Blog de Jairo del Agua

Guía básica para matrimonios (1ª parte: Qué es y dónde está el cimiento)

02.08.10 | 00:00. Archivado en Amor - Pareja
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"La falta de construcción del matrimonio es camino cierto hacia el divorcio"


¿Estáis casados? ¿Seguro? ¡Ah, ya entiendo! Os dijisteis palabras bonitas ante una autoridad civil o religiosa, formalizasteis vuestra convivencia socialmente, seguro que hasta compartisteis tarta de pisos… Pero todo eso no es más que la bandera que se pone al "cubrir aguas" en una casa o, si queréis, la inscripción en el registro de la propiedad. Lo realmente importante es: ¿Existe la construcción? ¿De qué materiales está hecha?

Por desgracia la sociedad y la religión han dado más importancia a la "inscripción" que a la "construcción" del matrimonio, a lo formal más que a lo real. Se ha buscado la formal seguridad jurídica del matrimonio más que la "unión real" de la pareja (triste espejismo porque sin unidad no habrá seguridad, como la realidad nos está demostrando). Por eso hay -en mi opinión- un porcentaje enorme de matrimonios nulos, de apariencia social de matrimonio, de banderas sin construcción alguna debajo. Casarse es un paso fundamental para la vida del individuo, de la pareja, de los futuros hijos y de la sociedad. Sin embargo, es más fácil casarse que obtener el permiso de conducir. De ahí la enorme y dramática cantidad de accidentes: un divorcio cada cuatro minutos en España, por ejemplo.

Esta realidad me ha empujado a describir brevemente los sillares del matrimonio, las piedras que nunca pueden faltar en su construcción, ésas que después habrá que conservar con tesón y cuidado para que no les entre el mal de la piedra.

Empezaré diciendo que existen auténticos matrimonios sin formalizar ya que el matrimonio es una institución de derecho natural (no recuerdo haber leído cuándo y dónde se casaron Adán y Eva o sus descendientes). También existen matrimonios muy bien formalizados y registrados que son una verdadera ruina, puro escombro, que no puede dar cobijo ni a la pareja, ni a los hijos; no hay matrimonio más que en los papeles. Felizmente también hay matrimonios formalizados sobre una sólida edificación, permanentemente cuidada y asistida por un magnífico mantenimiento.

Si tienes vocación matrimonial, esta guía que hoy comienzo quiere proporcionarte los pedruscos básicos para construir un matrimonio humano, sólo eso. Las ventanas y las puertas, la pintura, los muebles y las cortinas, con todo lo demás, lo dejo a tu imaginación creativa. Pero te aseguro que sin estas grandes piedras no podrás construir con solidez tu hogar. Podrás atar a tu pareja con contratos, papeles, formalidades, ritos y condenas religiosas. Pero, sin una sólida construcción, todas las formalidades, banderas y celebraciones con que quieras vestir tu matrimonio no conseguirán resistir la realidad de la vida.

Es un tema que me duele especialmente y ante el que no puedo quedar callado. En mi actividad de "asesoramiento de parejas" he sufrido, llorado y, a veces, gozado con confidencias y filigranas de vida. En ocasiones, me he despedido de ella, de él o de ambos, con mi propio corazón sangrando. ¿Cómo podemos los humanos ser tan cortos de inteligencia y sentido común? ¿Cómo estudiamos los manuales del móvil, del ordenador o del coche y dejamos a la improvisación o al instinto la fundación de una familia?

Con estas líneas pretendo ayudar a ver lo esencial, el esqueleto del matrimonio. Sé que hay muchos libros de gente mucho más sabia que yo. Pero, fiel a mi estilo de aguador, ofreceré unos sorbos de agua limpia -sólo eso- a los que hasta aquí se llegaren. No quiero caer en explicaciones prolijas, ni complejas teorías. ¡Vayamos al grano, concreto y comestible, del matrimonio humano! Éste es el esencial, el terreno donde sembrar después el matrimonio religioso. Más adelante intentaré compartir lo que para mí significa y aporta este último. Ya adelanto que, sin el primero, el religioso no germinará por falta de tierra.

1. ¿Qué es un matrimonio?

UN GRUPO.

Antes de nada el matrimonio es UN GRUPO, un grupo de dos personas, de un hombre y una mujer. Parece una respuesta muy simple pero tiene muchas consecuencias. De esa realidad se derivan parte de los elementos esenciales del matrimonio y sus problemas.

Más tarde, cuando llegan los hijos, ese grupo se amplia y crecen los problemas. Sin el sólido "grupo - pareja" bien constituido y bien asentado en sus elementos esenciales, la familia tenderá a desmoronarse y, por desgracia, en muchos casos se hundirá.

2. ¿Cuál es el cimiento de un grupo?

EL RESPETO

¿Qué respuesta más simple, verdad? Sin embargo es la base de cualquier grupo humano (pareja, familia, trabajo, vecinos, ciudad, nación, etc.) Sin este requisito el grupo se autodestruye.

Sólo como ejemplo, para darnos cuenta de la importancia de ese elemento, os diré que casi todas las leyes nacionales e internacionales pretenden -básicamente- exigir respeto. Diré más, casi todas las llamadas "leyes divinas" tienen como única finalidad preservar el respeto entre los seres humanos.

Cuando en una pareja comienza a hacer agua el respeto mutuo, ha empezado su autodestrucción. Por eso conviene estar muy atentos a este elemento básico pero muy frágil. Hay muchas formas de hundir el respeto en una pareja:

- No respeto de palabra (palabras despectivas, tonos de voz, silencios, etc.).
- No respeto de obra (actos, gestos, actitudes, unión sexual forzada, negada, distanciada, indiferente o interesada, etc.).
- No respeto por omisión (omisión de saludos, de detalles, de cortesía, de manifestaciones de amor, de unión sexual, de diálogo, ignorar al otro, etc.).

Y cito sólo ejemplos del "respeto fino" porque me abochorna hablar del "respeto grueso" cuyos navajazos -violencia e infidelidad- son impropios de cualquier ser humano civilizado.


(Seguiré la próxima semana).

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27 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por RASPUTIN 08.08.10 | 18:54

    DEMUESTRA QUE LA RESPONSABILIDAD ES DE LA AUTORIDAD RELIGIOSA O CIVIL Y NO DE LOS CONTRAYENTES (DE SU FORMACIÓN INTEGRAL DESDE LA CONCIENCIA A SUS RELACIONES SOCIALES ETC...) PORQUE HAY CADA PAREJA QUE DIOS TIRITA. Y CASADOS RARITOS Y CON FE QUE MEJOR NO DECIR NADA.

  • Comentario por saruce 08.08.10 | 14:08

    ../..Pero ahí llega la controversia, que es muy difícil de manejar.
    Yo puedo ser tan leal (la palabra fidelidad me produce "yu yú") como crea, pero esa lealtad es únicamente una actitud de ida. Y me refiero a una ofrenda de mi tiempo, de mis pensamientos, de mi vida, al amor representado en otra persona.
    Pero cuando esa ofrenda generosa, sin cortapisas, sin reglas, pasa a convertirse en factura cuyo pago inaplazable se va exigiendo continuamente, el enamorado trata de esquivarla con todas sus fuerzas.
    Indiferencia y celos suelen ser verdaderos rompedores de matrimonios.
    Y si nos fijamos bien, ambas actitudes responden a un ego subidísimo de aquellos que los ejercen.
    Nunca consideréis el victimismo de una persona celosa, como algo positivo, ni la indiferencia de alguno de los cónyuges hacia el otro, como algo progresista.
    Uno se casa con otra persona, para intentar formar una unidad lo más compacta y sin resquicios posible.
    Un abrazo.

  • Comentario por saruce 08.08.10 | 13:56

    Amigo Jairo, la "relectura" de los últimos párrafos del post me han recordado que se me quedó algo en el tintero, "almario" o memoria RAM del "coco".
    Mencionas como grave el "respeto por omisión", que yo traduzco (esperemos que acierte) como una actitud de indiferencia hacia el otro. (Continúo hablando de dos enamorados)
    Muchas parejas parecen no querer perder su "libertad" al contraer nupcias.
    "Pues yo sigo reuniéndome con mis amigos de siempre, y hasta me permito el lujo de no quedar en ridículo ante ciertas situaciones del grupo. Eso sí, sin olvidarme que estoy casado/a".
    Y con esa frase me refiero a viajes en solitario, o con amigos, comidas, cenas, veladas, o simples excursiones habituales.
    La lealtad al otro exige una dedicación plana del tiempo de uno mismo.
    Desde luego que existen otras circunstancias más atractivas que quedarse en casa, cuidando de los niños, o acompañando al cónyuge en su resfriado...
    ../..

  • Comentario por JMS.- 07.08.10 | 15:27

    Me gusta el desarrollo de este blog. Por su respeto factual y por la búsqueda del respeto perfecto, el respeto a la alteridad y al diálogo.
    En todo diálogo. al expresar lo que se entiende se omite o se deja a la sombre lo que se sobrentiende. Cuando la réplica se refiere a lo sobreentendido no expresado se crea la confusión y la frustración de no poder arreglarlo.
    No pidamos peras al olmo!

  • Comentario por Cruchy 06.08.10 | 23:37

    A saruce: me ha gustado mucho como describes lo que debe ser una verdadera preparación para un matrimonio con deseo de durar toda una vida, gracias por compartir tus pensamientos, tan bien expresados. Especialmente la última frase realmente llena de sabiduría.
    "No se tratará pues de "soportar" sus defectos, sino de amar al otro, a pesar de sus defectos, y si me apuran, diré que por sus defectos."

  • Comentario por Ilda Ana de Río Tercero (Córdoba- ARGENTINA) 06.08.10 | 21:47

    Queridos amigos: Me enriquezco con el aporte de cada uno de ustedes.... ¡Qué tema este del respeto! Coincido mucho con el pensamiento de Monocamy y de Saruce... El respeto debe existir siempre en cualquier relación... pero ¡cómo se disfraza y nos confunde! y cuando nos damos cuenta suele ser un poco tarde... Pero lo mismo se gana: en crecimiento, en madurez, en aprendizaje, en autenticidad y en respeto y valoración por uno mismo... Un abrazo grande para todos.
    Ilda Ana

  • Comentario por saruce 06.08.10 | 19:28

    ../.."Yo me reservo virgen para mi cónyuge", y algunos podrían decir, además, "y por amor a Dios".
    Pero a veces les ocurre como a esas parejas que diseñan su boda, su piso, su viaje de novios, hasta los más nimios detalles, olvidándose de que la actitud ante el matrimonio ha de ser la de prepararse para convivir con "el otro" durante toda una vida.
    Esa preparación indica familiaridad en lo físico, por supuesto, pero más allá de eso está el hecho de admitir al otro tal cual es.
    Ya no se trata de mitos, sino de asumir que ambos son iguales en dignidad y derechos, que uno no va a cambiar al otro, por mucho que se esfuerce, y sobre todo, que esa persona con la que va a convivir es un ser tan lleno de defectos y virtudes como uno mismo.
    No se tratará pues de "soportar" sus defectos, sino de amar al otro, a pesar de sus defectos, y si me apuran, diré que por sus defectos.
    Ahora creo que comer el postre antes que el arroz, apenas si importa.

  • Comentario por saruce 06.08.10 | 19:15

    Normalmente no suelo estar de acuerdo "en su totalidad" con los argumentos (o con la forma de exponerlos) del blogger o los comentaristas.
    Pero como señala monocamy, me gusta leerlos todos, y a veces, hasta más de una vez.
    Cada conjunto de ideas, de principios o de creencias, lleva consigo un saco de sabiduría que no se encuentra en cualquier libro o novela, de las que vemos en los escaparates.
    Algunas frases parecen auténticas, por el impacto que causan en el alma, y esa circunstancia es digna de agradecimiento.
    Que nadie se ofenda, por favor.
    No hablo de doblez ni de mentiras: A veces escribo con meticulosidad, cuando no deseo abrir mi corazón, pero sí en cambio expresar una idea, sin que se contamine con mis sentimientos.
    ¿Es bueno que los componentes del matrimonio lleguen vírgenes al matrimonio?.
    Hasta hace muchos años pensaba que sí.
    Después, medité en el hecho de que se trataba de una circunstancia "pasajera".
    ../..

  • Comentario por monocamy 06.08.10 | 16:24

    Ahumada ¿qué resentimiento voy a tener y hacia quién o qué? no conozco a nadie y nunca conoceré a nadie que no vaya a participar de la misma gloria que yo, inimaginable. No conozco a nadie y nunca conoceré a nadie al que no vea como a un hermano. No conozco a nadie y nunca conoceré a nadie y jamás nacerá nadie del que yo no sea o vaya a ser hermano. Y nunca nacerá nadie ni habrá nacido nadie que no me acompañe al final de los tiempos en ese paraíso infinito de felicidad ¿Qué dice tu doctrina al respecto de esta pretensión, esa doctrina que glorifica el amor sumergiéndolo (¿ahogándolo?) en doxología?

    Por favor, no confundas resentimiento u hostilidad con énfasis lírico. Leo todos los comentarios sonriendo y los respondo sonriendo. Disfruto intrigadísimo de la sorpresa que os vais (nos vamos) a llevar. En su momento.

  • Comentario por monocamy 06.08.10 | 15:37

    ¡Pero será posible que siempre lo entiendas por donde no es! La alusión a la cópula no es referida a ti sino a la doctrina oficial de fondo: qué coincidencia que se solapen ambos sucesos ¿es que acaso antes del matrimonio religioso (es decir, el rito) y consecuente ofrecimiento a Dios de ese amor era éste menos legítimo? ¿es que acaso un rito legitima un sentimiento que ya existía y de no producirse tal ceremonia sería un amor menos puro? será una broma. Sólo es explicable si se trata de una imposición, de una orden, de un precepto, y existe la asunción previa de obediencia.

    Lo respeto y me consta que es hermoso y suele acabar bien. No tengo nada contra quien defiende su virginidad, su credo y su modo de vida y los lleva a cabo. Lo que no acepto es que no se produzca el mismo "respeto conceptual" desde el otro lado; no acepto que los modus vivendi que se salgan de ese renglón sean ilegítimos o inservibles ¡De ningún modo! Demuéstrenlo con algo más que con sentencias lapida...

  • Comentario por Ahumada 06.08.10 | 11:23

    Monocamy, si la vida tuviese un manual de instrucciones sería más fácil. Yo hablo desde mi experiencia y mis conocimientos, siempre limitados. Y procuro hablar desde la humildad de esa certeza; veo que tus comentarios rezuman resentimiento, no sé muy bien por qué.

    Cuando hablo de inciar un proyecto en común no pienso, como dices tú, en la cópula. Esta es la expresión del amor, de la disolución de tu propia personalidad en la unión que forman dos personas. Lo de copular, que tanto te gusta referir (y luego me lanzas a mi la pelota), viene despúes. Pero, ojo, es muy importante.

    Y te puedo decir algo: yo llegúe virgen al matrimonio. Fui feliz antes y soy feliz ahora, más feliz aún. Nunca he supeditado mi proyecto vital al sexo, faltaría más. Veo que otros no se lo quitan nunca de los labios, metafóricamente hablando.

  • Comentario por monocamy 05.08.10 | 22:15

    Por otro lado, estoy de acuerdo poéticamente con Jairo respecto al respeto pero de ninguna manera restringido al matrimonio. Exactamente el mismo respeto se espera del hermano, padre, vecino, compañero de trabajo y del que te vente merluza congelada. De hecho, somos más sensibles a las irrespetuosidades de desconocidos: si tu pareja te insulta u ofende, inevitablemente te hace daño pero sueles terminar perdonándola (a menos que sea constante y estés harto/a) e, incluso, lo olvidas. Pero si el pescadero te habla mal un día, una vez... no vuelves a entrar en su tienda jamás.

    Esa supuesta preparación para el respeto en el matrimonio de la que hablas, Jairo, sería en todo caso la elocuencia de que las cosas se han hecho mal ANTES, porque la disciplina del respeto debería ser universal y anterior y englobar cualesquiera estados civiles y circunstancias de los individuos ¡Del prójimo! Educarse en ésta haría innecesaria aquélla.

  • Comentario por monocamy 05.08.10 | 21:59

    "Los que se casan habiendo vivido juntos, creen que el hecho de casarse les va a revolucionar la vida, pero no pasa nada, y llega la frustración." [Ahumada].

    Yo quiero una bola de cristal de ésas que te permiten visionar las motivaciones de los demás, amén de sus consecuencias. Por suerte o por desgracia, conozco en concreto a dos parejas que se casaron tras años viviendo juntos... y su decisión respondía al simple deseo de hacerlo, por puro romanticismo. No imagino boda religiosa que supere ese nivel de hermosura, excepto si se produce por la misma causa: por el deseo espontáneo de hacerlo, no aprendido, no inculcado, no siguiendo una "Guía Campsa" al efecto.

    Por cierto, qué casualidad que coincida el inicio del proyecto común total, el verdadero y real, el del despegue... con el momento en que empiezan a copular. Qué fijación...

  • Comentario por Marianne 05.08.10 | 19:23

    Concuerdo contigo Jairo no nos preparamos para el matrimonio,no analizamos sus alcances,sus bondades y tampoco sus problemas,el respeto tal y como lo aclaras es primordial pero también lo es el dialogo,hablar,hablar y seguir hablando de lo que nos gusta,de lo que nos molesta,de las actitudes que nos desconciertan en el otro y no entendemos que crean muchas veces tensiones o alejamientos innecesarios por tontos malentendidos;interesarnos en los gustos y aficiones de la persona que esta a nuestro lado,cuantas mas cosas podamos compartir mayor y mas simple sera la unión.Un abrazo

  • Comentario por Ahumada 05.08.10 | 12:24

    Quizá no me expliqué bien. Hablo del matrimonio católico, esto que quede claro; de los que no lo son, no opino. Pues bien, en el recto matrimonio católico, antes de llevarlo a la práctica, no hay relación carnal, no hay compromiso de unirse --para toda la vida-- con alguien; es decir, entregarse totalmente a alguien, ejecutar la máxima generosidad. EL amor total. Y no lo considero un punto de inflexión, todo lo contrario, lo considero el inicio de un proyecto en común, el despegue.
    En el caso de la convivencia antes del matrimonio, cuando éste llega, el proyecto en común se ha iniciado antes, ya no hay despegue, por lo que los que se casan habiendo vivido juntos, creen que el hecho de casarse les va a revolucionar la vida, pero no pasa nada, y llega la frustración.
    Insisto, esta es mi visión como católico sujeto a error.

  • Comentario por monocamy 05.08.10 | 00:34

    Ahumada, de eso que tú hablas no me canso tampoco yo de hablar: de enaltecer el rito hasta lo obsceno, como en el caso de la comunión ¿Por qué el hecho de casarse, el suceso litúrgico o administrativo en sí, es el punto de inflexión? ¿por qué es mayor el compromiso, tras el "sí quiero" o la firma en el juzgado? Yo entiendo que se necesitan símbolos y también entiendo que existan ventajas jurídicas por estar casados, pero aquí hablamos ya de esencias. Hablamos de amor, eso que decís que aquello que toca lo humaniza y ensalza. De repente se me antojó que tiene menos crédito que en el artículo anterior...

    Arrojo no nos falta, desde luego: Dios inventa el amor y nostros inventamos las normas para ejecutarlo. Ese inalienable fiscal que llevamos dentro, otra vez.

  • Comentario por monocamy 05.08.10 | 00:20

    Cruch no es casual que la mayoría de los divorcios se produzcan en la franja de edad de entre los 40 y los 50 años y que la duración media de los matrimonios sea 15 años (estadísticas del INE). Haz la resta: son los que se han casado a los 25 - 35 años, tal vez demasiado pronto... Me resultaría sencillo, incluso, concluir que esa franja de edad es la más poblada de rupturas porque, alcanzada la madurez y teniéndose las cosas más claras y el temple necesario, se toman las decisiones difíciles con menos pudor. O más firmeza.

    Respecto a la sugerencia de "educar hacia el matrimonio", lo que tú llamas convencimiento previo, la desdeño por entero. Si no es un deseo espontáneo sino aprendido mal empezamos.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 04.08.10 | 19:19

    Cuando hablo de "respeto", no estoy hablando de un respeto de cortesía, formalista o rígido. Estoy señalando el "límite final" de la relación matrimonial, que NUNCA debe traspasarse.

    La vida matrimonial es como una sincronizada acrobacia de pareja en el trapecio de la vida. Existen varias redes debajo que nos protegen de caídas mortales. La primera, la más cercana al duro suelo, es el respeto. Cuando una pareja empieza a cortar cuerdas de esa red corren grave riesgo, porque quiere decir que ya han prescindido o debilitado las más altas (amor, fidelidad, paz, etc.). Corren peligro de estrellarse por debilidad de las redes.

    Los que ayudamos a parejas sabemos que frecuentemente cuando buscan ayuda es porque han empezado a romper el respeto entre ellos. Muchas veces la convivencia se ha hecho irrespirable y buscan huir de ese infierno. Cuando acuden al consejero ya es tarde. El respeto está ya deshilachado.

    El respeto es frágil. La convivencia, la rutina, la prisa y las tensiones pueden quebrarlo. Por eso hay que estar muy muy atentos a este elemento BÁSICO.

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 04.08.10 | 17:26

    No es mala idea saruce, la hora es lo de menos.¿Paisano, paisano? lo importante es acordarnos que debemos orar unos por otros. Con ella mantenemos un espíritu abierto a todos.
    Un abrazo Josefa

  • Comentario por Ahumada 04.08.10 | 13:51

    La madurez en el matrimonio no depende de la edad, sino del objetivo. Si se cumplen las premisas que explica Jairo, si ambos comparten esos criterios, las posibilidades de éxito son enormes, se tenga 18 o 48. El problema es que ahora la gente se compromete desde posturas, en muchas ocasiones, divergentes, y cuando surje un problema, la visión del mismo también es divergente.
    Es, por ejemplo, el caso de la convivencia antes del matrimonio, que muchos presentan como la panacea para el éxito, porque así conoces al otro. Pero claro, el matrimonio es el inicio de un proyecto en común; si alguien se casa después de vivir juntos, ya no es el inicio, sino el final del trayecto, y muchos creen que al casarse va a ocurrir algo, y no pasa nada. Iniciar una convivencia, con unos referentes morales que coincidan es lo que nos lleva al éxito.

  • Comentario por saruce 04.08.10 | 11:55

    ../..En ese hipotético "Manual" se toma el respeto como premisa fundamental de la relación de pareja.
    Y a mi me resulta demasiado frío ese respeto, entendiéndolo, de forma coloquial, como resultado de un análisis o una reflexión imprescindible en el comportamiento humano.
    Si existe ese respeto del que yo hablo (no me refiero al que tú expones, cuyas raíces o motivaciones desconozco, porque no pretendo entrar en tus pensamientos ni sentimientos), sucumbe la espontaneidad ante "lo bien hecho".
    Y el amor de la pareja (aquí sobrepaso los límites del matrimonio) debería ser espontáneo si queremos considerarlo auténtico.
    Es algo así como una vocación de amor, como dice la copla: "Te quiero porque te quiero, y porque quiero quererte".
    Si por exceso cometes algún desliz, que crees que puede haber molestado a tu amor, le miras a los ojos, y le pides o no "perdón", pero no olvides decirte que le amas.
    No quiero "pasarme".
    Un abrazo para todos.

  • Comentario por saruce 04.08.10 | 11:44

    Un inciso, Jairo, antes de "entrar" en el tema.
    Josefa, paisana, soy incapaz de acordarme a las diez, pero intentaré hacerlo antes de dormir. En verano, esa demora se irá a más de un par de horas, con lo que en lugar de punto de oración, lo podríamos convertir en "intervalo de oración Bloggero". Un abrazo.
    Comienzo la discusión del post, amigo Jairo.
    Hace años escribí un artículo en el que hablaba del "respeto en el matrimonio". Lo desarrollé de tal forma que echaba por tierra ese argumento. Y me explico.
    Yo concibo el matrimonio como la unión física y espiritual de dos personas de diferente sexo, con el fin de formar una familia, sirviendo como aglutinante de amor, deseos, esperanzas, ilusiones y horizontes comunes de todos sus integrantes.
    No me refiero a los distintos tipos de matrimonios legales existentes en cualquier parte del mundo, sino específicamente al matrimonio religioso, consagrado en libertad por sus componentes.
    ../..

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 04.08.10 | 09:30

    ¡¡Muy bien expresado lo que debe ser un Matrimonio Jairo!!

    Creo que en la sociedad actual no educamos a formar familia ( no quiero generalizar) Un matrimonio, es un compromiso en el amor, tolerancia, respeto, entrega mutua.( Sin olvidar que todos tenemos fallos) Pero si amamos de verdad, perdonamos, intentamos de superar escollos. Cuando la familia aumenta, pueden surgir otros problemas dentro de matrimonio, pero si está el Amor campo base de esta familia, todo se va superando.
    Sigamos unidos en la Oración de las diez. Josefa

  • Comentario por cruchy 04.08.10 | 03:35

    la vida no solo a que funcione, sino a que sea una fuente de felicidad para "los miembros de este grupo", como nos dice Jairo, que inicialmente serán dos, pero que con el tiempo se irá incrementando al llegar los hijos.
    El problema en la actualidad es que pocos buscan ese ideal de vida, a pocos jóvenes se les comparte la idea en su infancia que el matrimonio es la mejor manera de encontrar la felicidad y que vale la pena luchar por llevarlo a buen termino, muchos se casan con la idea de "probar", con la puerta abierta para salir corriendo si no funciona, y obviamente con esta mentalidad será difícil que se ponga en ello toda la voluntad para encontrar la felicidad dentro del matrimonio.
    Creo que lo importante no es solo casarse ENAMORADOS uno del otro, sino ENAMORADOS ambos del MATRIMONIO.

  • Comentario por Cruchy 04.08.10 | 03:34

    Gracias Jairo por tu reflexión, aunque es una introducción al tema del matrimonio me parece que el camino que vas trazando y los consejos que nos das, empezando por el respeto, son básicos para que este funcione.
    En cuanto a los comentarios de monocamy, no puedo coincidir con el punto a), ¿quien dice que la madurez "critica" se consigue a los 33 o 38 años, yo conozco personas de muchos mas años que son a todas luces muy inmaduros, y jóvenes de no mas de 15 o 16 que tienen una madurez muy notoria. No creo que el secreto del "éxito" de un matrimonio esté en la supuesta madurez de sus integrantes al momento de hacer el compromiso, sino mas en cuestiones de convencimiento, de desear algo para tu vida, que en este caso será "un matrimonio de por vida, aun antes de incluso de haber encontrado a la pareja con quien lo conformaras, y bajo esa premisa, es mas probable que te enamores de alguien que comparta este ideal, y siendo DOS los que buscan un mismo objetivo, es mas fácil dedicar la...

  • Comentario por monocamy 02.08.10 | 23:48

    Tengo dos malas noticias, respecto al matrimonio:

    a) Es un compromiso que requiere de una madurez crítica, por debajo de cuyo umbral no se generarían expectativas de éxito objetivas... pero acotar esa exigencia nos convierte, literalmente, en cuarentones (con las necesarias excepciones, porque todos conocemos jóvenes que muestran gran madurez a pesar de su corta edad). Atendiendo a este "sillar", nadie debería casarse antes de los ¿38 años? ¿33?

    b) La naturaleza, que dicho desde el cariño es muy venenosa, resulta implacable en su objetivo de optimizar los mecanismos generadores de vida y, en este sentido, el tiempo corre siempre en contra: los ejemplares jóvenes siempre (¡siempre!) son los candidatos idóneos para procrear.

    Lo ideal sería solapar ambas circunstancias (a y b) pero hacerlo contraviene su sentido de progresión genérico: primero se es joven e inmaduro... y luego maduro y maduro.

  • Comentario por Jaime C. 02.08.10 | 00:51

    " ya que el matrimonio es una institución de derecho natural".

    Estoy de acuerdo en el matrimonio, no tengo nada contra él. Pero lo que aquí pongo en duda es que sea una institución de ¿derecho natural? ¿Qué quiere decir eso de "derecho natural"? ¿Algo así como una ley natural en el ser humano?

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