Muchos se casan "en la Iglesia" pero NO "por la Iglesia". Se visten de gala, celebran el rito, pero NO reciben el "sacramento del matrimonio" porque están cerrados a él, no hay actitud de apertura. Innúmeros ni siquiera saben que existe un sacramento y lo que significa, celebran -como mucho- un "matrimonio civil" con velas, flores y música de órgano. Nada más. Muchísimos es lo que buscan, el adorno.
Esta REALIDAD me hace repetir que hay muchísimos más "matrimonios nulos" de los que se solicitan y declaran. ¿Un pingüino que comulgase recibiría el sacramento de la Comunión? No, porque no tiene capacidad ni actitud, falta el sujeto válido. (Dicho sea de paso: ¿Cuántas veces recibimos sacramentos como pingüinos?). Y me sigo preguntando: ¿Puede celebrarse una "boda sacramental" (la católica) sin conocer ni querer el sacramento? Estos "matrimonios sin sacramento" no deberían ser admitidos ni reconocidos por la Iglesia, de la misma manera que no se reconoce el "matrimonio civil".
Si hay falsedad, ignorancia, inconsciencia o involuntariedad sobre la espiritualidad del sacramento, no hay religión, no hay sacramento, no puede haber boda religiosa. ¡Cuántos hay que sólo despiertan cuando se sienten atrapados como conejos en una inamovible trampa! Y no porque se sientan atados por su pareja, sino por la inflexibilidad e incomprensión de las normas religiosas. ¡Cuántos huyen de la institución eclesial y sus rigideces para poder respirar! ¡Qué dolorosa paradoja!
Algunos objetarán que, aún así, el matrimonio es válido porque hay un contrato objetivo y público. Puede. Pero entonces sería un simple "matrimonio civil" festejado en una iglesia. Y muchas veces ni eso porque, además de no existir el sacramento, falta la suficiente madurez (voluntad, libertad y consciencia) para que ese contrato sea válido. ¿Puede casarse un niño de diez años? Teóricamente no. Sin embargo, mi experiencia me dice que hay muchos "niños" que se casan sin más bagaje que la fuerza de la costumbre, la necesidad carencial o el empuje biológico. Por desgracia, las leyes (civiles y religiosas) se fijan en la madurez biológica, no en la sicológica y espiritual. Así se fundan familias como corrales y no hogares cristianos.
Cuando más tarde muerdan las rupturas, no se puede aplicar a los divorciados menor comprensión que la aplicada a estos "matrimonios de pacotilla" celebrados dentro de una iglesia. El rigor, la severidad y la madurez han de exigirse ANTES de la boda y no DESPUÉS del reconocimiento del error. Sería un disparate MANTENER el matrimonio "formalizado" entre una rana y un cocodrilo. Y mayor aún querer NEGAR los "iniciales errores de los contrayentes" con la culpabilización de la religión.
La solución para los divorciados católicos (de buena fe) pasa por facilitar el acceso a la "declaración oficial de nulidad" (reconocimiento de errores básicos en el origen) tras un meditado y resumido "proceso de conciencia" y no con los larguísimos trámites procesales actuales a imitación de la justicia civil. Con la actual estructura jurisdiccional de nuestra Iglesia sería imposible atender el aumento de procesos de nulidad. Los errores entre los católicos deberían sustanciarse "en conciencia" con el asesoramiento, asistencia y declaración de los profesionales adecuados, no necesariamente clérigos.
La "nulidad matrimonial" no es cuestión de rígidas leyes, avispados abogados, trampas procesales, ni dinero a espuertas (la gente está muy equivocada en este punto porque las tasas eclesiásticas son mínimas). Es una "cuestión de conciencia", de discernimiento, de si hubo libertad, voluntad y consciencia suficientes o un fatídico ERROR de emparejamiento, pura comedia inconsciente. La misión de la Iglesia debería ser AYUDAR a discernir en conciencia si hubo o no hubo matrimonio. Más que un tema jurídico y procesal es un tema sicológico y espiritual. Más que jueces y abogados deberían intervenir sicólogos y maestros espirituales.
No se trata de hacer desaparecer los divorcios ensanchando la manga con nulidades para todos. Se trata más bien de abrir los ojos a la REALIDAD y comprender que muchos humanos se emparejan por error propio o inducido. No parece justo que haya soluciones fáciles para un asesino múltiple que se arrepiente, mientras no hay piedad para quien reconoce el ERROR de haber "formalizado" una boda equivocadamente. Para el asesino arrepentido, el perdón sin condiciones. Para el erróneamente casado que quiere rectificar su error y su vida, excomunión perpetua. No parece siquiera lógico.
Esta es una asignatura pendiente en nuestra Iglesia que la jerarquía conoce muy bien. Por eso eminentes voces de esa misma jerarquía piden un Concilio para profundizar y dar soluciones a estos hermanos nuestros que sufren al estar "oficialmente" rechazados. También conoce nuestra jerarquía que la protección del matrimonio y familia católicos pasa por proporcionar una formación seria y profunda ANTES de la boda y una asistencia continuada DESPUÉS (1).
Claro que una cosa es ver los problemas y otra darles solución. La lentitud de nuestros dirigentes es proverbial. Me temo que, cuando lleguen al Cielo, no va a colar eso de la inmóvil prudencia. Creo que les van a tener esperando el mismo tiempo que los católicos esperaron sus decisiones reales para problemas reales.
Visualizaré en tres cuentos, como síntesis final, los casos más frecuentes de bodas religiosas "sin sacramento". Que cada cual saque sus conclusiones.
1. Boda en la Iglesia expulsando a Dios
"Una pareja era muy amiga del Rey y le invitaron a su boda. Él llegó contento y cariñoso, vestido de gala, y se puso en lugar preferente por razón de su rango. Todos los invitados pudieron verle devoto, sonriente y complacido. Pero, apenas terminó la ceremonia, le dijeron que se fuera. Sí, tal cual, le echaron de la boda y no pudo ir al banquete, ni jamás a la casa del matrimonio.
A pesar de ello, el Rey les hizo llegar sus regalos. Eran unas cajitas con estos rótulos: paz, unidad, fuerza, alegría, amor, inteligencia, seguridad, fidelidad. Cuando la pareja encontró aquellas sugerentes cajitas las abrieron pero al verlas aparentemente vacías las echaron a reciclar".
Esta increíble historia se repite muchas veces. Hay parejas que se casan por la Iglesia, teóricamente se administran el Sacramento, invitan al mismísimo Creador que viene puntualmente con sus regalos, pero después de la ceremonia se olvidan de su mejor invitado y tiran los regalos.
Abrir un regalo significa aceptarlo, conservarlo, utilizarlo. Pero algunos católicos se olvidan del matrimonio y no vuelven a pisar una iglesia hasta el próximo evento social. Consideran la iglesia un "salón" para puntuales celebraciones solemnes, en vez de mi casa, la casa de mi Padre. Si pensáis así, es mejor que no os caséis por la Iglesia, que no hagáis la comedia. Si no vais a abrir vuestro mejor regalo de boda, si vais a tirar el Sacramento, es preferible no recibirlo. Si vais a echar del banquete y de vuestra vida al Invitado principal, es mejor que no le invitéis.
Ante todo y sobre todo, casarse por la Iglesia significa buscar la Presencia del mismísimo Dios en la construcción del matrimonio y la familia. Celebrar el Sacramento del Matrimonio es echarnos literal y públicamente en los brazos del Padre para que nos una, nos acompañe y nos ayude a caminar. Si no buscáis esto, os habéis equivocado de puerta.
2. Boda religiosa sin religión
"Había un matrimonio que vivía en un espléndido velero, modernísimo, magníficamente equipado con todos los lujos para vivir bien en el mar. Pero... no usaban las velas. Esta pareja era muy pragmática, no creían en la brisa y el viento porque no se ven. Sólo usaban lo que veían: las olas, unos largos remos y un pequeño motor auxiliar. Cuando se alejaron de la costa no lograron llegar muy lejos. Un día el mar les arrastró contra las rocas. En lo peor de su tragedia les encontró un marino experto que, después de auxiliarles, les enseñó a usar las velas y aprovechar la fuerza del viento.
Al despedirse, el marinero les volvió a repetir: la brisa y el viento son regalos invisibles pero reales, están ahí para vosotros. A partir de entonces se hicieron unos expertos en la navegación a vela y utilizaron los vientos con maestría, se adentraron en alta mar y llegaron muy lejos, justo donde querían llegar".
No tengo nada contra los "no practicantes", les quiero como a hermanos. Pero me estremece oír: "soy católico no practicante". Pero, criatura, si a la Iglesia se viene sobre todo a recibir regalos, a recibir sacramentos, a recibir paz, amor, luz, fuerza. Si sólo hace falta venir con las manos y el corazón abiertos... ¿Cómo dices tú que eres católico no practicante? Es como si dijeses: "Soy un rico heredero, pero no me hablo con mi Padre millonario. No practico de hijo, sólo de mendigo".
3. Boda con muchísima fe pero sin humanidad
"Un agricultor tenía el almacén repleto de semillas de gran calidad que no llegaba a utilizar por falta de terreno. Él sabía perfectamente que el sol y la lluvia, siendo lo más importante para obtener una buena cosecha, le salían gratis. Así que se dijo: tengo las mejores semillas, tengo muchísimas y buenas macetas, el sol y la lluvia son gratuitos, mi gran fe no puede dudar: obtendré una abundante cosecha y haré un negocio redondo.
Repartió sus preciadas semillas en las macetas vacías, las puso a la intemperie y esperó. Naturalmente los vecinos se rieron de él y le dijeron: ¿Por qué malgastas tus buenas semillas? ¿Cómo pretendes que germinen y crezcan en macetas vacías? ¿No te das cuenta que necesitas la tierra de la madre naturaleza?".
Pues esta historia absurda es real. Ocurre todos los días. Es el caso de los "practicantes vacíos", de los súper católicos que coleccionan rutinas, ritos, oraciones y sacramentos en su vacía humanidad. Pretenden que la "gracia gratuita de Dios" supla su formación, su concurso y su esfuerzo. Sin embargo, la gracia de Dios se perderá sin la colaboración del hombre, es decir, sin la concurrencia de nuestra personalidad, de nuestra humanidad, de nuestras potencialidades, decisiones y obras. Necesitamos tener nuestra tierra humana disponible y abonada antes de suplicar la lluvia. Quienes lo esperan todo del Sacramento (signo puntual y externo) y se olvidan de VIVIR su "matrimonio humano" en su vida diaria, quienes creen que todo llueve del cielo, también se equivocan. Tal vez más que los anteriores. La religión no es práctica vacía, la religión es VIVENCIA que expresa lo mejor del corazón humano.
Quienes quieren contraer un "matrimonio cristiano" y quienes aspiramos a vivirlo deberíamos tener grabada a fuego en el corazón esta cita de un cura bueno, profundo pensador y escritor admirable:
"Jesucristo es amor... Es el amor que hace posible todos los amores... Porque Cristo ama en el amante y es amado en la persona amada... Que nadie tema nada de semejante amor. Podría parecer que un amor tan absoluto, tan omnipresente, ha de acabar absorbiendo los otros amores. Sobre todo en el amor de hombre y mujer, ése que llamamos amor humano por antonomasia, hay quien teme que Dios venga a interponerse entre ellos, como si el amor debido a Dios hubiera que restarlo del amor que ambos se profesan. No. ``El amor de Dios es más ensanchador que ocupador´´, decía el místico Osuna. No temáis... Cristo no es un rival para los amantes, sino un aliado. Su amor no sólo deja sitio a cualquier otro amor, sino que le hace sitio y le da holgura... Su amor crea amor, lo mismo que su presencia crea espacio... Cristo es la erosfera, el ámbito donde crece el amor, el aire que los amantes respiran" (2).
Si queréis amaros de verdad, si queréis un matrimonio con garantía de por vida, quizás deberíais recibir o desenterrar el Sacramento. Que no es sólo un rito o fiesta puntual, sino el SIGNO de un estilo de vida que se elige y vive cada día, el SIGNO de nuestra apertura al Dios de la Vida que llama insistentemente a nuestra puerta para acompañarnos, ayudarnos, impulsarnos y abrazarnos. No deberíamos olvidar nunca que el matrimonio católico es un matrimonio de tres.
_________________________
(1) No puedo callar aquí la gran labor de construcción del matrimonio que hacen los "Equipos de Nuestra Señora", moderna fundación católica no suficientemente reconocida y extendida.
(2) José Mª Cabodevilla, "365 nombres de Cristo" - BAC.
_________________________________________________________________________
¿Ya lo has leído?

_________________________________________________________________________
Los comentarios para este post están cerrados.
Vaya me he perdido los últimos post, pues no se actualiza mi lista de lectura de blogs que sigo...
Lo que más ¡más! me ha interpelado ha sido eso de.
"No tengo nada contra los "no practicantes", les quiero como a hermanos. Pero me estremece oír: "soy católico no practicante". Pero, criatura, si a la Iglesia se viene sobre todo a recibir regalos, a recibir sacramentos, a recibir paz, amor, luz, fuerza. Si sólo hace falta venir con las manos y el corazón abiertos... ¿Cómo dices tú que eres católico no practicante? Es como si dijeses: "Soy un rico heredero, pero no me hablo con mi Padre millonario. No practico de hijo, sólo de mendigo"..."
A mí también me estremece... y tantos estremecimientos tengo que ya se dan los médicos que me aqueja alguna enfermedad...
No tendrían parte en eso los mismos pastores?, digo que nos andan tanto con eso de la humildad, la humillación, las cruces... que bueno cala sólo eso
../.. Y con respecto a la negación de la comunión, en medio de una ceremonia religiosa, da lugar a una situación bastante violenta.
Yo no me atrevo a decir que siento, pienso y actúo como Dios, porque mi estupidez no llega a tanto, gracias a Dios.
Pero si yo fuese Dios, no creo que me importase que una ínfima criatura humana tomase mi cuerpo sacramental.
Cuando se leen ciertos comentarios, da la impresión que nos consideramos "muy importantes", que nuestros actos, y los de nuestro entorno, son trascendentales para el devenir de la Humanidad, y hasta en la existencia del universo y de Dios mismo.
El sacramento de la Eucaristía exige una participación individual, íntima con Dios.
Habría que suprimir cualquier referencia social, cualquier crítica a las actitudes de los demás, y sobre todo, cualquier juicio sumarísimo a los demás.
Porque cada uno tiene su alma en su almario, y ambos son personales, recónditos e intransferibles.
Me has hecho sonreír Manuel_RH.
Y ES QUE nunca podremos conocer la verdad de lo que nos cuentan, porque en la mayoría de los casos, la información será incompleta.
TERETE, yo conozco un caso aún más delicado que ese que tú has referido:
Un hombre que comulga "siempre" desprecia, maltrata y amenaza a su esposa.
No hablo de personas de cierta incultura, sino de universitarios que ejercen sus carreras profesionales.
Él muere víctima de una enfermedad terminal, y ya en el momento postrero, tras percatarse de la presencia de su mujer, junto a la cama, le dice unas palabras amables.
Ella se siente feliz, pues ha conseguido que su esposo le hable dulcemente, tras más de cuarenta años de matrimonio. Y de la herencia no deseo hablar. ¿Para qué?.
Todo esto viene a cuento porque los seres humanos, con más o menos religiosidad, tenemos un concepto de nosotros mismos, distinto del que los demás tienen de nosotros.
../..
......Aunque no dudo de la veracidad de lo que cuenta, muchas veces nos llevamos chascos importantes; en los que los que aparecen como culpables, son inocentes: allá cada cual con su conciencia. Si nos ponemos a investigar, seguramente habría muchos que no deberían –o no deberíamos- recibir la Comunión, y más hoy que no confiesa casi nadie. Por eso me parece aún más injusta la situación de estas personas divorciadas. Oremos por ellos. Un cordial saludo.
Aun así Terete, me hubiera gustado conocer la historia contada por ese hombre. Precisamente yo tuve un desengaño con un caso similar, un matrimonio perteneciente al entorno del Opus en que él parecía a primera vista un hombre malo-malísimo tras abandonar a su desconsolada mujer de toda la vida para casarse alegremente con su secretaria, mucho más joven. El caso no podía oler peor a todos los que lo conocíamos, a pesar de lo cual él seguía frecuentando la Comunión a vista de todos sin ningún remilgo. Sin embargo, despues de conocerla a ella suficientemente comprendí que los años que ese hombre estuvo aguantándola pacientemente sin rechistar, seguramente merecen indulgencia plenaria. Finalmente, tras un dilatadísimo periodo de espera, obtuvo la anulación eclesial del matrimonio, sin duda con sobrados motivos. .................
Terete, entiendo que la "interpelación", de todo punto necesaria dada la "escandola" (sentido evangélico) conducta del protagonista, puede partir no solo de quienes tienen autoridad en la comunidad sino de cualquier miembro de la misma. Lo mejor sería que tal interpelacaón partiera de la comunidad como tal, es decir, de la repugnancia que tal conducta significa para una comunidad asentada sobre la caridad, la generosidd y la oración.
En otrss palabras, de la evidencia de que el comportamiento de un individuo así nada tiene que ver, por muchos golpes de pecho que se dé, por mucho que comulgue y por mucho que acuda al templo, con los objetivos genuinos y constitutivos de la comunidad cristiana.
Sería deseable que ese individuo se sintiera avergonzado ante los demás miembros de la comunidad por el comportamiento tan depredador que ha tenido con una esposa a la que prometió todo lo contrario al recibir el sacramento del matrimonio.
Porque, ¿quién tira la primera piedra?
Queridos todos: me sorprende la interpretacion (no me funciona el acento) que habeis hecho algunos de vosotros sobre no ser jueces ni negar la comunion a nadie. Yo estoy de acuerdo con esto al 100%. Pero si leeis despecio mi comentario, vereis que para nada hablo de negar la comunion, sino que me hago la pregunta de quien INTERPELA a este hombre. Me parece que interpelar no es juzgar ni menos condenar, sino ayudar a abrir los ojos, en la linea de la correccion fraterna tan evangelica.
Gacela lo apunta cuando dice que "podría en privado ese sacerdote hablar con esta persona" A esto me referia exactamente: a que no se puede tolerar sin dar ningun paso en este sentido. Creo que estamos bien claros en esto... Gracias, porque asi me ayudais a precisar bien lo que quiero decir. Saludos cariñosos.
Yo me pregunto: desde cuándo el matrimonio es sacramento (matrimonio natural y/o cristiano?)
La eucaristía también es sacramento:y parece que su recepción pudiera depender de cómo va el matrimonio.
Creo que la actitud cristiana con los sacramentos no puede reducirse a casuística.
Si uno se compromete a ser cristiano vale la metanoia de vida con toda su progresiva evolución.
Ser cristiano es vivir confiado de la gracia/perdón con o sin sacramento, con o sin comunión.
Porque los sacramentos que no se pueden recibir materialmente se pueden recibir espiritualmente,
Hasta el bautismo se puede recibir con deseo futurible!
Totalmente de acuerdo Manuel. Solo Dios Abba conoce nuestro interior.
mª pilar
Terete leo que estás bien para seguir dando algo tuyo a los demás !como lo he disfrutado!
Creo que el sacerdote que está dando la comunión no debe actuar como juez y mucho menos negarle la comunión a nadie aunque sepa lo tremendo de lo que cuentas .!A Dios no le puede hacer daño por comulgar en ese estado( Dios se expone a eso)podría en privado ese sacerdote hablar con esta persona pero nunca en público negarle la comunión.!!Y si Dios pasando por El le hace recapacitar!! No sería ningun sacrilegio.Lo de venir a mi los limpios de corazón no lo he entendido mucho,al médico se acude cuando se está enfermo...y hay mejor médico que Dios?
Tremendo caso, Terete, el que expones. Imagino que, sin pretender juzgar a nadie, el sujeto que has sacado a colación es un egoísta y aprovechado de tomo y lomo y hasta pienso que su "comunión diaria" puede que tenga los visos de un descarado chantaje al dios de cartón piedra en el que él cree. Si de verdad creyera, jamás podría haber hecho lo que tú describes.
En el terreno de la comunidad cristiana, insisto, sin ánimo de juzgar y mucho menos de excluir a nadie, hay cosas que, como muy bien dices, no se pueden tolerar. Claro que para que algo no se tolere de hecho tendríamos que partir de una comunidad cristiana seria, testimonial, en la que cabe el divorciado que lo es porque se le acabó el amor, pero no cabe de ninguna manera el jeta y caradura que nos pintas, como tampoco debería caber el dictador irredento, manchado de sangre, al que se refiere Manuel RH. Creo que el pecado contra el Epísitu Santo, el imperdonable, es el de la pretensión de chantajear a Dios.
Sin ánimo de entrar en polémica, creo que el sacerdote que se encuentra dando la Comunión no debería actuar de juez y valorar a quien se puede y a quien no se puede dar. A los divorciados no se le debería negar la comunión -ni a nadie- cuando no se la negaban ni a Pinochet. Esto sería entrar en un terreno arduo que implica el señalamiento y condena pública del pecador (pero solo de un tipo de pecador), despues de afirmar "una palabra tuya bastará para sanarme", cuando la forma de actuar de Jesús fue precisamente la contraria. No me malinterpreten, no quiero decir que los divorciados sean pecadores, eso sólo Dios lo sabe. Cada uno debe obrar en conciencia y los sacerdotes no deben ser jueces. Este tema me sorprende bastante porque estaba convencido de que en mi niñez se enseñaba que no se puede negar a nadie la comunión... serán las cosas de la edad. Un cordial saludo.
(continuación) lo tendría que hacer quien le da la comunión y no porque sea divorciado (que sus motivos tendrá) sino por su caradura y conciencia más dura aún. No todo se puede tolerar.
Qué buen consejo el de Ramón a Saruce: la imitación. Así es: pocas palabras y muchos hechos, las palabras pueden convencer más o menos pero los ejemplos arrastran. Hablas también, Ramón, de “las toneladas de comprensión y quintales de tolerancia”. Sí, pero teniendo en cuenta que las toneladas y los quintales, por muchos que sean son limitados y se acaban cuando llegan a cubrir su peso. Digo esto porque he tenido noticia –de fuente muy fiable- de un caso lamentable que ocurre en otra autonomía española: un hombre divorciado, de comunión diaria (hasta aquí ninguna pega) que ha dejado a su ex mujer completamente abandonada a su suerte, sin posibilidades de trabajar por su estado de salud y engañándola al hacerle firmar un documento en el que renuncia a recibir de él la ayuda económica que le correspondería. Ella se fió y no leyó el documento, por lo cual no puede reclamar nada. Me pregunto quien interpela a este hombre, lo tendría que hacer quien le da la comunión y no por
Este post y sus cromentarios abundan en exponer claramente los principios, en subrayar los valores, en desbrozar caminos que no son fáciles. Por otro lado, para completar el cuadro, son conmovedores los testimonios. Por añadidura, hay toneladas de comprensión y quintales de tolerancia. Se nota a la legua y se palpa que tras todo esto está la imagen de un Dios bonancible cuyo rostro apenas deja entrever la metáfora "padre", que está más pendiente de los suyos y de todos que Alá de sus creyentes (estos días, estando en Jordania, leo el Corán).
Bonito reto el de Saruce sobre cómo formar a su nieta de 7 años para la primera comunión. Si mi humilde opinión vale para algo, solo le diría una palabra: por imitación. Los niños aprenden por imitación de los mayores. Que ella vea en los suyos comportamientos conforme a los valores cristianos. Después, ayudarla a comprender lo que hay detrás de ello como la mejor forma de ser niña, sin ningún adoctrinamiento ni imposición.
Siempre que se siga la experiencia de algo más grande que ellos mismos, y buscadores de esa realidad, será eficaz.
Los ritos, en todas las iglesias, son signos externos, realizados ante la comunidad, para manifestar su adhesión a dicha confesión.
Como muy bien nos dice Jairo, son “agraciados” cuando los contrayentes lo convierten en ¡Vida!
Los ritos en si, no imparten la gracia de Dios; esta, siempre está dispuesta y deseosa de darse por completo, cuando los corazones se abren a ella; sean de donde sean y pertenezcan a donde pertenezcan los contrayentes, (en este caso).
Dios es Dios y Padre de todos sus hijos; y a todos cuantos lo buscan, les llenará de gracia en abundancia, para vivir su amor y caminar llenos de esperanza.
mª pilar
El sacramento (cualquiera) es un rito, que se celebra dentro de una "iglesia" como parte de sus " normas, reglas, leyes”.
Terete amplia este aspecto mucho mas allá.
Si los contrayentes (en este caso que estamos tratando) tienen conciencia de un Ser superior en su vivir; cuando se unen las personas para caminar juntas, y compartir sus vidas, tienen esa misma presencia "especial"… desde otra mirada.
Se sienten acompañados, bendecidos, agraciados... si viven conforme a la experiencia de ese Ser superior.
Por lo tanto, son también, en la medida que ellos la hagan ¡Vida! llenos de gracia; sin recibir ningún rito especial, u otro, al que cada cual llamará de distinta manera.
Amigo Jairo, asumo cuanto dices, porque me fío de ti y de tu buena intención.
Pero, honradamente, no entiendo lo que has querido decir.
Creo que ambos creemos que la adhesión a Dios es siempre activa, o debería serlo, para que la fe no sea como un tiesto vacío de maceta.
A veces considero que me estoy volviendo algo zote (problemas derivados de mi renacida rebeldía), y como ya he apuntado algunas veces, me aferro a la teoría del corazón de la alcachofa, o de la cebolla, y no me detengo (a propósito) en las capas exteriores que las recubren.
Estoy demasiado apegado a la tierra.
Y ruego a todos, explicaciones o aclaraciones inteligibles para mi nieta, que tiene siete años, y a la que deseo formar para su primera comunión.
Cosas de la edad, supongo.
Un abrazo a todos.
Me encantan todos los comentarios, los que llevan imprecisiones y los que las aclaran, pues estos últimos se dan gracias a los primeros.
Jairo, hay un aspecto que me gustaría que saliera en esta teología-espiritualidad tan interesante que estás desarrollando sobre el matrimonio como sacramento y que vale para todo matrimonio: la colaboración con el Dios Creador.
Podríamos decir que Dios Creador crea creadores. La palabra “pro-creación” puede ser significativa y aunque sea el segundo fin del matrimonio, (el primero es el amor y la comunión entre la pareja) habría que limpiarlo de adherencias negativas (las tiene porque se ha visto la procreación como el único fin del matrimonio) y dotarle de todo su significado como amor que se hace fecundo, como el del Dios Creador. No quiere decir que el amor de pareja solo se haga fecundo en los hijos. Una pareja que no puede tener hijos, puede ser fecunda derramando su amor en infinidad de gestos hacia los demás.
Muy de acuerdo con las precisiones de Jairo sobre el contenido real del sacramento del matrimonio, en el que el lazo contractual entre los esposos se convierte en signo portador de la gracia.
Sin embargo, no debemos pensar en ese signo como una cosa hecha de una vez para siempre, como algo perfecto y acabado en sí mismo, sino como algo dinámico, algo que debe ser efectivo y actualizarse en cada momento. Ahora bien, como los caminos de Dios son inescrutables, bien pudiera ocurrir que un mero nexo humano, lo que llamamos matrimonio civil, pudiera ser portador de una auténtica gracia de Dios si los cónyuges llevan una vida plena de amor entre ellos, con sus hijos y parientes, con sus vecinos y con el resto del mundo, pues la gracia de Dios no es un fósil o pacto firmado en un papel, sino algo que tiene que ver solo con la vida de su posible portador. Por sus hechos, y solo por sus hechos, los conoceréis.
.../...
El Sacramento no es PASIVO y Dios ACTIVO (acepto la gracia que me llueve en el rito y ya). La gracia de Dios SIEMPRE nos llueve, siempre se derrama sobre nosotros, permanentemente. El Sacramento (todos los sacramentos) consiste en abrirse expresa, pública y activamente a esa gracia por decisión de nuestra libertad que busca y se adhiere a ese Dios que se derrama. Y lo hacemos con un SIGNO (eso significa sacramento) solemne y público que visualizamos con un RITO establecido.
El SIGNO y el RITO sin la adhesión ACTIVA (interior y exterior) de los contrayentes al Dios del Amor no valen para nada. Eso es lo que vengo queriendo expresar.
Perdona mi intromisión en tu comentario. Pero es que te leo con devoción.
Amigo Saruce: Permíteme una aclaración a tu último comentario que sirva para todos los lectores. Escribes: "Considero que ningún católico pone en entredicho la sacramentalidad del matrimonio eclesiástico, que consiste básicamente en que Dios bendice a los contrayentes, y les proporciona su Gracia".
En mi opinión todos los matrimonios son bendecidos por Dios y sobre ellos derrama su gracia. La diferencia del "matrimonio sacramental" es que los contrayentes se abren y aceptan expresamente esa bendición y esa gracia, es decir, aceptan vivir permanentemente abrazados a ese Dios ante el que se casan.
.../...
Visto lo visto, y leído lo leído sobre este tema tan apasionante, desearía apuntar una nota aclaratoria, para quienes no estuviesen muy de acuerdo con algunos párrafos de los escritos.
Considero que ningún católico pone en entredicho la sacramentalidad del matrimonio eclesiástico, que consiste básicamente en que Dios bendice a los contrayentes, y les proporciona su Gracia.
Posiblemente, como ya apuntaba en uno de mis comentarios, el defecto o la deformación profesional (no de oficio, sino de profesión) de los sacerdotes y guías espirituales de la Iglesia católica, ha sido el querer "dirigir", o según el argot coloquial algunas sectas, "canalizar" los sentimientos, las inclinaciones, actitudes, y hasta las acciones de los casados, desde el banquillo (léase confesionario o soportales de iglesias y conventos).
Los sacramentos, como la fe, han de usarse en libertad, y en conciencia.
Y la conciencia es propia e intransferible.
Cuantas cosas podría yo contaros del sacramento del matrimonio,lo que para mi ha supuesto de compromiso de ayuda de luz ,de camino recorrido apostando siempre por la promesa que hace Muchisimos años hice a mi marido en presencia de Jesús .Hemos tenido los hijos los nietos muy jóvenes y nos sentimos con una ilusión y unas ganas de hacer cosas juntos ¡que creo no se lo ceería ningun joven de los de ahora¡ Para nosotros el sacramento se está realizando cada día cuando somos capaces de perdonar de ponernos en el lugar del otro para entender sus reacciones ,de desdramatizar situaciones de estar al servicio del mas cercano que siempre es el compañero con el que convivimos.El sacramento no es una magia que me tranquiliza es un camino que se recorre unas veces cansados y otras alegres y ligeros .Ese ha sido y es el camino de mi vida junto a mi compañero mi AMOR os sigo recordando y mandandoos fuerzas y luz para recorrer el particular camino de cada uno ,unas veces a las diez o las cuatro.
Buen día hermano, he estado con problema en la conexión a Internet, este ultimo articulo nos aporta valiosas herramientas para discernir la pastoral que en mucho casos no es mas que una oferta sacramentaria de cumplimiento de ritos. Le he enviado el articulo a todos los sacerdotes de mi diócesis, ya varios me han comentado, en general le ha cuestionado.(Este es mi nuevo correo electrónico, el otro ya no esta activo)
Saruce apunta un quid de la cuestión muy iluminador; Terete hace gala tanto de su clarividencia como de su gran corazón; YonyLee es muy libre de atenerse al más crudo rigor del derecho canónico y regirse por él. Para mí, el principal quid de la cuestión, la llave maestra para adentrarnos en esta situación de conflicto legal y moral, como en cualquier otra, es el "verdadero rostro de Dios", objetivo prioritario de todos los post de Jairo.
Creo que el verdadero Dios, el compasivo, el misericordioso, el padre amoroso, lee el devenir de los seres humanos, pero no en sus libros y códigos, sino en sus corazones. Por eso sabe que nuestras eternidades, indisolubilidades, juramentos y promesas llevan aparejada nuestra condición de caducidad, de volubilidad y perentoriedad, que respeta a rajatabla. Seguro que él no negaría la comunión a nadie que la quiera recibir.
¡¡¡¡Muy buen artículo!!!! y -en general- muy buenos comentarios... comparto casi todo, da gusto leer a hermanos cristianos abiertos, llenos de fe y tolerantes/misericordiosos, tal como Cristo nos pidió.
Un abrazo fraterno a todos
(continuacion) Pero parece que la gracia también les resbala a nuestros mandatarios religiosos… El tema de los católicos divorciados-excolmugados clama al cielo. Menos mal que hay muchos curas con una gran humanidad y hacen la vista gorda, sin negar la comunion a nadie. Pero se trata de algo más: de normalizar una situación bien injusta.
Muy buenos todos los comentarios. Lo que aporta Ramón sobre la nulidad es otra perspectiva muy interesante que no la había tenido en cuenta. Estoy totalmente de acuerdo. Me uno a l@s que pensáis –en cuanto a los divorciados que querrían comulgar- que si su conciencia no les reprocha, no hace falta ir declarando a ningún clérigo su estado actual, y que comulguen, si no es en su parroquia en cualquier otra donde no le conozcan… Pero repito que, al menos por aquí, son cada vez más las parroquias que no niegan la comunión a nadie. ¡Cuando una piensa que a Pinochet le daban la comunión como al más ferviente y honrado de la feligresía!
Ayer, por despiste, inserté mis comentarios en el anterior post. Los copio aquí, que es su lugar y los amplío un poco:
Muy bien, Jairo. Conclusiones que saco: los sacramentos no son magia, ni sus ritos operan milagrosamente. Todo es gracia, claro, pero para quien quiera recibirla y vengan “con las manos y el corazón abiertos” –como muy bien dices-; si no hay fe la gracia resbala, no penetra para poder actuar. “Tu fe te ha salvado”. En el Evangelio abundan los pasajes en los que Jesús actúa curando y liberando cuando hay fe.
Hablas de “inflexibilidad de las normas religiosas”. Toda norma tiene que servir para la vida, para facilitarla, no para impedirla. ¡Cuántas normas religiosas matan la vida y sus ritos parecen ofrecernos maleficios en vez de beneficios! Este es el caso del matrimonio. ¡Qué bien dices que su sacramento es “el SIGNO de nuestra apertura al Dios de la Vida”!
Estoy totalmente de acuerdo en tu posición sobre el tema de la nulidad. ¡Ya te podían hacer c...
Sinceramente, con alguna puntualización con la que podría estar en desacuerdo, en general ¡¡¡Enhorabuena!!! por el articulo.Ya esta bien de que la liturgia católica, principalmente los sacramentos se hayan convertido en productos de consumo, sin ningún sentido, esto tiene que terminar.
Por otro lado quería decir que todo el que se casa por la Iglesia sabe que el matrimonio es indisoluble y para toda la vida, de manera que aunque sea cierto que muchos no tendrían que hacerlo, pues se limitan a realizar un acto social, también es cierto que la Iglesia no puede reconocer la intención de los cónyuges si estos no quieren, de manera que a mi me parece perfecto que para no desvirtuar mas todavía el sacramento del matrimonio no se permita la comunión a las personas no anuladas y que viven con otra pareja, igual que hubo interés en casarse por la Iglesia aun sin saber que era exactamente lo que significaba, que ahora acepte la excomunión o busque la comunión con recta intención,viviendo ...
Quercus, disiento frontalmente, aunque con todo el respeto, de tus argumentos.
Gente no católica, puede llevar a cabo el matrimonio más espiritual posible, pero no por ello podemos considerarlo sacramental, propiamente dicho. No obstante, he entendido tu buena intención.
Ramón H.M., por heterodoxias similares a esas que apuntas, me han llamado hereje, cátaro, y otras "cositas" desde la ortodoxia eclesial.
Siempre he mantenido que la iglesia católica no es un club, pero no podemos eludir, libremente, la "penalización civil" que se nos impone cuando transgredimos algunas de sus normas.
Lo "espiritual" nos lo perdonan en la confesión, con un par de avemarías, pero aquello "que el confesor considera grave", es decir , los asuntos de la entrepierna, "exige" un castigo ejemplar, de cara a los demás creyentes.
Eso y poco más es el quid de esta cuestión, amigo mío.
Un abrazo
..., los muy preparados, podrían casarse con todas las de la ley. Objetivamente sería más grave que comulgen cónyuges realmente no casados que lo hagan los divorciados.
Creo que todos los matrimonios, salvo los fraudulentos, son válidos ante la ley humana y la divina a poco que los contrayentes sepan lo que están haciendo y tengan la libertad necesaria para que sea un compromiso humano.
Pero el devenir humano es el que es y puede que uno termine odiando lo que antes amó y que la unión fructífera con otro ser humano se convierta en auténtico infierno. Llegados a ese punto, como a todo lo humano, le debemos reconocer la posibilidad de quiebra al matrimonio, sea civil o religioso y no atenerse a más limitaciones que las que impongan los derechos de los hijos habidos, hijos que siempre y en toda circunstancia son legítimos.
Más humanidad y compasión y menos rigor leguleyo. Una vez más, con el divorcio, la sociedad se adelanta a una Iglesia que debería ser la primera.
Sigue la heterodoxia.
Se dice que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre. Bonito disparate. En el matrimonio no es Dios quien une; son los esposos los que se unen y Dios, el maravilloso tercero de Jairo, los bendice y los acompaña. Pero el nexo entre los esposos es el amor de tal manera que, si el nexo desaparece, el matrimonio, sea civil o religioso, se va al carajo. La eternidad prometida en uno y en otro tiene toda la temporalidad de cualquier acción humana. De ahí que el matrimonio nunca sea algo hecho sino algo que se está haciendo constantemente.
Bajo esta perspectiva, se entiende el divorcio como fractura de algo realizado, pero no la nulidad eclesial que me parece un solemne disparate de ingeniería canónica, pues declarando el matrimonio nulo, hace a los hijos habidos ilegítimos y a los cónyuges, amancebados. El rigor con que piensa Jairo nos llevaría a considerar nulos un buen porcentaje de los matrimonios, lo cual quiere decir que solo unos poquitos....
Hoy me sitúo en perspectiva heterodoxa.
En el verano de 1970 en Nueva York una mujer me dijo que estaba desesperada, pues la religión era muy importante para su vida y los cuatro o cinco curas con los que se había confesado le negaban la comunión por ser divorciada. Le pregunté si consideraba pecado (importante) tal circunstancia. Me dijo que de ninguna de las maneras. Entonces le dije que por qué tenía que comenzar sus confesiones manifestando tal circunstancia, ya que uno va a confesarse únicamente de los pecados importantes que haya cometido. Como para ella no cabía otra posibilidad de recibir la comunión que confesándose primero, le aconsejé que se olvidara de tal circunstancia y que el acto penitencial lo fuera solo por sus pecados reales. Así lo hizo, jamás volvió a decirle a los curas que era divorciada y ninguno volvió a negarle la comunión. La vi después muy feliz. Aquí cabe aquello de que quien tenga oídos...que oiga.
En su exposición de situaciones le falta una: la de personas vivamente interesadas en la espiritualidad que sin embargo no se casan en la iglesia ni por la Iglesia. Créame, existe un buen número en el Occidente actual, aunque son las grandes ignoradas en las reflexiones que sobre la cuestión hacen los eclesiásticos... Sus uniones suelen ser bastante más sacramentales 'de hecho' que la mayoría de las sacramentales 'de derecho'. Que esas personas se queden fuera sí que debería hacer reflexionar a quien corresponda... ¿Por qué el matrimonio católico no se ajusta a su vivencia espiritual de la unión conyugal? El tema es bastante más sustancioso de lo que algunos estarían dispuestos a creer.
Este artículo es continuación de la reflexión sobre el "matrimonio religioso": ¿En la realidad de la vida son muchos? ¿Son bodas religiosas todas o casi todas las que pasan por el rito externo? ¿Cuáles son los errores más frecuentes que convierten la boda religiosa en ficción?
Recuerdo, de paso, a los divorciados y hago una primera reflexión: ¿Puede haber divorcio si antes no hubo boda religiosa REAL? ¿Por qué, entonces, condenamos desde la religión tan fácilmente a TODOS los divorciados vueltos a casar? ¿No existen errores fatales (humanos y religiosos) que invalidan el rito externo y convierten la boda en ficción?
En unas semanas publicaré "Querido divorciado", en el que analizo más a fondo la situación de estos hermanos nuestros, a los que hemos colgado el sambenito de la "culpabilización religiosa" y les hemos marginado desde la religión del amor. En mi opinión, sin tener en cuenta ni la REALIDAD, ni la conciencia personal.
Os lo cuento para que no os impacientéis, porque algunos ya están pidiendo más.
Amigo Vicente.¡¡Gracias por tus deseos!!
Creo que puede suceder lo que tú expresas. Pero no es bueno generalizar, llevo muchísimos años trabajando codo con codo con el clero, aquí y en América, siempre me he sentido apoyada, nos han instruido, hemos recibido toda clase de cursos bíblicos.
Yo no sería capaz de decir que los matrimonios somos perfectos, que no nos mueve el dinero, que en muchas ocasiones hay coacciones por alguno de los cónyuges, que se ponen zancadillas, que ponen a los hijo por medio, si te lo digo es que he trabajado en ese campo, y te quedas heladita.
¡¡Eso sí, dicen que son cristianos!! ¿...?
Un abrazo Josefa
Ser católico es para muchos no más que perderse en comedias, mejor dicho en show,s desde el bautismo, la primero comunión, la boda, las fiestas de santos y patrones etc. ¿Cuatnos saben, que a los discípulos de Jesús se reconoce por sus obras, principalmente por el trato que se da a los demás, el úncio criterio en el juicio final? Todo lo demás, ceremonias, sacramentos, fiestas etc. pueden ayudar a la integración familiar cristiana, sin ebmargo, son medios más el fin. Iglesia viva, siempre se dará en la diáspora, en medio de lo mundano. Ya en el Siglo V Salvianus de Marseille se quejaba: “Cuando la masa de los fieles se multiplicaba, se debilitaba la fe misma y, con el aumento de sus hijos, la medre iglesia se enfermó."
Quizá, mucho más veraz, que muchas Eucaristías que vivimos vacíos de amor y deseo verdadero.
mª pilar
Esto lo viví con fuerza, en la amazonía Ecuatoriana, donde los sacerdotes son muy escasos, y la comunidad, no deja de celebrar, la Palabra.
No consagran, pero Dios todo lo hace posible, cuando sus hijos/as se reúnen para ¡¡¡Vivirlo!!!
No estéis amargados, si queréis vivir vuestra fe, hacedlo, con la seguridad de que El, estará a vuestro lado.
¡No lo dudéis!
Vicente nadie puede prohibirte que vivas la invitación que Jesús hizo a sus amigos, durante esa cena... "Especial" por lo que iba a suceder después.
El dijo: "Cada vez que estéis dos o más reunidos en mi nombre, yo estaré en medio de ellos".
Se pueden reunir en su nombre, celebrar y recordar lo que El hizo, y compartir el pan y el vino, que El bendecirá sin duda, y podéis hacer, como muchísimas personas; cuando el sacerdote va a sus poblados unas pocas veces al año; y no dejan por eso de celebrar la Palabra, la Vida.
Lo importante es la vivencia personal, la fuerza, el deseo que se ponga en esa vivencia; no hay que hacer cosas extrañas, solo, ¡recordar con amor lo que El hizo! y puede hacer realidad, el compartir tal como El lo hizo la Última cena.
Puedo aseguraos, que la gracia, se extenderá a todas las personas que desean revivir esos momentos fuertes, y no lo dudes estará presente.
Quizá, mucho más veraz, que muchas ...
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo