
He resumido anteriormente dos consideraciones básicas que nuestra "responsabilidad" debe tener en cuenta en el uso de la sexualidad. Veamos la tercera:
3. La sexualidad está atada a la afectividad. Por eso el popular "hacer el amor", aunque con demasiada frecuencia sea sólo una salida hacia el otro para deglutirlo y habría que hablar de "hacer el amor propio", algo parecido a una egoísta "masturbación recíproca". Por ahí se corrompe la afectividad y la sexualidad se deshumaniza.
Cuando se parte de una afectividad desarrollada y madura, la salida hacia el otro es "admiración" y "entrega" (amor), que el sexo potencia en la pareja por ser su expresión específica. Cuando domina la sexualidad, la afectividad se degrada y se corrompe. Siendo la afectividad un elemento esencial del ser humano puede afirmarse, con toda lógica, que la sexualidad eleva o embota la afectividad, es decir, a la persona. Cuando la sexualidad degrada hablamos de fornicación, hablamos de hacer y hacernos daño, hablamos de pecado. La censura a las relaciones prematrimoniales tiene su causa, entre otras, en la necesaria maduración de la afectividad para que el futuro matrimonio se cimente en el amor auténtico y no en la fiebre de una sexualidad hinchada y perecedera.
Veamos algunas connotaciones sicológicas y corrupciones de la afectividad (capacidad de amar) que muestran la fornicación como un daño a la persona:

Generalmente no se fornica sólo para obtener un efímero placer físico (instinto animal) sino para sentir el calor humano, la cercanía, la ilusión de amar y ser amado. De hecho, no hay fornicación pura y dura ni cuando la pagas. Es imprescindible el espejismo erótico, la ilusión de ser amado. Las prostitutas más valoradas no son las que se mueven más en el catre o saben hacer aberrantes filigranas. Las mejores, las más deseadas, son las que saben fingir ternura, cercanía, escucha y comprensión. Muchas infidelidades no parten del apremio sexual, sino de la necesidad de compañía, acercamiento y afecto. En las mujeres esto es más destacado todavía. Los "gigolós" lo saben muy bien, aunque creo que lo sabemos todos los hombres, puesto que utilizamos -consciente o inconscientemente- el fraude amatorio como anzuelo.
Los hombres somos más voraces e independientes, más superficiales, nos domina el objetivo de conseguir a la hembra y darnos el gustazo. Si además nos sentimos seductores y conquistadores, entonces el placer se potencia. Por eso cuando tienes poder económico, político, empresarial, jerárquico, social, religioso... la dominación sexual, más o menos disfrazada, puede convertirnos en perfectos canallas. No hay más que recordar la historia de David o repasar una muestra del moderno celuloide. Es la primigenia y biológica actitud machista que llevamos dentro: conseguir a la hembra. Es la parte animal del "instinto de supervivencia de la especie".

Somos verdaderos cazadores de mujeres, aunque esto se oculte política y educadamente. Lo son especialmente los que detentan el poder real, se llenan la boca de igualdad, pero consienten o promocionan la degradación y utilitarismo de las mujeres. ¡Si las mujeres supieran lo que piensan los varones! Seguramente serían más comedidas, prudentes y precavidas. Con demasiada frecuencia los varones se convierten en verdaderos falsarios con tal de manipular y conseguir a la hembra. Aún así, la atracción de la afectividad juega su papel. De hecho las conquistas varoniles nacen en el subconsciente deseo de ser admirados, deseados, de ser alguien para alguien, de ser muy machos, de tener bajo su dominio y protección al sexo contrario, pura expresión de debilidad y necesidad de autoestima.
También hay hombres -para compensar lo anterior- que consiguen un equilibrio humano admirable. Logran anteponer el respeto a la avidez, la cortesía al abuso, el amor a la rapiña, la interioridad al cuerpo, la caballerosidad a la manipulación. ¡Lástima que algunas mujeres no sepan valorar esa humanización y prefieran ser deglutidas a amadas, devoradas por la acelerada fiera varonil en vez de tratadas como personas! ¿Qué es, si no, el contemporáneo y efímero "ligue" o la soterrada "infidelidad"? Tengo la seguridad de que, si ellas fueran conscientes y quisieran, nos obligarían a los hombres a vivir en un nivel más humano. Hoy la engañosa "igualdad" que se preconiza ha rebajado la mayor profundidad y finura de las mujeres al nivel del embrutecimiento masculino. Basta con oírlas hablar.

En las mujeres el peso de la afectividad es mayor. Ellas tienen más capacidad de interiorización, se implican más en los afectos, siquiera sean ilusorios. Suelen ceder a la necesidad evacuatoria del varón más por necesidad de afecto, cercanía o seguridad, que por necesidad biológica o deseo sexual. A veces utilizan la sexualidad -e incluso el embarazo- como anzuelo para amarrar al varón. En ellas la fornicación suele ser sicológicamente más grave y dejar más huella. Aunque hay varonas que tienen una mentalidad machista y se conducen como ellos, por aquello de que hay que imitarlos para ser iguales.
El gigantismo sexual que padecemos ha extendido el principio inhumano y degradante de "usar y tirar". Eso mata realmente la afectividad y la relación humana, nos sitúa por debajo de la pura animalidad. En los animales el instinto es directo y limpio, mientras que el ser humano utiliza sus facultades superiores para manipular y conseguir la satisfacción del instinto.
La mayor sensibilidad de las mujeres y su afectividad más potente, junto con la generalizada ausencia de educación afectiva, las hace víctimas fáciles de los arrullos lisonjeros del palomo de turno y de sus aproximaciones corporales. No hay anzuelo más goloso y eficiente para una mujer que un "te quiero" -sea verdadero o falso- o su hermano menor "me gustas", aventado siempre por la vanidad femenina.
Es evidente que la insegura seguridad de los anticonceptivos modernos ayuda mucho a las concesiones femeninas. La mayoría temen un embarazo pero no tienen ninguna aprensión ante la pérdida de su integridad, su honor, su feminidad, su libertad, su humanidad. Se comportan como muñecas de trapo en las fauces de la fiera, bien disfrazada de caballero andante o de lo que mejor engañe.

En el mejor de los casos, cuando ellos y ellas maduran y se dan cuenta de su desgaste emocional, de su empobrecimiento humano, les costará mucho salir de sus heridas afectivas, de esa sensación de haber vivido un fraude propio o ajeno. Suponiendo que sus dislates sexuales y sus manipulaciones mutuas no les hayan llevado a matrimonios fallidos con hijos indefensos e infelices. Las consecuencias, entonces, son durísimas.
Las tradicionales actitudes de nuestras madres y abuelas, como el recato, la modestia, el pudor, la pureza, la virginidad antes del matrimonio, la inteligencia y la prudencia femeninas, se han convertido hoy en piezas de museo, conquista de unas pocas. A éstas nuestros jóvenes las llaman "estrechas", sin percatarse que son ellos los "estrechos de mente y anchos de bragueta", pavos reales que cuanto más extienden las coloridas plumas del ligue, más descubren sus horrendas partes.
Por desgracia, muchas jóvenes de hoy se olvidan de las lecciones de sus mayores y se suben a la cresta del "ambiente social" que soportamos, surfeando inconscientes y echando gasolina al fuego. Naturalmente ellos disfrutan del espectáculo y esperan la ocasión. Así se han multiplicado los cafres, sátiros y salidos, aunque el escenario se camufle con mucha naturalidad, familiaridad e igualdad. Llegado el momento no podrán frenar el incendio. Muy pocos son los que se ejercitan en el duro entrenamiento de la castidad, los que anteponen el respeto al deseo, la caballerosidad al saqueo, la humanidad a la bestia. Mínimos los que llegan vírgenes al matrimonio.

Todo esto pasa factura: la afectividad se convierte en degustación del otro, la comunicación en mero juego erótico o intercambio de intereses y aficiones, el camino de pareja en mera glotonería compartida. No es que la sexualidad anticipada y desbordada rompa la integridad física, eso sería lo de menos. Es que la personalidad no madura, no se forja, no interioriza y así nos luce el pelo. Cuántas personas divorciadas o en proceso me han confiado llorando: ¡Por qué no me dijeron todo esto antes! ¡Cómo me cegué para no ver lo que era evidente!
En conclusión, la fornicación no es quebrar una norma y darse el gustazo. Eso sería una nimiedad y así lo ven nuestros jóvenes. La gravedad de la fornicación está en sus efectos interiores, en la degradación propia y ajena, en el daño mutuo, además de lo dicho en los puntos anteriores. "Crece lo que se cultiva", si sólo cultivas el cuerpo y sus veleidades, tu personalidad humana seguirá siendo enana, nunca llegarás a la seguridad, libertad, autonomía, amor, paz y gozo de la personalidad madura. Seguirás siendo un adolescente, tal vez con responsabilidades, pero sin responsabilidad. Eso puede llevarte al fracaso como persona, como trabajador y como pareja. ¡Lástima que no pueda mostrarte aquí alguna de las historias dolientes que he acompañado!
En el próximo y último artículo completaré estas reflexiones.
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DE VERDAD QUE ESTE ESCRITO SEGURO QUE ESTA APOYADOEN MUCHOS TESTIMONIOS SOBRE TODO DE MUCHAS MUJERES.ES UNA VERDAD COMO UN TEMPLO LO ESCRITO EN EL ARTICULO.ES LA REALIDAD DE MUCHAS MUJERES QUE DESPUES DE MUCHOS AÑOS NOS SENTIMOS UTILIZADAS COMO LAVADORAS QUE TIENEN QUE FUNCIONAR PARA TENER PAZ EN LA FAMILIA Y LO CONSENTIMOS POR PRINCIPIOS, VALORES Y EDUCACION.EL DRAMA ENTRE COMILLAS, ES QUE ESO NO ES AMOR, SINO PURO EGOISMO MACHISMO Y ESPIRITU DE DOMINACION PORQUE SABEN QUE LA PARTE AFECTIVA EN LA MUJER ES LA MAS DEBIL.LA PREGUNTA DEL MILLON ES DONDE ESTA EL CARIÑO,LA TERNURA, LA COMPENETRACION Y EL DIALOGO.AL PRINCIPIO TU QUERIAS A ESA PERSONA,HOY YA ES UN COMPAÑERO DE VIAJE CON EL CUAL TE TOCA CONVIVIR HASTA QUE DIOS QUIERA, O UNA DECIDA QUE SE ACABO, PORQUE TUS HIJOS ESTAN YA EN LA FACULTAD.
Muy bueno y valiente. Un abrazo grande.
Josefa y familia, estamos a vuestro lado; ánimo, esperanza, paz, y sobre todo, ¡¡Amor!!
Un abrazo entrañable y mi acompañamiento desde la oración.
mª pilar
Josefa, de corazón, contigo y con tu esposo, mandándoos energías positivas, de las que vienen de Dios, y asientan en nosotros para repartirlas. Y esto a todas horas. A las 10 de la noche (5 de la tarde) con más fuerza...
../..Y que conste que no pretendo juzgar a quienes ejercen o utilizan la prostitución.
Alguien muy sabio me comentó una vez que en el decálogo de Moisés el pecado de la fornicación iba en el sexto lugar, no por casualidad.
No olvidemos que el compromiso del cristiano es amar.
Amar a Dios, no jurar en su nombre, amar a los padres y familiares, amar a los amigos, al prójimo, y hasta los enemigos.
Y después de todo eso, "no fornicar", ni robar bienes materiales de los demás.
A veces me he preguntado si ese precepto no admitirá la lectura de que "fornicar es humillar la dignidad del otro al que se le alquila temporalmente el cuerpo".
Porque de hecho, ese mismo decálogo del que antes hablaba, lo expone antes que "desear la mujer del prójimo". Y los cuernos son algo durillo de aceptar...
Sin darle más vueltas, me quedo con el resumen de Jesús de Nazaret: Ama a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo".
Lo resuelve todo.
Josefa, paisana, os he encomendado a Dios, en esta ocasión.
Le he pedido fuerzas para ti y los tuyos, y cómo no, que tu esposo se recupere.
Lo que muchos ignoran es que el acompañante suele ser la mitad de la operación, del tratamiento y de la curación del enfermo.
Tanto tú como yo lo sabemos por propia experiencia.
Os deseo un pronto restablecimiento, para que podáis disfrutar de algunos días de playa, comiendo "pescaíto".
Recibid un cálido abrazo.
Aguafiestas, tu sentido del humor es encomiable.
¿Se te ha ocurrido escribir sobre el tema que anuncias?.
Algo así como "La poligamia, fuente de la paz social", o "Cómo sustituir los prostíbulos, al tener todo el material en casa?.
A estas alturas de la historia de la humanidad, podemos decir que hay demanda de prostitución porque hay oferta, y a la inversa.
Cubrir con paños calientes la prostitución es una falacia.
Los fines de la prostitución son la fornicación y el lucro....
Josefa, ánimo; te encomiendo.
Aguafiestas: Aunque dices lo que dices para provocar, ¿sabes que hay más clientes de prostíbulos casados que solteros? Te recomiendo que antes de tratar de epatar al personal, te informes, solo es un amigable consejo.
Ante todo, Josefa, debes saber que hoy, en tu duro trance, y todos los días, en la aventura diaria, estamos contigo con afecto y oración. Por duro que sea y más por ello, no deja de ser caricia de la voluntad del Dios-Amor que nos sostiene y nos guía. Verlo así no alivia, pero consuela y da seguridad.
De paso, Aguafiestas, tu nombre entraña una profesión difícil que exige mucho talento. De nada sirve hacer un coktail con la poligamia y la prostitución en tu pretensión fallida de poner en solfa este blog. La monogamia es pura conquista cultural de omnímoda igualdad entre hombre y mujer. Si pretendes procurarle un hombre a cada mujer, la estadística de población habla de tal vez no más de 1,1 mujer por hombre. En cuanto a la prostitución, es harina de otro costal. En un correo ya dije que incluso en ella cabe el "amor", pues presta un gran servicio a la humanidad. Si de mí dependiera, la regularizaría: dignidad del prostituido, seguridad, productividad.
Hoy 21-07 el esposo de nuestra querida Josefa pasará por una operación grave.
Os invito a todos los comentaristas a unirnos con Josefa y su familia y ponernos confiadamente en las manos de Dios.
"Todo es para bien de los que aman al Señor".
Te acompañamos con cariño Josefa.
Jairo
Oración de Fraternidad
Señor Jesucristo,
columna de unidad
y rey de la fraternidad.
Envíanos cada mañana
una ráfaga de tu espíritu.
Derriba los muros de separación
levantados por el egoísmo,
el orgullo y la vanidad.
Aleja de nuestra casa
las envidias que siembran discordias.
Líbranos de las inhibiciones.
Sosiega los impulsos
y cólmanos de serenidad.
Haz surgir en nuestras intimidades
corrientes sensibles y cálidas
para que nos perdonemos
y nos comprendamos,
nos estimulemos y nos celebremos
como hijos de una misma madre.
Retira de nuestro camino
las rivalidades y aversiones
rompe los bloqueos
para que seamos unos con otros
abiertos y leales,
sinceros y veraces.
Crezca la confianza
como árbol frondoso
a cuya sombra todos nos sintamos felices.
Y así seremos ante el mundo
el argumento sensible y profético
de que tú, oh Jesús,
estás vivo entre nosotros. Amén.
¡Buenas noches a todos, nuestra unión en la Oración y el Amor! Josefa
Mª Pilar:“¿Por qué, tantas mujeres se han dedicado, se dedican, (y si la buena formación de los "hombres" y algunas mujeres no mejora,) se dedicarán al ¡durísimo! oficio de la prostitución?.... Si no hubiese demanda, no existirían.” Yo añadiría otra pregunta: ¿Por qué ese paripé de hacer como que se lucha contra la prostitución (con inmensa desgana)? Porque todos sabemos que sin prostitución la sociedad occidental no funcionaría ¿Por qué ha habido hasta padres de la Iglesia que dicen que es un mal menor y que hay que tolerarla? Lo siento, pero voy a aguar la fiesta que es lo mío: porque se impone (y aquí no se aplica la tolerancia) el modelo de matrimonio indoeuropeo, que va contra la realidad y que hemos heredado de griegos y romanos, sin querer reconocer que era una sociedad clasista y anticristiana, porque sólo se preocupaba (y preocupa) del bienestar de los ricos.
Y uno de los datos de la realidad, del que no se quiere sacar la consecuencia, es que hay más mujeres que hombres en edad de casarse (y que hay multitud de datos físicos y psíquicos que no son iguales en ambos, lo que dogmáticamente no se quiere admitir), por lo que la sola admisión de la poligamia eliminaría automáticamente la mayor parte de la prostitución (y del aborto). Pero, claro, redistribuiría la renta y fusionaría clases sociales (recuerden las que se montan cada vez que un rico/a viudo trata de volverse a casar), así que mucho mejor tolerar la prostitución, que, como todos los males (p. ej. la droga), se ha convertido en un círculo vicioso, con un negocio de miles de millones.
Monocamy, claro que el Amor es el fin, el medio y el fin. El AMor es la piedra angular, porque amor es entrega y en eso consiste el cristianismo. Guiar todas las acciones de nuestra vida por el amor.
... la intensidad del amor que Dios nos tiene, tanto que no se hace uno con nuestra carne sino que se identifica con ella. De ahí que, como experiencia humana, nada tiene de extraño que los místicos se hayan servido del lenguaje y de la propia experiencia sexual para intentar balbucir la intensidad de la emoción de sentirse unidos a Dios. Excelencia del amor humano que no es ni binario ni trinario sino unitario y que engloba el eros y el ágape. Bien entendido, el camino del sexo es un camino real hacia Dios.
Naturalmente, por aquello de que lo óptimo cuando se corrompe deviene pésimo, la sexualidad es recinto en el que caben todo tipo de degradaciones y abusos. ¡Cuántos son los que, después de una explosión orgánica, se sienten frustrados, aniquilados, perdidos! ¡Y no digamos si, además, la cosa deriva en un embarado cuya única salida sea el aborto!
Definitivamente, el sexo puede ser lo óptimo y lo pésimo: aquello, si lleva directamente a Dios, esto, si humilla y mata.
El sexo como sacramento de amor
Huyo hoy de las complejidades motivacionales o vivenciales de la acción humana, tan amgistralmente esbozaddas por Terete, para fijarme solo en la carga significativa que entraña el sexo en sus casi infinitas manifestaciones y actuaciones.
Cuando mi hijo pequeño cogió por primera vez el avión para marchar a trabajar a miles de kilómetros, mi ansia de protección, tan trémula como impotente, me hizo entender con profundidad indescriptible la protección de Dios sobre mí, pues si yo me sentía profundamente padre con tal intensidad, Él lo es sobre mí con profundidad infita. Y así, aquel hecho, viendo alejarse a mi hijo con lágrimas en mis ojos, se convertía para mí en sacramento del amor paternal de mi Dios.
Pues bien, en lo que a nuestro tema se refiere, al igual que el pan y el vino nos sirven como especies sacramentales para la Eucaristía, las vivencias sexuales, bien analizadas y vividas, son una excelente materia para entender...
Respecto a tu pregunta, creo que el sexo con amor es uno de los eventos más preciosos que existen, tal vez sólo superado por la gestación y crecimiento de una criatura y por el espectro de paisajes de naturaleza y universo (supongo que cada uno tendrá su propia "lista").
Bueno, optimizando técnicamente la mía, tendría que borrar lo de "gestación", porque tal suceso no llegaré a vivirlo nunca. Y cuando lo he vivido indirectemente (siendo el huésped) pues.. ahí quedó, porque no me acuerdo de nadaaa! Ese evento me lo perderé. Pero me vengaré, vive Dios :D
Un saludo a todos.
Qué linda, Terete, muchas gracias.
Y qué ágil. Efectivamente, el amor es algo vivo que impregna y conduce, esencia Suya que se funde con las nuestra y le da sentido, y ejerce de guía y amparo. Y gratifica. ¡Nos forma y nos une, siendo intangible! No entiendo por qué ponerle etiquetas o articular lo que ya es, en sí, una obra maestra, como la etiqueta del "amor de pareja" para convalidar un acto físico (curiosamente, sólo uno), sugiriendo veladamente (?) que la ausencia de tal etiqueta deslegitima el acto. Como si acaso pudiéramos dejar de SER amor.
¡Sugiriendo, veladamente, que lo que magistralmente inventó ÉL necesita de nuestra fiscalización o carece de la habilidad (¡celestial!) de graduarse, mutar o adquirir infinitos matices! Lo que tú llamas variantes. Pero bueno, acepto que soy yo quien se enroca y no insistiré. Discúlpenme quienes se hayan sentido ofendidos.
(sigue) Las mujeres –también sin generalizar- tendemos a reunir los fragmentos y a unificarlos,de manera que nos implicamos por entero en una relación sexual y ésta nos resulta verdaderamente plenificante cuando,más allá de su inherente mecanicismo,percibimos cariño,reconocimiento,ternura, es decir,cuando podemos dar y recibir amor en todas sus variantes.La psicología moderna llama “dimensión holística” a este integrar todas nuestras potencialidades dentro de un universo unificado.Jairo en su discurso también está teniendo en cuenta esta dimensión.
Monocamy,alguien,más abajo,se ha enfadado cuando has apelado a la experiencia. No veo motivo para ello.Yo te veo respetuoso con las demás posiciones,eso sí,un poco “enrocaíllo” en la tuya, pero tu sinceridad me da confianza y desde ella me permito seguirte el juego.Así,apelando a la misma experiencia,te pregunto:¿has probado el sexo con amor? Pues... tú mismo,compara y elige.
Con amor y humor,Terete
(Continuación) abrirnos a los otros y también al Otro (para los creyentes es esa realidad misteriosa y envolvente en la que “nos movemos y existimos” –en expresión de Pablo en una de sus cartas-)
Amar –en todas sus variantes- a otra persona es la cumbre de la socialización y creo que el respeto, la empatía, la solidaridad, el buscar el bien de la otra persona ya son parte de este amor. Por eso – y seguramente también porque soy mujer- me cuesta concebir una relación sexual plenificante con amor cero. Al menos habrá que concederle el amor erótico ¿no? que ¡ya lo creo que es humano! Mira, Monocamy, me gustaría que nadie de los que comentamos aquí nos quedáramos enrocados en nuestra parcialidad. Percibo que los varones –sin generalizar- sois propensos a ello, de modo que fácilmente identificáis sexualidad con ejercicio genital del sexo, cuando esto último es una parte de la sexualidad mirada globalmente (Ramón insiste en este aspecto, mª Pilar y otros también y me parece muy imp
¡¡Sigamos intentando mantener el respeto mutuo!!
No son necesarias las palabras mal sonantes para tener razón.
No hay que eliminar a nadie del dialogo, hasta hoy nadie se está pasando.
Creo que el tema ya está trillado, pero no para pisar ni reventar a nadie.
Si hemos leído bien y meditado el argumento del Articulo, creo que lo hemos analizado y dado nuestra opinión. ¡¡Que reine el amor verdadero que es de lo que se trata!!
Un abrazo a todos ,unidos en la oración por todos y cada uno de nosotros. Josefa
(continuación) los entendidos hablan al menos de tres: el amor como “eros”, el amor como “filia” y el amor como “ágape” . Y todo es amor, un amor poliédrico, que tiene muchas caras, todas igual de hermosas y todas complementarias. Es que nuestra complejidad humana es extraordinariamente rica... . Percibo que en los comentarios salen aspectos de esta gran riqueza. Sería bueno no parcializar –Ramón y otros señalan este peligro- y no cerrarnos a ninguno de los diversos aspectos que nos configuran como humanos.
Monocamy habla del “propio amor”. La psicología nos demuestra que es fundamental amarnos a nosotros mismos si queremos amar a los demás, cosa que no ocurre si nos quedamos encerrados en nuestro yo narcisista, al cual llamamos “ego”. A los humanos se nos define como “seres sociales” y todos sabemos que fomentar el ego narcisista poco nos ayuda a la socialización, cuando tenemos la capacidad de trascendernos a nosotros mismos y abrirnos a los otros y también al Otro (par
¡Vaya por Dios! Ya he perdido comba y no podré comentar todo lo que quisiera. ..
Sexo sin amor. Monocamy, sigo con mucho interés tus planteamientos, que a algunos nos pueden parecer chocantes. Ignoro tu edad, pero no ignoro que la realidad en la que se mueven muchos jóvenes es la que tú describes. Estoy muy de acuerdo con mª Pilar, si desconocemos lo que piensan y sienten los jóvenes, nos situamos fuera de la realidad. Siento estar en total desacuerdo con Hastiada. Creo que el primer gesto del más elemental amor es escuchar e intentar comprender al que piensa diferente.
Hoy se me ocurre esta reflexión: ya quedó dicho que, en el proceso de evolución, los seres humanos damos un salto cualitativo respecto al estadio anterior, el animal. Manteniendo este soporte animal –y a mucha honra-, los humanos estamos, además, capacitados para pensar, para planificar nuestro futuro, para amar. Pero ¡atención!: la palabra “amor” tiene diversos significados; los entendidos hablan al menos...
Por favor, señores, no entiendo que le den carrete a ese tío del sexo libre. ¿No ven que no distingue entre sexo y seso? No se puede razonar con quien tiene las entendederas en los genitales. Déjenle que se ahogue en sus sudores, temblores y eyecciones...
¿No ven que está intentando reventar con sus petardillos el magnífico post de este estupendo Blogger?
¡Pobres las mujeres que caigan en sus sebosas manos! Claro que también podría ser que se trate de un absoluto impotente que les esté utilizando para sus eróticas imaginaciones. Ya saben: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces".
¡No entren al trapo, por favor, déjenle retozando en su lodazal!
Ahumada la sentencia de que "el fin es el amor" no se sostiene. El amor tampoco es el fin, sino el medio, el principal, además. Es la ecuación que resuelve el teorema de la vida y nos dará el resultado final: conocerLE.
Evidentemente, siendo como somos bebés espirituales, no estamos instruidos en el amor, que es una herramienta celestial modulable que apenas empezamos a conocer y manejar, igual que a los niños chiquitos se les da un triciclo (para que se adiestren en pericia y equilibrio) y no una bicicleta de competición ¿cierto? de modo que recomiendo prudencia a la hora de usarlo como simple sello de convalidación o, lo que es lo mismo, "herramienta fiscal". O lo que es lo mismo, moneda de cambio.
Monocamy: Claro que hay gente que practica el sexo sin amor y poner medios para no provocar embarazos y que además no sienten ningún remordimiento. Precisamente, de eso estamos hablando en este post. Yo creo en todo lo contrario; otros, ven el sexo como mera fuente de placer. Ya sé que existen , por eso hablamos de ello aquí. Pero si practicar el sexo sin amor y poniendo medios de contracepción, además de hacerlo fuera del matrimonio, es algo bonito, lo considero tristísimo.
El sexo, que es maravilloso, no es el fin, es el medio. EL fin es el amor, la pareja, el matrimonio, que se ama con locura y que por eso se entrega, generosamente, al otro, que comparte su cuerpo con el otro. SI además, eso tiene como consecuencia una vida, el círculo de la perfección se cierra. El placer es malo si se abusa, pero el sexo no solo es malo si se abusa, sino que puede tener unas consecuenicas mucho peores que una indigestión o una luxación.
Respecto a las "consecuencias espirituales" no sé qué decir porque no tengo claro a qué se refiere. Si fuera tan amable de precisar un poco más se lo agradecería.
De modo, Manuel, que lo que describo es un acto animal. Pues tengo malas noticias para usted, porque todos los coitos se ejecutan y terminan así, sean quienes sean los actores y sean como sean sus respectivos currículos ¡todos!
¿Por qué unos alaridos han de ser legítimos y otros no? ¿Ocurre algo sobrenatural o milagroso, si acompaña el amor? pues resulta que no: ocurre la misma compulsión carnal, el mismo apetito y desenfreno. La misma animalidad. O mayor, porque el propio amor, somatizado, incrementa el apetito aquel. Ahí tiene al amor en acción, disparando el instinto animal, acompañándolo, multiplicándolo.
Lo cual es precioso, dicho sea de paso.
monocamy; Vd describe un acto meramente animal. La persona, como decíamos, es algo más que un animal y el sexo en la persona es algo más que todo eso que describe. Lo seres humanos usamos la razón que da sentido a todo lo que hacemos y el sexo, como todo lo demás, debe ser atemperado y gobernado por la razón, y no al revés. La persona no se puede separar de su parte espiritual, ni siquiera cuando realiza, como dice Vd, el coito, de manera que todos los actos de nuestra vida tienen consecuencias espirituales, queramos o no queramos verlas.
Ahumada, existe gente que practica sexo sin necesariamente sentir amor, sin necesariamente hacerlo de manera irresponsable y sin necesariamente generar imprevistos. Y no sienten zozobra por ello ni arruinan sus vidas. A eso me refería con lo de la experiencia, lo que ocurre "ahí fuera". Tú estás en todo tu derecho a cerrar los ojos y decir "no, no existen". Perfecto, ahí no me meto.
Y no, no comparo el sexo con el deporte, el alcohol o el tabaco. Lo que comparo es el ejercicio desmedido de cualesquiera de ellos, que sí lleva a la zozobra, como casi todo lo que es desmedido y sin freno. Tal vez si leyeras más despacio...
"De lo que se habla es de fornicación, es decir de usar el sexo como moneda de cambio para conseguir unos fines distintos"
Bien, y yo hablo de los que no usan el sexo para eso, sino simplemente para disfrutar de él libre, ponderada y apasionadamente. Hablábamos de cosas distintas, tiene usted razón.
"o de vaciarlo de contenido al considerarlo como un mero ejercicio de disfrute ajeno a la responsabilidad que conlleva"
¿Vaciarlo de contenido? vaya... Voy a tener que recordarle, sintetizadamente, como sucede un coito: dos (?) cuerpos desnudos, sudorosos, jadeantes, retorciéndose entre sí, emitiendo sonidos indescifrables y eyectando fluidos. Reminiscencias culturales durante el proceso: CERO. Reminiscencias espirituales: CERO. Reminiscencias intelectuales-filosóficas: CERO. ¿De qué contenido me hablaba? Cómo les gusta mezclar las cosas...
Para monocamy: Empiezo por el final. Tu frase sobre la zozobra y la autoridad y la experiencia de algunos es una majadería impropia del estilo de este post. No añado más.
Comparar el sexo mal practicado con el tabaco, el alcohol, la comida o el deporte es de una simpleza mayúscula. El sexo incontrolado es un acto de profundo egoismo y una merma de nuestra propia libertad. Y, sobre todo, puede generar algo imprevisto: el sexo provoca embarazos. Es decir, nos dejamos llevar por el placer, nos creemos felices por un momento, todo es fantástico, pero las consecuencias no son las de tomarse un vino de más. Seriedad, que luego vienen los abortos o las medidas contraceptivas,
Y claro que el hombre debe disfrutar, pero entregándose a los demás, dando más que recibiendo. Eso es disfrutar. El sexo sin amor y en el matrimonio es un placer absolutamente vacío que cada vez te pìde más.
Que yo sepa, aquí nadie está culpabilizando de nada al sexo, sino de su uso distinto del fin para el que está. Nadie dice que el sexo sea algo sucio y malo, todo lo contrario. De lo que se habla es de fornicación, es decir de usar el sexo como moneda de cambio para conseguir unos fines distintos, o de vaciarlo de contenido al considerarlo como un mero ejercicio de disfrute ajeno a la responsabilidad que conlleva.
Josefa, ya sé que no todas las mujeres sois iguales. Sin embargo la realidad de hoy es que la mujer sigue siendo utilizada, y sobre todo, dejándose utilizar como reclamo publicitario por su sólo atractivo físico. Pero a lo mejor es una apreciación mía, porque las asociaciones feministas están muy calladitas..Un cordial saludo.
Una vez mas totalmente de acuerdo con Ma.Pilar,aunque tambien rescato parte del comentario de monocamy;"El sexo es el bastón en el que se apoya el que quiere conseguir algo (audiencia, dinero, vender, engañar...) ¡pues el pecado será querer ese algo que necesita de maniobras oscuras! ¡el culpable será el que utiliza el sexo para tal fin, no el sexo en sí!"
¿Por qué las infidelidades? Para traer hijos al mundo (sin generalizar) la "esposa" para pasarlo en “grande” las "otras". “La excepción confirma la regla”
La sexualidad, la han envilecido las religiones; y los corazones emponzoñados, porque no la viven con rectitud de intención, sin dañar ¡jamás! a la otra persona.
De esos corazones emponzoñados, ha nacido la mirada torcida de la sexualidad.
¿Por qué será que Jesús, ni siquiera la menciona?
Aprendamos a mirar la creación toda, con los mismos ojos que el Creador la realizó; somos nosotros los que la estamos torciendo, por egoísmo y mal uso de lo hermosamente creado.
Hasta donde estamos "tocados" en nuestro mirar, que ni a los hijos somos capaces de hablarles con naturalidad del tema, dejamos que ellos los descubran... ¡¡Y saí nos va!!
mª pilar
Una sencilla pregunta:
¿Por qué, tantas mujeres se han dedicado, se dedican, (y si la buena formación de los "hombres" y algunas mujeres no mejora,) se dedicarán al ¡durísimo! oficio de la prostitución?
¿De verdad piensan que es bueno ese oficio para ellas? ¡Pónganse en contacto con centros que intentan sacarlas de ese infierno! Hay “algunas mujeres que lo soportan todo, y les gusta; para la mayoría, es un auténtico suplicio.
No me digan que las de buen ver, son las que atraen... ¡¡Miren! a las pobres que están en las calles... Si no hubiese demanda, no existirían.
Entonces, se llegaría a vivir la sexualidad con serenidad, incluso afecto y delicadeza, como parte de nuestra vida.
El poner como modelo, que solo dentro del matrimonio es plena la sexualidad, porque existe ¡amor! Es una hipocresía; todos conocemos parejas destrozadas, a pesar de las “buenas” caras que ambos dos ponen ante la sociedad.
Buenas tardes Manuel.
Empiezo pidiendo que no generalices.
Hombre y mujer, nunca seremos iguales, nuestras funciones biológicas lo dejan bien claro.
Me gustan mucho las flores...pero nunca me he considerado florero de nadie. No es bueno hacer tantas descalificaciones. En el mundo cada uno tiene su rol, misión; ejemplo, tú no podrías fecundar en tu vientre,amamantar ect. las mujeres hay cosas que tampoco podemos hacer.
En este diálogo sobre el sexo, nos tenemos que distinguir de los animales irracionales por eso mismo, somo racionales, hacemos las cosas dentro del amor.
Lo malo es no saber usar la libertad como bien dices, sino hacer uso del libertinaje, que no nos hace más machos ni hembras, todo lo contrario.
Saludos a todos Josefa
Manuel_RH, erre que erre, querido. De su magnífica crónica sólo se puede desprender que el sexo es la víctima, no el culpable. El sexo es el bastón en el que se apoya el que quiere conseguir algo (audiencia, dinero, vender, engañar...) ¡pues el pecado será querer ese algo que necesita de maniobras oscuras! ¡el culpable será el que utiliza el sexo para tal fin, no el sexo en sí!
El culpable es el que se niega a seguir la urbanidad de no hacer nada en plena calle, por si acaso resultase molesto. Pero no sólo hablo de besar ¡también de mear! ¡o de eructar! ¡o de romper cosas! Valientes jueces seríamos...
Ahumada, si todas o la mayoría de las actitudes, voluntades y acciones del hombre (como especie) no estuvieran orientadas a disfrutar, empezaría a cuestionarme si realmente somos animales inteligentes.
Y tienes razón: el sexo, desmedido y descontrolado, puede destruirte y degradarte, tanto física como psíquicamente. Igual que el alcohol. Igual que el tabaco. Igual que los celos. Igual que la comida. Igual que las doctrinas. Igual que el deporte. Igual que la codicia. Lo que no queda tan claro es que el sexo sin amor te lleve a la inevitable zozobra, a pesar de que lo vaticináis con notable autoridad, desconozco si con idéntica experiencia.
"... Se incita a través del sexo" Y yo diría algo más, Ahumada: que ya cuando parecía que la mujer había alcanzado su máximo anhelo de igualdad con el hombre, la realidad es que sigue apareciendo como adorno, como un florero, ofreciendo su atractivo sexual como reclamo en cualquier lugar donde se reúne público masculino, acontecimientos deportivos, publicidad etc, etc...y la TV tampoco le hace ningún favor en las series en las que la mujer aparece como objeto facil al alcance del varón, como una cerveza esperando en el frigorífico que su dueño tenga sed. En plena época de liberación sexual, cuando el sexo ha dejado de ser un tabú social, sigue, sin embargo, hoy más que nunca, ejerciendo una influencia poderosa en el género humano. Pero con una diferencia: mientras que ayer se procuraba guardar cierta compostura en sus manifestaciones, hoy está despareciendo todo indicio de pudor y recato; y se pueden ver jovenzuelos en plena calle haciendo "uso de su libertad"
Monocamy, de tus palabras concluyo algo que no me gusta demasiado; a ver si no me equivoco: El sexo es un fantástico places y para cuatro días que vamos a estar aquí, disfrutemos sin freno. ¿No dijiste sin freno? Ya lo sé, pero el sexo contemplado simplemente como placer acaba fagocitándonos, haciéndonos presos de él. No hay más que ver la televisión, la publicidad, las revistas... Se incita a través del sexo.
E insisto, una persona puede pasar sin sexo. No es obligatorio. El sexo, en el matrimonio, es fabuloso, pero dejemos de situarlo en el centro de nuestras vidas. Hacerlo no hace más que provocar el más absoluto de los relativismos.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo