Blog de Jairo del Agua

El sacramento de la alegría I (O el gozo de volver a casa)

09.03.11 | 09:00. Archivado en Religión
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Los antecedentes:

confesionario 1

¿Por qué los católicos de hoy se confiesan poco o nada? Es incompleto responder que se ha perdido religiosidad y fervor. En mi opinión queda muchísima gente auténtica, que se siente Iglesia y que tiene verdadera "determinación de progresar", pero a la que la rutina y las formas caducas le hacen daño. Se hace necesario profundizar y recuperar el origen, la autenticidad del Evangelio.

Los católicos sabemos que este sacramento es fuente de vida y fue instituido por Cristo. Pero sabemos igualmente que "las formas" han sido establecidas por la Jerarquía conforme a las luces y circunstancias de cada época. Tales formas, por tanto, pueden cambiarse. La práctica actual se centra en la "confesión de boca" y el "cumplimiento de la penitencia". Las denominaciones empleadas lo confirman: confesión, confesarse, sacramento de la penitencia.

Sin embargo, la esencia de este sacramento está en la vuelta al Padre, en la conversión, en la elección del bien y consiguiente rechazo del mal. Es lo que en la formulación tradicional se ha llamado "contrición de corazón" y "propósito de la enmienda", relegados hoy al secreto personal.

Muchos católicos pensamos que deberían replantearse las fórmulas y privilegiar la esencia del sacramento dejando la "confesión vocal" para quien la necesite y quiera ejercerla. La praxis del sacramento, individual o comunitaria, debería basarse en un buen análisis de la interioridad y en una manifiesta actitud de cambio, que desemboque en la absolución individual o colectiva. Nadie sentiría invadida su dignidad personal, ni surgirían frenos, aprensiones o vergüenzas. Sería sencillamente la celebración de una fiesta, la inmersión en lo mejor de uno mismo, el gozo de volver a mi fidelidad interior. Y, desde ahí, seguir caminando con fuerzas renovadas. Ése me parece el genuino sentido de la conversión evangélica de la que nos hemos distanciado.

Sé lo importante que es para el ser humano hablar "de corazón a corazón", por eso prefiero el sacramento individualizado, pero con el acento en la voluntad de cambio, no en la retahíla de pecados. Cuando abro el corazón a alguien de confianza, mis errores y mis sombras saldrán como gazapos asustados, sin que centre mi esfuerzo en las cuadrículas rotas sino en mi aspiración a mejorar. (Habría que preguntarse aquí si nuestros sacerdotes de hoy tienen el "perfil humano" necesario para inspirar confianza, pero no puedo desviarme).

Prodigo 2

Cuando volvió el hijo pródigo, el Padre "salió corriendo, se le echó al cuello y le cubrió de besos" (Lc 15,21). Cuando el harapiento pródigo comenzó a musitar: "he pecado contra el cielo y contra ti, no merezco llamarme hijo tuyo", el Padre le interrumpió devolviéndole la dignidad de hijo (anillo, túnica, sandalias) y convocando una fiesta. No hay preguntas sobre lo que hizo o dejo de hacer, ni mucho menos con quién, cuántas veces o de qué manera. Sólo besos, abrazos y festejo "porque ha vuelto a vivir". Este sacramento debería llamarse, con toda propiedad, "sacramento de la alegría".

En el episodio de la adultera no se pide explicación del pecado ni siquiera expresión de arrepentimiento. Jesús la exime del juicio y le salva la vida: "¿Dónde están tus acusadores? ¿Ninguno te ha condenado?... Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más" (Jn 8,10).

La intervención de Cristo frente al pecado nunca exige acusaciones, nunca agrede la sensibilidad personal, sino que libera, perdona, motiva y orienta gratuitamente. ¿No sería posible recoger tales actitudes en la formulación canónica del mal llamado "sacramento de la penitencia"? ¿Por qué es necesaria la vergonzante desnudez de todos los pecados? No se me oculta la finalidad pedagógica del relato acusatorio y el pertinente consejo del confesor. Pero estoy convencido de que la eficacia de los sacramentos se basa en la actitud interior del receptor y esa actitud es la que hay que provocar, ayudar y consolidar, sin centrarse en la "lista de pecados", como se hace actualmente. La formación moral hay que darla fuera del sacramento.

Zaqueo

A Zaqueo tampoco se le pide nada y mucho menos la confesión de sus culpas. Bastó la curiosidad, un mínimo acercamiento, para que Jesús tomara la iniciativa: "Baja que hoy me hospedaré en tu casa" (Lc 19,5). No le pidió que pusiera en orden su vida. Sólo le miró y le sintió digno de ser su anfitrión. Es decir, reconoció su fondo positivo, no le juzgó, no le humilló, le amó y confió en él. Ante esa actitud del Señor surgió lo mejor del estafador Zaqueo: "La mitad de mis bienes se la doy a los pobres y, si a alguien he defraudado, le devolveré cuatro veces más" (Lc 19,8). ¿No sería más eficaz y evangélico un "sacramento de la alegría" en el que nos ayudaran a reencontrarnos con lo mejor de nosotros mismos y ejercitarlo, en vez de coleccionar pecados?

En la primera y última confesión del Buen Ladrón no hay propósito de la enmienda porque ya no hay tiempo, ni petición de perdón. Sólo la intuición de que Aquél era bueno y ante Él nace una adhesión instintiva: "Acuérdate de mí cuando estés en tu reino" (Lc 23,42). Bastó esa mínima "actitud de cambio", de distinción entre el bien y el mal, para oír la respuesta inefable de la Misericordia: "Conmigo en el paraíso estarás hoy", sin rendición de cuentas, sin requisitos formales, sin exigencia alguna, pura y simple misericordia para quien la intuye y solicita. lagrimas-de-s-pedro

Por fin, la gran apostasía de Pedro. Una vez más Jesús se sitúa en lo positivo del hombre y, sin juicios, sumerge a Pedro en el agua limpia del fondo: "¿Me quieres más que éstos?" (Jn 21,15). La respuesta no es la vocalización de su pecado, ni siquiera de su llorado arrepentimiento. Lo que importa es la expresión, la ratificación, la evidencia de lo positivo que late en su corazón: "Sí Señor, Tú sabes que te quiero".

¿Se parecen nuestras rutinarias ringleras a estas confesiones?

(Continuará)
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Una Iglesia con menos andamio intelectual para subir al cielo -como en Babel- y más bocamina para, por fin, descender humildemente a las entrañas de la persona y recuperar el rostro de Dios, esa "imagen" que Él nos grabó al engendrarnos. No repitamos el error de Agustín: "Tarde te amé / Hermosura tan antigua y tan nueva / Tarde te amé / Y es que Tú estabas dentro de mí y yo fuera / Y por fuera te buscaba"

(Meditaciones desde la calle, pag. 14)

Meditaciones

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36 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Valjean 28.04.11 | 23:43

    HHIS I suhold have thought of that!

  • Comentario por mercedes 30.03.11 | 16:03

    La penitencia comunitaria en el sentido en que la expresas , si. ( Pero ya se han encargado de eliminarla...) Lo que NO estoy de acuerdo,es en la auricular privada ademas Jesus nunca lo dijo La obligatoriedad para ser perdonado de contar a otro thombre por muy cura que sea tu interioridad y privacidad, me parece una aberracion. La penitencia de esta forma empezo en el SVI y ya por entonces en el canon nº11 del III Concilio de Toledo se llego a prohibir como una "practica execrable"...por algo seria
    la parabola del hijo prodigo es suficientemente clara al respecto
    Gracias y un abrazo

  • Comentario por Llanos de Alba 15.03.11 | 23:52

    ...eres como un guijarro en un estanque de aguas cristalinas amigo MARCRISPA, aún así tiene su mérito.

  • Comentario por Llanos de Alba 15.03.11 | 23:49

    MARCRISPA: Cuando uno no "encuentra" es que tiene un problema con la confesión, pero lo mismo te puede pasar con un psicólogo ¿no te parece?. Ya sé que "muchas veces" no se quiere perdonar UNO, pero "dudar" que otros puedan hacerlo...me recuerdas a Judas. Deberías pensar en lo que "aconsejo"

  • Comentario por MARCRISPA 15.03.11 | 15:36

    Hola Jairo, no sé bien por qué motivo no se actualizan tus post en mi blog... solo ocurre con el tuyo...

    Yendo al tema del sacramento de la alegría, me han gustado mucho tus citas afirmando lo positivo y 'expeditivo' de la práctica del perdón por Jesús...

    tú mismo dices que se debe tener un 'perfil de humanidad' para llegar a ser de confianza para abrir el corazón... sinceramente, jamás encontré un sacerdote que me inspirara suficiente confianza, ya sabes que normalmente los sacerdotes tratan de mantener distancia... así que todas mis confesiones han sido 'utilitarias'... pero lo que se dice de corazón, nada. Por alguna época de mi vida traté de encotrar, buscando y preguntando a un sacerdote que me inspirara confianza y apertura del alma, pero tuve que cejar en el intento, pues NO LE VEÍA SENTIDO... Fue mucho más productivo eso que tú citas, el encuentro personal y directo con el Padre...

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 13.03.11 | 12:56

    Cuando visité el Santo Sepulcro.
    Comprendí por que se le llama la puerta de la humildad.
    Para acceder a él tienes que rebajarte al máximo ( La puerta tiene un metro)
    Doblegar tu ego , reclinar la cabeza, dar gracias y pedir perdón.

    Me uno a las oraciones que nos invita Saruce, por nuestros hermanos japoneses, por los judíos asesinados en esta semana, por toda la humanidad.

    ¡¡Padre de Amor, damos un corazón nuevo!!

    Un abrazo a todos.Josefa

  • Comentario por saruce 13.03.11 | 11:13

    Espero que no consideréis que he entrado esta mañana como un elefante en una cacharrería.
    Se me ha ocurrido que este foro de "buena gente", como solemos decir por estas tierras del sur, podría elevar una plegaria a dios, para que ayudase a las víctimas del tsunami en el archipiélago japonés.
    Que Él detenga, si le parece bien, la proliferación de daños directos y colaterales que padecen nuestros hermanos, los japoneses.
    Imitando a mi paisana JOSEFA, pido que nuestra oración conjunta mire al extremo oriente, y muy especialmente, a los que sufran.
    ¡¡Y todavía existen personas, en este mundo, y en nuestra sociedad más próxima, que se consideran "poderosos"!!.
    Un abrazo para todos.

  • Comentario por José M. Sánchez 12.03.11 | 19:00

    ¿Por qué los católicos de hoy se confiesan poco o nada? Probablemente y en primer lugar debido a la desvalorización que la propia Iglesia o al menos muchos de sus sacerdotes, han hecho del Sacramento. ¿Te tocas? Así empezó mi primera confesión. Es difícil conseguir destruir la finalidad del sacramente con menos palabras y en menos tiempo. Sin embargo nada oi de lo fundamental: Dios es amor. Y amor es, sin duda y sobre todo, perdón. El formalismo ha podido sobre el fondo, como en tantas otras cosas. Y eso hay que superarlo. Hay que volver a las fuentes, al agua que permite alimentar tantas cosas y hacer que nazcan o renazcan cada primavera. La confesión debe llevarnos a la interiorización, a la reflexión sobre mis actos y los de los otros, a su comprensión como hijos de Dios y al reconocimiento de nuestra debilidad. Amor y perdón deben ser el entorno en el que se produzca la reflexión. A veces será necesaria la confesión oral, otras la confesión comunitaria, otras la necesaria soledad.

  • Comentario por mª pilar garcía de Zaragoza 12.03.11 | 15:23

    Los Evangelios están plagados de perlas preciosas, donde el perdón se encuentra dado: “Entre la creatura y su Creador”

    Reconocimiento de nuestra debilidad=pecado, deseo verdadero de cambio, y perdón misericordioso de Dios Abba.
    ¿recordemos la parábola, donde Jesús... ¡¡¡También dice!!!

    Bajaron al templo un publicano y un fariseo... "El publicano decía: Señor ten compasión de mi, porque soy un pecador. Luego habla el fariseo, cantándose a si mismo sus maravillas.

    Jesús dice: "El publicano bajó a su casa a bien con Dios y aquel no"

    Pedro lloró su pecado, nadie le confesó, y por el Amor infinito de este Dios Abba que Jesús nos mostró, fue recuperado-salvado...

    Llenos están los evangelios, de este mensaje de esperanza y Amor infinito.
    mª pilar

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 12.03.11 | 14:56

    Me alegro Gacela, si te ha servido para recordar y vivir tú viaje.
    Yo sé que Jesús pasó sus primeros años en Nazaretet, cuando la visité, se me vino al corazón el gran amor que Dios nos tuvo, nos envía a su Hijo. Celebrando la Eucaristía agradecía a Dios, que tomase nuestra humanidad, sé ,que él padeció, luchó por crecer,trabajó, para comenzar su camino de salvación. Para mi los lugares son significativos, idénticos a cuando Jesús, ¡Nunca! Pero allí creció.
    En la ciudad de Belén, sentí una pena profunda. Está aislada por una horrible muralla.
    Por lo demás viví los lugares de su vida, en el Templo, oramos

  • Comentario por xaverius 12.03.11 | 12:38

    Y, una vez más, Jairo, ¿dónde dejamos el poder de atar y desatar, el poder de absolver o retener, dado por Jesús a la Iglesia, como consta en el Evangelio? La confesión de los pecados forma parte de la esencia del sacramento. Incluso, cuando se permite por circunstancias especiales, la absolución colectiva, permanece la obligación de la confesión individual de los pecados en cuanto sea posible (si es posible).

  • Comentario por saruce 11.03.11 | 19:26

    Quisiera aclarar que cuando yo creo que he actuado mal, que he podido molestar a Dios, o que no he cumplido con mi responsabilidad de amor hacia mis hermanos, los hombres (contra Dios no he tenido nunca nada, a decir verdad), me acerco al confesionario, y confieso con el primer sacerdote que allí se encuentre.
    Como expresa Manuel_RH, desde dentro de la Iglesia, y otros muchos, al margen de la misma, existe un largo anecdotario sobre diferentes casos de confesores, que llegaron a saltarse las normas de la amabilidad.
    Considero que nunca deberíamos olvidar que el confesor es una persona, que se pasa horas sentada en ese cubículo incómodo, esperando recibir las descargas de las conciencias de los creyentes.
    Y convendréis conmigo, en que habrá pecadores y pecadores...
    ¿De veras es necesario confesar diariamente, como les sucede a algunas personas?.
    Mi propuesta de perdón general en las misas, va en ese sentido, principalmente.
    Un abrazo.

  • Comentario por Gacela desde Murcia 11.03.11 | 18:36

    He recordado mi viaje a Tierra Santa hace dos años ,con un grupo del monasterio Cisterciense de Buena Fuente del Sistal(¿alguien lo conoce ?)Aquelo fué pleno .Todo lo que dice Josefa lo viví aunque aquella tierra que pisaba ,ya no era la que pisó Jesús,ni el agua del Jordán la que refrescó a Jesús ,pero El estaba allí su compañía espiritual y real ,su mirada angustiada en Getsemaní al Padre ,la línea que separaba los pueblos y los caminos para subir a Jerusalén,Tiverias ,tal vez donde trabajó Jesus como obrero manual y tantos lugares ,sitios por donde pasó curando de toda dolencia,el lugar del templo,el camino hacia el calvario,la via dolorosa....son vivencias entrañables que dejaron una gran hondura en mi corazón.Renové mi compromiso matrimonial y mi bautismo !gracias por habermelo recordado!

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 11.03.11 | 16:26

    Hablando del tema de la confesión, os cuento que suelo acudir cuando mi conciencia me lo pide,( Siempre he tenido director Espiritual)pero también en ésta ocasión especial,prepararme para visitar Tierra Santa.
    Creo que no soy capaz de expresar todo lo vivido, es algo muy personal.
    Os cuento que en mi recorrido, renové mi bautismo, el sacramento del matrimonio en Canaá,
    recorrí la Vía Dolorosa, en el Huerto de los olivos, tuvimos Eucaristía y por la noche Hora Santa.
    En el Mar, hicimos la travesía, pero de pronto se cambió el tiempo y nos vino una tormenta, por lo que no pude dejar de pensar en los apóstoles, sobre todo en Jesús ,calmando el mar.
    Muchos momentos de encuentro con Jesús. Espero ser capaz de vivir lo recibido y dalo a los demás.
    ¡¡Os tuve muy presente!! Hay que vivir esos momentos de nuestra Fe.

  • Comentario por Manuel_RH 11.03.11 | 14:36

    ...Y por último, no sería el primer caso (que yo lo he visto) en que algún confesor desaprensivo acaba largándose con alguna esposa desconsolada, tras colocarle sendos atributos taurinos al marido y dejándolo con dos palmos de narices...En fin, un cordial saludo y perdón por la extensión.

  • Comentario por Manuel_RH 11.03.11 | 14:34

    ....pero completamente idiota. Estoy seguro que a más de uno ha espantado ese señor de la Iglesia.
    Me contó un caso una persona que conozco, la cual una vez se animó a ir a confesar aunque no era muy practicante sino todo lo contrario. El confesor bien pudo aprovechar la ocasión para instruirla y animarla a acercarse más a Dios, sin embargo ni corto ni perezoso le negó la absolución porque con sus pocos y confusos conocimientos doctrinales manifestó no conocer si Jesucristo podía o nó perdonar los pecados....Ni que decir tiene que jamás se le volverá a ocurrir acercarse a la Iglesia.
    Recuerdo los comentarios airados de una mujer a la que el confesor le sacó todos los colores indagando hábilmente acerca de la rectitud de las prácticas sexuales con su marido... la verdad es que visto lo visto ya duda uno de la buena intención de tanta indagación. .....

  • Comentario por Manuel_RH 11.03.11 | 14:33

    ...Algunos espantan a la gente por una rigurosidad exagerada, cuando, más que un padre que te espera se topa uno con un inquisidor de oficio que te quiere sacar brillo a la conciencia. Aquí hay que recordar que el mismo Jesucristo no sólo nunca usó su poder para desatar nada, sino que por el contrario vino a buscar y a atar; nunca a desatar ni a cerrar puertas, disculpando incluso (no ya perdonando) a los mismos que le estaban torturando salvajemente.
    Recuerdo algún caso en que el “sacramento de la alegría”, no lo ha sido tanto. Uno me pasó a mí mismo, jovenzuelo de veintitantos años, en un lugar céntrico de Barcelona que no quiero recordar, cuando el confesor me espetó que, aunque me daba la absolución, creía que yo dificilmente me podría salvar (nada más y nada menos); sin embargo les puedo asegurar que nunca he matado a nadie. Salí como se pueden imaginar bastante compungido, hasta que más tarde comprendí que podían existir sacerdotes quizá muy santos(¿?); pero completamente i...

  • Comentario por Manuel_RH 11.03.11 | 14:32

    Respecto a la forma de celebrar el sacramento apuntais algunos fórmulas más cercanas al abrazo paternal del padre que acoge al hijo perdido, podríamos decir más sencillas y evangélicas. Sin embargo no debemos ser ingenuos y pensar que la buena voluntad que vosotros teneis no se puede ni mucho menos generalizar, y hay que prever varias cosas: por un lado hay que evitar que la gente reciba la comunión de forma inadecuada, sin convencimiento, sin fe, por conveniencias sociales, por guardar las apariencias; etc.. sin estar adecuadamente preparada; y por otro lado es importante que la persona que se reconcilia con Dios reciba algún consejo, ánimo y orientación para su vida; por que si no, se acabaría por trivializar los sacramentos. Todo lo cual nos lleva al invento del mueble de madera: el confesionario.El problema viene cuando se abusa, por parte del confesor de turno; cuando alguno se toma muy en serio lo que dice Saruce respecto al poder de atar y desatar. ......

  • Comentario por María Jesús 11.03.11 | 10:28

    Mi pequeña experiencia es que no es tan necesario acudir repetitivamente, ni obigado. Lo que siento que verdaderamente me salva, me da fuerzas para seguir mi camino de crecimiento personal, de crecimiento en humanidad es el hecho de hacer una buena reflexión personal de mi actitud, ver donde fallo, el mero hecho de reconocerlo ya es un momento de purificación, en el camino a recibir el sacramento ya estoy siendo perdonada y ayuda. Cierto que soy limitida, y vuelvo a caer, pero creo que si mi actitud es sincera, voy subiendo algún peldaño en este camino que dura toda una vida. No es necesario llegar y descargarme a otra pesona milimitericamente de mis miserias, recibir directrices exactas de como debo proceder de otra persona. He visto el proceso de esos casos, esos no ayuda a nada en tu crecimiento, es dejar en otro tu trabajo, nadie puede hacer por ti esto.Se necesita a una pesona preparada que te de esa confianza y te devuelva tu dignidad. (María Jesús)

  • Comentario por Gacela desde Murcia 10.03.11 | 22:11

    Amigo saruce ,me has hecho darme cuenta que a veces asistimos a las celebraciones un tanto distraídos .Tantas veces dichas esas palabras de reconocimiento de culpa y de la absolución de parte de Dios ,yo diría todo cariñoso como dice el sacerdote de mi parroquia,sería un momento ideal para que se nos reconociera ,el borrar las faltas o pecados.Ahí digo yo que no confieso ,en la garita ,pero si me considero perdonada y enviada a reconciliarme con el hermano.Para mi es muy hermoso cuando alguna vez en el año se hace la celebración comunitaria de la penitencia,.Yo he asistido en Madrid en una Parroquia multitudinaria a esta celebración ,todos se acercaban y aquello era interminable,nosotros decidimos no acercarnos y cual fué nuestra sorpresa cuando no dieron la absolución comunitaria .Como es natural al final entramos a pedir porque no habíamos recibido la absolución y nos dijo que el Papa así lo había dicho y que solo se administra al que se arrodilla?????

  • Comentario por saruce 10.03.11 | 14:53

    ...Por esas dudas que suelen ser comunes, y que yo no tengo, gracias a Dios, es por lo que desearía que los llamados padres de la Iglesia se aclarasen de una vez por todas, facilitando el perdón de los pecados a los creyentes.
    Considero que ese momento que ya he señalado, durante la celebración de la misa, es el idóneo para conceder el perdón de los pecados a quienes se consideren que han ofendido gravemente a Dios.
    El amor de Dios nos viene gratis y fácil, porque Él nos ha hecho hijos suyos.
    El perdón de nuestros pecados es también gratuito, porque así lo decidió Jesús.
    Y Él dio muestras de lo fácil que le era perdonar los pecados de los hombres.
    ¿Necesita otro hombre conocer los detalles más o menos oscuros de los pecados de los demás, para perdonar sus pecados?.
    Yo descargaría a los sacerdotes de ese horrible peso, que les hace ser jueces de sus hermanos.
    Perdonar es una cuestión delegada, pero me imagino que muy dura, también.

  • Comentario por saruce 10.03.11 | 14:43

    ...Y ¿qué hacen los hombres autorizados por Jesús (Dios) para perdonar pecados?.
    Elaborar unas medidas, más o menos oscuras y humillantes, que incluyen un ritual algo macabro (casita de madera oscura, poca luz, arrodillados, y teniendo que "aguantar" en algunos casos, algunas "impertinencias" de ciertos confesores, que parecen desear oír lo que no se les dice).
    ¡Y perdonan en nombre de Dios!, que conste.
    Durante la celebración de la Eucaristía, y al inicio de la misma, los fieles reconocen sus pecados, y estoy seguro que la mayoría se arrepiente de ellos.
    Tras esos momentos de reconocimiento de pecados, se reza el "Yo pecador" o no, según lo establezca la liturgia del día, y entonces, el sacerdote ora: Que Dios todopoderoso perdone vuestros pecados, y os lleve a la vida eterna".
    En ese momento el sacerdote: a) ¿está de coña?; b) ¿expresa un deseo?; y c) ¿está perdonando de verdad, los pecados a los creyentes?.
    ...

  • Comentario por saruce 10.03.11 | 14:30

    Queridos amigos, nuevamente Jairo nos reta con su post interesantísimo.
    Como diríamos por aquí abajo, Jairo, eres un auténtico "hacha", que sabe dar el tajo en el momento y el lugar adecuados.
    Asumo casi todo los que dices, y como lo dices.
    Y como en algunas otras ocasiones, añadiría que los creyentes estamos dispuestos a recibir de muy buen grado, que la jerarquía eclesiástica católica modifique el ritual de la confesión.
    Esa referencia que haces al padre bondadoso y misericordioso que espera al hijo pródigo, "en la azotea", para verlo llegar antes de que éste alcance la puerta de la casa.
    El Padre siempre está dispuesto a perdonar, porque el perdón, o la misericordia, forman parte fundamental de su amor a nosotros.
    "Pero a los hombres parece que les cuesta perdonar, aunque sea en nombre de Dios", escribí hace ya unos cuantos años.
    Jesús les dice "lo que atéis en la tierra, será atado en en cielo, y lo que desatéis...

  • Comentario por Manuel_RH 10.03.11 | 14:20

    .....Pero para una gran mayoría de católicos lo que creo que nos pasa es que hemos salido de una visión de un Dios vigilante, que anota nuestros actos y prepara la balanza del juicio final, a otra más relajante del Dios Padre que no se puede ofender por nuestras “niñerías”; igual que nosotros, es transigente con sus hijos.
    Aunque es cierto que nosotros no podemos ofender a Dios (no tenemos categoría suficiente); creo que él ha dejado dicho que se da por ofendido por las ofensas a nuestros hermanos, hasta el punto de que el menosprecio hacia éstos lo considera como un menosprecio hacia él mismo. Personas más documentadas nos pueden aclarar mejor este punto.....

  • Comentario por Manuel_RH 10.03.11 | 14:18

    Cierto es, como dice Jairo que nos confesamos bastante poco. Creo que la primera que ha desetimado el sacramento es la propia Iglesia, que ve como mucha gente va a comulgar pero ni siquiera los sacerdotes se ponen a confesar. Hay un aspecto, que considero importante, y es que hemos perdido claramente el sentimiento de culpabilidad. Hemos pasado de una época en la que todo se consideraba pecado a otra en la que nada nos hace culpables; encontramos justificación para todo lo que hacemos sin preguntarnos casi nunca por la justificación moral (y ni siquiera de la ética) de nuestros actos. Así, muchos hijos pródigos de hoy se sienten a gusto retozando entre los cerdos que cuidan sin acordarse de su Padre, ni necesitan salir de esa situación porque como no han vivido prácticamente nunca en la casa de su Padre, no se pueden acordar de él.....

  • Comentario por Cero 10.03.11 | 12:45

    La confesión, salvo excepciones graves, debe ser vocal. Así lo determina la Iglesia y así debe ser. No es lo mismo pensar en el arrepentimiento y recibir una confesiòn general, que tener una confesiòn individual en la que el sacerdote indage en las causas y profundice en las soluciones. La diferencia es abismal.
    Y respecto a la cantidad de confesiones creo que, básicamente, hay una soluciòn: que haya sacerdotes en los confesionarios. Las Ilgesias que yo frecuento suelen tener bastantes confesores y la cantidad de confesiones es ingente. Pero en los pueblos se hace dificil y muchos párrocos, por pereza, le quitan la idea de la cabeza a sus fieles. Hay que poner las pilas a los sacerdotes e iniciar una catequización a los fieles.

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 10.03.11 | 10:26

    Amiga.Martha Sialer, ¡Cierto, las ofensas se las hacemos a sus hijos!
    Tanto de palabras ,como de obras. Ofendemos a Dios en las injusticias, en el rechazo, en el acaparamiento de todo, en las calumnias, y en todo lo que ofenda a la dignidad humana.
    (No me extiendo más ya que sólo puedo escribir con una mano)
    Un abrazo a todos.

  • Comentario por Martha Sialer 10.03.11 | 03:47

    Un agregado.
    Una vez leí que nadie puede -realmente- ofender a Dios.
    Yo no pienso así. Claro que nuestra pequeñez no lo puede lastimar literalmente, pero el Amor se devuelve con amor, y no hacerlo es ofenderlo.

  • Comentario por Martha Sialer, Lima-Perú 10.03.11 | 03:44

    Pocos nos confesamos hoy. Y no es por falta de pecado.
    Es porque ya no sabemos (o no queremos saber) lo que Dios ama y lo que debemos amar.
    Es porque ya no importa agradar a Dios y tratar de devolverle su inconmensurable amor.
    Es porque se siente que se confiesa y se vuelve al mismo caminar errado.
    Es porque no se piensa en, ni se siente, el perdón amoroso de Dios.
    No sé si se conservará la forma de hoy en este sacramento de la alegre reconciliación (me gusta el nombre que le has dado). Pero lo que sí sé es que necesitamos aprender que a Dios se le ama con toda la vida y que cuando lo ofendemos necesitamos volver a buscar su perdón. Y que nunca nos rechazará.
    Cariños peruanos.

  • Comentario por Gacela desde Murcia 09.03.11 | 21:49

    Yo confieso ,que no confieso. Ni en E.E ni en cuaresma ,son dos momentos en los que hay que confesar,pues justo en ese momento no me reconozco en la necesidad de confesar.Como dice el Cardenal Martini ,Jesuita,con una edad muy avanzada."Mire, la confesión es un sacramento extraordinariamente importante, aunque hoy esté exangüe. Cada vez son menos las personas que lo practican, pero, sobre todo, se ha convertido en algo casi mecánico: se confiesa un pecado, se recibe el perdón, se recita alguna plegaria y ahí termina todo, en la nada o poco más. Hay que devolver a la confesión una esencia que sea verdaderamente sacramental, un recorrido por el arrepentimiento y un nuevo programa de vida, una relación constante con el confesor, en definitiva, una dirección espiritual.”Cuando en momentos de mi vida en que siento que he dañado a alguien ,que suele ser el mas cercano,entonces si que me acerco al agredido a rectificar y....luego voy al Sacramento de la penitencia a recibir la gracia .

  • Comentario por cruchy 09.03.11 | 20:49

    Gracias Jairo, por este artículo , nos recuerdas de una manera muy bella la forma incondicional con la que Jesús siempre perdonó, y nos hizo ver como nos ama Dios. Por esto mismo a veces me cuestiono que sentido tiene ir al confesionario, si dede el mismo instante en el que sentí el arrepentimiento y lo puse frente a Dios junto al deseo de no volver a caer, me siento y me Se perdonada por El.
    Esperaré la segunda parte a ver si entre tus comentarios encuentro un sentido mas profundo a este sacramento y no únicamente una mera formalidad.

  • Comentario por Alicia(desde pcia. de Bs As) 09.03.11 | 20:08

    Felicitaciones por esta nueva entrega. Lo que aquí planteas es la esencia de las enseñanzas de Jesús, o sea, que la confesión de los pecados es un acto de indagación profunda de una persona o de grupos de ellas, en su propio interior, para poder vivir su vida en el Señor con más plenitud y entrega.
    Las formas dependen de muchos factores:la época, la edad de las personas, sus ideas, etc. ¨Pero esto es secundario. Me pregunto si un cierto rechazo ante la confesión frente a un sacerdote(experimentada por varias personas) no responde , muchas veces, a ciertas actitudes de algunos religiosos que suleen intimidarnos con sus actitudes o falta de comprensión.

  • Comentario por Gacela desde Murcia 09.03.11 | 18:50

    Has tocado un tema muy de cuaresma ,al menos en años anteriores,y me gusta porque para mi es el "sacramento del reencuentro"Supone que por un tiempo he estado enfadada con El y dando pasos he hecho posible de nuevo el encuentro el abrazo las lágrimas .Como EL nos enseñó, hemos de hacer dia a día con los hermanos a quienes hacemos daño.Solo así elevamos la confesión a Sacramento .El cardenal Martini tiene algo escrito muy clarificador sobre este Sacramento y lo que se tiene que hacer con los "veniales"El sacramento es algo mas grande que recitar pecados .preguntar y poner la penitencia.Otra cosa es el acompañamiento de sacerdotes (yo siempre lo digo soy una privilegiada por los que me han acompañado) para clarificar dudas para hablarnos claro desde fuera de nosotros mismos, eso si que debería ser frecuente .Las confesiones no conceden indulgencias ni cuenta la cantidad.Esto que escribo es lo que yo siento que para mi es la confesión hoy día .

  • Comentario por Llanos de Alba 09.03.11 | 18:48

    Precioso artículo Jairo, precioso, ¡cuánta belleza y realidad humana para quien quiera entenderlo!..."Sí Señor, Tú sabes que te quiero".


  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Asturias 09.03.11 | 17:43

    Tema crucial para la vida de los cristianos el que toca hoy Jairo . Su contenido, rebosante de sentido común y de hermosa simplicidad, se entiende mejor paseando por la playa de Calella, desde donde envío un saludo a todos esta mañana de cielo encapotado que invita a la intimidad.
    Los sacramentos son elementos materiales que significan y causan la gracia. ¿Demasiado intrincado? En el bautismo el agua lava el "pecado original"(?); en la eucaristía el pan se vuelve "pan de vida"; en la penitencia la "comunicación" que acusa libera de lo acusado. Jairo la sitúa en su dimensión bíblica y la ve, es lo correcto, como la "alegría" del retorno.
    Como tal "comunicación", en el vis vis del confesonario debería tener mucho más de dirección espiritual que de recitación de pecados. Pero es una pena que todavía no se reconozca valor sacramental a la "penitencia comunitaria" ni a la "comunicación virtual". Algún día llegará.

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 09.03.11 | 15:22

    Yo, dicho sea de paso no sé cómo entienden estas personas, el Sacramento de la reconciliación.
    Creo que puede ser por falta de conciencia, por no tener cultura bíblica, y lo que para mí es fundamental, saber que en dicho sacramento sientes el Amor misericordioso de Dios Padre.
    Quizás olvidamos que el mismo Jesús , les dio potestad a sus apóstoles de perdonar o retener el perdón. " Si decimos que no tenemos pecados, nos engañamos y la verdad no está en nosotros
    (1 Jn1,8)Jesús mismo nos enseñó "Perdona nuestras ofensas" (Lc 1,4) Jesús siempre nos invita a la conversión.

    ¡¡Buen camino hacia la Pascua!!

Miércoles, 30 de mayo

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