Blog de Jairo del Agua

La transformación es la clave (Ni nueva, ni vieja, solo evangelización auténtica para el tiempo presente)

30.01.12 | 09:00. Archivado en Educación, Religión, Empresa
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Brote

Ahora resulta que todos presumen como locos de "nueva evangelización", incluso los que siguen atrincherados en Trento. El caso es figurar en la cresta de Roma, aunque sea con los viejos cacharros o la principesca apariencia medieval. Algunos grupos católicos son verdaderos expertos en apropiarse no solo del Evangelio, sino de la Iglesia, del Papa y de la mismísima Divinidad. ¡Mal comienzo!

Este predicador de secano -sin agrupar y libre como la luz- intuye que la "nueva evangelización" consiste en volver sinceramente al Evangelio. Lo que no significa vivir como "in illo témpore", sino caminar entre la AUTENTICIDAD y la ACTUALIDAD, sin hacernos trampas en el solitario, ni romper la baraja, ni marcar las cartas. Y me parece que lo más auténtico, esencial y actual del Evangelio es la vida humana: "He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn 10,10). Permitidme meter las manos en harina durante unos minutos, aunque me salga un pan como unas tortas.

"La vida es transformación o no es vida". De ahí la frase evangélica: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto" (Jn 12,24).

El dolorismo (1) (imperante durante mucho tiempo y originado en la antigua interpretación de la cruz como expiación necesaria) ha entendido ese versículo como llamada al sacrificio, a la renuncia, a la necesaria muerte del cristiano. Otros han leído un anuncio de la pasión. Unos y otros se han enredado en el verbo "morir" y han ignorado la llamada a la "transformación" y a la "vida".

Cerezo

Para mí es evidente que ese texto llama a la vida, NO al enterramiento y la muerte. Solo transformándose día a día -como el grano en el surco- puede el hombre crecer y dar el fruto que está llamado a dar. Para avanzar hay que dar continuos pasos, dejando que muera el anterior, sin apego a los pasos superados, sin retroceder... Solo así se puede hacer un camino, especialmente el camino de la maduración humana. Solo así, en continuada transformación, se puede llegar a ser lo que cada uno es de fondo.

La ascética cristiana -la puesta en orden de la persona- no hay que entenderla como un cortejo de muerte o un yunque de dolores, sino como una sucesión de partos. Algunos más dolorosos que otros, pero todos felices alumbramientos de vida. VIDA que pugna por brotar desde nuestras entrañas preñadas de Dios, aunque algunos no lo sepan, no lo sientan o no se hayan parado a escuchar ese gozoso latido interior. ¡Pobres! Porque vivirán su gravidez como un peso insoportable, como una búsqueda insatisfecha, como una duda acongojada…

La religión debería ser el impulso para la transformación, puesto que la plenitud humana termina en Dios mismo: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mt 5,48). "Nos hiciste, Señor, para ser tuyos y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti" (San Agustín). Quienes la han convertido en rígido inmovilismo, o en seguimiento ciego de otros hombres, o en ritos vacíos, o en repetición de actos sin efecto interior, o en cumplimiento externo, o en espectáculo sin consecuencias, tendrán que dar larga cuenta de su engañosa dominancia. "¡Fariseo ciego, limpia primero el vaso y el plato por dentro, para que también por fuera queden limpios!" (Mt 23,26).

Quienes han convertido el Evangelio en una llamada a la muerte (dicen que a imitación del Crucificado, olvidando que fue el "inmovilismo de la religión" quien lo asesinó) en vez de a la VIDA -que exige una transformación permanente, una respuesta progresiva y una maduración constante- habrán caído en la más terrible de las mentiras: imponer la corrupción de la Palabra de Dios.
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Padre riega

El Mensaje es todo lo contrario, es una llamada a la vida "humana", a la corriente vital que nos inunda desde el fondo. "Mediante el testimonio admirable de tus santos fecundas sin cesar a tu Iglesia con vitalidad siempre nueva" (Prefacio II de los santos).

Quienes se han instalado en una religión de petición, en un anestésico de la conciencia, en una dejación de la responsabilidad personal, en el perchero para colgar nuestros problemas del Cielo, han olvidado que la gestión de nuestra vida y del mundo es cosa nuestra y que el Creador ya nos ha volcado todos sus dones: "Multiplicaos, llenad la tierra y dominadla" (Gén 9,7). No se puede tener engañada a la buena gente. Habría que repetir sin miedo: "La petición sin adhesión no sirve para nada". Lo que calienta no es pedir el sol, sino ponerse bajo sus rayos.

¡Por supuesto que necesitamos apoyarnos en ese Dios amante y amado para vivificarnos! Estar en contacto con Él, dejarnos abrazar y mimar, ser permeables a sus luces y colores, agarrar fuerte su mano cuando resbalamos o el peligro acecha, aceptar lo que no entendemos y nos hace sufrir o dudar… Pero el proceso de transformación, la superación de nuestra animalidad, la metamorfosis para llegar a ser "humanos", es nuestra tarea de toda la vida.

Se ha hablado tanto de lo "sobrenatural", se han construido tantas teorías, inventado tantos automatismos, que pensamos en lo "sobrenatural" como la soga de la campana por donde baja la gracia divina cuando tiramos y despertamos a Dios. Se nos ha olvidado que lo "sobrenatural" es lo más "natural" del mundo, ya está en el interior de cada persona desde su nacimiento: "El reino de Dios está dentro de vosotros" (Lc 17,21). Y hemos perdido la noción de que la vida es el proceso de transformación en "humanos", es decir, en "hijos de Dios", transcendiendo nuestro soporte material.

Por eso el Hijo se llama a sí mismo "hijo del Hombre" (el Modelo, el Camino de transformación, la Verdad de nuestra realidad, la Vida feliz a la que estamos llamados). La condición de "ser humano" no nos la da el haber nacido de una mujer, ni siquiera el disfrutar de inteligencia. Sino el proceso vital de transformación, la realización concreta e individual de la "imagen y semejanza" (Gen 1,26).

Se ha hablado mucho de "conversión", que es la rectificación continua de nuestros errores. Pero poco de crecimiento, de "transformación", que es la finalidad de la vida: llegar a ser nosotros mismos, solo nosotros mismos y plenamente nosotros mismos. Es decir, llegar a realizarnos como el hijo o la hija que el Padre creó, superando nuestros instintos, ambiciones, complejos, falsedades, ambientes y heridas. En suma, levantándonos sobre nuestra inconsciencia, contingencia y animalidad. El hermano mayor del pródigo estaba convertido pero no transformado.

Joven rico

El Evangelio está plagado de llamadas a la "transformación", más allá de la "conversión". Citaré algunos ejemplos: Cuando el joven rico afirma: "Todo eso lo he cumplido desde pequeño" (Mt 19,20), está diciendo que ya está convertido. La continuación es: "Anda, vende todo lo que tienes… después ven y sígueme" (Mt 19,21). Que significa: Ven conmigo e imítame, transfórmate y ayúdame a transformar.

Cuando Pedro camina al lado de Jesús y ve que Juan les sigue, pregunta: "¿Señor y éste qué?" (Jn 21,21). La respuesta es similar: "Si yo quiero que éste se quede… ¿a ti qué? Tú sígueme". La llamada y el seguimiento siempre son personales e individuales, transformantes. Aunque después necesitemos el apoyo de la comunidad para contagiarnos y contagiar.

Cuando Marta -convertida y entregada al servicio del Señor- se queja: "Dile que me ayude" (Lc 10,40), la respuesta es: "María ha escogido la mejor parte". La impregnación, la transformación, el proceso de desarrollo personal, es la parte esencial. Detrás vendrán inevitablemente los frutos.

Pero no basta con saberlo y desearlo. Hay que poner los medios que nos ayuden en esa transformación. Para mí son básicamente dos: la oración personal y la formación sicológica experiencial. Hay que sumar espiritualidad y sicología (pura actualidad). Es imprescindible saber quiénes somos, de qué estamos hechos y a qué estamos llamados, cuáles son nuestros buenos funcionamientos, cómo decidir lúcida y libremente, etc.

No son los libros, ni las teorías, ni las abstracciones, ni los títulos, ni los éxitos humanos, ni el poder (mundano o eclesiástico) lo que nos hará crecer, ni siquiera el estado civil o religioso. Lo que nos hace desarrollarnos es salir de nuestras inconsciencias, experimentar nuestras capacidades, tocar nuestros dinamismos, hacer luz en nuestra interioridad, explotar el tesoro interior, ahí reside lo auténticamente humano y sagrado. Cuando se llega a perforar ese pozo artesiano, es inevitable que surjan con fuerza las obras.

En nuestra Iglesia se ha dado muchísima importancia al SABER. De hecho estamos dirigidos por "sabios y entendidos", por "doctores", por los más intelectuales. Si queremos conseguir esa "nueva evangelización" de que tanto se habla, habrá que priorizar el SER (muy por delante del tener, poder, saber o servir) porque el camino del ser es el camino de Dios, el camino de la realización personal, de la máxima fructificación y eficacia, de la máxima ayuda a los demás. Lo esencial de un árbol no son las ramas, ni siquiera el tronco, sino las raíces vivas y profundas que generarán y alimentarán el resto.

Caminantes

Solo cuando prioricemos la "transformación personal" (en la catequesis, en la liturgia, en la oración, en los sacramentos, en la cadena jerárquica, etc.) habremos iniciado la "nueva evangelización", habremos encontrado el camino de la máxima eficacia personal y solidaria: "Dad limosna de lo de dentro y lo tendréis todo limpio" (Lc 11,41).

El Evangelio es camino de transformación, de conquista de la plenitud humana, de felicidad por la autorrealización, que en eso consiste la salvación a que todos estamos llamados: "Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté dentro de vosotros y vuestra alegría sea completa" (Jn 15,11).

El Evangelio no es un libro que hay que estudiar, ni una doctrina a la que hay que adherirse voluntarista o intelectualmente, ni una fe obligada, ni un deseo de colgarse de Dios y a ver si nos sube... El Evangelio es "un camino que hay que caminar", un camino de continua transformación, de gozoso descubrimiento interior, de permanente humanización. Eso es lo que significa "venga a nosotros tu reino" (Mt 6,10). No viene por fuera y arriba. Viene por dentro y abajo, transformando, iluminando, pacificando, movilizando y alegrando. "Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino criatura nueva" (Gal 6,15).

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(1) Dolorismo: 1 Creencia de que el dolor voluntario es siempre bueno, camino de expiación y santificación; que procurarse dolor es imitar a Cristo que abrazó su cruz. 2 Tendencia a causarse dolor por motivos religiosos o "masoquismo religioso".

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P.D.

Al hablar de transformación no puedo dejar de mencionar a D. Marià Moreno, apóstol laico de la transformación y humanización en el sector de la Empresa y el Trabajo.

Para él y su equipo mi reconocimiento y afecto. Si todos aportamos nuestro granito de arena para construir la humanización global, estaremos evangelizando aunque no lo sepamos, estaremos sembrando felicidad ("Buena Noticia") en este maltrecho mundo.

¡Gracias amigo Marià por difundir tu intuición del verdadero progreso del Hombre y la Humanidad, tanto en tus libros como en tu dedicación profesional!

Contruir comunidad Marketing para seres humanos

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José Luis Suárez, comentarista y colaborador de este Blog, ha hecho un comentario, en forma de cuento, que no cabe en un solo apartado. Así que lo transcribo aquí para que todos puedan gustarlo
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Viejo leyendo

EL ABUELO ANALFABETO

Tiene 90 años. Es –dice él- el analfabeto del pueblo. Apenas sabe leer. La verdad es que, cuando uno lo escucha, siente la sensación de estar ante un manantial de sabiduría vivida.

De vez en cuando, para despistar, apoya su pensamiento en lo leído: "como dice el ‘llibru’…" El ‘llibru’ puede ser la hoja sucia de un periódico o revista topada a la vera de un sendero, que habría servido para envoltorio de algún sabroso bocadillo...

PIN -así le llamamos- se acerca y me susurra al oído: "¡qué bien dice ese Jairo!". Tampoco yo entiendo muy bien eso de "nueva" evangelización. El ‘llibru’ dice que lo propio es ‘renovarla’, en el sentido de volverla a su primer estado.

Nuestros padres eran profundamente cristianos. Como no entendían a los que disfrutaban pensando y debatiendo cosas tan raras como si los ángeles tenían sexo o cabían en la cabeza de un alfiler, decidieron escuchar a Jesús en el silencio de su corazón. Y lo que oían, lo transmitían a sus hijos, con palabras inteligibles, pero, sobre todo, mostrando lo que sentían con su vida.

"No juzguéis a los demás", porque ¿qué sabéis de sus intenciones?, decía nuestra madre. "Posad la mirada en el enfermo, en el que pasa hambre, en el que está solo…" Y ellos iban a visitar al enfermo, apartaban de su boca parte de la comida para dar de comer al hambriento, rompían la soledad con el calor de su sonrisa y su presencia... El ‘llibru’ dice que así actuaban los seguidores de Jesús arrastrados por su ejemplo, y que Él, Jesús, está presente donde están las almas, no donde están las piedras.

Pero aquí pasó algo raro. Dice también el ‘llibru’ que empezaron a surgir unos señores -los llaman ‘teólogos’- que se dedicaban a ‘profundizar’ sobre Dios. Hasta se atrevían a describir en que consiste. Y eso que me dijeron que un señor muy inteligente, que se llamaba Tomás o algo parecido, decía que de Dios, si algo sabemos, es lo que no es. Pero ellos se divertían intelectualmente dibujando a un Dios a su imagen y semejanza. Y, a partir de ahí, especulaban sobre Jesús, es decir, pasaban la vida de Jesús por el ‘espejo’ de su mente, queriendo personificar en Él la imagen de un Dios prefabricado, sin darse cuenta de que el concepto de Dios que buscaban se encontraba encarnado, mostrado, en su Hijo. Bastaba con habernos fijado en su vida e imitarla.

De tanto profundizar, de tanto especular, nos hemos olvidado de vivir. Y el ‘llibru’ sigue diciendo que, a lo largo de los siglos, a Jesús lo hemos ido encerrando entre unos muros maravillosos: románicos, góticos, renacentistas… Lo aislamos de la vida para convertirlo en puro objeto de culto. Y nos olvidamos de que Jesús no quiere ser adorado, sino ser vivido.

Hemos reducido el cristianismo a asistir a misa entre esos maravillosos muros y escuchar unos discursos-homilías aburridos, ininteligibles y en deficientes condiciones acústicas. Nos quejamos de la oscuridad y olvidamos que somos nosotros, los cristianos, quienes dejamos de dar luz. El hastío, el aburrimiento, el mal ejemplo de los que nos decimos cristianos, han conseguido que los monumentos de piedra queden vacíos y nos replanteemos volver al primer estado, es decir, a imbuirnos del espíritu de la primitiva comunidad cristiana. Se trata de recuperar la autenticidad en nuestras vidas y saber adaptarnos a las circunstancias actuales, teniendo la valentía de mostrar nuestra vida en coherencia con lo que creemos, y estar abiertos al diálogo sincero con otras religiones y culturas, aunque sean radicalmente opuestas a la nuestra.

Lo fundamental es muy simple; lo demás es todo modificable, adaptable. Pero para ello hay que tener un espíritu abierto, hay que dejar espacio en nuestras creencias, en nuestras actitudes, para la duda como motor de transformación. Esto, y otras muchas más cosas, las he leído en el ‘llibru’, en mis papeles rotos. No es nada nuevo.

cenefa 13

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27 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Terete (Barcelona) 11.02.12 | 13:48

    A nuestro querido comentarista José LUis Suárez:
    ¡Precioso de verdad tu relato sobre el abuelo!
    Tu reaparición de vez en cuando es para mí -y creo que para todos- un auténtico regalo.
    ¡¡¡Gracias!!!

  • Comentario por Alicia-Buenos Aires 09.02.12 | 03:13

    El texto del abuelo de Jairo me ha enternecido. Me recuerda a mi abuelo paterno
    español que era analfabeto cuando llegó a Argentina. Sin embargo, aprendió a leer por sus propios medios y llegó a dominar textos muy complejos. Inculcó a sus hijos valores morales muy sólidos, en especial el esfuerzo y el sacrificio. Casi todos sus nietos hemos concluido carreras universitarias trabajando y estudiando al mismo tiempo.
    Pero quiero resaltar otra cuestión. El problema de la desvinculación entre las esferas ética, estètica e intelectual no debe llevarnos a despreciar el conocimiento que es imprescindible para un cristiano de nuestros días. Creo que la jerarquía de la Iglesia siempre ha recelado y perseguido a los intelectuales
    Esto fue denunciado por Max Weber como racionalidad instrumental .Y retomado por la escuela de Frankfurt, sirve para explicar por qué el hombre moderno ha usado la ciencia para fabricar armas o para destruir a otros hombres .Como propone Habermas ha...

  • Comentario por Ramón Hernández, Asturias 08.02.12 | 11:58

    El sosiego que contagia saruce, la sabiduría pragmática que comunica José Luis y la iluminación que expande el post de Jairo son tres soberbios pilares para, poniendo de relieve no solo las raíces sino el tronco, la floración y la fructificación del auténtico árbol de la vida, el evangelio, entender que lo de "nuevo", igual que cuando en política se habla de "cambio", no es más que un recurso de publicidad demagógica.
    A quienes quizá les haya pasado desapercibido el escrito de JL, titulado "El abuelo analfabeto", que Jairo ha colocado en la parte final de su post, les ruego que lo lean con detenimiento. Además de disfrutar de una buena pieza literaria,de redacción exquisita y llena de ternura, seguro que les emocionará y les ayudará a resituarse en el desarrollo de un cristianismo que, sin dejar de ser exigente, les abrirá un luminoso panorama de alegría y regocijo. La alegría y el regocijo de ser cristianos, de jamás rendirse al desaliento.

  • Comentario por juan dominguez carbajal 07.02.12 | 23:32

    !Magistral!!! Jairo esto es tocar la esencia.

  • Comentario por saruce 05.02.12 | 12:24

    "Todo los días sale el sol", es una frase que suelo tener presente, y llevar conmigo, como soporte vital.
    Y esa salida del sol suele ser esperanzadora, triste, invisible, y hasta incómoda para algunos, en función de sus propias circunstancias.
    Pero la "buena noticia" es algo sutil y potente, que cala en el interior de las personas, sin importar que veamos si sale o no sale el sol, o que sea de día o de noche.
    Ayer, alguien muy querido por mí me dijo que a él "le habían parado". Que todos sus proyectos de vida familiar, sus ilusiones, habían sido paradas en seco, a causa de haberle sido detectada una leucemia grave.
    Es una persona creyente, y probablemente está preparándose para visitar al Médico, que le espera con los brazos abiertos.
    Esta circunstancia me hizo reflexionar sobre la cortedad de la vida, sobre el empecinamiento de no amar lo suficiente.
    Por aquí, el mar está vestido de azul marino, y el sol luce, pero cala menos...

  • Comentario por j.l suárez sánchez 05.02.12 | 10:19

    De acuerdo, Félix. En cierta ocasión se me acercó un alumno y me dijo: "¿Por qué no debatimos hoy sobre la existencia de Dios? Es que me eché una novieta y, cuando pasamos detante de una Iglesia me dice: ¿Entramos? Verás qué bien se está en el silencio. Pero yo soy ateo". ¿En qué argumentos basas tu ateísmo? Es que los curas..., los obispos... Yo le contesté: resulta que, por ese camino, yo también soy ateo... Y traté de mostrarle la otra Iglesia: la que está con los pobres, la de los misioneros, la de los que se quedan con el necesitado cuando todos se alejan, la de las Catacumbas. ¡Cómo me gusta recordar esta palabra y su profundo significado! Por eso creo que, más que criticar tanto a la "iglesia oficial", la del antitestimonio, habría que hacer un esfuerzo por mostrar la Iglesia del silencio y de las catacumbas que está ahí como fermento de permanencia. Esa "evangelización" entusiasma más a la juventud; les gusta el riesgo y no la rutina de los ritos.

  • Comentario por Félix 05.02.12 | 02:43

    Bien: estoy de acuerdo en que es necesaria una nueva evangelización. Una vez sentada esta premisa, es necesario plantearse varias preguntas y, quizás, una de las más importantes sea ¿quién será el evangellizador?
    Porque Jesús de Nazaret, el Cristo, está escondido -con frecuencia- entre deslumbrantes vestiduras feudales, estraños gorros y retorcidos bastones de mando. La posibilidad de conseguir que estos curiosos personajes dejen ver a Jesús es muy remota, pues, si logra aparecer, desmontaría la autoridad de "mediadores" entre Dios y los hombres, que no se de donde habrán sacado.
    Hace un tiempo, hablando con un amigo, sacerdote joven, llegabamos a la conclusión de que, posiblemente, habría que derribar el templo para que se pudiera ver a la Iglesia. Hoy, ascendido a los primeros escalones del mando, matiza tanto la expresión, que no es reconcible.
    La nueva evangelización tiene que arrancar de lo necio (ne scio)porque es lo que Dios ha elegido para darse a los hombres

  • Comentario por franz 05.02.12 | 01:14

    María Catalina, De acuerdo, la Iglesia conforman personas en pos del camino encabezado por Jesús.
    Pero entre estos se formó una élite que pretende representar a Jesús, no como varones que sirven, como el Señor de nuestra fe, sino con paternalismo, dominio y sábelo todo. Es esto que va contra el Evangelio:
    Mt 20,20-28; 23,1-12;Mc 10,37-45; Mc 11,27-33. Lc 20,46-47; 22,23-27: Mt 23,7-12. 2-26; Mc 12,38-40. Jn 18-36: Jn 10,1-42; 13,14; 1Cor 9,19; 2Cor 1,24. Col 1,18. 1Pe 5,3;

  • Comentario por Maria Catalina Ortiz 04.02.12 | 14:17

    En mi anterior habria cosas que corregir y que omitir pero ya no puedo hacerlo. Agradezco su tolerancia.

  • Comentario por Maria Catalina Ortiz 04.02.12 | 14:12

    Para el señor que cita a Haring: La Iglesia son las personas o no es. La Inatitucion existe porque neceitamos estructuras humanas . Santa Rita viviò cuando habìa un Papa y dos Antipapas. Los santos de la "Belle epoque" en Francia( algunos todavia no canonizados) son Santa Teresita, Charles de Foucault, Elizabeth Lesseur, Paul Claudel y tantos cuyos nombres todavia no conocemos. Es como si el spiritu Santo hubiese soplado sobre Francia a fines del siglo XIX. ¿Y si estuviera sucediendo el el mundo en este preciso momento?

    La Nueva Evangelizacion es para este momento preciso, A San Nicolas de Bari le parecio bien destruir los templos paganos. Luego vino el Papa San Gregorio Magno y dijo: No destruir los templos paganos, convertirles en templos cristianos. Los dos son Santos de la Iglesia. ¿Y si estuviera sucediendo ahora?

  • Comentario por Marià Moreno 03.02.12 | 19:18

    Conocer a Jairo no solo es aprender a quererlo, es también tener la satisfacción de que alguien con voz sabia y certera, ponga palabras a lo que muchos pensamos y sentimos. Es por eso que quiero dejar constancia de mi personal gratitud hacia él. Y respecto a la mención que realiza sobre mí y sobre mi trabajo, solo puedo decir que no merezco las palabras que me dedica, simplemente soy uno más en el trabajo de intentar ser cristiano en lo que hace.

  • Comentario por Terete (Barcelona) 03.02.12 | 18:35

    Hola Jairo, me asomo aunque sea fugazmente para expresarte lo que otros te lo están diciendo mucho mejor: que el artículo me parece espléndido y que me ha "tocado"esos adentros...
    Los comentarios también son muy bellos.
    Gracias a todos. No os olvido, sobre todo en la oración.

  • Comentario por Alicia-Buenos Aires 03.02.12 | 13:09

    La nueva evangelización es un regreso a las fuentes para abrevar el mensaje de Jesús y sus discípulos. Es un camino de amor para enraizarnos en nuestra fe. Es un viaje eterno para descubrir y actualizar constantemente la humanidad de Nuestro Redentor(a veces oculta detrás de una divinidad inalcanzable).
    La podemos hallar en los que luchan para construir un mundo sin fronteras, en los que ayudan a los que sufren y padecen hambre, en los que tienen sed de justicia. Aunque es algo muy simple, las complejidades de la vida moderna nos han alejado de la esencia cristiana. Es bueno que intentemos recuperarla.
    Gracias a Jairo y a los comentaristas por sus aportes

  • Comentario por franz 03.02.12 | 04:47

    La lectura de Jairo debería llegar a todas las conferencias episcopales. Noto siempre de nuevo que la promesa de Jesús: "el Espíritu os introducirá a la verdad plena", está dirigida a todos los seguidores de Jesús. Lo enviaré a los miembros de Interés acá en el Perú.
    El artículo me recuerda al bello libro de Hans Küng "SER cristiano".

  • Comentario por Maria 02.02.12 | 21:42

    Como siempre, genial y en el momento justo! si nos dejamos ansformR por el Espíritu y nos ponemos con las manos en el arado, es como avanzaremos en el camino. Hoy presentación de Jesus en el templo y nos regalas la presentacion a bombo y platillo de la BuenaNoticia a DIA de hoy! Gracias por darnos un empujoncito, que estamos un poco dejando os arrastrar por tanto pasotismo, pesimismo, falsedad y desazón. abramonos, empujemos, estudiemos, seamos fieles, escuchando Su voz,escuchando os unos a otros, unidos en la diversidad, viviendo la esperanza, la entrega... Todo el tufillo que emana de los bajos fondos vaticanos, políticos y económicos, caera... Y las lanzas serán arados! animo, Jairo en tu esparcimiento de la semilla, llega, llega... Y fructificara, seguro,con la ayuda de Dios!

  • Comentario por mª Pilar de Zaragoza 02.02.12 | 21:04

    ¡Gracias Jairo!

    Rezumas frescura a la vez que sensated y fidelidad a la Fuente que mana sin cesar en El Proyecto que Jesús nos entregó, para seguir sembrando como Él lo hizo.

    Con Amor- Misericordia- Comprensión- Perdón- Acogida- Entrega...

    ¡Gracias por no cansarte y seguir voceando su Mensaje! Deseo que toda esté bien en lo personal.

    Un abrazo. mª pilar

  • Comentario por mercedes 02.02.12 | 15:31

    Es una llamada a la continua transformacion y maduracion personal.Una puesta en marcha de las capacidades recibidas,una aventura apasionante,llena de esperanza.
    Una religion que nos ofreciera "seguridades"y que tuviese miedo de enfrentarse a los retos que surgen....no seria cristiana.
    No estamos solos en la aventura..."nuestras entrañas preñadas de Dios"...."Corriente de Vida que nos inunda desde el fondo"...y nos empuja a ser cada vez MAS HOMBRES.
    Prioridad a la Oracion,EL crece en cada uno en el dialogo personal, conciencia de Su Presencia en nosotros.Atencion tambien al conocimiento de nosotros mismos.
    Hay parrafos extraordinariamente bellos,llenos de Luz,de Fuerza ...de Vida.Jairo tiene la capacidad de actuar, dejando que fluya el corazon, dejando paso a esa Corriente que lo habita...por eso te enciende una Luz, te pone la mano en el hombro y te propone el camino.El post da mucho para meditar, alegrarse,comprometerse....hacia ser cada vez MAS HOMBRES.

  • Comentario por saruce 02.02.12 | 13:37

    Sí, Jairo.
    Participo de tus palabras, y me veo reflejado por ellas.
    Esa nueva evangelización que algunos proclaman, no es producto de una nueva Palabra, sino de la evolución de los creyentes, y sus sensibilidades.
    No me parece lógico, ni fiel a los principios católicos (me gusta más el vocablo "cristiano" que "católico", pero en este caso, hay que matizar mucho, para no incurrir ni incitar a error), considerar que lo nuevo procede de una situación espontáneamente surgida, en este tiempo, cuando la realidad es que esa novedad nos la dejó Jesús de Nazaret.
    Sigo creyendo que el amor es renovador, transformador, diferente, instante a instante.
    Y por esas características nos sorprende, siempre.
    Aunque a muchos les parece descubrir algo nuevo, trascendente y susceptible de ser propagado, en realidad no es más que otra consecuencia del mismo amor.
    Hermoso caleidoscopio, que nos muestra imágenes diferentes, a cada poco que lo movamos.


  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 02.02.12 | 12:42

    Buenas a todos.
    ¡¡No seamos tan negativos por favor!!
    Me gustaría recordar que aún es unas lineas, de ahí su nombre Leneamenta.
    No pongamos obstaculizo al Espíritu Santo, seamos evangelizador cada uno donde nos movemos.
    Un abrazo a todos Josefa

  • Comentario por Ramón Hernández, Asturias 02.02.12 | 10:42

    Cristalino como el agua, Jairo. Es laudable tu sostenido esfuerzo por predicar las esencias incontaminadas del Evangelio, que es siempre buena "nueva".
    Hago este comentario desde tu Valladolid del alma, tan frío y anieblado, si bien hoy reluciente de sol. Lo digo porque, haciéndolo, invoco las raíces que anclan a la realidad y alimentan los sueños. El cristianismo, si es auténtico, nunca dejará de ser piedra de escándalo, espejo del padre del hijo pródigo, de tantos pródigos como caminamos atrapados por la superficie de las cosas, por intereses efímeros. Soberbio espejo que han descolgado de sus paredes hace tiempo los jerarcas eclesiásticos (no me refiero a las personas, sino a la institución).
    Dura carrera con premio asegurado; fuego que alumbra y caldea; sufrimiento que fructifica; negación que afirma; tormenta que fecunda los campos; dádiva que enriquece; olvido de sí que multiplica y, en definitiva, suprema alegría de estar en el Ser: esa es la buena "nueva".

  • Comentario por franz 01.02.12 | 22:43

    Para Bernahard Häring el verdadero problema en la Iglesia no está ante en las personas concretas cuanto en la Institución ya que a su juicio "en en lago envenenado nunca podrán vivir peces sanos".
    De hecho, la Iglesia como institución maneja todos los elementos de un gobierno autoritarios en nuestro mundo: centralismo, legalismo, ostentación, política oportunista etc. Quienes conocen el Evangelio lo asocian espontáneamente con las tentaciones que acosaron a Jesús.

  • Comentario por Rosabós 01.02.12 | 22:10

    Vital, claro, esperanzador. ¡ME HA ENCATADO!. Gracias Jairo, sigues animando mi camino de transformación. un abrazo

  • Comentario por Pues en realidad si es NUEVA EVANGELIZACION... 01.02.12 | 17:58

    Muy interesante artículo y por supuesto una excelente fundamentación... Considero con todo respeto que si es Nueva porque precisamente esa novedad traida por Cristo se ha ido envejeciendo a lo largo de tantos siglos, hasta el punto de tener hoy en muchos casos una Iglesia estancanda y acomodada, una Iglesia anclada en muchas normativas, pero muchas de ellas ajenas al mensaje Evangélico; por eso creo que si es Nueva; no porque sea distinta, pero si porque se trata de recuperar esa originalidad de Jesús, que como dice el Evangelio de la Eucaristía del domingo pasado, le daba autoridad. Para haceme entender un poco más, os parece real y auténtico hablar de Providencia Divina cuando en las esferas institucionales de la Iglesia, se vive en la abundancia económica hasta el punto de despilfarar y cometer todo tipo de abusos... Por tanto no os parece que realmente se necesita una Nueva Evangelización que lleve a lo que este interesante artículo nos mueve TRASFORMACION...

  • Comentario por Félix 31.01.12 | 03:17

    A veces, cuando leo tus post, me parece encontrar otra vez una fuente de agua fresca que puede reanimar el alma de una comunidad creyente y desilusionada.
    No tardo mucho en sentir la desilusión de saber que es "predicar en el desierto", porque los cristianos de a pie queremos seguridades, garantías de salvación, y estas las encontramos en las reglas, las leyes, los mandamientos, cuya literalidad, con tanta frecuencia mal traducida y peor interpretada, se sigue al pie de la letra. Es la actitud del joven rico: si ya es bueno, si ya está seguro, ¿para qué iniciar aventuras y correr riesgos?
    Seguir a Jesús, o mejor, llegar a descubrir a Dios por el único camino conocido, implica el riesgo de equivocarse, -tal vez el bendito riesgo de equivocarse-, y, con mucha frecuencia, el de ser señalado por la "autoridad competente" como sospechoso de mantener actitudes heréticas y puede que hasta recibir orden de callar. Claro que al final la luz termina brillando, o eso espero.
    ...

  • Comentario por MOSTAZA 30.01.12 | 17:41

    Cuando ojeas libros o revistas de autoayuda, te das cuenta de que la psicología avanza por caminos antes ya señalados por Jesús. Me da alegría leerlo y tristeza al recordar "¡Que torpes y necios somos!" en el crecimiento personal como seres humanos.
    Dices que hay que sumar espiritualidad, psicología y priorizar la transformación personal si queremos avanzar en este planeta. Pero un ciego no puede guiar a otro ciego. La nueva evangelización sólo será fecunda si recupera la autenticidad del Mensaje, expresándose con palabras y recursos encarnados en el ahora. Si nos muestra las propuestas de vida abundante que nos trajo Jesús.
    Luego ya nos toca a cada uno aceptarlo o seguir humanamente desintegrados.
    Preciosa reflexión la que nos propones, Jairo. Un abrazo.

  • Comentario por Juanjo (2) 30.01.12 | 15:21

    cont; Renovada? ¿Original? ¿Diferente?. ¿O es que hasta ahora le evangelización no ha sido oportuna…?
    Siento a veces que se intenta decir que “esta nueva evangelización sí que es la buena” apropiándose en exclusiva del derecho a la misma, con lo cual en ese caso se estaría cayendo en una presunción vanidosa nada recomendable.
    Sinceramente lo que creo que hace falta es una adecuada y profunda formación, porque no se puede trasmitir correctamente lo que no se conoce bien, y sospecho que el voluntarismo y la buena intención no bastan para ser competentes a la hora de evangelizar.

  • Comentario por Juanjo 30.01.12 | 15:14

    Tocas varios y diversos temas que aunque relacionados podrían perfectamente tratarse y comentarse de forma individualizada.
    Comienzo comentando lo pertinente del tema de la conversión, ya que la habitual traducción de “conversión” la “metanoia”, se ha entendido muchas veces como un salir de una situación de pecado en lugar de tener una nueva mirada que va más acorde con lo pide Jesús, una nueva manera de mirar la realidad, y que no debe abandonarse. No es hacer penitencia, ni ir corriendo a confesar nuestros pecados, para luego seguir pensando y actuando de la misma forma. Se trataría más bien de un cambio de rumbo o de mentalidad de saber apreciar a quien seguimos “Metanoeite” de tener fe es la buena noticia y actuar en consecuencia.
    Por brevedad solo comentaré también el tema de la “nueva evangelización”. Lo primero que me pregunto muchas veces en qué se debe entender cuando se habla de nueva. ¿Renovada? ¿Original? ¿Diferente?. ¿O es que hasta ahora le evangelización no h...

Miércoles, 30 de mayo

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