dejamos llevar por oscuros sentimientos o presagios, pero creo que es muy interesante, que no dejamos de observar la luz al final del túnel.
    Yo también espero que el exceso de clericalismo nos permita ver el bosque, los árboles, y las plantas, a ras de tierra.
    Cuando me veo muy abotagado, pienso en el colmo de los colmos que, como creo ya haber escrito en más de una ocasión, está en el Catecismo de la Iglesia Católica, con cerca de mil doscientas entradas, para explicar, ampliar, y enseñar algo que Jesús resumió en las catorce palabras más hermosas del Cristianismo:
    "Ama a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a tí mismo".
    Creo que no existe mayor exageración, en lo religioso.

  • Comentario por OK 24.10.16 | 11:44

    Dura, estremecedora y muy interpelante meditación la de hoy, amigo Jairo, que a mi, que me muevo en otra onda desde hace tantísimo tiempo, solo me aporta la fuerza aleccionadora de tu propia "obsesión" por desvelar a través de tu fe, tu pensamiento,tu reflexión y, sobre todo, tu oración, tan razonable y humana, el genuino rostro de un Dios a quien nadie ha visto pero que todos sentimos. A Dios lo llevamos dentro y nos rodea por todas partes. Es muy fácil hablar con él porque siempre está despierto y, más aún, deseoso de charlar con nosotros. En cierta ocasión me conmovió profundamente hasta convertir mis ojos en fuente la oración del "ateo" Unamuno, grabada como epitafio en su nicho salmantino: "Méteme, Padre Eterno, en tu pecho, misterioso hogar. Dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar" (cito de memoria). ¡Cuánta fe, piedad, devoción y humanidad destila! ¡Ay si los cristianos acudiéramos a la iglesia para reposar en ese mismo lecho!

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Octubre 2017
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