¿Podemos hacer algo por los difuntos? ¿Ellos pueden hacer algo por nosotros? He ahí otro tema de urgente profundización y purificación.
Deberíamos empezar por convencernos de que la muerte, para los cristianos, es una liberación, una meta, una pascua: el paso a la tierra prometida. NO un motivo de tristeza y, menos aún, de penitencia reparadora.
Puede que haya tristeza y llanto por la separación humana, por el dolor sensible, por la tragedia a veces. Pero todo eso debería estar arropado y consolado por la fe (segura confianza) en la felicidad eterna. Los que mueren, mueren para vivir. No sabemos el camino que aún tendrán que recorrer, pero estamos ciertos -al menos yo lo estoy- de que pasaron definitivamente a la orilla de la Vida.
Por tanto los signos y oraciones deberían ser de esperanza, de alegría por la etapa superada (en la forma posible a cada cual), por el desembarco en los brazos del Padre. En los símbolos litúrgicos debería dominar el blanco y no el morado penitencial que ya no tiene sentido.
Lo primero que podemos hacer por nosotros y por nuestros difuntos es "aceptar" su descanso en la paz. Ya entraron en la, para nosotros, inalcanzable eternidad. No puedes hacer nada por ellos, como no puedes operarte de apendicitis por el que entró en el quirófano o como no puedes examinarte por tus hijos.
Esas "ánimas" por las que te preocupas tendrán que hacer, ellas solitas, su propia rehabilitación y su vuelta al Padre para poder ver su rostro. Nada puedes hacer y nada hay que temer porque están caminando bajo el impulso de la Misericordia infinita. Puede, incluso, que ya hayan llegado.
El único y universal remedio, lo que realmente puedes hacer "aquí y ahora" es: "Vencer el mal con abundancia de bien" (Rom 12,21) con el impulso y experiencia de los que partieron. Únicamente puedes ensanchar el bien que pugna por inundar tu vida. Te propongo estos tres avances que alegrarán a tus difuntos:
1. Rectificar los malos funcionamientos que heredaste (parte del pecado original), muy sutiles a veces, porque suelen ser subconscientes y no nos hemos parado a concientizarlos.
2. Perdonar, perdonar de corazón las posibles heridas que te causaron, hasta que no quede ni rastro de resentimiento. No porque necesiten tu perdón, sino porque ese perdón es la medicina que necesitan tus heridas. Y recuerda: perdonar NO es apretar los dientes y olvidar el dolor de tus heridas. Perdonar es comprender. Comprendiendo tu propia fragilidad (conociéndote a ti mismo) entrarás en la comprensión de la limitación de los que te hirieron.
3. Seguir el buen ejemplo que te dejaron. Es la mejor forma de amar y honrar su memoria. Tiene sentido nombrarles en la santa Misa para sentirnos orando "con ellos", pero NO "por ellos", para seguir sintiendo su aliento y ejemplo de vida, para concientizar que pertenecen a tu misma Iglesia y siguen viviendo en ella.
Amar es admirar y admirar nos lleva a imitar lo que admiramos. Si admiramos (amamos), es que esa persona nos atrae. Si nos atrae, es porque ya tenemos en nosotros algo de eso que admiramos. La "presencia interior" de tus difuntos (más que su recuerdo cerebral) estimulará eso que pugna por crecer en ti. Esa sería la gran finalidad de honrar a los muertos. ¿Qué admiraste y qué sigues amando en tus difuntos? Si no hay amor, solo queda sensiblería u obligación mental o rutina externa. Nada de su "vida" te ha quedado, solo recuerdos muertos.
Si lo que te queda es amor, es un disparate hacer cambalaches con el Cura o con Dios. Tus difuntos no necesitan estipendios. Ya han desembarcado en las manos del Padre. Dedica tus dineros a los pobres vivos o a las necesidades de la Iglesia caminante. Los que ya pasaron no lo necesitan.
Lo que ellos desean -con toda seguridad- es que aproveches bien su buen ejemplo y rectifiques sus errores, que sigas tu camino y despliegues todos tus dones. ¡Eso será para ellos aire fresco! ¡Eso es lo urgente, realista y espiritualmente eficaz! Lo otro, los negocios espirituales y el "dios negociador", son pura idolatría. Si lo dudas, relee el final de la "parábola del pobre Lázaro": "Por favor manda a Lázaro a mi casa porque tengo cinco hermanos: que los prevenga… Pero si un muerto fuera a verlos, se enmendarían…" (Lc 16,27).
Otra cosa es que necesites apoyar el dolor de la ausencia en la ternura del Padre. Hazlo sin reservas. Puede, incluso, que sea un consuelo para ti poner a tus difuntos en la mesa del altar y oír sus nombres. Puede que eso te recuerde su buen ejemplo. Hazlo si es positivo para ti.
Pero no olvides que la Eucaristía (acción de gracias) es totalmente gratuita, es puro don del Señor, invitación a imitarle: "Haced esto en memoria mía" (Lc 22,19). No hay culpas que pagar, ni sacrificios purificadores, ni méritos que aplicar para sacar a los muertos del "fuego". Lo que intentamos vivir, bajo el signo de una "comida fraterna", es la vivificante presencia y ejemplo del Señor: amor, unión, paz, alegría… y motivación mutua para caminar hacia los brazos del Padre. Y el ejemplo de los que le siguieron antes que nosotros (nuestros santos y difuntos).
¿Todavía crees en el "avaro ídolo" que se queda con tu hambre o tu dinero para "compensar" las culpas de tus muertos? ¿Acaso no descubriste al Dios de los cristianos, todo perdón, todo misericordia, todo atracción, todo gratuidad? Repítelo muchas veces en tu interior: ¡El Dios verdadero es infinita gratuidad! Solo tu cerrazón y alejamiento podrán privarte de su abundancia derramada.
Procura saltar sobre las esperpénticas fórmulas canónicas: "acuérdate…" o "recuerda…". ¿Pero a qué "desmemoriado ídolo" rezamos? ¿Acaso has olvidado tú a tus difuntos? ¿Cómo puede haberlos olvidado su Padre? ¿No se sentiría ofendida una madre terrícola a la que suplicases: acuérdate de tu hijo fallecido? ¿Cómo podemos pronunciar esas necedades? "Guías ciegos…" (Mt 23,16).
Si alguien, desde fuera, observase nuestros rezos oficiales, tendría que concluir que oramos a un "dios con alzhéimer", al que hay que repetir y repetir que no olvide. No hemos leído la Escritura -parece que la Jerarquía tampoco- y no creemos en el Dios verdadero que jamás olvida a sus hijos: "Estoy a la puerta y llamo..." (Ap 3,20). "¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!" (Is 49,15). "En la palma de mis manos te llevo tatuado" (Is 49,16). No sigo para no cansarte. Pero sigue tú leyendo, por ejemplo, "El Cantar de los Cantares"...
Me gusta imaginar a nuestros muertos eclosionando bajo la arena como tortuguitas marinas. Unos llegarán más crecidos y otros menos. Unos saldrán muy cerca del agua y otros muy lejos. Pero todos, absolutamente todos, tras la carrera de la última purificación por la arena, se sumergirán en la Inmensidad y encontrarán, por fin, su destino.
Unos lo habrán intuido y gozado ya en esta vida. Para otros será una sorpresa verse liberados de inconsciencias, errores, oscuridades y rebeldías. Se encontrarán con el Padre que negaron o ignoraron y empezarán a comprender… Tal vez todo eso requiera el esfuerzo que no hicieron en vida, la rehabilitación necesaria para ser capaces de "ver" lo que no quisieron o pudieron ver. Pero eso pertenece al misterio y no se nos ha revelado. Lo que sabemos con certeza es que "Dios lo será todo en todos" (1Cor 15,28). Esa es nuestra fe, esa nuestra esperanza, esa la alegría de recordar a nuestros muertos.
Por eso, cuando pongas a tus seres queridos sobre el altar, piensa que ya caminan o han llegado a la Luz, sin posible retorno. Nada cambiará con tus rezos, ni el difunto, ni el Dios de la Misericordia que se derrama permanentemente sobre todos: sobre nosotros y sobre ellos.
Lo único que puede cambiar es tu corazón. Todavía estás en camino y puedes elegir. Todavía puedes cambiar e inundar tu vida de bien y paz, para desembarcar más cerca de la Felicidad cuando eclosiones en la ribera del Mar. Tu cambio, tu elección del bien, repercute en la Iglesia universal. Eso te están gritando desde el otro lado -estoy seguro- los que te quieren. Tu propio progreso no te costará un céntimo, solo algún esfuerzo. Pero merece la pena, ya lo verás. ¡Y cómo alegrarás a los que te esperan!
________________________________________________________________________
________________________________________________________________________
Lo llamas "desde la calle", pero ¿te has dado cuenta de qué tipo de calle se trata? Sí, amigo Jairo, se trata de calles sin trazado, sin sendas, sin caminantes andando antes… Los caminos del ciberespacio de tu Blog. Caminos en los que, cuando nos encontramos, sólo valen la intuición y el sexto sentido, quizá el alma… Un alma libre de verdad, sin ataduras, como la pone Dios cuando se la encuentra para sí.
Estos nuevos caminos sí dejan sendas, como estelas luminosas de Amor, que recorren el globo terráqueo en segundos. Si hay que hablar de Dios de forma actual, pues será en estas calles desde las que nos hablas hoy…
Cristina Spatuzza
Asunción - Paraguay
_________________________________________________________________________
__________________________________________________________________________
Los comentarios para este post están cerrados.
l
"En vida, hermano, en vida"
Lo escuché en una clínica (todo un poema) y se me quedó profundamente grabado. Intento vivirlo así, en vida, hermano, en vida. Por eso me ha alegrado muchísimo leer a Jairo este nuevo comentario; nuestros difuntos viven en el misterio del Dios ABBÁ que nos reveló Jesús, el de Nazaret; por eso me preocupo de
los que viven (o malviven), conforme a la enseñanza de Mateo, 25, 31 ss: "tuve hambre, tuve sed..."
Y me alegra mucha también leer estos comentarios; al parecer estamos casi todos de acuerdo con el pensamiento de Jairo y da gusto escuchar también a un cura que le sirven estas reflexiones para compartir con sus feligreses. Yo también lo hago con mis comunidades campesinas (no soy cura).
Gracias, Jairo y que Dios te siga colmando de su Espíritu para ayudarnos a seguir captando el Evangelio en su frescura y cercanía al pueblo.
Me encanto la reflexión. Nunca entendí muy bien el tema de las indulgencias, por ejemplo y este comentario me aclaró algunas cosas.
Creo que nuestros difuntos se encuentran ya en la Luz... y desde donde estén siguen caminando al encuentro con el Dios de la Vida y también nos acompañan en nuestro caminar a través de nuestros recuerdos sobre ellos.
Yo también pienso que Dios no nos necesita ni nuestros difuntos tampoco, pero rezando nos sentimos mas cerca del Padre y de los hermanos. Pienso que los lutos y demás, no sirven para nada, Alguien dirá "por respeto, por el que dirán...Me importa un bledo el que dirán, el respeto antes, el cariño antes, las atenciones antes, y despues, si lo has practicado, vive tranquilo que ya hiciste todo lo que pudiste.
Los que se van tienen que purificarse ellos solos. Antes de entrar a la casa del Padre tienen que ponerse un vestido nuevo para el banquete, como dice el Evangelio, que desde aquí no se lo podemos dar.
Asi pues, tenemos que purificarnos en esta vida para entrar despues rapidamente en la Luz que nos está siempre alumbrando, y unirnos a ella.
Jairo con cariño y mis oraciones, " que ahora nos hacen mucha falta ".
Jairo, gracias, tus pinceladas del Misterio Divino ayudan a este cura de pueblo, que poco tiempo y poca oprtunidad tiene de leer Teologia, con tu esfuerzo compartido me siento animado y alentado a reflexionar con mis parroquianos sobre la Buena Noticia. Personalmete siento y descubro en la gente una experiencia de libertard y a legrïa cuando avanzamos de la mano de tus propuestas.
Pues de no esperar que los soldados caídos resucitaran, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; más si consideraba que una hermosa recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un sentimiento santo y piadoso. Por eso mandó a hacer este sacrificio expiatorio a favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado.” (2 Mac 12, 39-46)
Rezar por los difuntos para que sean perdonadas sus culpas ya está en el Antiguo Testamento: Cuando Judas Macabeo y sus hombres vinieron a buscar para enterrar los cadáveres de sus hermanos caídos en la batalla contra Gorgias, “hallaron bajo las túnicas de los muertos objetos consagrados a los ídolos de Yamnia, que la Ley prohíbe a los judíos. Fue entonces que evidente para todos por qué motivo habían sucumbido aquellos hombres. Bendijeron, pues, todos las obras del Señor, juez justo, que manifiesta las cosas ocultas, y pasaron a la súplica, rogando que quedara completamente borrado el pecado cometido… Después de haber reunido entre sus hombres cerca de dos mil dracmas (de plata), las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección.
Jesús nos enseña el Padrenuestro para descansar en un Padre a quien reconocemos dador de todo bien.
Nos propone PEDIR con confianza por todo lo que nos atañe.
"PEDID- BUSCA-LLAMAD"...Vuelve a ser otra vez su consejo...Así lo vemos en el Evangelio lleno de generosidad con los que a Él acuden...
Si pensamos que la vida continúa tras la muerte, creo que toda esta propuesta de ORACIÓN a a que nos anima Jesús, ha de continuar también...¿Para qué servirá orar por los que viven "allá"?...No lo sé exactamente, pero sigo confiando en que ese Padre acoge todas nuestras oraciones.
Jairo, dices que "Unos llegarán crecidos y otros menos...tal vez esto requiera el esfuerzo y la rehabilitación...PERO ESO PERTENECE AL MISTERIO Y NO SE NOS HA REVELADO"...pues ahí es donde puede florecer nuestra comunión con ellos a través de la oración....sea cual sea, GRATUITA Y CONFIADA....COMO HACEN LOS NIÑOS. Esperando el momento en que "Dios lo será todo en todos" (1Cor 15,28)...
Querido Jairo, una vez más tengo que decirte: ¡Enhorabuena!. Tu artículo rezuma experiencia de Dios. Gracias por compartir tu luz, me hace mucho bien. Un abrazo. Rosabós
Querido Jairo, una vez más tengo que decirte: ¡Enhorabuena!. Tu artículo rezuma experiencia de Dios. Gracias por compartir tu luz, me hace mucho bien. Un abrazo. Rosabós
Mi actitud frente a los difunto, empieza en vida.
Todo lo que se puede dar, que es darse uno por ellos es lo que hago.
Una vez que Dios los llama, sé que están gozando más que en este mundo.
Por tanto pienso:
"Una flor sobre su tumba se marchita,
una lágrima sobre su recuerdo se evapora.
Una oración por su alma, la recibe Dios"
San Agustín
Saludos a todos. Josefa
Todavia recuerdo aquel niño que se acercó al Papa Pablo VI y le Preguntó: ¿ Y para mi perrito qué se me murió no habrá cielo? El Papa lo miró. se le aguaron los ojos, le dió un beso y le dijo: También para tú perrito habrá cielo.
Abramos nuestras mentes y nuestros corazónes, no es sincretismo, seamos humildes y contemplemos al Señor creando el universo y fijemonos en las palabras del libro del Genesis;....Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. ( Gn. 1, 31)
"Así como el árbol cae, queda echado".
Rezos y misas para difuntos, suponen un purgatorio, del cual los evangelios no saben nada, o a un Dios que revelaba ningún "fuego eterno" para los condenados.
Una cosa par mi es claro: La misa (como "Última Cena" ha sido instituido por Jeús para los vivos, no para muertos, al menos si en ella se ve un banquete y no un sacrifico. Hacer un negocio con indulgencias, o con aranceles para acortar los sufrimientos de nuestros muertos es absolutamente reprochable. Si algo se puede hacer para aliviar un posible alejamiento de sus almas de Dios, sería que sus deudos enmienden en lo posoble eventuales daños o amisiones que puediesen haber causados al prójimo.
Sin embargo, delante de todas estas epeculacione creemos en un Dios que es amor y que quienes en vida respondieron a este amor, están en Dios.
Daniel, ningún enlace mejor que el del evangelio... él habría de ser nuestra única guía. Pero ya veo que Vd es de los que juzgan con más facilidad que comprenden; sepa que lo que Vd dice hoy ya lo habíamos leído en el evangelio.
....Y si, espero y rezo para que la Iglesia pueda sacudirse el polvo de siglos y pueda trasmitir la Verdad del evangelio desprovista de otros intereses y conveniencias; aunque lógicamente sea más dificil e implique riesgo, el riesgo de la cruz.
Damian: de tópicos, nada. En mi pueblo son bien conocidas las propiedades que de antíguo fueron legadas a ciertas órdenes religiosas con el propósito ya mencionado; así que no me invento nada. Y es sabido de todos que esto mismo ocurría en casi todos sitios. El miedo al más allá desde la visión de un dios-policía y la preocupación de ganar méritos suficientes (desde luego a base de rezos y más rezos) siempre han sido mucho más lucrativos que la idea del amor gratuito con el que Dios desea abrazar a sus criaturas.
Desde luego no tengo idea de hacerme luterano, aunque creo que recientemente el Papa ha elogiado la figura de Lutero, que en su tiempo ya supo que las cosas de Dios (como las indulgencias) no se compran ni se venden. Nosotros en cambio ya ve, seguimos ganando indulgencias sólo por asistir a ciertos actos, como el carnicero que regala lotería por comprar en su establecimiento....
Y sigo pensanado...aquellas oraciones..:Señor ten misericordia de tu siervo...x... y no le tengas en cuenta sus delitos..."¿Le estamos diciendo a Dios como tiene que amar a sus hijos, y que no sea olvidadizo ?....Quien tiene que tener misericordia...EL o nosotros? ....¿ No habria que rezar mejor ..señor que aprendamos nosotros a tener misericprdia entre nosotros como Tu la tienes con todos ? Claro que nuestra oracion sirve, pero para dar gracias a Dios por su Amor y sentirnos unidos con los quer se nos han ido.
Me asombra el comentario de Carmen Bellver deja traslucir que no se ha enterado de nada o se ha enterado mal. tambien hay una cierta agresividad en su comentario que no es nada cristiana.
Manuel, tu discurso lleno de típicos tópicos inexactos casa perfectamente con el de Lutero contra las indulgencias. No sé a qué esperas para hacerte luterano. Porque no esperarás que la Iglesia cambie ahora su doctrina sobre la Misa, los sufragios por los difuntos, etc, ¿verdad?
....Creo que no se puede pensar en la Iglesia actual separada de ese miedo por el cual muchos dejaban a su muerte casas y propiedades para misas con las que reparar una vida de dudosa piedad religiosa, en una impropia “lógica mercantilista”: cuanto más dinero más misas, cuantas más misas más perdón. Porque, por lo visto, no es suficiente la oración particular, sino que sólo es “eficaz” la intermediación del sacerdote en la misa (según doctrina reciente).
Yo creo que la misericordia y el amor de Dios no espera nuestro ruego y se adelanta a nuestra súplica. ¿Quién rogó alguna vez en Israel que Dios viniera al mundo a enseñarnos el camino para llegar a él? Y sin embargo no por ello nos dejó abandonados a nuestra suerte.
Ni la misericordia de Dios tiene precio, ni nosotros, pobres pecadores tendríamos con qué pagar en caso de tenerlo; pero hemos convertido la casa de Dios en una cueva de ladrones en la que todo se mercadea, incluso la misericordia divina.
...
""Dedica tus dineros a los pobres vivos o a las necesidades de la Iglesia caminante. Los que ya pasaron no lo necesitan...""
Por mi parte diré que nunca he podido asimilar la doctrina de la Iglesia en torno a los muertos; por tanto comprendo perfectamente a Jairo y comparto su exposición. Desde luego considero eficaz la oración en el sentido que nos ayuda a una unión espiritual con los que nos precedieron. Sin embargo pensar que Dios puede alterar el destino ó la situación en la que se encuentren a cambio de nuestros ruegos me parece algo fuera de lugar, propio de unos tiempos pasados en los que se sabía sacar provecho a un fructífero miedo al más allá, cuando no había ninguna “X” que marcar......
Querido Jairo, no creas que pretendo animarte con mis palabras.
No lo necesitas, pienso yo, pero si acaso dudas, sabes a Quien dirigirte, que siempre será otro ser u otra persona diferente a mí.
Creo que los cristianos deberíamos dejar de "conceder patentes" a quienes creamos que tienen razón, porque sus supuestos, presupuestos e ideas, coincidan con los nuestros.
Católico significa universalidad, y no exclusión.
Y en ciertos escritos se asoman las cizallas con la hoja bien afilada, para no permitir ni el menor desvarío, ni la menor muestra de libertad, ni el menor asomo de alegría cristiana.
TODO no está regulado.
Y una e las principales cosas de esta vida, el amor, no permite regulación.
Se ama a los vivos, a los próximos, a los lejanos, a los presentes, y a los ausentes, desde la espontaneidad y desde el cerebro.
Pero no hay ley capaz de regular, o de normalizar el amor.
Sería triste amar porque me lo ordenasen.
Un abrazo.<...
¡Que estupendo regalo para el mes de Noviembre!.Todo lo que expresa resuena en nuestro interior , en ese "lugar" en donde Dios nos habita, en nuestro "yo profundo".... donde la Verdad, se encuentra.
Es cierto que lloramos a nuestros muertos por la ausencia que nos dejan...que nos duele y mucho...pero pensando en ellos deberiamos ser capaces de alegrarnos de su llegada a los brazos del Padre una vez cumplida su tarea .....por ahi tenemos que pasar todos y ellos nos han precedido.
Y veo en algunos comentarios el problema de muchos..:Les cuesta enormemente aceptar la GRATUIDAD del Amor de Dios....se agarran a la letra y se les va el Espiritu.
Aceptar el Amor gratuito del Padre es el puro Evangelio.
Las aportaciones de Jairo , son muy buenas porque nos iluminan y te das cuenta que coinciden con lo mejor de nosotros mismos...nos hacen sentir agradecimiento , y consuelo y cercania en EL , con los que se nos han adelantado en el Encuentro con nuestro Padre.
Jairo dice que es católico convencido. Es como si el Papa Ratzinger afirmara que es druida fetén. La doctrina de Jairo se parece tanto a la católica como la de Elena White o David Russell.
. Además, creo que no podemos decir exactamente qué expresiones usó Jesús, pues lo que tenemos en los Libros Sagrados son producciones que fueron escritas en lenguas diferentes y traducidas muchas veces. Y hay muchas discrepancias entre los Evangelios, muchas veces relacionadas con los destinatarios originales de esos textos (judíos, gentiles, romanos, etc).
A los comentarios de Jairo se llega desde la afectividad. Ese es el mensaje que quiere dejarnos, Más amor y creatividad, menos reproductivismo e imitación de prácticas y formas vacías
Perdí a mi padre cuando sólo tenía 17 años, justamente un 2 de noviembre. Durante su enfermedad yo rezaba para que él se sanara, pero murió pronto. Ahora comprendo, después de muchísimo tiempo, que eso fue lo mejor que le podría haber ocurrido a mi papá. Ya había cumplido su misión y Jesús se lo llevó con Ël.
Creo que los cristianos sólo debemos pedir una cosa a Nuestro Señor: que se haga en cada uno de nosotros su voluntad y no la nuestra. Y para eso debemos abrir nuestro corazón e impregnarnos de amor y expandirlo hacia todas partes. No es con palabras como se llega al verdadero Espíritu de Dios sino con el afecto.
Gracias, Jairo, por esta exposición clara, sencilla y profundamente consoladora. Y verdadera, estoy convencido. Hay mucho que purificar en nuestras oraciones, tanto en muchas de la piedad popular como también en bastantes de la Liturgia.
Es curioso que muchos de los que andan expidiendo "cartas de catolicidad" solo a los que piensan como ellos, no han aceptado todavía las palabras de los dos últimos papas que han afirmado (¡por fin!) que ni el cielo ni el purgatorio son "lugares" sino "estados".
En fin, alabemos al Padre que es bueno y nos ama por encima de cuanto podamos imaginar... aunque muchos no lo entiendan.
Jairo, yo simplemente lo que le señalo es que si se define como un católico convencido esta en una contradicción con una verdad de fe, la Comunión de los Santos.
1 contradicción-->La iglesia dice que debemos orar POR los difuntos. Y usted dice: hay que orar con ellos pero no POR ellos. No puedes hacer nada por ellos. Nada cambiará con tus rezos
2 contradicción--> Usted dice: No hay culpas que pagar, ni sacrificios purificadores, ni méritos que aplicar para sacar a los muertos del "fuego". El punto 1032 del catecismo enseña justo lo contrario.
Me parece muy bien que luche contra supersticiones y oraciones vacías, pero no lo haga pasando por encima de una verdad de fe tan hermosa e importante como lo es la comunión de los santos, llevando a error a sus hermanos.
Le invito a que profundice sobre el tema con una corta catequesis de Benedicto XVI. http://www.zenit.org/article-37853?l=spanish
Este artículo niega las palabras del mismo Jesús. Que es necesaria una purificación más allá de la muerte porque cada uno debe dar cuenta de su vida es una de las enseñanzas típicas de Jesús. Este artículo es anticristiano y gnóstico, que lleva a la conclusión de que no importa lo que hagas si luego todo se perdona: Lc 13, 23-28: Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta estrecha; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir:ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé quienes sois; apartaos de mí todos vosotros, malditos..."
Querido Jairo siempre tan acertado con tus reflexiones
¡Còmo se observa que pese a la distancia te preocupas por nuestras heridas que cicatrizan lentamente!
¡Pero siempre estàn allì!
Uno se acostumbra a la presencia tan añorada o a la ausencia tan querida de nuestros seres que nos miran desde el cielo.
Por eso todos los dìas rezo el Ave Verum Corpus,que dice
Salve Verdadero Cuerpo
Hijo de Marìa Virgen
Verdaderamente inmolado y atormentado por el hombre
De cuyo costado transpasado
Fluyò sangre y agua
Querido Señor haz que te grade en el momento de mi muerte
Oh Dulce Jesùs
Oh Misericordioso Jesùs
Oh Piadoso Jesùs
Ten piedad de nosotros
Amèn
Un abrazo enorme y como siempre muchìsimas gracias
Chispita
Mi querido Daniel:
- Creo en el purgatorio y lo he descrito brevemente en mi meditación. ¿O es que tú sigues creyendo en la caldera de fuego y azufre? ¿Cuando lleguen tus hijos los "corregirás" metiéndolos en una similar caldera? No creo. Porque hasta el Derecho de los hombres te metería en la cárcel. ¿Tú crees que nuestro Dios es más duro y terrible que los hombres? Entonces no has descubierto al Abba de Jesús.
- Creo firmemente en la eficacia de la oración. Yo rezo por los difuntos dando gracias a Dios por sus virtudes, evitando sus errores y perdonando el daño que me hayan causado. Intento aportar a mi vida y a la de otros "todo el bien" que puedo. Por eso escribo. Pero de los muertos sé que se ocupa la Misericordia de Dios. Por eso estoy tranquilo y feliz intentando no alejarme yo de esa Misericordia.
- Soy católico convencido (no judío), por eso no puedo dejar de luchar contra los ídolos, supersticiones, formalismos, oraciones vacías e incoherencias que nos parasitan. ¿No me quieres ayudar?
.
Un Dios misericordioso perdona a todos porque Él quiere, no porque nosotros se lo pidamos. Otra cosa es pedir perdón por lo que hacemos cada uno de nosotros. ¿Pero pedir a Dios perdón en nombre de otras personas?. Podemos hacerlo, como hizo Jesús: "Perdónales porque no saben lo que hacen". Pero el perdón de Dios hacia los demás no depende de que nosotros se lo pidamos. ¿Qué pasaría entonces si morimos y nadie quiere pedir por nosotros?. Tenemos un trato distinto por parte de Dios que la gente que tiene quién le rece...
Se podría ir más lejos, para mayor sorpresa y contrariedad de Carmen Bellver y Daniel. Creo que ninguno de los dos se ha adentrado en el contenido que expone Jairo.
Por extraño que resulte, yo convivo con mis difuntos en la mente y en el corazón, es decir, en una eternidad sin pasado ni futuro y en un amor sin límites.
Sabéis que desde hace un año publico en La Voz de Asturias un artículo semanal, antes los viernes y ahora los domingos. El artículo de este domingo lo titulé: "A cuestas con los muertos". Copiaré a continuación su enlace para quien pueda interesarle:
http://www.lavozdeasturias.es/suplementos/as-7/cuestas-muertos_0_581941879.html. También se puede localizar entrando en www.lavozdeasturias.es
Confío en que, de leerlo, os sea útil y reconfortante en un día tan especial como hoy.
Comunión y oración también con nuestros muertos, particularmente hoy, a las 22 horas. En el devenir cristiano la muerte es un punto fuerte de encuentro,...
DEL CATECISMO 1032
Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2
M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:
Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su Padre (cf. Job_1:5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos (San Juan Crisó...
No puedes hacer nada por ellos. Nada cambiará con tus rezos. No hay culpas que pagar, ni sacrificios purificadores, ni méritos que aplicar para sacar a los muertos del "fuego"
Esto que dices es mentira y es engañar a la gente. La iglesia y la Palabra de Dios nos dicen que nada impuro puede entrar en la presencia de Dios (Apo 21:27). Hay 7 obras de misericordia corporales y 7 espirituales y una de ellas es rogar a Dios por vivos y difuntos. Nuestras oraciones, nuestra participación en la eucaristía SI tienen un impacto profundo en la Eternidad, y nuestros difuntos los necesitan desesperadamente.
Negar la existencia del purgatorio es arrancar de la Biblia Macabeos, Eclesiastico y Sabiduria, es decir tener una biblia protestante. Ademas por supuesto de colocarse por encima de lo que dice la iglesia.
Me encanta, como siempre tu claridad de expresiones y la transparencia con que las compartes. Es el Dios Abba quien nos ama, y nosotros empeñados en disfrazaron de ogro insaciable! Esta misma tarde haremos en casa un dialogo con esta gran aportación tuya, y que nuestros hijos seguro que reafirman y espero lo puedan creer y vivir así en medio de este entorno tan cargado de miedos, ostracismo, pseudolideres que manipulan y no viven al aire de Jesus! gracias por dejarnos perlas que nos ayudan a caminar en cristiano! Hoy también rezaremos con Maria , los santos y todos los difuntos que seguro que están SALVADOS por JESUS! Todos estamos salvados! (Carmen:vino a salvarnos a todos hace mas de 2000 años, mujer). Y creemos en la Vida eterna, porque Resucito!
Curiosa meditación, Jairo.
A veces creo que, al igual que me sucede a mí, te "encanta" buscar el corazón, el núcleo, el meollo de las cosas, dejando a un lado (que no despreciando), lo que nos resulta de menor importancia, o sin utilidad "práctica".
Y ¿qué es de utilidad práctica para el cristiano?.
En primer lugar, Dios, y en segundo, nuestra llegada a Dios.
Creo que a veces utilizamos demasiados adagios, refranes y sentencias, que se dicen sabios y experimentados, cuando no son más que subterfugios para ocultar la verdad.
Porque "Dios no escribe recto sobre renglones torcidos". Eso es una falacia.
Dios no escribe recto, y ni siquiera escribe.
A Dios se le conoce porque nos ama, y porque nos explicó la forma de amarle a Él y al prójimo.
Y lo explicó sin dar rodeos.
Con catorce palabras, que algunos exégetas han convertido en cien mil (ver nuestro catecismo), y aún así, no llegan a aclararse.
Buscar el corazón.
Un abraz...
Jairo, te estás haciendo un Dios a tu medida. Un proceso filosófico e ideológico pero no católico. Recuerda que Dios pidió orar incesantemente y que también la Iglesia ora por vivos y difuntos. ¿Cómo puedes decir que nada cambiará con nuestros rezos?. En fín, chico, rezaré por tu salvación, aunque tú te das por salvado de antemano. Sin conciencia de pecado se puede vivir mejor, sin duda. Pero ya no nos hace falta ni siquiera un Dios misericordioso, para qué si nada tiene que disculpar.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo