Resucitar es un verbo que hay que conjugar todos los días y no solo en Pascua. Porque no tiene sentido celebrar la resurrección del Señor si no aprendemos a resucitar nosotros mismos a esa humanidad a la que el Modelo nos llama.
¿Que cómo se resucita? Aprendiendo a vivir (no a morir como algunos siguen predicando) desde los dones divinos que enjoyan nuestro fondo humano, nuestro ser.
¿Y cómo se detectan? Habrá que estar atentos a esa interioridad, a esa mina de tesoros, sobre la que muchas veces malvivimos como pordioseros.
"Sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn 13,1).
"Velad y orad para que no caigáis en tentación" (Mt 26,41 - Mc 14,38. - Lc 22,40).
________________________________________________________________________
________________________________________________________________________
- I -
Tengo dos manos juntas,
de olivo tengo dos manos,
que velan cuando me duermo
y rezan si me distraigo.
Mis manos rezan conmigo,
si a la oración yo las llamo.
Y, si a la fatiga cedo,
rezando siguen mis manos.
Escribí este artículo hace un tiempo en defensa de otros y para reflexión de todos. Hoy las piedras silban a mi alrededor y las hogueras se encienden contra mí. Nunca pude imaginarlo porque es inimaginable que nadie quiera matar el amor. Y ese es mi mono tema: el amor a Dios y el amor al Hombre. Y esa mi única motivación: por amor a Dios y por amor al Hombre.
Así que haré un pequeño paréntesis para "dar razón de mi esperanza", recordar el Evangelio -que es lo mío- y entregar mi prestigio, mi fama y mi nombre a mis acusadores, más la vida si llegare el caso. "No me lo quitan, yo lo doy", junto con el perdón a los que me condenan. Estoy cierto que lo que me salva no es un viejo madero asesino sino la imitación del Crucificado que amo y sigo torpemente.
Aquí está de nuevo mi oportuna meditación.
______________________________

¿Existen católicos "no cristianos"? Pues parece que sí, puesto que existen católicos de faca al cinto que arremeten contra todo lo que se mueve. Los hay y los ha habido siempre a lo largo de nuestra historia. Pero ahora muchos de ellos pululan por Internet como "blogger" o comentaristas y arremeten contra cualquier viento nuevo sin compasión ni modales. Y lo hacen de forma reiterada, consciente, violenta, frecuentemente embozados en seudónimos y datos falsos. Es uno de los fenómenos actuales que más me llaman la atención.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo