Blog de Jairo del Agua

Guía básica para matrimonios (2ª parte: La complementariedad)

10.08.10 | 08:00. Archivado en Amor - Pareja
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Continúo:

3. ¿Cuál es el elemento específico del grupo pareja?

LA COMPLEMENTARIEDAD

Si no hay complementariedad no hay pareja. Por eso a la complementariedad la llamamos "ser de pareja", lo esencial, el hueso de la pareja. Podéis llamarla si queréis "amor complementario" siempre que tengáis en cuenta que la palabra "amor" está hoy devaluada y se aplica tanto al amor verdadero como a sus contrarios (egoísmo y dominación). Hay muchos tipos de relaciones afectivas (amistad, parentesco, ayuda, educación, afinidad profunda y misión). Algunos de estos amores convergen en la relación de pareja. Pero lo que distingue el "amor de pareja" es la complementariedad.

A veces se confunde el amor con la atracción física (es una belleza, tiene un cuerpazo, es muy sexy...) o con la atracción sensible (es melosa, besucona, elegante, refinada...) o con la atracción intelectual (es inteligente, culta, coincidimos en ideas...) o con la atracción social (es médico, tiene dinero, pertenece a la clase alta...). Todas estas atracciones pueden existir en la pareja, no son malas, pero sí insuficientes. Lo esencial es el "amor de pareja" o complementariedad, que se basa en el descubrimiento profundo del otro, que nos llena de admiración y nos atrae porque nos completa y dinamiza.

La complementariedad se compone de: unas igualdades y unas diferencias.

Pongamos el ejemplo de un engranaje. No puede funcionar un piñón de plástico sobre otro de hierro. Para que el engranaje funcione sin romperse tienen que darse igualdades: el mismo material y la misma forma. Pero son las diferencias las que hacen que un piñón mueva al otro: los relieves de uno tienen que encajar exactamente en las hendiduras del otro (y no pienses ahora en el sexo, pillín). Si queremos hacer girar un disco liso contra otro igual, patinarán, se recalentarán, no hay transmisión recíproca de fuerza, sólo fricción y desgaste. La complementariedad unirá ajustadamente y hará posible que ambos giren simultáneamente, acompasadamente, suavemente, sin fricciones. La fuerza de uno y otro se complementa, se transmite mutuamente, se multiplica.

¿Ya habéis analizado y hablado sobre vuestras igualdades y diferencias? Lo considero básico.

Lo que hace único e indisoluble el amor entre un hombre y una mujer es la complementariedad. Sólo hay una mujer que sea "mi complemento". Cuando la descubro no querré asociarme a otra porque con mi complemento (mi pareja) me siento pleno, satisfecho, equilibrado, en descanso y, al mismo tiempo, impulsado hacia mi propia realización, hacia mi propia plenitud. La unidad con esa persona y el dinamismo entre ambos es tal que se convierte en INDISOLUBLE. Si me quisieran separar de esa persona, me romperían a mí. Ella no sólo es parte de mi vida externa, de mi familia, de mi casa. Es más: es parte de mí mismo, de lo más profundo de mí.

Algunas metáforas:

• El engranaje, ya citado.
• La llave y su cerradura. Sólo hay una llave que abra mi cerradura.
• La clave de una caja fuerte. Sólo hay una combinación posible.
• Las piezas de un puzzle: Las cualidades de ella encajan perfectamente en las de él. Los defectos de él son soportables para ella porque encajan en alguna de sus cualidades (si él es vehemente ella es serena, si ella es miedosa él es valiente, si ella es pasiva él es activo, etc.). La complementariedad hace que el puzzle quede completo, que aparezca el dibujo de la pareja, su personalidad, su misión de vida.

Nota para cristianos: Aunque esta guía va dirigida a las parejas en general, no me resisto a hacer una breve aportación para quienes buscamos las referencias de la vida en el Evangelio, donde podemos leer: "el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer" (Mt 19,5 y Mc 10,7). Importante descubrir la idéntica redacción de ambos evangelistas, no hay variaciones como ocurre en otros textos paralelos. Nótese que dice: "su mujer", no "una mujer", "la mujer", "mujer". Deja bien claro que ha de unirse a "su mujer" y no a otra.

En mi modesta opinión, esto hace referencia a la "mujer complementaria" (su mujer, la que Dios ha creado para ese hombre y viceversa). No se refiere a la que podemos elegir (adquirir, convenir, convivir o formalizar) por error, por ofuscada pasión, por desconocimiento o por interés. Ésos no serían verdaderos matrimonios sino emparejamientos formalizados, errores de nuestra limitación, precipitación, instinto, falta de inteligencia (facultad eminentemente humana) o, incluso, buscado engaño.

Por otro lado, es imposible interpretar que la voluntad divina pretenda perpetuar el error de una pareja que "formaliza" una unión (complementariedad) que nunca existió. De los que se unen erróneamente o maliciosamente no puede afirmarse que "Dios los ha unido" porque Él no comete errores.

Si se quiere abundar en esta interpretación, podemos seguir leyendo y darnos cuenta que se usan las mismas palabras al hablar del divorcio: "el que se separe de su mujer y se case con otra (cualquiera) comete adulterio" (Mt 19,9 y Mc 10,11).

Esto me lleva a pensar que muchos divorcios -no todos porque los hay fruto del capricho o la pasión carnal- son verdaderas nulidades, aunque ni se soliciten, ni se declaren por la autoridad eclesiástica. No hubo matrimonio real (complementariedad indisoluble) sino error, interés o malicia humanos.

4. ¿Cómo descubrir la complementariedad?

Por el CONOCIMIENTO MUTUO

He aquí otro elemento esencial del matrimonio humano: Conocerse uno mismo y conocer al otro. Esa debería ser la finalidad del noviazgo. Muchas rupturas matrimoniales tienen como origen la falta de conocimiento mutuo, que es también una de las causas de nulidad: "el error en la persona".

“Antes de desnudar el cuerpo deberíamos desnudar el alma”. El amor verdadero nos debería llevar a explorar los tesoros interiores del otro mucho antes de paladear su cuerpo, porque existe el peligro evidente de quedarse con la cáscara e ignorar con quién nos estamos casando. Más tarde -tal vez con hijos inocentes- nos asaltarán las decepciones: no era como imaginé, sus aspiraciones son contrarias a las mías, es imposible vivir con esta persona, etc. Por el contrario, la consecuencia de la complementariedad -conocida y contrastada- es precisamente darse vida mutuamente, impulsarse a la realización personal y de pareja. Entonces la unión corporal adquiere todo su sentido y su proyección hacia el fruto de esa unidad.

A la seguridad de la complementariedad, de la unidad de pareja, se llega por el conocimiento mutuo. Cuánto entretenimiento superficial, cuánto divertimento inútil, cuanta sexualidad descentrada, cuánto trato epidérmico, en las actuales parejas de novios primero y en los casados después. Esa construcción sobre arena se derrumbará al primer embate del viento de la vida.

Hoy día existen "escuelas de formación" que ayudan a analizar si existe complementariedad, cómo descubrirla y cómo potenciarla. El polvo de la vida (ambiente humano) y nuestra escasísima formación al respecto (limitación personal) oscurece frecuentemente esa realidad profunda y básica. Es esencial para los novios descubrir esa roca, sobre la que construir con solidez, antes de casarse. Pero es esencial igualmente para los casados descubrir, redescubrir y potenciar esa seguridad interior para hacer frente a los terremotos a los que, a veces, tiene que enfrentarse la vida matrimonial.

Hay ocasiones en que todo parece perdido porque se nos mueven los muebles o se apagaron las luces con las que veíamos los colores (realidades no esenciales). Muchos se frustran y optan por romper. Deberían primero bajar al sótano y comprobar el cimiento de la complementariedad mucho antes de divorciarse, incluso con ayuda especializada. Porque ocurre, con cierta frecuencia, que tocamos "de oído" (nos casamos sin preparación y discernimiento suficiente) pero acertamos porque la intuición humana también funciona. Si te divorcias de tu "complemento real" porque te entró pánico ante las dificultades, sin duda caerás en un error o en sucesivos errores. Todos conocemos las cadenas de divorcios que se dan en nuestro mundo. La regla de oro sería: "Párate a discernir antes de casarte, pero hazlo doblemente antes de separarte".

(Continuaré la semana próxima)
__________________________________________________________________________

Meditaciones 14

__________________________________________________________________________

23 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Sierra de Francia 17.08.10 | 12:59

    Me gustaría volver, cuando disponga de tiempo, sobre tema tan fecundo y transcendente. Tal vez disponga de ese tiempo a lo largo de septiembre.
    Hasta entonces, a lo que no falto es a la cita de nuestra comunidad telemática de oración al atardecer o caída del día, nuestras 10 de la noche en Europa.
    Posiblemente, uno de los los pilares del matrimonio sea la disponibilidad a una oración que nos ayuda a captar la enorme trascendencia de las cosas más simples que hacemos.
    Con afecto, todos vosotros me acompañáis en algún momento del día por los maravillosos y frondosos senderos de esta sin par Sierra de Francia salmantina.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Sierra de Francia 17.08.10 | 12:52

    Una gran aventura.
    Llevo tiempo metido en obras, fiestas, convivencias con amigos y celebración de eventos culturales en mi preciosa Sierra de Francia, tanto que apenas he tenido tiempo de asomarme a estos post de Jairo y refrescar lo que para mí ya es una experiencia gozosa de 37 años de casado. Es muy denso el tema y más densas aún las experiencias. En el fondo, el grado de satisfacción o desengaño de cada uno depende exclusivamente del amor y del sacrificio que aporte a la vida en pareja reproductora.
    Si yo tuviera que condensar mi experiencia del matrimonio en una palabra, eligiría el término "aventura", una gran aventura que puede resultar gozosa o nefasta.
    Jairo insiste mucho en la preparación, en la madurez, en milimetrar sus coordenadas y condiciones. En contraposición y partiendo de la "aventura", yo me fijaría más en la disponibilidad para afrontar abierta y generosamente los retos de cada dìa. No se casa uno para toda la vida, sino que se casa cada día.

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 15.08.10 | 09:50

    Amiga Cruchy, comparto tu comentario.
    No creí necesario decir los años de matrimonio que llevo,pero veo que tienes razón es toda una vida, ya 33 años. Tres hijos, seis nietos.
    Nadie puede decir que la vida es color de rosa, que no hay discusiones, que no faltan los problemas, que siempre lo ves todo claro,pero en mi caso estaba y estoy convencida que el Amor lo soluciona todo y que pese a todo me comprometí con un ¡¡Si quiero, para siempre!! En la saluda y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.
    Puede que haya sido consciente que una familia era lo más importante en mi vida,yo no la tuve, murió mi madre y todo terminó para nosotros.
    Un abrazo a todos Josefa

  • Comentario por Cruchy 15.08.10 | 02:35

    si a algunos les parece esta "historia" imposible y quieren buscar alguna razón para desvirtuarla, si decidí romper mi silencio y compartir mi experiencia personal es porque me pareció que es de justicia que se sepa que algunos somos muy felices en nuestros matrimonios, y puedo pensar que mas de las que se dejan oír, pues muchos que son felices en su matrimonio tal vez han decidido como lo hice yo por un tiempo mejor quedarse callados para no provocar conflicto.
    Un abrazo con cariño a todos.
    Cruchy

  • Comentario por Cruchy 15.08.10 | 02:34

    experiencia en discusiones sociales donde la posibilidad de reconocer que una relación de pareja unida por amor, pueda a lo largo de 24 años no solo prevalecer sino ir siendo sin mucho esfuerzo, al menos no consiente cada vez, nunca he tenido que recurrir a razonamientos de ningún tipo para vivir con mi esposo, no lo hago por ningún tipo de obligación ni con Dios ni legal, no lo hago por el bien de los niños, aunque estoy convencida que a los niños les da mucha paz y confianza crecer viendo a sus padres juntos y queriéndose, no permanecemos juntos por reparos sociales o por razones económicas, vivimos juntos simple y sencillamente por que nos la pasamos muy bien, nos caemos bien, nos divertimos juntos, disfrutamos uno del otro y mucho de nuestros hijos, incluso el educarlos que en estos tiempos es bastante agotador, creo que estamos juntos formando una familia por que nos queremos...., muy probablemente somos lo que Jairo aquí describe como "complementarios",y pues que pena si a alguno...

  • Comentario por cruchy 15.08.10 | 02:32

    Cada vez que leo comentarios sobre "lo difícil" que es vivir en pareja, y mas lo dificilísimo que en la actualidad es que un matrimonio sea para toda la vida, no puedo mas que quedarme callada, reconocer, como alguien por aquí comenta que las relaciones humanas en general son complicadas, la razón por la que normalmente permanezco en silencio sobre el tema es porque cuando opino debo hacerlo desde mi propia experiencia, y desde esta no puedo estar de acuerdo con lo que la mayoría dice y quiere escuchar; llevo 24 años de casada con mi marido, antes fuimos novios por ocho años durante los cuales no mantuvimos relaciones sexuales, y no por falta de deseo sino por convicción de ambos de esperar a ser esposos para tenerlas. Tenemos cuatro hijos maravillosos, no voy a negara que a veces discutimos, no solo entre nosotros sino también con los hijos o los hermanos entre ellos, no somos "un cuento de hadas", como algunos me han dicho con algo de sarcasmo cuando he querido compartir mi

  • Comentario por monocamy 14.08.10 | 20:28

    De modo que no existe guía del conocimiento que no incluya la impostura de que se tome primero la decisión y luego se analicen los criterios. Se toma en matrimonio primero y se conoce después.

    Ahumada se preguntaba si existe acaso mayor expresión de amor que respetar físicamente al otro hasta estar casados y lo hacía inmediatamente después de señalar que lo físico es lo menos importante, puesto que lo principal es descubrir a la persona que tenemos enfrente. Conste que me parece legítimo e incluso hermoso, como compromiso personal. Sin embargo, resulta tan contradictorio filosóficamente (el mejor regalo sería... entregar lo menos importante) como arriesgado estratégicamente (desconociendo, soslayando esa parte física de la complementariedad última que reivindicaba Jairo).

  • Comentario por monocamy 14.08.10 | 20:26

    Como señala saruce, cuando se trata de amor puedes llegar a amar los defectos del otro, no por euforia amorosa desatada sino porque lo aceptas tal como es y lo amas siendo como es. Esto no significa que renuncies a que cambie aquello que no te gusta, sino simplemente que lo amas igualmente sea como sea.

    Y como indican pilar y Terete, resulta ciertamente pretenciosa la empresa de conocer al otro antes de entregarse o antes de tomar una decisión importante: puedes tardar toda una vida en conocerle y, de hecho, no empezarás a conocerlo hasta que convivas con él, hasta que tengas que dormir viendo su cara larga o tengas que dormir compartiendo necesariamente y a distusto tu propia cara larga, hasta que experimentes su humor al despertar y cómo se desenvuelve en los desencuentros y en las celebraciones. En los éxitos y en las derrotas.

  • Comentario por Terete (Barcelona) 14.08.10 | 20:07

    Algunos de vuestros comentarios son muy realistas. Jairo siempre apunta al listón más alto. Parece decirnos que, al menos, mantengamos el ideal, en una época en que parece que todos los listones caen y que no merece la pena hacer ningún esfuerzo por ninguna causa… Luego viene la realidad tozuda y opaca. Hay por medio muchas inmadureces, condicionamientos y fragilidades humanas que no siempre tienen remedio. Y hay muchos comportamientos nefastos que son inconscientes. Hay quien te la clava y se queda tan pancho como si nada hubiera ocurrido. En fin, que la psicología humana es un enigma y un laberinto. Y hay veces en que no se puede hacer otra cosa que recurrir al “sálvese quien pueda”. La convivencia humana siempre es difícil y muchas veces conflictiva, tanto en la pareja, como en la familia, como en los grupos de pertenencia Pero por falta de ideal que no quede.

  • Comentario por saruce 14.08.10 | 14:39

    ../..Creo que se me daría muy mal el análisis de los comportamientos humanos, y no sería capaz de dar una sola receta para obtener un buen rendimiento en la pareja tradicional, y menos aún en el matrimonio plenamente consensuado y constituido.
    Pregunta larga:
    Pero, ¿se os ha ocurrido pensar en la pérdida de ilusión que representa para cualquiera de los cónyuges, con descendencia, ascendencia y colateralidades, esa monotonía diaria, si no se cultiva exquisitamente, es decir con mano de seda, todo cuanto haga feliz y esperanzadora una vida en común?.
    "Cuando la relación se enfría, hasta molestan los churros que él trae para desayunar los días de fiesta".
    Parece duro, por no decir cruel, ¿no es cierto?.
    Se trata de un testimonio real, de una chica bastante joven, madre de dos hijos.
    Y ES QUE no consiste en ir a por churros los festivos, sino en mantenerse unidos y enamorados todos los días.
    Otro día hablamos del aspecto físico, ¿o no?.

  • Comentario por saruce 14.08.10 | 14:27

    Espero finalizar mis comentarios hasta la próxima entrega de Jairo, para no hacerme demasiado pesado.
    Normalmente, nosotros, las personas todas, acostumbramos a ser poco benévolos con aquellos que "faltan a su palabra", a sus compromisos matrimoniales, y hasta a los familiares y amigos, que se hallan defraudados por ciertos comportamientos.
    A veces olvidamos que estamos en un período de transformación (quizás científicamente habría que hablar de mutación permanente), desde que nacemos hasta que dejamos esta vida.
    Esa mutación o transformación parece acelerarse con el devenir de los tiempos:
    Decía un amigo mío, separado de su primera familia, es decir, esposa, hijos, cuñados y suegros, que en un momento de su vida "percibió que le faltaba el tiempo necesario para hacer aquello que él siempre había soñado". Se lió la manta a la cabeza, e hizo mutis por la puerta trasera".
    Posiblemente no hubiese actuado así en tiempos anteriores.
    ../..

  • Comentario por mª pilar garcía de Zaragoza 13.08.10 | 19:58

    No iba por ahí mi comentario.

    Es, la ocultación premeditada, de comportamientos difíciles de encajar cuando se descubren.

    Entonces solo hay dos caminos; se asume, intentando llevar a cabo la vida pensando que merece la pena por los demás... hijos, la misma pareja, incluso, el compromiso ante la comunidad.

    Esa vida, ya no es vivir los dos en una misma dirección respetando las diferencias y la libertad de cada cual; es, vivir por y para; la vida personal en pareja común, no puede existir, si no hay un reconocimiento del "engaño" y el deseo de salir del problema que lo crea.


    Sé, lo que es una vida en común, y sus caminos para crearla y mantenerla; mi comentario no trata de eso, sino de la manipulación por interés.

    mª pilar

  • Comentario por saruce 13.08.10 | 14:41

    mª pilar garcía, probablemente el error del enamorado consista en "querer conocer al otro".
    El otro, el "partenaire", el/la compañero/a de toda la vida, siempre será un ser irreconocible, porque siempre te sorprenderá, aunque tú consideres que su cuerpo y su alma te pertenecen al completo.
    No consiste en conocer al otro, sino en amarle, en concederle tu confianza y en "preparar el cesto" para recoger los frutos del matrimonio.
    En una ocasión describí el matrimonio como el juego de la cuerda: Ambos tiran hacia su lado, y cuando existe buena voluntad, el fiel permanece en el centro acordado. Cuando uno de los dos se cansa, o no tiene ganas de esforzarse, o bien suelta la cuerda, para que el otro se de el "culazo", o bien hace trampas, y hasta es capaz de atar la cuerda en un poste, mientras se dedica a otros menesteres.
    Creo que no existen métodos operativos que garanticen la perpetuidad del matrimonio.
    Buenas intenciones, sí...

  • Comentario por Ahumada 13.08.10 | 10:25

    Mª Pilar si, como dices, "cuando empiece la convivencia se descubrirá el verdadero yo de la persona que ocultó sus verdaderos intereses", malo. Si se oculta malo. El compromiso del matrimonio es el compromiso de iniciar un proyecto en común dificilísimo. Y ALsina, precisamente la complementariedad no es ser iguales, sino encajar dos piezas distintas, como un puzle. He visto una inmensa mayoría de matrimonios que encajan a la perfección corresponden a parejas con personalidades completamente distintas. Porque lo que importa no es que uno sea ordenado y el otro no, sino que los valores sean los mismos; las referencias, las mismas. Esa es precisamente la causa de muchos fracasos actuales: uniones marcadas por el placer inicial que no se paran a comprobar, antes de deshacer la maleta, qué valores comparten. Por eso, el matrimonio católico, entendido como valor en sí, es trascendente, para toda la vida (al menos ese el compromiso).

  • Comentario por mª pilar garcía de Zaragoza 13.08.10 | 00:26

    ¿De verdad, se puede conocer a la otra persona, hablando, hablando, hablando?

    Se puede hablar hasta la saciedad. Sin embargo, existe el riesgo, ¡y es real! que ambas o alguna de las dos partes, diga lo que no habita de verdad en su corazón, por puro interés o conveniencia.

    ¿Como se puede averiguar? ¡De ninguna manera!

    La realidad saldrá, aunque se halla llegado "virgen" al compromiso real.

    Cuando empiece la convivencia, se descubrirá el verdadero yo, de la persona que ocultó sus verdaderos intereses.

    ¡Esto existe realmente!

    Nos encanta pintar todo de color de rosa... pero la vida cotidiana tiene sus vericuetos, y comportamientos oscuros y egoístas.

    Los intereses personales, tienen mucha fuerza, y conseguirlos, es la meta principal a cualquier precio, hasta respetar a la otra persona en su entrega corporal...

    ¡Ya llegara el día! luego... el dolor ante el engaño y la manipulación...

  • Comentario por Alsina pons 12.08.10 | 23:19

    El tema que estás tratando ahora de la complementariedad no es nada fácil. Se habla mucho de ella y se aplica a muchas cosas y muchas circunstacias y a seres humanos. La rueda del engranaje o las dos ruedas parecen muy bien, pero eso no se puede poner como complementariedad del hombre y la mujer. Nos parece que sí, que debería ser así, pero no es. El hombre y la mujer tienen muchas igualdades y derechos y deberes y leyes e historias, pero no es lo mismo ser varón o ser hembra. No son como las dos manos que tenemos, o los dos ojos que nos dieron o los dos pies etc. etc. En fin ya seguiremos otro momento.

  • Comentario por Ahumada 12.08.10 | 12:11

    Es que esa es la clave del éxito del matrimonio. Lo que hay que descubrir es a la persona que tenemos enfrente porque, ojo, vamos a entregarle nuestro yo, dejaremos de ser egoistas para darnos; en parte, nos anularemos por Amor (entiéndase anular en el mejor sentido de la palabra). Por eso, cuando la gente no entiende que una relación de pareja para que dure y perviva el amor no tiene que estar basada en la relación corporal desde el primer minuto, se extraña y considera locos a los que llegan puros al matrimonio. ¿Hay mayor expresión de amor que respetar al otro hasta estar casado? Esa es otra llave que tendrá que abrir la puerta en su momento.

  • Comentario por Miguel Ángel Irigaray 11.08.10 | 23:22

    Me ha encantado el siguiente comentario de Jairo: “Antes de desnudar el cuerpo deberíamos desnudar el alma”. El amor verdadero nos debería llevar a explorar los tesoros interiores del otro mucho antes de paladear su cuerpo, porque existe el peligro evidente de quedarse con la cáscara e ignorar con quién nos estamos casando.
    Muy bueno.

  • Comentario por Marianne 11.08.10 | 19:41

    "Y de hecho, conocerse es hablar, hablar y hablar, con el corazón abierto, y sin tratar de ocultar ni de mentir al "contrario".
    Tampoco el otro ha de ser tratado como si se tratase de Dios, que todo lo sabe y todo lo ve.
    La relación entre hombre y mujer ha de ser erigida sobre unas bases de amor, igualdad y de libertad, exquisitas".Comentario por saruce 10.08.10 | 19:42
    Estimado Jairo muy de acuerdo con tu post,pero me encantaron las palabras de Saruce con las que inicio este comentario,una base mas que solida.Un abrazo

  • Comentario por saruce 10.08.10 | 19:42

    ../..Posiblemente me halle obsesionado con el tiempo, y me escude en él para desarrollar mis ideas.
    Los primeros años de una pareja (matrimonio o pareja real, no importa) suelen ser para conocerse, como dices bien.
    Y de hecho, conocerse es hablar, hablar y hablar, con el corazón abierto, y sin tratar de ocultar ni de mentir al "contrario".
    Tampoco el otro ha de ser tratado como si se tratase de Dios, que todo lo sabe y todo lo ve.
    La relación entre hombre y mujer ha de ser erigida sobre unas bases de amor, igualdad y de libertad, exquisitas.
    Y cuando se produzcan situaciones especiales de convivencia (otros familiares junto a los cónyuges, sean padres, suegros, hijos o nietos, ese núcleo principal), esa pareja ha de defender esas reliquias (amor, igualdad y libertad) como un bloque granítico capaz de resistir cualquier ataque real o virtual.
    Me llaman.
    Un abrazo.

  • Comentario por saruce 10.08.10 | 19:27

    Amigo Jairo, estando de acuerdo, a grandes rasgos, con lo que expones en esta entrega, no lo suscribiría al cien por cien.
    Soy algo escéptico respecto a la complementariedad de los cónyuges (yo únicamente me refiero al matrimonio cristiano, en este caso), porque he ido observando casos en mi entorno, que han dado al trate con la idea del "matrimonio para toda la vida".
    El amor en la pareja es algo entre dos, que necesita alimentarse día a día, y que exige una actitud de fortaleza en ambos, para cuando las circunstancias sean adversas.
    El futuro humano es siempre imprevisible.
    Y muchas parejas "proyectan su futuro" a muy largo plazo.
    Y ES QUE al contrario que sucede en los grandes edificios, la construcción del matrimonio se hace día a día:
    Cada día se refuerzan los cimientos.
    Cada día se hace profesión de amor del uno al otro.
    Cada día se mira a Dios para pedirle su bendición.
    Y del cada día, pasaríamos al "cada hora".
    ,,/.....

  • Comentario por JMS.- 10.08.10 | 17:31

    El noviazgo esta para conocerse y presuponer la complementariedad, pero luego vienen los esponsales que, entre nosotros sería el «matrimonio de prueba» con plena convivencia antes de sellar el casamiento para siempre. En los esponsales la pareja se comportaría como en el noviazgo con solo una más duradera convivencia.
    Creo que convendría un poco de reflexión sobre el particular.

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 10.08.10 | 16:20

    ¡¡Ay!! Qué claridad de conceptos. Podría añadir que de lo que se ha vivido escribe la pluma amigo Jairo.

    La complementariedad. , Si en un matrimonio no hay complementaridad, es que no hemos entendido el rol de cada miembro, ni las funciones biológicas de cada uno. En una “pareja, matrimonio” son dos seres que intentar ser uno, con su individualidad hecha donación.
    Es un tema denso, pero fundamental para que sea para siempre.

    Un saludo a todos Josefa

Miércoles, 30 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación