No tengo ganas de escribir. Demasiado ruido fuera. Demasiados políticos beligerantes, demasiados egoísmos poniendo palos a las ruedas de la Nación, intereses parciales contra el interés general, permanentes e indisimulados asaltos al poder...
¡Cuánta ambición y qué poca solidaridad cuando urge "trabajar todos a una" para salir de la niebla! Mientras mi Patria se desangra, los buitres de dentro y de fuera, de una u otra especie, sobrevuelan, acosan e incluso atacan.
Estoy aprovechando estos preciosos días de vacaciones para terminar una guía. No la leo, la escribo. Es un buen ejercicio de disciplina y concentración que me está exigiendo -como todo en la vida- mis renuncias. He renunciado a la improvisación, a mi tendencia a posponer, a la engatusadora pereza y al engaño de que la disciplina ya no es necesaria en la edad adulta.
Estoy recogiendo en esta guía diversos elementos que facilitan la vida. Me consta que en este tema -como en tantos otros- casi todo está escrito, dicho y pensado.
"Bendigamos las estructuras que protegen, orientan, elevan y aceleran la búsqueda. Destruyamos las que encierran, atemorizan, paralizan y aplastan". JdA.
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De todos es conocido el cuento "la muñeca de sal" de Tony de Mello:
"Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.
- ¿Quién eres tú? Le preguntó al mar la muñeca de sal.
Miércoles, 19 de junio
Carlos F. Barberá
Guillermo Gazanini Espinoza
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
José Alegre
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo