Blog de Jairo del Agua

Guía básica para matrimonios (5ª parte: La finalidad)

14.09.10 | 08:00. Archivado en Amor - Pareja
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Continúo y termino:

7. ¿Cuál es la FINALIDAD del matrimonio?

- PROCREACIÓN y EDUCACIÓN de los HIJOS

- AYUDA MUTUA

Supongo que no es necesario demostrar que el matrimonio es la fuente de los hijos y que todo hijo engendrado tiene derecho a ser educado, a ser conducido a la plenitud o, al menos, a ser puesto en camino de conseguirlo por sí mismo.

Sería estupendo poder expandirme en la esencial misión de educar pero excede el propósito de este artículo. Quizás en otra ocasión.

Sí quiero decir algo sobre la -durante muchísimo tiempo- ignorada finalidad de la AYUDA MUTUA, que tardó en incorporarse a los libros, aunque creo que ningún matrimonio verdadero ha ignorado nunca el apoyo y motivación que significa vivir con tu "media naranja" y sentirte completo.

La ayuda mutua es mucho más que lavar los platos, hacer la cama o remediar la concupiscencia, como antaño se decía. La ayuda mutua es, sobre todo, ayudar al otro a ser él mismo, a ser auténtico, a desarrollar todas sus potencialidades, a conseguir la plenitud de su vida y su misión.

Enamorarse no es conseguir la embriaguez de los sentidos, aunque eso pudiera concurrir. Enamorarse es sentirse elevado y potenciado por las "aspiraciones" del otro y, al mismo tiempo, satisfecho con la respuesta del otro a mis propias "necesidades normales". No es química, es pura sicología. Es la concordancia de dos mundos interiores que se potencian y multiplican. Es el encuentro de la ola con el ansiado viento, es el abrazo de mis raíces con la tierra que me empuja a crecer y dar mis frutos. Lo que ocurre es que ese proceso es subconsciente, pertenece al inexplorado mundo interior, por el que poco o nada nos interesamos. Muchas parejas se conforman con la dulce cáscara de la juventud y no llegan a percatarse que es en el interior donde crece el alimento mutuo. De ahí tantas parejas con fecha de caducidad.

La ayuda mutua, ese vuelco de uno por el otro, ese compromiso de cada uno con la realización del otro forma parte de la COMPLEMENTARIEDAD y constituye un lazo de pareja sólido e indestructible. Cuanto más me vuelco en la realización de mi pareja más soy yo mismo. Soy feliz comprobando el crecimiento y progreso de mi pareja tanto como lo soy progresando yo mismo. Ningún árbol querrá jamás desprenderse de su terruño porque le da vida, le ayuda a desplegar y fructificar. La tierra y el árbol, el aire y el pájaro, el rio y su cauce, los colores y el cuadro, la nube y la lluvia, son parejas indestructibles, permanentes, inseparables, porque se dan vida mutuamente, porque son lo que son por y con el otro. ¡Qué pena que -durante tanto tiempo- hayamos ignorado estas realidades!

¡Lástima que los humanos -tan listos y avanzados- no tengamos suficientemente desarrollado el sentido de pareja! ¡Lástima que nos quedemos en las brumas de la inconsciencia y no sepamos descubrir lo que significa "ser pareja"! ¡Lástima que nos conformemos -las más de las veces- con la puntual fiebre del instinto de supervivencia! La permanencia no te la dará el rito. La indisolubilidad no nacerá de presiones externas, ni siquiera de la culpabilización de la religión. Cuando descubras el "ser de pareja", quién y por qué te impulsa a vivir y ser tú mismo, entonces no querrás separarte jamás de esa persona, como tus pulmones no querrán jamás separarse del aire que respiras.

Para eso hay que empezar por aprender lo que es una pareja humana, poner los medios para descubrirla, antes de tomar decisiones irrevocables. Hoy esos medios existen. Pero son pocos los que se deciden a utilizarlos y profundizar. La mayoría se conforman con los amores de discoteca y con la precariedad de la mutua atracción, caduca por necesidad.

Cuando se descubre el "ser de pareja" (lo que nos une y complementa en el fondo) se tiene la sensación de estar incompleto sin la otra parte. No me refiero sólo a las satisfacciones físicas o sensibles, ni a la compañía mutua. Me refiero a algo más profundo: la sensación de que esa persona me contagia vida, energía, entusiasmo y luz para desarrollar mi vocación personal, me hace ser más yo. Sin ella me siento menos yo.

Esta es la verdadera AYUDA MUTUA, el recíproco apoyo, el mutuo contagio de vida, el milagro de la multiplicación. En una pareja auténtica el resultado de uno más uno es mucho más que dos. Como consecuencia llegará sin ruido la COLABORACIÓN en tantas y tantas facetas de la vida.

¡Ojalá estas reflexiones mínimas os despierten el hambre de buscar los medios para identificar a vuestra "media naranja", con la que podáis conseguir la plenitud de vida, al tiempo que ayudarla a ella! ¡Ojalá no os equivoquéis en asunto tan principal! ¡Ojalá acertéis a buscar y encontrar lo que os une en el fondo y seáis capaces de sortear sin heriros el largo y espinoso anecdotario de la vida! Os lo deseo de todo corazón.

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Meditaciones 14
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19 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por alsina pons 22.09.10 | 13:27

    La adopción la puede ejercer cualquier soltero o soltera, por tanto, si no es exclusivo de la pareja se deduce que no es unicamente de la pareja. Y vuelvo a repetir la pareja no está hecha para engendrar, aunque casi siempre se incluye, la finalidad de la pareja está en otra cosa mucho más comprometida y por supuesto nada superficial como ahora se suele ir al emparejamiento que termina en nada. Os dejo en suspenso para ir pensando. saludos

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 21.09.10 | 11:32

    Creo que el tema de la convivencia siempre es complejo,pero en todo los campos.
    Ahora bien dentro del matrimonio creo que también,pero cuando el compromiso o la finalidad es la de crear una familia, donde comienzan la convivencia dos y se van sumando los hijos y nietos, nadie duda que crece el sentido de la unión del hombre y la mujer. Sé de amigos que no han podido tener hijos, y como bien dice Jairo, los han adoptado.
    Jairo, creo que has terminado de matizar muy bien este tema.
    ¡¡Gracias Jairo, por tus comentarios, nunca vacíos, sino que forman parte de tu vida!!

    Un abrazo y unidos en la oracion .Josefa

  • Comentario por Jairo [Blogger] 20.09.10 | 20:14

    Amigo Alsina: El "amor gratuito" es finalidad general de toda creatura, especialmente de los cristianos a quienes se nos reveló que Dios es Amor. Por eso la "plenitud" o "perfección" consiste en identificarnos con Él.

    Los matrimonios tienen también esa finalidad genérica pero la finalidad específica es fundar una familia, es decir, tener hijos y educarlos compartiendo el Camino (aprendiendo eso del amor gratuito mientras caminamos por la vida). En esto está incluida la "ayuda mutua". Sería (es) horroroso que dos que comparten todo y caminan juntos no se ayudasen mutuamente.

    No existe una prelación de las finalidadaes específicas, van en paralelo. Cuando un matrimonio no puede tener hijos, puede adoptarlos, o puede participar en la educación de otros, o en el progreso de su núcleo familiar (ellos mismos): ayuda mutua.

    Ésa es mi visión, totalmente pegada en esta ocasión a la doctrina tradicional (renovada por el Vaticano II).

    Pero me viene estupendamente que me hagas reflexionar. Gracias.

  • Comentario por alsina pons 20.09.10 | 19:08

    Cuando te has metido en las finalidades, el tema todavía se hace más complejo. Se atreve uno a afirmar con toda seguridad que la pareja es una máquina para engendrar hijos? Y si no los hay? Ya la pareja no tiene sentido el continuar? Por qué se afirma con tanta frivolidad esta finalidad (del Viejo-Viejo Testamento o Historia- creced y multiplicaros- de raigambre judía), cuando el único Testamento del Resucitado es el-Amaos los unos y los otros- Nueva Historia que ya empezó tiempo ha. No nos casamos para tener hijos, ni para enriquecernos mutuamente, ni para satisfacer nuestras apetencias, ni para dejar de estar solos. Todo eso casi siempre puede ir incluido, pero no es la finalidad- finalidad. Cuál es pues la auténtica finalidad? Seguiremos hablando del tema.

  • Comentario por MARCRISPA 19.09.10 | 19:16

    Comparto con Tetere, y no me ha llegado el PPS de los pinguinos, pero ya lo dijera Jesús: "amar al prójimo como a sí mismo"... si no somos capaces de construir nuestra propia autoestima (que no hablo de egoísmo) tampoco podremos construir el amor al otro y viceversa...
    Mientras el amor de pareja es honesto, sincero e independiente, la ecuación de 1+1=1 es perfecta, pero si le restas o sumas al primer miembro de la ecuación, el segundo miembro será diferente a 1... con esto explico que no estoy de acuerdo con que 'somos mucho más que 2'.
    en fin, son dislates sobre parejas y matrimonios...
    me sabran disculpar...
    un saludo fraterno

  • Comentario por Marianne 18.09.10 | 22:52

    Apreciado Saruce,al menos yo no me siento molesta sino reafirmada en lo que he dicho anteriormente ya que para mantener esto:"La única clave, en mi humilde opinión, es mantener vivo el amor, contra viento y marea.";debemos respetar,madurar,crecer juntos como personas,eso es amar..o no?.Saludos

  • Comentario por saruce 18.09.10 | 20:52

    Pido disculpas anticipadas por lo que voy a decir, por si alguien se siente molesto con mis palabras.
    Hablo desde la perspectiva de más de cuarenta años de matrimonio.
    Nos enamoramos un día, nos casamos por la iglesia, tuvimos hijos, y hasta una nieta.
    ¿Secreto?. Supongo que únicamente nuestra actitud, nuestra fe en Dios, que el crecimiento o desarrollo mental de ambos se ha ido realizando de forma armónica, sin grandes sobresaltos, y que no hemos dejado que los problemas del día se convirtiesen en conflictos sin solución.
    De todos es sabido que basta una sola gota de agua para hacer rebosar un vaso lleno.
    La experiencia en la vida nos obliga a cuidar las relaciones laborales, amistosas, sociales...
    ¿No vamos a cuidar esa relación de pareja, con todo el amor, el cuidado, el mimo, y la fuerza necesarios?.
    La única clave, en mi humilde opinión, es mantener vivo el amor, contra viento y marea.
    No existen recetas mágicas.

  • Comentario por Marianne 17.09.10 | 14:23

    Concuerdo con el comentario de Terete,sobre todo en lo que copio a continuación:
    "Sólo podrás amar siendo independiente...Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unan para compartir su felicidad…Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones. Para amar necesitas autoestima, una humilde autosuficiencia, y la práctica de una libertad responsable”.
    No podemos ser el apéndice de otra persona,debemos ser nosotros mismos conectados complementados por el otro,conscientes de nuestras limitaciones y las del otro pero dispuestos a dar todo de nosotros mismos por superarlo,al mismo tiempo no es nuestro compañero quien nos debe realizar somos nosotros mismos quienes debemos hacerlo,es complicado explicarlo no así sentirlo,creo que la "humilde autosuficiencia" que menciona Terete es la clave unida a la libertad que todos tenemos.Saludos

  • Comentario por Manuel_RH 17.09.10 | 12:35

    Desde aquí mando un abrazo para Mª Pilar. Me acabo de enterar de lo tuyo y supongo lo estarás pasando mal. A mi patrona, la Virgen de Consolación, le pido todo el consuelo y fortaleza para ti, aunque tú ya sabes donde encontrarlo. Un cordial saludo para todos.

  • Comentario por Manuel_RH 17.09.10 | 12:27

    Terete, no acabo de encajar muy bien lo que dices, ni por mi propia experiencia ni por lo que observo en los demás. No es que uno tenga que ser dependiente del otro para ser feliz. Pero despues de construir toda una vida juntos y superar todos los avatares de la vida, tantas cosas buenas y malas, los hijos... yo sí creo que el hombre y la mujer son dos seres complementarios, y aunque cada uno pueda vivir independientemente y ser felices estando solteros, de alguna manera la persona no está completa hasta que no vive en pareja. Para mí, el ser humano completo está en la pareja hombre-mujer. Me parece que la psicología de una mujer soltera es bastante diferente de una mujer casada, quizá en el hombre no tanto; desde luego tampoco es que yo sea psicólogo. Yo no me puedo imaginar la vida sin mi mujer, cuando lo pienso me pongo a llorar y tengo que rechazar la idea con la esperanza –egoista quizá- de que yo muera primero....

  • Comentario por Terete (Barcelona) 16.09.10 | 18:53

    (continuación) Copio algunas:
    “Ninguna relación te brindará la felicidad que tú mism@ no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: "No te necesito para ser feliz".
    Sólo podrás amar siendo independiente...Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unan para compartir su felicidad…Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones. Para amar necesitas autoestima, una humilde autosuficiencia, y la práctica de una libertad responsable”.
    Estas afirmaciones pueden parecer muy radicales y utópicas. Pero yo creo en ellas. El sentirnos incompletos, que tiene que ver mucho con las carencias de las que hablabas en el anterior post.
    traen muy malos “rollos”, como bien apuntabas.

  • Comentario por Terete (Barcelona) 16.09.10 | 18:50

    (continuación) La reciprocidad, en cambio, apunta a una autonomía personal, de manera que la propia realización no dependa de otras personas, aunque éstas sean de gran ayuda. La reciprocidad en el amor es un compartir todo lo que uno es y posee, es un enriquecerse mutuo en la diferencia y sobre todo en la libertad amorosa que, claro que crea lazos y vinculaciones, pero nunca dependencias hasta la anulación. Desde esta perspectiva, cada persona tiene –en potencia- la capacidad para realizarse y ser feliz por sí misma, de manera que cada miembro de la pareja es un ser completo que, desde el amor y la libertad, se convierte en puro don para el otr@. Y todo ello desde la abundancia, no desde la carencia. Aquí encaja perfectamente “la verdadera ayuda mutua, el recíproco apoyo, el mutuo contagio de vida” del que hablas, Jairo. Hace unos meses nos enviaste un pps. titulado “El camino para el amor” (el de la pareja de pingüinos) cuyas reflexiones van en la línea que he apuntado. Cop

  • Comentario por Terete (Barcelona) 16.09.10 | 18:47

    Muy buen artículo, Jairo. Con razón dices que la “finalidad de la ayuda mutua tardó en incorporarse a los libros”. Pues sí, tuvo que venir el concilio Vat. II para declarar los dos fines, del matrimonio, equiparados.
    Me permito matizar el tema de la complementariedad. Hoy se habla más de “reciprocidad” como dimensión más profunda en las relaciones de pareja; así se evita la excesiva dependencia que supone la complementariedad, en el sentido de que un@ sería incompleto sin el otr@. Esto lleva a que en el caso de muerte de uno de ellos –u otro tipo de separación forzosa-, el otro miembro quedaría inacabado como persona, con la sensación de no ser nadie sin su pareja, por lo que su realización quedaría frustrada, por estar tan supeditada a la persona ausente. (Conozco bastantes casos de mujeres que han sido tan dependientes de sus maridos que, al faltarles, se han sentido totalmente anuladas, sin que puedan encontrar ya un sentido a su vida)
    La reciprocidad, en cambio, apunt

  • Comentario por Marianne 15.09.10 | 20:03

    Estimado Jairo,como siempre excelente pero me quedo con una perla de tu post:
    "Me refiero a algo más profundo: la sensación de que esa persona me contagia vida, energía, entusiasmo y luz para desarrollar mi vocación personal, me hace ser más yo. Sin ella me siento menos yo."
    Es algo que vivo y se siente maravilloso,lo importante es dar el primer paso,nunca esperar que sea el otro,me encanta eso de que sea mas que lavar los platos,etc,etc, y sin dudas el resultado es muchísimo mas que dos.Un abrazo y nuevamente felicitaciones.

  • Comentario por MARCRISPA 15.09.10 | 15:11

    Excelente post nuevamente!
    De actualidad permanente... Ya lo he dicho antes, es de consulta diaria, así que mandaré el enlace a los que sé que podrán aprovechar los sabios y amorosos consejosde Jairo
    Lo único que quiero acotar, es que éste y otros post llegan tarde para much@s, ¡demasiad@s!...
    Y cuando se habla de ayuda mútua, pues bien, los 2 de la pareja deben estar convencidos de su necesidad, no basta con que sólo uno lo sepa, porque con frecuencia se cae así en la explotación o el servicio y ayuda de un@ creyéndose el/la otr@ excusad@ de prestar la ayuda. Es este desequilibrio en la ayuda mútua la que hace fracasar muchos matrimonios, siendo que muchas veces alguno sucumbe a los 'modos' no solidarios.

    un abrazo grande...

  • Comentario por saruce 15.09.10 | 14:04

    Amigo Jairo, me ha gustado, y bastante, esta entrega.
    Desde luego es tan complejo el mundo de la pareja, que a veces perdemos la noción de la misma, y se nos ocurre pensar, planificar, proyectar y hasta actuar como si fuésemos individuos "sin ataduras".
    Creo que no deberíamos confundir la atadura libre, elegida voluntariamente, a la del jumento atado con soga a un poste, que lo inmoviliza según la voluntad de su propietario.
    Algunos aún necesitan recitar al principio de la jornada aquello de "soy libre, aunque formo parte activa de una pareja".
    Y ES QUE suele ser difícil amar desde que te levantas hasta que te acuestas.
    Pero no importa.
    Con el tiempo te acostumbras.
    Y es hermoso.
    Y cuando el día amanezca con "nubarrones", hay que pensar que en cualquier parte del planeta luce un sol espléndido, que también te llegará, más pronto que tarde.
    Échale una mirada de reojo, y se te refrescará el ánimo.
    Y luego, a seguir.
    Abraz...

  • Comentario por Cruchy 14.09.10 | 22:20

    Gracias Jairo
    Muy buen escrito, ¿que te puedo decir...?, nos dejas a cada pareja de casados "tarea para toda la vida"...!
    Pero una tarea que sin lugar a dudas nos hará muy felices.
    Un abrazo
    Cruchy

  • Comentario por JMS.- 14.09.10 | 16:12

    Espléndido!!!

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Sierra de Francia 14.09.10 | 15:36

    ¿Qué actitud adoptar frente a la reflexión de Jairo sino la de suscribir cada uno de sus asertos, subrayarlos, entenderlos, aceptarlos, asimilarlos y traducirlos a la vida diaria?
    Difícil, por intrincada, la operación matemática de sumar 1+1, sabiendo que el resultado puede ser 3, o 4, o 5, según, pero que el más difícil y mágico es que, sumándolo bien, te dé solo 1, pero, claro está, un 1 diferente, redondo, completo, acabado, perfecto, una obra maestra.
    De eso se trata, de una obra maestra, la de la convivencia entre dos seres humanos que se mantienen unidos, complementados, en todas las vicisitudes de su vida, las gozosas y las dolorosas.
    Si tener hijos es importante, importantísimo, no lo es menos estar en condiciones de tenerlos, es decir, ser capaces de educarlos y, cumpliendo tan importante misión, "formar familia", "crear hogar".
    Se mire como se mire, no hay más camino para conseguirlo que el amor que nos vacía en el otro.

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